Nódulo materialistaSeparata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
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El Catoblepas, número 11, enero 2003
  El Catoblepasnúmero 11 • enero 2003 • página 8
Diablo hispano

El tráfico de droga:
¿arma de intervención política imperial?

Eliseo Rabadán

Las drogas representan armas eficaces
para servir al mantenimiento y consolidación del Imperio

«Un número considerable de individuos cree, en nuestros días, que determinadas drogas alucinógenas, eufóricas o tranquilizantes, son el instrumento más expeditivo para dar «sentido a la vida», justificando su creencia con el supuesto de que estas drogas permiten a la «conciencia» entrar en contacto «con el Cosmos», es decir, «abrirse al cosmos que nos envuelve». Ahora bien, semejante interpretación cósmico-mística del «sentido de la vida» (que puede reducirse a una religación del tercer género) es completamente gratuita, por la sencilla razón de que el «Cosmos», como totalidad con la cual alguien, ya estuviese ebrio, ya estuviese sobrio, pudiera entrar en contacto, es una mera construcción metafísica, carente de sentido. Los sentimientos de paz, tranquilidad o euforia desencadenados por determinadas drogas no necesitan del «Cosmos» para ser explicados; constituyen una ilusión subjetiva que sirve para disfrazar la forma más estúpida del intento de entender algo, y la degradación más vergonzosa de la voluntad. La simple tolerancia de estas doctrinas metafísicas constituye ya un atentado contra los principios éticos más elementales.» Gustavo Bueno, El sentido de la vida.{1}

«Como zar de la droga con la administración Reagan, George Bush [padre] contribuyó materialmente a acabar con el contenido esencial de la verdadera «guerra contra las drogas». Funcionarios para el control de irregularidades del departamento de Hacienda observaron el acusado aumento de la afluencia de dinero a los bancos de Florida (y posteriormente de Los Ángeles) cuando el comercio de la cocaína floreció en los años setenta y « lo relacionaron con el blanqueo a gran escala de los beneficios de la droga» (informe del Departamento de Hacienda). Presentaron información detallada sobre estas cuestiones a la Oficina para el Cumplimiento de la Ley sobre la Droga [Drug Enforcement Agency] (DEA) y al Departamento de Justicia. Tras algunas exposiciones públicas, el gobierno lanzó la operación Greenback en 1979 para procesar a los «blanqueadores» de dinero. Pronto fracasó. La industria bancaria no es un objetivo adecuado para la guerra contra la droga. La administración Reagan redujo el limitado control y Bush «no estaba, en realidad, demasiado interesado en el procesamiento financiero», recuerda el fiscal de la operación Greenback. El programa pronto dejó de existir y la nueva guerra contra la droga de Bus aspira a objetivos más aceptables. Analizando estos datos, Jefferson Morley comenta que las prioridades son ejemplificadas por las acciones del sucesor de Bush en la «guerra contra las drogas». Cuando se anunció un excedente de 8000 millones de dólares para Miami y los bancos de Los Ángeles, William Bennett no hizo preguntas sobre la moralidad de sus prácticas ni inició investigación alguna, aunque emitió avisos de desahucio para los habitantes con renta baja y mayoritariamente de raza negra de las viviendas públicas de Washington donde se había informado de consumo de drogas.» Noam Chomsky: El miedo a la democracia.{2}

Introducción

El tema objeto de esta reflexión es un tema político, y como tal debemos encuadrarlo dentro de un referente gnoseológico que es complejo, en el sentido de que hay distintos enfoques teóricos que tratan de explicar las relaciones entre los Estados implicados.

La teoría política es importante para nuestro análisis porque sin ella podemos quedarnos en una mera exposición de datos, en una mera semántica donde los fenómenos sean expuestos con más o menos abundancia de datos estadísticos, por ejemplo.

El número 10 de El Catoblepas nos presenta un interesante análisis sobre el concepto de globalización, en el cual su autor, Pablo Huerga, hace una exposición en la que se confrontan dialécticamente cuatro posibles enfoques filosóficos de este fenómeno político, al que también en El Catoblepas, nº 3, dedicaba Gustavo Bueno un análisis.

A mi juicio, el análisis que propone Pablo Huerga, está centrado más en una perspectiva cultural, digamos, que en una perspectiva política. Con ello no quiero decir que la perspectiva desde la cual se enfrentaría la tesis de Samuel Huntington con el modelo de Gustavo Bueno en el cual se critica la Idea de Cultura sea exenta respecto de las relaciones políticas. Antes bien, considero fundamental este modelo para enfrentar las propuestas de Huntignton y coincido con las certeras críticas muy bien argumentadas de Huerga, siguiendo básicamente las tesis de Bueno. Este sería un asunto al que, por cierto, sería de agradecer que respondieran los aludidos en el excelente artículo del profesor Pablo Huerga. Sería de agradecer que, por poner un caso, Javier Echeverría se hiciera eco de las críticas. También sería de interés que algunos de los muchos filósofos españoles que pretenden enseñar la vía para el modelo educativo de la filosofía en el bachillerato se hicieran eco de estos asuntos, y por una vez dejaran a un lado la metafísica zubiriana (y todas sus variantes filocatólicas) y la papanática filosofía del análisis (y todas sus variantes filoanglosajonas{3}), pero esto es harina de otro costal.

