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El Catoblepas

El Catoblepas · número 187 · primavera 2019 · página 3
Artículos

Delenda est Paedagogia. Nación Española y Educación

Sergio Vicente Burguillo

Texto de la comunicación defendida el 12 de abril de 2019 en los XXIV Encuentros de Filosofía, Nación y nacionalismo.

 
Vídeo de la comunicación de Sergio Vicente Burguillo, Delenda est Paedagogia. (45 m)

XXIV Encuentros de Filosofía, viernes 12 de abril de 2019

Tesis

El estado de la enseñanza secundaria en España se encuentra en grave crisis: las leyes educativas inspiradas en las llamadas ciencias pedagógicas han llevado a la enseñanza media a un gravísimo deterioro, que se ve agravado, a su vez, por la crisis de la Nación Política Española, dividida materialmente en diecisiete Comunidades Autónomas y cuya existencia formal peligra, ante todo, por los nacionalismos fraccionarios.

Desde el mapamundi del Materialismo filosófico hay armas para analizar esta situación. Por una parte, hay que movilizar las Ideas de Estado, Nación e Imperio (Primer ensayo sobre las categorías de las ciencias políticas; España frente a Europa; España no es un mito); y, por otra, la Gnoseología de la Teoría del Cierre Categorial, según la cual se podrá situar el lugar gnoseológico que corresponde a las Ciencias de la Educación y a la pretendida Pedagogía científica.

I. Delenda est Paedagogia

En España está emergiendo un género literario dedicado a la crítica de las corrientes pedagógicas que inspiran las leyes de educación de los últimos 40 o 50 años.

Desde el Materialismo filosófico, en particular, se ha analizado la Pedagogía desde hace mucho tiempo, al menos desde 1980, cuando Gustavo Bueno escribe un “Análisis del Protágoras de Platón”. Compara la labor de pedagogos con la de los sofistas de la Grecia de Platón, o con la de sacerdotes de la época medieval. Han escrito libros, artículos o vídeos sobre este asunto, además, muchos estudiosos del Materialismo Filosófico (MF): Sánchez Tortosa, Jesús G. Maestro, Juan B. Fuentes (en el ámbito de la Universidad), Carlos Madrid, Joaquín Robles y muchos más; por ejemplo, Marino Pérez Álvarez, desde la Psicología.

Pero en España no solo desde el MF se ha criticado a las teorías pedagógicas actuales. También docentes como Alberto Royo (Contra la Nueva educación; La sociedad gaseosa); Inger Enkvist (La buena y la mala educación), o los matemáticos Ricardo Moreno Castillo (Panfleto antipedagógico; La conjura de los ignorantes, que Jesús G. Maestro glosó en un vídeo, por ejemplo), Mercedes Ruiz Paz (La secta pedagógica) o Alicia Delibes (La gran estafa) pertenecen a la corriente antipedagógica. Resulta imprescindible que los docentes y pedagogos españoles leyeran al menos alguno de los libros de este género literario que analiza críticamente la Pedagogía. El Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo, por ejemplo, está libre en pdf con el consentimiento explícito del autor.

Voy a recordar muy brevemente las tesis centrales y comunes de esta corriente antipedagógica a la que me sumo:

1. La Pedagogía no es una ciencia (analizaremos esto después con un texto de Joaquín Robles).

2. La memoria, el esfuerzo, la disciplina, la exigencia son imprescindibles en la instrucción de los alumnos. No hay caminos reales a la Geometría. Solo se puede aprender Matemáticas si se dedican muchas horas, algunas de las cuales no son agradables. La memoria no puede obviarse o marginarse. En Matemáticas la memoria debe ser significativa, es decir, relacionarse con los fenómenos, referencias fisicalistas y relaciones que aparecen en la Aritmética, Geometría o Cálculo diferencial. Es decir, debe de haber una conjugación entre memoria y construcción de las morfologías de las Matemáticas. En términos de Espinosa, tiene que ser la Razón la que rectifique y oriente la Imaginación, que es, a su vez, necesaria y el punto de apoyo constante.

3. El docente es un instructor, no un ‘educador’. La escuela debe enseñar contenidos concretos. El profesor no es un psicólogo, un sofista, un cura de almas ni un padre o madre, sino que debe enseñar su materia. Es cierto que eso no quiere decir que los valores éticos, morales y políticos sean ajenos a la docencia, porque en el mismo ejercicio de la enseñanza hay ya valores: disciplina, respeto, saber estar, &c. De hecho, la labor de educar a los ciudadanos debe implicar a toda la sociedad política: primero y sobre todo a la familia; pero también a la escuela, a los juegos deportivos, a las televisiones, &c.

