El CatoblepasSeparata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
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El Catoblepas

El Catoblepas · número 187 · primavera 2019 · página 8
Artículos

España, nación política, franquismo y leyenda negra

Enrique Suárez Ferreiro

Texto de la comunicación defendida el 12 de abril de 2019 en los XXIV Encuentros de Filosofía, Nación y nacionalismo.

 
Vídeo de la comunicación de Enrique Suárez Ferreiro, “España, nación política, franquismo y leyenda negra” (29 m)

XXIV Encuentros de Filosofía, viernes 12 de abril de 2019

I

Un texto que formaba parte de la presentación de estos encuentros en la web de la Fundación{1}, fue el que llevó a cristalizar el núcleo de esta comunicación. Y paso a leerlo:

“Nación política. Una tercera línea supone el enfrentamiento y remoción de cuestiones ontológicas. Se propone desde los parámetros filosófico políticos del materialismo filosófico. La nación política deberá entenderse como institución política constituida históricamente. Esto nos permite vincular el surgimiento de la nación política con la aparición de la primera y segunda generaciones de la izquierda. Se observará la confusión de muchos “intelectuales”, pero ante todo de la mayoría de los políticos partidistas, a la hora de entender y explicar estos vínculos. Precisamente en el marco de la nación política deberán ser entendidas las naciones fraccionarias (étnicas). Seguramente las aportaciones al debate que sigan esta línea hallarán en estos conceptos (nación política, nación fraccionaria, nación étnica, izquierda definida, izquierda indefinida, &c.) los criterios con los que abordar el confuso estado de la opinión pública y académica españolas al respecto.”

Además, otros cursos operatorios previos habían estado entrecruzándose, confluyendo, &c., y prefigurando potenciales identidades sintéticas. Algunos de dichos cursos tienen que ver con la obra escrita y audiovisual generada por doña María Elvira Roca Barea{2}, otros con la producción audiovisual de Cima & Holzenthal Magazine{3}, o la de Fortunata y Jacinta{4}. Cursos operatorios, igualmente previos serían algunas obras escritas del profesor Gustavo Bueno Martínez{5}, así como parte de su obra audiovisual{6}. Sin poder dejar, además, de citar – mas siendo imposible enumerar– los cursos operatorios dados en los medios de comunicación, relaciones interpersonales: trabajo, amistades, &c.

Así pues, todos ellos hay que considerarlo formando parte del campo material temático y problemático inserto y al que, al mismo tiempo, hace referencia la presente comunicación.

II

Si bien cronológicamente lo referido por la expresión “Leyenda negra” es, en su mayoría, previo a lo referido por la expresión “franquismo”, es necesario, cara a la exposición que estoy realizando, y para la comprensión de lo que estoy exponiendo empezar con la expresión “franquismo”.

Con la misma pretendo referirme no tanto al fallido golpe de estado de julio del 36, del que formaba parte el general Franco, cuanto a la inmediatamente posterior guerra que desencadenaron los golpista ante su fracaso. Y, sobretodo, a la dictadura militar que impusieron en España entre 1939 y 1975.

No pretendo negar, asimismo, que con dicha expresión podría cubrirse también la pervivencia y presencia en el régimen constitucional de 1978, que es en el que estamos viviendo, de elementos procedentes de aquél periodo. Si bien, para esos elementos hay otras aproximaciones a la hora de estudiarlos, comprenderlos, &c. como “franquismo sociológico”, &c., lo que desborda, con mucho, mis pretensiones.

Por tanto, con la expresión “franquismo” hago referencia, entre otras cosas, a las prácticas culturales{7} dadas en esa época. Hemos de tener presente que en ese periodo el conflicto politicocultural “Gracia” vs “Cultura” aconteció a través de la confrontación de las líneas “nacionalcatólicas” frente a las líneas “falangistas”. Simplificando, los planes de estudio, los docentes, &c. serían, pues, los elementos concretos de cómo se resolvieron tales tensiones.

Lógicamente, una de las temáticas que enfrentaban a estas líneas es la relativa a la respuesta dada a la pregunta: ¿Qué es España? Y estas respuestas conformarán el conjunto de narraciones, relativas a “España, su identidad”, “Cultura española”, &c., constituyendo, pues, parte del corpus político, social, cultural –especialmente cultural, en sentido antropológico tal y como la estudia del profesor Gustavo Bueno– que forma nuestro campo material de reflexión.