Encontramos otras maneras de buscar modelos que expliquen lo que se entiende por globalización: James Petras o Noam Chomsky; o el de los economistas norteamericanos, tan admiradores de la escuela de Hayek, algunos de ellos galardonados con el Nobel de Economía. También, aunque prácticamente desconocido en España(imagino que por motivos «editoriales») el experto en cuestiones de petróleo y asuntos norteamericanos, John Saxe-Fernández, de la UNAM (México) ha publicado (como editor) un interesante libro sobre la globalización. Considero sin embargo, mucho más práctico, para los efectos de este artículo, tomar partido por una determinada tesis política. Esta tesis podría coincidir, en algunos aspectos, con los análisis que realiza el sociólogo español Manuel Castells en su libro (en tres vols.) La era de la información.{4} La tesis que vamos a manejar como referente gnoseológico fundamental podemos encontrarla en un libro titulado Primer Ensayo sobre las Categorías de las «Ciencias Políticas»{5}, cuyo autor, Gustavo Bueno, es sistemáticamente ninguneado por buena parte de sus ex colegas del gremio de profesores universitarios en España. Este hecho sería de poca importancia si no fuera por la razón de que quienes trabajan como docentes cuyo salario procede de fondos públicos, vía presupuestos del Estado, es decir, vía impuestos de los ciudadanos, «no pueden hacer lo que les venga en gana así como así». Y quiero decir esto aquí bien alto, porque es una auténtica vergüenza que se vete, de hecho, a quienes nos posicionamos desde las coordenadas del materialismo filosófico, en cuanto a tener posibilidades de desarrollo académico en universidades públicas. No puedo ahora extenderme en este tema, pero quede pendiente para nuevos artículos.

La clave para criticar el tema de nuestro título puede ir hilvanada desde la dialéctica cuerpo /esencia de la sociedad política propuesta por Bueno y en relación con dos autores que considero también fundamentales, a saber: James Petras y el profesor alemán de la Universidad de Frankfurt en el Meno (Alemania), Joachim Hirsch.{6}

I. La categoría política del cuerpo de las sociedades políticas y su relación con el manejo de la droga en el proyecto de consolidación del Imperio

La propuesta de Bueno, respecto a la dialéctica curso/cuerpo de las sociedades políticas, comienza por aclarar que ese proceso se debe analizar desde el tiempo y en el espacio. Pero este tiempo se refiere a una ordenación sucesiva de fases y el espacio hace referencia a la necesidad de movernos en un espacio antropológico, para lograr que el estudio de la «esencialidad» de las sociedades políticas sea dialéctico.

Las esferas estatales, componentes de la segunda fase del curso de las sociedades políticas, se regula por lo que Bueno denomina codeterminación. La capa cortical surge como elemento clave en el cuerpo político. Una capa especializada formada por militares y por un cuerpo diplomático que serán los equivalentes de los guardianes de la República platónica, digamos.

En este punto debemos recordar que la tesis de Petras acerca del papel del Estado en el presente, es fundamental. Y observamos importantes puntos de coincidencia entre sus tesis y las de Bueno, en el siguiente sentido:

Veamos en primer lugar, la exposición que hace Bueno respecto del papel del Estado

«El ordenamiento «moderno», tal como lo ve el derecho internacional (que ha de excluir, desde luego, la hipótesis de la unicidad del Estado, pues sería imposible pensar en un derecho internacional si solamente existiera un único estado universal) puede ser contradictorio, porque la soberanía de los Estados sigue diciendo unicidad y visión de los demás como figuras cercanas a las sociedades naturales. Pero aunque sea contradictorio, lo cierto es que sobre sus premisas ideológicas se fue desarrollando un ordenamiento real y no ficticio que, con múltiples excepciones, y a través de ellas, ha podido canalizar las presiones de muchos Estados o de casi todos sobre algunos. Este ordenamiento abstracto, porque él no puede hacer olvidar que se cruza con otros sistemas de relaciones que atraviesan las «superficies esféricas», nos permite aproximarnos a una fase terciaria de la sociedad política, aquélla en la cual realmente el «orden de las esferas» se debilita, y puede considerarse desbordado por un orden nuevo.»{7}

Pero cuidado, porque el paso de una fase a otra, no supone eliminación del papel del Estado en la relación entre sociedades políticas, sea por sustitución de dichos estados por compañías o corporaciones transestatales o por gobiernos paralelos, de organismos como FMI o Banco Mundial, y Bueno lo explica recurriendo las alternativas que cataloga como aestatales, transestatales o supraestatales. Petras hace referencia a cómo el Estado es clave en la política de los Estados Unidos y no las estrategias de sus compañías, por mucho poder económico que tengan. La estrategia del cuerpo imperial necesita una capa cortical capaz de defender sus intereses por la vía militar si es necesario. Bueno coincide con Petras al criticar la teoría de la subsidiariedad del Estado, como podemos comprobar:

