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El Catoblepas · número 204 · julio-septiembre 2023 · página 11
Artículos

Inteligencia Artificial y pragmatismo norteamericano

Juan de la Cruz Berlanga

Las raíces pragmatistas de la Teoría Cibernética

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Para comprender adecuadamente por qué se produce esta convergencia y cuál es su origen conviene analizar cuál era el marco de pensamiento en el contexto histórico en el que surgen estas ideas. Esto nos permitirá dotar al desarrollo histórico de la cibernética de un contexto. Profundizar más en las ideas en las que se basa posibilitará también consolidar la definición de Inteligencia.

Como se sabe la cibernética se inspiró en los avances en biología y evolución como el concepto de osmosis o de ecosistema. También en la búsqueda de un estado de equilibrio de las maquinarias industriales decimonónicas y de principios de siglo XX. Desde el punto de vista de la historia del pensamiento de Estados Unidos la filosofía pragmatista ejerce en ese periodo una importante influencia. Explicamos a continuación como esta influencia deja sus huellas en la Teoría de la Cibernética.

En primer lugar, antes de que Wiener desarrollara su teoría, uno de los máximos representantes de la corriente pragmatista, John Dewey, tenía una gran influencia en el pensamiento norteamericano, en particular en las políticas educativas{1}. En 1910 Dewey establecía ya cuatro fases para el pensamiento humano:

· La experiencia, frente a una necesidad de una situación empírica real a la que nos enfrentamos con base a nuestra memoria y al ensayo-error, la disposición de datos, adquiridos mediante la observación y la comunicación.

· Las ideas, entendidas como una planificación y una prospección hacia el futuro para alcanzar unos fines.

· La aplicación y comprobación: hasta que no se aplican dichas ideas éstas se encuentran incompletas.

· Las comprobamos y aprendemos de la experiencia{2}.

En este último punto observamos cómo se produce un proceso de retroalimentación donde se aplica el concepto, se realiza una comprobación y se tiene una experiencia en base a esa comprobación por medio de la cual se adquiere el conocimiento.

En este tipo de proceso se ven ya coincidencias con el planteamiento de la Teoría Cibernética. La experiencia en tanto en cuanto que percepción sensible, empleando los términos de Dewey, la disposición de datos con respecto a la percepción, las ideas como procesamiento de dichos datos y su enfoque a fines a futuro y finalmente la acción y retroalimentación dentro de nuestro entorno.

Dewey obviamente habla aquí del pensamiento humano. No es una definición de Inteligencia adaptada por los científicos y filósofos de la Inteligencia Artificial. Wiener toma este planteamiento que hace aquí Dewey sobre el pensamiento humano y generaliza algunos de sus componentes. Wiener entiende que muchos problemas pueden plantearse en términos de sistemas y estos ser aplicados al ser humano, a la naturaleza o a las máquinas existiendo el denominador común principal de la racionalidad enfocada al cumplimiento de unos objetivos.

Cuando Dewey trata el pensamiento humano, el aprendizaje no es exactamente equiparable al proceso seguido por una Inteligencia Artificial actual. El sentido que le da a la experiencia, a la planificación y la versatilidad que tiene la mente humana con la que trabajaba Dewey no son comparables, pero el esquema del planteamiento que hace cuando describe el pensamiento es análogo en muchos de los componentes de la Teoría Cibernética cuando plantea como se lleva a cabo el proceso racional. Vamos a ver a continuación tres de estos aspectos de coincidencia y como ellos se encuentran insertos en el pensamiento pragmatista también de Peirce: la acción, la retroalimentación y el establecimiento de reglas lógicas.

Estudiemos en primer lugar la acción. Peirce la identifica igualmente como clave para el estado mental que él definió como hábito. Mediante la acción con el entorno el ser humano se adapta a él interiorizando sus acciones hasta conseguir el objetivo previsto. Por medio de la acción sobre su entorno desarrolla creencias y un estado mental de anticipación{3}. Para Peirce el hábito, al igual que el signo, es lo que posibilita el pensamiento. Es una forma estructurada y esquematizada de actos en el mundo. El hábito se establece en función del éxito percibido de nuestra acción y en base a ello el estado mental se ajusta. Para Määtänen, también enmarcado en el pragmatismo:

“To think with habits is to think about what to do in the world in order to achieve one’s goal.”{4}

Tal y como lo define aquí el concepto de hábito sería compatible con la racionalidad aplicada a la Inteligencia Artificial basada en la cibernética que vimos en el anterior capítulo.