III

Pasemos, pues, a exponer algunas interconexiones entre el “franquismo”, en el sentido esbozado, con la “leyenda negra” y “España, nación política”.{8}

El sentido de la expresión “La Leyenda Negra” lo tomamos de referencias procedentes de la historiografía o el ensayo.{9} Simplificando, de nuevo, por cuestiones de formato, entendemos que dicha expresión refiere un cuerpo de relatos, mitos relativos, en este caso, a España –entendida no solo en el sentido de Nación política, aunque también–, buscando reducir su prestigio e influencia.

En esa medida, la interconexión con el “franquismo” es la siguiente: el triunfo de los golpistas de julio del 36 en la guerra del 36 al 39 conllevó generar un “mito cultural”: el de “la españa imperial y católica”; y este es solidario, por ser su reverso, de otro “mito cultural”: el de “la antiespaña”. Es decir, la leyenda negra relativa a la España republicana, sus precedentes, &c.

Así pues, propongo que hay que incorporar al corpus de narraciones que catalogamos de Leyenda Negra Española las producidas durante el franquismo, es decir, durante la dictadura, y que conforman el mitema de la “antiespaña”. Hemos de tener en cuenta, además, que esos relatos, en tanto que adscritos al mito “cultura española” realimentan en nuestros días la continuación de la tradición de la leyenda negra.

La revisión del corpus franquista de la leyenda negra de “la antiespaña” obliga a volver sobre la dictadura, y estudiar, entre otras, sus prácticas educativas: planes de estudio, libros, &c.; sus práctica políticas: diplomacia cultural, discursos ante, en, o frente a organismos internacionales, &c. Por tanto, el campo y la tarea son ingentes; e, igualmente, valiosos en nuestro presente porque permitirán pensar, actualizar el concepto de “España, nación política” hoy en día cuestionado en la medida en que nos estamos planteando si toca o no toca reformar la Constitución de 1978.

Como acabo de comentar, el campo material a remover es grande y, en comparación, el tiempo asignado a una comunicación es casi nada, así que me limitaré a esbozar una posible línea de estudio.

Su inicio lo tomo de un obra del periodo inmediatamente anterior a la Segunda República: Defensa de la hispanidad, de Ramiro de Maeztu; en concreto este fragmento:

«Durante veinte siglos, el camino de España no tiene pérdida posible. Aprende de Roma el habla con que puedan entenderse sus tribus y la capacidad organizadora para hacerlas convivir en el derecho. En la lengua del Lacio recibe el Cristianismo, y con el Cristianismo el ideal. Luego vienen las pruebas. Primero, la del Norte, con el orgullo arriano que proclama no necesita Redentor, sino Maestro, después la del Sur, donde la moral del hombre se abandona a un destino inescrutable. También los españoles pudimos dejarnos llevar por el Kismet. Seríamos ahora lo que Marruecos o, a lo sumo, Argelia. Nuestro honor fue abrazarnos a la Cruz y a Europa, al Occidente, e identificar nuestro ser con nuestro ideal. El mismo año en que llevamos la Cruz a la Alhambra descubrimos el Nuevo Continente. Fue un 12 de octubre, el día en que la Virgen se apareció a Santiago en el Pilar de Zaragoza. La corriente histórica nos hacía tender la Cruz al mundo nuevo.»

Reparemos en la expresión “Durante veinte siglos, el camino de España”, ya que retrotrae el espaciotiempo político en el que tiene lugar la redacción del texto, mediante una fórmula semejante a las leyendas “En un país muy lejano”, a una lejanía temporal; es decir, evoca una intemporalidad: “desde siempre” existe España.

Reparemos, en segundo lugar, en esta personificación: “Aprende de (..)”, ya que solo una persona aprende por tener esa capacidad. En esa medida la figura retórica permitirá posteriores desarrollos en la línea del “alma de España”, “el genio de España” procediendo, así pues, a una ontologización en términos de entidad, continuidad y coherencia que llegado el caso permitirá hablar de que “está en peligro el alma de España”, &c.