«El postulado sobre la naturaleza de las operaciones políticas nos sitúa en una posición bien distinta de la que se implica en el postulado de subsidiariedad. El Estado que puede mantenerse al margen de determinadas operaciones es el Estado que ha optado por ellas, y que no sólo no ha de prohibirlas, sino que tampoco necesita impulsarlas. La subsidiariedad no será la intervención del Estado cuando «espontáneamente la sociedad no actúa en una cadena de objetivos determinada», sino la intervención que el Estado considera necesaria o conveniente en función de la eutaxia y, por tanto, en contra de las partes que resisten a esa intervención. Como conclusión podríamos redefinir el formalismo y el materialismo políticos de este modo: el formalismo político (por analogía con el formalismo algebraico) es la concepción de la política que entiende que la sintaxis política puede constituir, en el eje circular, el contenido de su propia semántica; el materialismo político es toda concepción que defiende la naturaleza estrictamente sintáctica de las operaciones políticas y, por tanto, su interna implicación con la semántica circular, radial y angular, es decir, con el cuerpo de la sociedad política.»

James Petras, en su artículo «Imperio con imperialismo»{8} además de hacer una crítica al libro de Negri y Hardt, explica su tesis fundamental acerca del papel esencial del Estado como elemento central de la economía mundial. Petras distingue, en este contexto de los estados-nación en el presente, entre estados imperiales y estados neocoloniales. Distinción que nos parece crucial, después de aquellas teorías de la dependencia, del subdesarrollo y demás, que desde América Latina, pretendieron explicar y establecer estrategias para salir de la dependencia estructural respecto de los estados Unidos de Norteamérica. Leemos, pues, en el análisis citado de Petras, lo siguiente:

«Más que nunca, las compañías multinacionales y la llamada «economía global» dependen de la constante y masiva intervención de los estados imperiales para administrar la crisis, y conseguir ventajas (adquisiciones de empresas locales).»

Otra relevante tesis de Petras consiste en la explicación de las estrategias para la conquista de mercados, mediante acuerdos comerciales, de inversión, expansión del poder político y militar y la necesaria logística que relaciona al Estado con los medios de comunicación de masas.

«El estado imperial, a través de las Instituciones Financieras Internacionales, hace presión sobre los estados receptores de préstamos en el Tercer Mundo, a través de acuerdos condicionados, para que reduzcan o eliminen las barreras arancelarias, y que privaticen o desnacionalicen empresas, permitiendo así que las compañías multinacionales estadounidenses, europeas y japonesas penetren los mercados y adquieran empresas locales. La llamada «globalización» no existiría si no fuera por la intervención estatal, ni los mercados seguirían abiertos si no fuera por la intervención militar y electoral del estado imperial, por las amenazas o la presión político-económicas, y el reclutamiento de clientes locales.»

Cuando regímenes nacionalistas, como el del presidente Hugo Chávez, se oponen a estas estrategias, el estado imperial mueve todos los hilos a su alcance para desestabilizarlos.

Veremos en el apartado II lo que Petras define como el paso del neoliberalismo (que siempre fue un mito, según el analista político norteamericano de origen griego) a un imperialismo neo mercantilista, necesario como estrategia frente a las tres crisis representadas por la recesión económica, la competencia intensificada entre estados imperiales y el colapso especulativo. Estados Unidos está buscando alianzas como la del ALCA y estableciendo la guerra como un keynesianismo militar, para enfrentar esta crisis. La lucha o guerra contra las drogas y el narcotráfico, esto es claro en el llamado Plan Colombia, son estrategias donde podemos ver esa génesis del cuerpo de las sociedades políticas en la etología, como Bueno ha planteado.

II El fenómeno de la droga en América, en el contexto de la fase terciaria de las sociedades políticas. El contexto de la sociedad política postestatal en sentido correlativo.{9}

Gabriel García Márquez escribió un artículo titulado «¿Qué pasa en Colombia?», que fue publicado en el diario madrileño El País, el domingo 5 de noviembre de 1989. Se trata de una reflexión más bien pesimista de cómo su país, Colombia, se ve desgarrado y desangrado, acorralado, por las mafias del narcotráfico.

Hace referencia el premio Nobel de literatura colombiano a los intentos de diálogo entre los principales capos de la droga y el Gobierno colombiano, hace ya cerca de veinte años, por el año 1984. Conversaciones que fueron un fracaso porque, según García Márquez, el entonces embajador de los Estados Unidos de Norteamérica en Colombia, Lewis Tambs, buscaba otros caminos para solucionar el problema. Esos otros caminos incluían la extradición de los narcotraficantes a los EEUU para ser juzgados y condenados a prisión en las cárceles del país del Norte de América.

Recuerda el periodista y escritor, autor de Cien años de soledad, una anécdota histórica que merece ser tenida en cuenta. Se refiere a cuando el general Omar Torrijos visitó en 1979 las grandes haciendas ganaderas del Sinú y le comentó al entonces presidente colombiano Julio César Türbay que así había empezado el asunto en El Salvador. Se refería el presidente panameño a esas gentes armadas que se mostraban con toda su agresiva y desafiante actitud a los ojos de quienes visitaban esas haciendas inmensas.