Para llevar a cabo lo que denomina la Ley de Asociación Pragmatista entre el ajuste mental interno, las acciones exteriores y el cumplimiento de objetivos, Määtänen igualmente considera que la intencionalidad en los estados mentales es prescindible{5}. Cita literalmente:

“In the present pragmatist framework there is no reason to look for intentionality in the brain.”

Peirce consideraba además que el sentido de las palabras se entendía mediante el uso que hacíamos de las mismas. Merece la pena señalar que la Inteligencia Artificial actual no da sentido a lo que hace, simplemente manipula símbolos, pero sí tiene la capacidad de crear nuevos símbolos para llevar a cabo un cometido comunicacional de una forma óptima sin que los humanos intervengan{6}. En términos de Peirce crea herramientas (lenguaje) propias a las que da un uso sin intervención humana.

Otro de los aspectos que relacionados, el de retroalimentación, es similar en algunos aspectos al autocontrol de Peirce (“self-control”){7}. Peirce lo aplicaba a la conducta y como ésta debía compararse y adaptarse a un modelo correcto (“correctness”). Establecemos un patrón ideal y mediante nuestros actos, resultados y comparación con ese ideal nos adaptamos hasta acercarnos a lo que entendemos por la conducta correcta. Se observa la analogía con la Teoría del Control: se establecen unas condiciones de entorno ideales y mediante el bucle percepción-acción el sistema cibernético trata de llegar a las mismas

Por último, la cibernética establece que los sistemas poseen unas reglas internas para enlazar las entradas que reciben con sus salidas. Estas reglas se fundamentan en la lógica y nuevas formas de lógica como la abducción de Peirce son también posibles, como muestran los trabajos de Atocha Aliseda{8}.

La aplicación de las reglas lógicas forman parte de la normatividad interna del sistema que puede procesar la información que recibe bajo el criterio deductivo, propio de los sistemas expertos; el inductivo, que es el habitual en los procesos de aprendizaje automático en los cuales el sistema adopta decisiones en base a la coincidencia de numerosos patrones de entrada, como es el caso de las redes convolucionales; o el abductivo de Peirce, mediante el empleo del razonamiento hacia atrás que señala Aliseda. En este último caso ante un fallo en una conclusión el algoritmo busca otras posibles teorías-variable que produzcan una mejor coincidencia.

La comprobación y reproducción de esto llega a su estado más representativo con el “machine learning” o aprendizaje automático, ya explicado, donde mediante acción, retroalimentación/reajuste y percepción un artificio puede adaptarse a su entorno y aprender en consecuencia: el estado actual de la cuestión. El aprendizaje automático habitual funciona mediante reglas lógicas de inducción para llegar a una conclusión debido a que se les proporcionada como entradas los datos de los que se desea aprender y una condición sobre su veracidad. Llegan a la conclusión de la veracidad definitiva que expresan a su salida mediante la comprobación de amplias cantidades de estos datos. Existen sin embargo como indicamos posibilidades con respecto a la lógica deductiva como los sistemas expertos donde un desarrollador humano implementa, de manera manual, las reglas lógicas por las que se guiará el sistema. De manera similar a la de los sistemas expertos Atocha Aliseda nos plantea también sistemas basados en una serie de reglas que permiten presentar una determinada teoría que explique un comportamiento habido cuenta de unos datos.

Un segundo punto de analogía entre la Teoría de la Cibernética y el Pragmatismo tiene también puntos de vista alineados con el pensamiento del principal fundador de esta filosofía, Peirce. Así, de acuerdo con Pierre Steiner, Peirce consideraba que la Inteligencia humana siempre era artificial, en tanto en cuanto para desarrollarse debe de interactuar con artificios como tecnología, herramientas, máquinas, el lenguaje o la manipulación simbólica{9}. Conviene destacar aquí como Peirce consideraba el lenguaje y la manipulación simbólica como una tecnología y una condición para que se dé el pensamiento{10}, al igual que la acción y el hábito.

Cuando Shannon implanta el álgebra de Boole y Turing plantea su Máquina de propósito general se da un paso clave empleando el concepto de la triada semiótica de Peirce a través de la utilización del código binario para cualquier signo. El código binario facilita que el interpretante de dicha triada pueda ser algo que, sin tener capacidad de experimentar o de mantener un estado mental intencional, sí pueda mediante ese signo llevar a cabo una determinada acción en el entorno. Este lenguaje simbólico puede traducirse en base a numerosos estados y reglas internos tal y como vimos en el primer capítulo al analizar un computador desde el punto de vista de la Teoría de Sistemas.