Además, la secuencia “En la lengua del Lacio recibe el Cristianismo, (…) el ideal. Luego (…) las pruebas. Primero, (…) del Norte, (…) orgullo arriano (…) no necesita Redentor, sino Maestro, después (…) del Sur, (…) hombre se abandona a un destino inescrutable (…) pudimos dejarnos llevar por el Kismet (…). Nuestro honor (…) abrazarnos a la Cruz y a Europa, al Occidente, (…) identificar nuestro ser con nuestro ideal,” esboza una concepción tanto de España como de su historia y política.

Notemos que el movimiento temporal se organiza en dos momentos: (i) fundacional, uno: “En la lengua del Lacio recibe el Cristianismo, (…) el ideal”, (ii) existencial, el otro: “luego (…) las pruebas. Primero, (…) del Norte, (…) orgullo arriano (…) no necesita Redentor, sino Maestro, después (..) del Sur, (…) hombre se abandona a un destino inescrutable. (…) pudimos dejarnos llevar por el Kismet (…). Nuestro honor (…) abrazarnos a la Cruz y a Europa, al Occidente, (…) identificar nuestro ser con nuestro ideal”; y, por último, (iii) la relación entre ambos momentos es yuxtapuesta, por continuidad, sucesión en la línea del tiempo: “(…) luego (…)

Este esquema se corresponde, avant la lettre, con los que Timothy Snyder, recientemente, en su libro El camino hacia la no libertad{10} afirma que pertenecen a lo que denomina: política de la eternidad.

Esquema que pasó a formar parte del imaginario político-cultural de Acción Española en la segunda república. Y conformó el proyecto cultural del nacionalcatolicismo, una de las líneas en pugna dentro del autodenominado Movimiento Nacional, durante la guerra y la dictadura.

La Falange, surgida durante la segunda república{11}, es otra línea, otro proyecto político y cultural de los que conforman el ideario del antes citado autodenominado Movimiento Nacional. Y será nuestro segundo paso; en concreto la obra del falangista Pedro Laín Entralgo.

Escribe Gregorio Morán{12} «…el tránsito del “falangismo fascista al “falangismo autárquico (…) Desde 1945 y la derrota nazifascistas, tienden a abandonar los referentes foráneos para concentrarse en la búsqueda autárquica intelectual (…) Así llegarán a instrumentalizarse periodos (…) como el de la Contrarreforma (…) también (…) movimientos más cercanos (…) como el de la denominada “generación del 98…»

Por eso, comienzo con un fragmento del libro Los valores morales del nacionalsindicalismo{13} que Pedro Laín Entralgo escribió en año 1941:

«He escrito cuanto sigue como falangista y como católico, y con el evidente propósito de servir a la vez una y otra causa. Es posible que algunos católicos discrepen de mi actitud in mente o ex ore. No me importa, teniendo como tengo seguridad de pisar terreno firme y aún confirmado, al menos en lo sustancial. Más de un maledicente tendrá ahora ocasión de intentar la caza de herejías sobre textos auténticos y firmados, y no a expensas del rumor o de la manifiesta invención.»

Reparemos primero en “He escrito cuanto sigue como falangista y como católico” y notemos que el orden de aparición es la marca de la prelación en el autor. Prelación que remite a un transfondo de intereses culturales contrapuestos, como expone “que algunos católicos discrepen de mi actitud in mente o ex ore”. Tensiones no exentas de riesgos, como da a entender “ocasión de intentar la caza de herejías”.

Y en 1945, escribe{14}:

«Epístola a Dionisio Ridruejo. Hace algunos años –si pocos por el número, harto graves por la densidad–me propuse la tarea de exponer ordenadamente mi personal actitud ante los problemas culturales de España y, muy en primer término, ante el problema histórico de España misma. Veía y sentía en ello una necesidad personal muy viva y honda, compartida por no pocos jóvenes españoles; y expresando pensamientos y sentimientos propios, confiaba en expresar pensamientos y sentimientos comunes a todos o, cuando menos, por todos ellos aceptables.»

Fijémonos en “Hace algunos años –si pocos por el número, harto graves por la densidad” y, si el texto es del 45, “graves por la densidad” refiere el contexto de la progresiva e irremediable derrota del nazismo y el fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Situación que suscita una dificultad de sentido: “problemas culturales de España” ¿qué hacer, cómo seguir sin los referentes alemanes e italianos? y la respuesta es la vuelta a “lo nuestro”: “el problema histórico de España misma”.