La cuestión es que según García Márquez, hay una conexión entre la presión política ejercida por el embajador Tambs y el crecimiento de la corrupción derivada de la degeneración de las guerrillas del las FARC.

A la sombra del tratado de la extradición de nacionales colombianos a los EEUU, según Tambs, EEUU podía demostrar que narcotraficantes y guerrilleros eran una sola cosa: narcoguerrilla.

La situación empeoró cuando el gobierno colombiano dejó seguir adelante las guardias armadas que los grandes terratenientes organizaron para defenderse de los ataques de las guerrillas. Nacían así los ahora denominados paramilitares, legitimados por el Gobierno colombiano como grupos de autodefensa.

Economía de la droga en América

Independientemente de las múltiples posiciones teóricas que se observan en torno al problema de la droga, sí podemos establecer un rasgo fundamental, a saber: que se trata de un mercado que resulta de unas dimensiones tales, que no es posible soslayar este aspecto en un análisis de este tipo, es decir, un análisis en el que se toman como coordenadas las tesis políticas que buscan explicar las relaciones entre los Estados. Hemos citado ya la tesis de Gustavo Bueno acerca de las fases del cuerpo de las sociedades políticas estatales. Quisiera proponer, siguiendo el hilo conductor de mi análisis, continuar utilizando los referentes teóricos que nos propone Bueno. Concretamente sugiero consultar el modelo que sistematiza las relaciones entre los Estados, que se ha publicado en las páginas del Proyecto de Filosofía en Español. Bajo el título Principios de una teoría filosófico política materialista en la sección Diskette trasatlántico en la sección de monografías de dicho Proyecto. Sugerimos este modelo porque otros, como los manejados por Chomsky o Petras nos parecen más simples, y no quiero decir con ello que sean equivocados, sino que son más simples, en el sentido de que dejan fuera varias posibilidades para establecer relaciones entre los términos, en el nivel sintáctico del espacio gnoseológico. Noam Chomsky plantea la relación entre Estados, en su libro Rogue States (The rule of Force in World Affairs) desde la perspectiva del Gobierno de los EEUU, como si el mundo se redujera básicamente a dos tipos de Estados: los Estados Iluminados [en el sentido de los Estados Civilizados, Ilustrados] y los Estados delincuentes o Rogue States. También hay que tener presente la existencia de Estados clientes, y uno de ellos es el Estado cliente [de los EEUU ]Indonesia, como plantea Chomsky al hablar de la peor carnicería ocurrida tras el Holocausto nazi: Timor Oriental. Recomendamos releer el artículo de Jorge Lombardero «Timor Oriental: el nacimiento de una nación», en El Catoblepas, nº 10.

En parte coinciden Petras y Chomsky al hablar aquél de regímenes - clientes se refiere a los mismos modelos de relaciones entre el Estado imperial en tanto Estado Iluminado y los Estados que siguen los lineamientos estratégicos del Imperio y que serían Iluminados desde su matriz imperial. O se es Iluminado o se es delincuente. Aunque matiza el propio Chomsky la cuestión, pues no olvidemos que siempre el orwellianismo está presente en las relaciones políticas, cuando se trata de los EEUU. En honor al doble lenguaje del Gran Hermano (sistema de propaganda en el sentido de Chomsky), cuando interesa un Estado ilegal o delincuente (Rogue State) puede ser clasificado y definido como State of concern o Estado preocupante.

En este modelo se incluye lo que en inglés se viene denominando bajo la curiosa idea de los Think Tanks. Esta idea puede traducirse en lenguaje no orwelliano como Centros de investigación y análisis de política pública y promoción de causas. Aunque se asemejan a los grupos de intereses o de presión (los llamados lobbies), no son equivalentes. Especialistas en este tema hablan de cuatro generaciones de Think Tanks en los EEUU. A la tercera generación pertenece el CATO Institute, en el que hemos encontrado un llamativo interés por el tema de la droga y sus aspectos financieros y comerciales, como veremos. Los Think Tanks de la cuarta generación son los basados en el Legado. Legado dejado por los ex presidentes norteamericanos que aporta una guía, digamos, para continuar con los planes y proyectos más valiosos de sus respectivos mandatos políticos presidenciales que merecen la pena continuar como fragua de la democracia liberal que debe guiar al mundo hacia la libertad y la paz. Destacan el Centro Carter y el Centro Nixon.

El Nobel de Economía Gary S. Becker, publica en la web del CATO Institute un artículo muy breve fechado el 17 de septiembre de 2001 que lleva el sugerente título «Es hora de acabar la guerra contra las drogas». Apoya su defensa de la tesis en favor de la progresiva legalización del consumo en los EEUU

En argumentos económicos. Se ha gastado mucho dinero en una guerra que no se puede ganar, en contra de lo que el presidente Bush pretende. Sólo los EEUU gastan anualmente 40 mil millones de dólares en la guerra contra las drogas. Otros países, dice Becker, gastan también grandes sumas de dinero.