La Teoría Cibernética comparte el punto de vista con respecto a la necesidad de la existencia de signos y de interpretante, éste último sería el agente. Emplea el código binario para definir el signo y prescinde de nuevo de la cuestión de los estados mentales, dejando únicamente proceso y reglas. La cibernética no entra en la cuestión de las representaciones mentales de Peirce o en fenomenología alguna, por tanto, pero sí toma como base la necesidad de manipulación de signos (ceros y unos) para disponer de racionalidad.

Un tercer punto en común con la cibernética lo tenemos en la eliminación de la dicotomía entre naturaleza y cultura, entendiendo lo artificial como un subconjunto de la cultura. Dewey cita a la biología como puente entre ambas{11}. No es exactamente el planteamiento que hace la cibernética con Wiener centrándose en la información como elemento común entre naturaleza y tecnología, pero sí vemos un intento en ambos planteamientos de eliminar esas categorías.

La contribución de Peirce en este caso no es tanto a la Teoría de la Cibernética en sí, sino a las reglas de la lógica que empleará tanto la Inteligencia Artificial como otros programas. Conviene distinguir esto.

Encontramos pues una serie de puntos en la Teoría Cibernética que ya se encuentran en los planteamientos pragmatistas:

· Las fases del pensamiento y el bucle de retroalimentación entre acción-percepción, mediado por reglas lógicas

· La relación entre pensamiento y signos

· El enfoque a unificar naturaleza y cultura

Todos estos puntos aparecen en los escritos de Peirce y de John Dewey. Wiener toma estos conceptos empleando para los signos los trabajos de Turing y Shannon y la actuación y el bucle de retroalimentación a través de la Teoría de Control. Finalmente comparte con el pragmatismo su vocación de trascender la división entre naturaleza y tecnología.

Peirce no enfoca su cuestión al ámbito de las máquinas y sus trabajos se centran en la lógica y la semiótica. Dewey enfocó sus trabajos en el ámbito de la pedagogía y la psicología. Wiener desarrolla un modelo matemático, prescinde de fenomenología y, además, dada su trayectoria vital, lo asocia también a máquinas, pero la base de sus ideas se encontraba ya en los pragmatistas.

Consideramos la importancia de este enfoque por dos razones:

· Para comprender el marco de la Inteligencia Artificial actual y profundizar en la definición de Inteligencia

· La filosofía pragmatista sentó también las bases de la Teoría de la Acción Discursiva de Habermas{12}, que contrapone en muchos aspectos a la Cibernética, por lo que entender este tronco común es de utilidad en nuestra investigación para contrastar Inteligencia Artificial y la Acción Comunicativa, así como la ética implicada.

——

{1} Ruiz, G. (2013). La teoría de la experiencia de John Dewey: significación histórica y vigencia en el debate teórico contemporáneo. Foro de Educación, 11(15), pp. 103-124. doi: dx.doi.org

{2} Dewey, J. (1910). The need for training thought. En How we think. pp. 14-29. New York: D. C. Heath & Co.

{3} Määtänen Pentti. (2015). Mind in action: experience and embodied cognition in pragmatism (Ser. Studies in applied philosophy, epistemology and rational ethics, volume 18). Springer. dx.doi.org

{4} Ibib.

{5} Ibib.

{6} Lewis, M., Yarats, D., Dauphin, Y., Parikh, D., & Batra, D. (2017). Deal or No Deal? End-to-End Learning of Negotiation Dialogues. ArXiv, abs/1706.05125.

{7} Petry, E. (1992). The Origin and Development of Peirce's Concept of Self-Control. Transactions of the Charles S. Peirce Society, 28(4), 667-690. Retrieved November 27, 2020, from jstor.org

{8} Aliseda, A. (2006). Abductive reasoning: logical investigations into discovery and explanation (Ser. Synthese library, 330). Springer.

{9} Steiner P. (2013) C.S. Peirce and Artificial Intelligence: Historical Heritage and (New) Theoretical Stakes. In: Müller V. (eds) Philosophy and Theory of Artificial Intelligence. Studies in Applied Philosophy, Epistemology and Rational Ethics, vol 5. Springer, Berlin, Heidelberg. doi.org

{10} Peirce C. S. (2008). El Pragmatismo (pp. 66-68). Madrid: Encuentro

{11} Dewey, J. (LW 10). (1987). Art as experience, the later works 10. In J. A. Boydston (Ed.), Carbondale and Edwardsville: Southern Illinois University press.

{12} Ray, L. (2004). Pragmatism and Critical Theory. European Journal of Social Theory, 7(3), 307–321. doi.org/


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