Esta orientación puede ser rastreada en esos “años –si pocos por el número, harto graves por la densidad”; en concreto, en 1943, año en el que había escrito Sobre la cultura española{15}:

«Introducción. §1. Hace ya tiempo que España –por usar de un tópico de buena estirpe, usado y no gastado– nos duele a los españoles. Siquiera no haya sido siempre igual la índole del dolor: unas veces es de los ojos y del corazón, así el de nuestros abuelos del 98; otras, de la inteligencia, que también la inteligencia duele, y este es el caso de nuestros padres por los años de 1912; y otras, del hombre entero, o por más precisar, del español entero, y tal es nuestra dolencia, la de los hombres de esta generación distinguida por la sangre. Porque este dolor nuestro es dolor de Historia, y hoy ya sabemos que sólo con el hombre entero como lanzadera –el hombre a la vez inteligente, impetuoso y timador– puede tejerse la rara y costosa trama de la Historia.»

Quisiera hacer notar que en este fragmento, Laín Entralgo, expone el esquema operatorio con el que el autor va a encarar la cuestión de afrontar el “cuerpo” histórico dado el momento de la “España, nación política” en la que está viviendo: el de la dictadura resultante de la guerra civil del 36 al 39. Este esquema es el de la familia: abuelo-padre-hijo; por tanto, el del tiempo como continuo: el de la Historia. Ahora bien, este esquema es constituido y ejercido en la “España franquista, desde la España franquista y para la España franquista”.

Y, por último, sabiendo que sólo hago quedarme en los inicios, remito a otro texto que Laín Entralgo escribió en 1948: España como problema.{16}

Esta obra culmina una trayectoria que cristaliza en un tópico teórico: “España como problema” que permite, entre otras cosas justificar la necesidad del golpe del 36 porque estaba en juego el ser o no ser de España - y recordemos ahora del esquema de Ramiro de Maeztu anteriormente mostrado esta afirmación “identificar nuestro ser con nuestro ideal”, y reparemos que, en el fragmento que vamos a mostrar, si bien el ideal prevalente sigue siendo “España”, no lo es el sentido del noetologema{17} España Católica, es sino el del noetologema España Ideal:

«los problemas de ser o no ser. No se trata ahora de una conservación con mayor o menor integridad, sino, más radicalmente, de ser o no ser históricamente. Entiéndase : no es la existencia “ física” la que se pone en juego, sino la existencia “histórica” ; lo cual equivale a decir que, viviendo uno de estos problemas, un pueblo o un hombre se hallan en trance de ser “ otra cosa” distinta de la que hasta entonces eran.»{18}

Al tiempo que, unas pocas líneas después pasa a reconfigurar la relación con el “cuerpo historiográfico”:

«Penetremos sin demora in medias res. Afirmemos tajantemente que el problema histórico de España ha sido desde hace siglo y medio, desde hace dos siglos, quizá, un problema de ser o no ser. Si el dramatismo del planteamiento no ha sido siempre el mismo, la gravedad del pleito que se planteaba no ha cambiado por ello{19}

Es decir, 1948, 200 años atrás: 1748, el cambio dinástico de Austrias a Borbones, el fin de la edad de oro, siglos XVI y XVII, &c.

IV

Concluimos, pues:

(i) Malamente podría afirmar que he expuesto un principio. Quizá lo haya esbozado.

(ii) De ese esbozo, creo, que puedo afirmar que la producción cultural del franquismo generó el tópico teórico historiográfico de “España como problema”. En cuyo seno adquirieron sentido los lemas, &c. de la publicidad durante la guerra y después durante la dictadura como: la anti-España España imperial y católica, &c.

(iii) Este corpus historiográfico operó como un cierre flotante{20} para la historiografía durante el franquismo. Y desde la institución universitaria se difundió a través del sistema educativo de la EE. MM. en la sociedad civil.

(iv) Y su continuidad como horizonte pre-comprensivo se perpetuó en el régimen constitucional del 78, formando parte de aquellos pre-juicios necesarios de remover mediante una revisión historiográfica que empiece por hacer saltar los cierre flotantes instaurados por la historiografía franquista que perviven entre nosotros.