Por otra parte, dice el Nobel, resulta deprimente ver cómo un 30 % de la población carcelaria norteamericana fue condenada por delitos de drogas, lo cual representa que los EEUU tienen en sus cárceles, con presos relacionados con este tema, mayor proporción que la que Europa en conjunto tiene por todos los delitos.

Lo que no debe tener muy claro Becker es que Bush no actúa según criterios derivados de argumentos «lógicos» sino que sus argumentos son más bien determinados por la Real Politik, lo que significa que la guerra contra las drogas es una guerra estratégica fundamental en la guerra económica mundial por el control de los mercados y los recursos energéticos.

Otro miembro del CATO ha escrito también en la línea de Becker, pero más politizado, digamos. Ted Galen Carpenter es presentado como vicepresidente de estudios de defensa y política exterior del Cato Institute. Es autor del libro Bad Neighbor Policy: Washington's futile Drug War in Latin America.

Su artículo del 21 de marzo de 2002 titulado «¿Será México la próxima Colombia?» es una muestra interesante de la labor de los llamados Think Tanks, que podemos describir como mensajes productores de «ruido» o interferencia en el mecanismo de los sistemas{10} de comunicación sociales, en el sentido que McLuhan daba a este concepto. Si el sistema{11} de comunicación implica un flujo de información entre emisores y receptores, debe haber un código al que tengan acceso ambos(codificador o emisor y descodificador o receptor). Pero para que haya un feed-back o realimentación adecuado, es decir, para que funcione el sistema de comunicación adecuadamente, debe evitarse que los ruidos distorsionen el propio mensaje. No sólo defectos en el medio sino también el exceso de información, según las tesis de McLuhan, pueden provocar esos ruidos que provocan una realimentación o falsedad en la transmisión y posterior recepción del mensaje original. No creo que Becker y otros «científicos sociales» sean tan ilusos para creer que los artículos, conferencias, libros, & que emiten en el seno de los Think Tanks vayan efectivamente a influir en las decisiones de los que operan efectivamente sobre la maquinaria del Poder del Estado, pero son perfectamente conscientes de la labor de propaganda que ejercen sus propuestas y sus elaboraciones académicas o mundanas.

Partidario de la eliminación de la prohibición al consumo de droga, al igual que Becker, afirma categóricamente Ted Galen:

«Uno de los principales temas de discusión a tratar en el viaje del presidente Bush a América Latina será la guerra contra las drogas. A la administración de Bush le preocupa especialmente la situación en Colombia, pues se tenme que el sistema democrático colapse bajo un asalto de la insurgencia izquierdista aliada con narcotraficantes poderosos. El escenario fatal para Washington es que emerja un estado narcomarxista. Los líderes estadounidenses están tan preocupados que están listos para expandir la ayuda militar a Bogotá y eliminar la restricción para que esa ayuda se use sólo para operaciones antinarcóticos y no para combatir a las guerrillas. Los temores sobre Colombia no son infundados, pero los políticos de Estados Unidos tienen en serio problema cocinándose mucho más cerca de su casa, pues la prominencia del tráfico de drogas en México se ha estado multiplicando en los últimos años. Hace apenas dos años, Thomas Constantine, director del DEA, le dijo al Congreso que el poder de los traficantes mexicanos había crecido «virtualmente en forma geométrica» en los últimos cinco años y que la corrupción «no ha tenido paralelo». Las cosas se han empeorado aún más en los últimos dos años.»

Carlos Fazio, explica en el libro Democracias bajo fuego(Drogas y poder en América Latina){12} que según datos de la revista LatinTrade de Miami, en su número de agosto de 1997:

«El lavado de dinero en México, producto del tráfico ilícito de drogas, era superiora 15 mil millones de dólares anuales, cifra que representa 5 por ciento del producto doméstico. Si se detuviera el flujo de esos recursos, la economía mexicana podría experimentar una grave desestabilización, argumentó un reportaje especial de la publicación especializada.» [se refiere a dicha revista]

Como señala Fazio, algo se le olvidaba mencionar a esa revista «especializada». La importante contribución de los narcodólares a la salud financiera del estado de La Florida.

Pero lo más grave, según los argumentos de Fazio, es que se olvidó citar otro informe del Departamento de Estado{13} norteamericano, sobre el total de dinero lavado en México durante 1994. El informe duplicaba la cifra sobre blanqueo y las repatriaciones de dinero del narcotráfico a Colombia, elevándola a 30 mil millones de dólares.

Quisiera destacar una tesis planteada por Fazio, que resulta muy importante para el análisis de este tema, y acaso sea de interés también para definir los modelos de relaciones entre los Estados y dentro de los propios Estados, como cuerpos políticos, donde, desde la perspectiva de bueno, una perspectiva dialéctica que implica el «riesgo» de hacer un análisis de dichas relaciones analógico. Me refiero a cuestiones tratadas en su libro citado Primer ensayo sobre las Categorías de las Ciencias Políticas, en especial en el capítulo tercero: «El cuerpo de las sociedades políticas». Bien, antes, podemos exponer la tesis de Fazio respecto al caso de México y a ella aplicaremos el análisis de Bueno. Tesis de Fazio:

«Quienes sostienen la tesis de un «poder paralelo» en México, enfrentado al Estado, tendrían que explicar cómo en un país de centralismo político y presidencialismo exacerbados, un dominio tan importante que según Latin Trade tiene capacidad potencial para desestabilizar la economía ha escapado a su control. De allí que la hipótesis de Astorga sobre una interdependencia estructural entre ciertas instituciones, agentes sociales de diversos campos y traficantes; aunque estos últimos aparezcan como los responsables últimos, como la vía genética del pecado original.»

Esta situación provocó, entre 1993 y 1994 tres crímenes de Estado: un cardenal, un candidato presidencial y un importante dirigente de un partido político relevante.

Según la concepción sintáctica del poder político propuesta por Bueno, los políticos actúan sobre las actividades de primer orden, que se desarrollan en la perspectiva del espacio antropológico dentro de los ejes respectivos, en una suerte de operaciones de segundo orden sobre estas. En el caso de la droga, los productores, elaboradores, traficantes, fábricas de productos químicos necesarios para el proceso de elaboración de las drogas, banca donde se lava el dinero, & son meros actores, que bajo esa relación sintáctica sobre estas actividades dadas in medias res, los políticos orquestan, por decirlo así, las actividades citadas, porque, según la tesis de Bueno, estas actividades necesitan ser coordinadas, bloqueadas o impulsadas en función de la eutaxia.{14}

El artículo de Fazio hace una detallada exposición de datos sobre los vínculos de altos cargos del Gobierno de México en la última etapa del PRI, donde muestra los lazos entre la CIA, el Citibank, el Iran Gate en la época del presidente Carlos Salinas. No podemos extendernos en este asunto, pero sí podemos aprovechar sus conclusiones sobre lo que es un narcoestado en vías de construcción.

«Para Richard Feinberg, ex director de asuntos Iberoamericanos del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense, asistente del presidente Bill Clinton y actual rector de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de California, no existe en México una narcodemocracia. Piensa que es una exageración sensacionalista. A su juicio, ni en México ni en Estados Unidos los narcotraficantes controlan los gobiernos centrales. Prefiere limitar el fenómeno a un problema de corrupción policial y judicial. Manú Dornbierer, autora de La otra guerra de las drogas, dice que «por supuesto, México no es una democracia». Ella habla de una «narcocracia», sin el «demo». Y se basa en las opiniones del ex procurador de Estados Unidos, Thornburgh, quien en marzo de 1997 afirmó que Washington 'solapó la narcocorrupción del salinismo'.»

Según datos recogidos por la revista NACLA en su número de septiembre-octubre del 2002, que se basan en cifras del propio Gobierno norteamericano «en 1998 la gente gastó en los Estados Unidos 66 mil millones (de dólares) en drogas ilícitas, incluidos 39 mil millones en cocaína, 12 mil millones en heroína, 11 mil millones en mariguana y 2,2 mil millones en metanfetaminas, según la Oficina de la Casa Blanca para la Política de Control de Drogas.»

La misma revista aporta un dato de interés, tomado de un estudio del economista Pierre Salama, aparecido en http://www.mamacoca.org y que en inglés suena así: «Many experts assume that 90% of US retail drug sales are not repatriated; the bulk of that stays in the United States.» Es decir, que el principal beneficio de este negocio queda en los EEUU.

Dado que es un negocio ilícito, habrá que establecer unos mecanismos adecuados para mover esas gigantescas cifras de dinero. En Colombia, según el experto en tráfico de drogas Bruce Bagley las cifras son muy esclarecedoras: la ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras, de Colombia) estimaba que el total de ingreso nacional para 1999 derivado del comercio ilegal de drogas fue de 3 mil 500 millones de dólares. Las estimaciones de ANIF se basaron en el hecho de que un poco menos del 10 % de las ganancias totales derivadas de las ventas ilegales son repatriados a Colombia anualmente, sobre un total de ventas por 46 mil millones de dólares de cocaína heroína y mariguana de Colombia. Los economistas colombianos Roberto Steiner y Alejandra Corchuelo comentan que un 3% (unas 300 mil personas) del total de la fuerza laboral de Colombia están empleados directamente en la industria de la droga.

En el caso de México, cifras del año 1994 estimaban que el ingreso bruto anula de los traficantes de drogas era de alrededor de 30 mil millones de dólares. Según el analista Andrew Reding, aunque estas cifras sean exageradas y se redujeran a la mitad, suponen cifras que superan ampliamente los ingresos derivados de la explotación petrolera mexicana, que en 1994 era de 7 mil millones de dólares. El dinero lavado en México supone cifras que se han calculado entre el 4 y el 20% del Producto Interior Bruto, de tal modo que si se detuviera efectivamente este lavado la crisis financiera podría ser más grave que la del año 1994.

Similar es la situación en Bolivia y Perú.

El Plan Colombia como estrategia imperial norteamericana

El interés de la droga para los banqueros es evidente, pues supone un negocio lucrativo cuando los narcos lavan allí si dinero ilegal. Lo que interesa es comprobar si este negocio ilegales sólo eso: un buen negocio, aunque no reconocido por la Ley.