(v) Por último, una reflexión filosófica de la Idea de España impone una crítica - en el sentido en que desde las coordenadas del materialismo filosófico se entiende que las Ideas constituyen instancias trituradoras de los conceptos previos que han ido apareciendo ya en ámbitos categoriales, científicos, ya en ámbitos noetológicos: partidos políticos, asociaciones culturales, iglesias, &c., en este caso de entre otras: las tradiciones historiográficas del franquismo, las actualmente presentes, los distintos proyectos políticos de España presentes en la dictadura franquista y las actuales fuerzas políticas, &c.

Notas

{1} http://www.fgbueno.es/act/enc2019.htm

{2} María Elvira Roca Barea, Imperiofobia y leyenda negra, Siruela, Col: Biblioteca de Ensayo, Serie mayor, nº 87, Madrid 2019

{3} véase https://www.youtube.com/user/DocuReport

{4} véase https://www.youtube.com/channel/UCyXHCFqljyxn8U50Cgoax6w

{5} Gustavo Bueno, Etnología y Utopía, Las Ediciones de los Papeles de Son Armadans, col, Azanca 1, 1971; Primer ensayo sobre las categoría de las “ciencias políticas”; Ed. Biblioteca Riojana, Cultural Riojana, Gobierno de La Rioja 1991.

{6} Véase https://www.youtube.com/user/fgbuenotv

{7} Coordenadas filosóficas de referencia a tener en cuenta: Gustavo Bueno, El mito de la Cultura. Ensayo de una filosofía materialista de la cultura, Prensa Ibérica, Barcelona 1996.

{8} El sentido del término remite, hace referencia a Gustavo Bueno, España frente a Europa, Alba Editorial, Barcelona 1999, pág. 86.

{9} Léase de Sverker Arnoldsson, Los orígenes de la Leyenda Negra española, Ed. El Paseo, 2018; de María Elvira Roca Marea, Imperofobia y Leyenda Negra, Siruela, col Biblioteca de Ensayo, 2016, o Iván Velez, Sobre la Leyenda Negra, Ed. Encuentro, 2014.

{10} Timothy Snyder, El camino hacia la no libertad, Galaxia Gutenberg, 2018.

{11} Una buena aproximación a los orígenes de la falange es el libro de Stanley G. Payne, Falange. Historia del fascismo español, Sarpe, Madrid 1985.

{12} Morán, Gregorio; El maestro en el erial. Ortega y Gasset y la cultura del franquismo; Edt - Tusquets Editores, Barcelona 1988; pág. 96 y ss

{13} Pedro Laín Entralgo, Los valores morales del anarcosindicalismo; Edt. S. Aguirre imp; Madrid 1941; pág. 8

{14} Pedro Laín Entralgo, La generación del 98; Edt. Diana artes gráficas, Madrid 1945; pág. 7

{15} Pedro Laín Entralgo, Sobre la cultura española. Confesiones de este tiempo. Cuaderno primero; Edt. Editora Nacional, Madrid 1943; pág. 9

{16} Pedro Laín Entralgo, España como problema; Edt. Seminario de problemas hispanoamericanos, Madrid 1948. Para nuestro planteamiento especialmente las páginas del 9 al 12.

{17} A partir del par “Mito/Mitema” como modelo he tomado el concepto Noetología - véase http://www.nodulo.org/ec/2002/n001p03.htm, “(..) origen del término «Noetología», que incorporé al vocabulario filosófico hace más de treinta años (..)” , “ (..) ya en la Universidad de Oviedo, cuando escribí El papel de la filosofía en el conjunto del saber, me pareció oportuno hacer público aquel proyecto de Noetología (que en el citado libro [véase - http://www.fgbueno.es/med/dig/gb70pf1.pdf] ocupa las páginas 164-198, Editorial Ciencia Nueva, Madrid 1970).(..)”. Y, partiendo de él, he construido el de Noetologema, pretendiendo así hacer referencia a un contenido del campo noetológico antes de su adscripción a categoría ontológica, gnoseológica descriptiva alguna.

{18} ibidem; pág. 12

{19} ibidem; pág 12

{20} Para comprender el concepto de “cierre flotante” en la gnoseología del Materialismo Filosófico véase http://fgbueno.es/med/dig/egch0802.pdf En concreto, parágrafo 18, pág. 815 y ss.

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