Todo el mundo sabe que en Colombia hay dos grupos guerrilleros que controlan prácticamente la mitad de ese enorme país. Las FARC han buscado el diálogo con el Gobierno para llegar acuerdos que garanticen la estabilidad política y la paz en Colombia. No sabemos por qué motivos estos diálogos se han detenido y si ello obedece a razones impuestas por el Gobierno de los EEUU, pero lo que sí sabemos es que hay muchas presiones sobre los países de la Unión Europea para que se apoye la estrategia de los norteamericanos en Colombia. El mensual especializado en asuntos de política internacional, Le Monde Diplomatique, en su número de julio del 2000, destacaba cómo España es el único país que apoya decididamente la transformación del Plan Colombia emprendida por el Gobierno de EEUU. El entonces ministro de Asuntos Exteriores español, Piqué y el célebre Solana desde su cargo en la Unión Europea como responsable de las relaciones internacionales de la UE, mostraban su apoyo a la militarización(dirigida y controlada por los norteamericanos) de dicho Plan. Esta transformación coincide con el giro radical de Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001 tras al ataque al Pentágono y las Torres Gemelas de Nueva York, y coincide además con directrices expresadas en la Joint Vision 2020 anterior a estos ataques, por lo cual podemos afirmar que las estrategias imperiales son parte de un plan ya gestado por los militares del Pentágono. El Departamento de defensa de los EEUU habla de un dominio de alcance total (Full-spectrum Dominance), que significa que no cederán ante nada ni nadie para lograr sus objetivos hegemónicos en la economía, el comercio, la industria y la política. El triángulo radical (Colombia, la Cordillera oriental ecuatoriana y Venezuela) al que hace referencia James Petras{15} es totalmente el claro enemigo en el área Latinoamericana de influencia norteamericana, y el hecho de transformar un Plan como el Plan Colombia en un asunto esencialmente militar es significativo. Sin embargo, esta transformación del Plan Colombia que es, dice Petras, una estrategia para contener y menospreciar el avance de la revolución colombiana en otros países latinoamericanos, está convirtiéndose para Washington en un asunto que está plagado de errores y podemos citar según Petras que La adopción del régimen ecuatoriano de la dolarización de la economía y la construcción de una base militar norteamericana han deslegitimado al régimen (ecuatoriano) en un contexto de empobrecimiento que aumenta las tensiones sociopolíticas.

El triángulo radical y el conflicto con EEUU podría extenderse por países vecinos. Las relaciones de la CIA y el ex hombre fuerte de Fujimori, Vladimir Montesinos, dieron lugar a una enorme inestabilidad en Perú. En Brasil, veremos el desarrollo de la política bajo el nuevo presidente Lula. De Argentina poco más podemos añadir a la grave situación de inestabilidad que vive ese país hace ya muchos meses, y de este modo el Plan Colombia sería un intento de descabezar la más avanzada, radical y bien organizada oposición a la hegemonía hemisférica de EEUU.

En las estrategias de EEUU ha venido jugando un papel de cierta relevancia el llamado Documento de Santa Fe, por el nombre de la ciudad donde se han emitido, desde que Reagan fundara el comité de santa Fe, integrado por militares, agentes de la CIA, empresarios, diplomáticos y académicos ultraconservadores de EEUU. En el cuarto Informe, llamado Santa Fe IV se define como objetivo principal la seguridad nacional, y ello incluye combatir el narcotráfico y el terrorismo en toda América Latina, y en especial en Colombia.

Este Documento de Santa Fe IV incluye una alusión interesante a los bancos españoles (BBVA y BSCH), en la que se señala que los bancos españoles, supuestamente financiados por la mafia rusa, cubrieron el continente en lo que se llegó a conocer como la reconquista de las Américas.

Quisiera comentar el asunto de un hombre promovido por el presidente actual de EEUU, Bush Jr. al cargo de director de la DEA (Drug Enforcement Administration). Se trata de Asa Hutchinson, un interesante personaje cuyo trabajo puede ser, como sugiere Mara Leveritt (2000), el de dirigir el tráfico (de droga, dentro de los EEUU y en relación con la importación) de tal manera que los beneficios permanezcan en los bolsillos de la CIA y de Wall Street.{16}

Notas

{1} Gustavo Bueno, El sentido de la vida. Seis lecturas de filosofía moral, Pentalfa, Oviedo 1996.

{2} Noam Chomsky, El miedo a la democracia, Crítica, Barcelona 2001. Este asunto está incluido en el capítulo titulado «Los problemas del control de la población».

{3} Ver el libro de Gustavo Bueno, España frente a Europa, Alba, Barcelona 1999.

{4} Manuel Castells, La Era de la Información, Siglo XXI, Madrid 1999.

{5} Gustavo Bueno, Primer Ensayo sobre las Categorías de las «Ciencias Políticas», Editorial Cultural Rioja (Gobierno de La Rioja y Ayuntamiento de Logroño) 1991.

{6} En el número 8, de la primavera de 1997 de la revista Política y Cultura (editada por la División de Ciencias Sociales y Humanidades, Departamento de Política y Cultura de la Universidad Autónoma Metropolitana, UAM, plantel Xochimilco, en México DF), se publica una reseña del profesor Stephen Hasam, de dicha Universidad, titulada «Globalización, capital y Estado», en la que se exponen las líneas fundamentales de las tesis mantenidas por Hirsch. La UAM Xochimilco editó en 1996 el libro Globalización, capital y Estado, pero tal y como señala Hasam, la versión más elaborada de las teorías de Joachim Kirsch se encuentran en su libro, no traducido al español, Der «nationale» Weltbewerstaat: Staat, Demokratie und Politik im globalen Kapitalismus, Edition ID-Archiv, Berlin 1995, 213 págs.

{7} Cfr. Bueno, Primer Ensayo sobre las Categorías de las «Ciencias Políticas», pág. 258.

{8} Cfr http://www.rebelion.org/petras/imperiopetrasmi.html

{9} El Diccionario filosófico, de Pelayo García, expone este contexto, que es en el cual, coincidiendo con Petras, Bueno considera la actual fase del desarrollo de las sociedades políticas en el contexto de las relaciones internacionales. Las tesis de Joachim Hisrch en parte coinciden con Petras, como veremos en este apartado. Por su interés, reproducimos a continuación la definición del citado Diccionario:

«Sociedad post-estatal en sentido «correlativo»: Segunda determinación de la fase terciaria de las sociedades políticas. Incluye la persistencia de los Estados. Pero en ellos se habrían desarrollado formaciones que desbordan y envuelven los límites de los Estados de la segunda fase y que, aun sin poseer necesariamente aparatos coactivos autónomos, se erigen organizaciones (sociedades industriales o financieras multinacionales, partidos políticos de carácter internacional, asociaciones de municipios interestatales, organizaciones policíacas de ámbito mundial, tribunales de justicia internacionales, &c.) que pueden ejercer sus funciones de control coactivo utilizando los mismos aparatos estatales de control político, que vienen a desempeñar el papel de palancas de estas nuevas formaciones transestatales.»

{10} Para quien quiera desarrollar una crítica sobre el concepto de sistema, recomendamos el análisis desarrollado por Gustavo Bueno y por el profesor de la Universidad de Oviedo David Alvargonzález.

{11} Esta es la versión que aporta Alvargonzález al problema de los sistemas. A partir de estos análisis gnoseológicos, se puede mejorar, a mi juicio, la crítica a la cuestión del modelo de propaganda chomskiano entendido como sistema.

{12} El libro ha sido publicado bajo la coordinación de Martín Jelsma y Theo Roncken, y coeditado por el Transnational Institute, Ediciones de Brecha y Acción Andina (Eds. de Brecha, Uruguay 1998).

{13} Reproducimos la nota de Carlos Fazio. US Department of State. International Narcotics Control Strategy Report, March 1996. Bureau for international Narcotics and Law Enforcement Affairs. Financial Crimes and Money Laundering. Executive Summary, The Year in Review.

{14} Cfr.op.cit., en la página 296 Bueno explica a través de un ejemplo muy sencillo, pero por ello muy esclarecedor para nuestro análisis del tema de la droga y su implicaciones políticas. Lo transcribimos:

«Pues estas actividades necesitan ser coordinadas, bloqueadas o impulsadas en función de la eutaxia: la fabricación de cañones o de bombas atómicas es indudablemente una actividad de significado político inequívoco, aunque desde el punto de vista industrial sigue siendo una actividad tecnológica que requiere una infraestructura adecuada, ingenieros capaces de resolver problemas muy difíciles y que han de plantear adecuadamente como tales problemas técnicos (al margen de escrúpulos morales que a la postre no suelen tener fuerza suficiente para rebasar la esfera de la subjetividad :recordemos la carta de Einstein a Truman). El poder político, por su condición de poder sintáctico, no tiene propiamente energía propia, tiene que utilizar las energías de primer orden, canalizándolas las unas frente a las otras o a favor de terceras dadas. Ya desde este punto de vista puede verse la razón de que el poder político haya de ser partidista aun cuando sus programas y planes sean eutáxicos (...)»

Es importante, para terminar esta referencia, destacar que Bueno no reduce esta relación entre operaciones de primer y segundo ordena una dependencia de las operaciones políticas respecto de las de primer orden, sino que propone que hay una relación que supone que la energía para mantener cada uno de los órdenes de acción en el seno de las capas de la sociedad política, implica un proceso de replicación, lo que podemos ver como un asunto de entropía y entalpía del sistema político. Los hilos que mueven a la sociedad política necesitan repartir, digamos, la energía necesaria a cada una de las partes de ese todo.

{15} Cfr. el capítulo escrito por Petras «Consideraciones de geopolítica», del libro Ensayos críticos. Plan Colombia, de Javier Estrada Alvarez (editor), Universidad Nacional de Colombia (Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales) 2001. Consultable en http://www.mamacoca.org/ed-especial1/tcap07.htm

{16} Cfr. las páginas web http://www.fromthewilderness.com y http://www.copvcia.com

 

El Catoblepas
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