4. Las nuevas tecnologías no son la solución a todos los problemas de la enseñanza. En Matemáticas hay programas informáticos, por ejemplo, que facilitan las explicaciones, pero no sustituyen el aprendizaje. Todas las ciencias tienen una capa objetual que incluye a los aparatos. La regla, el compás, la pizarra o los ordenadores son hoy parte interna, formal, de las Matemáticas, pero eso no quiere decir que las TIC deban inundar la enseñanza. Por ejemplo, si se quiere resolver un problema donde hay que usar el teorema de Pitágoras, no se puede consultar en Internet. Es decir, si no se conoce el teorema y se ha aplicado a ejercicios rutinarios, cuando se intente abordar un problema en el que haya que usar este teorema, si no se conoce, ¿cómo sabe el alumno que hay que usarlo? Es literalmente absurdo. No es que sea difícil, es que es imposible que lo pueda usar si no lo conoce previamente.

5. Crítica del paidocentrismo de raíz rousseauniana. Las nuevas pedagogías consideran que el profesor no debe ser un instructor, sino un acompañante, un guía, o un conductor del alumno. Un educador.

6. Corrientes ideológicas que cruzan las nuevas pedagogías. Mayo del 68. La socialdemocracia habría querido igualar a la baja, despreciando los contenidos y buscando una especie de igualdad psicológica orientada a la felicidad canalla o subjetiva. Y el liberalismo de hoy sigue en la misma línea, por ejemplo, en Madrid, con el bilingüismo anglófilo y el desprestigio de las Humanidades. Se impulsan materias como Emprendimiento, &c.

II. Posibles frentes de ataque contra la Pedagogía

1) Sobre todo, poner de manifiesto el fracaso absoluto de la Enseñanza desde que ha sido dejada en manos de los psicólogos y los pedagogos. Verum est factum. Sobre este punto insiste mucho Ricardo Moreno en La Conjura de los ignorantes. Es necesaria la autocrítica. Hay un blindaje por parte de los pedagogos y es algo parecido a lo que ocurre con el fundamentalismo democrático. La verdadera democracia aún no habría llegado, por eso la Humanidad no es feliz todavía. Pues bien, los pedagogos siempre dirán que sus doctrinas nunca terminan de aplicarse, y siempre podrán culpar a la ‘enseñanza tradicional’.

2) Desde la Antropología. El Buen Salvaje de Rousseau es un mito completo, pero que configura el espíritu de la secta logsiana como la llama Mercedes Ruiz Paz. A esta Antropología se le puede oponer una de corte materialista, tomando como referencia la Teoría de las Instituciones de Gustavo Bueno (Revista El Basilisco, año 2005), o la Ética de Espinosa (libro III, donde se tratan los afectos objetivamente)

3) Desde la Gnoseología. La Pedagogía no es una ciencia estricta. Es una ciencia práctica beta dos, una técnica, como veremos en seguida con un preciso análisis de Joaquín Robles López. Además, hay que denunciar constantemente la jerga pedagógica. Estándares de aprendizaje, competencias básicas, elementos transversales… que solo enmascaran y confunden con el barniz aureolar de las ciencias. Hay que combatir, de paso, el fundamentalismo científico.

Desde el MF se han abierto ya de algún modo los 6 frentes anteriores. Ahora solo voy a glosar el análisis gnoseológico de la Pedagogía.

Para no entretenerme demasiado, voy a tomar como referencia el brillante análisis de Joaquín Robles López titulado “La impostura pedagógica: análisis gnoseológico de las Ciencias de la Educación”, que se puede leer en el número 130 de El Catoblepas, diciembre de 2012. Las tesis acerca del estatuto gnoseológico de la Pedagogía son asumibles y definitivas, y las suscribo.

Pedagogía como ciencia. Las Ciencias de la Educación se pueden entender como un conjunto de disciplinas distintas: Psicología, Sociología, Ética, Ascética, Política, Antropología, Etología, Teología. ¿Hay alguna unidad en todas estas disciplinas? Robles dice que los pedagogos estos problemas no los resuelven.

La cuestión sería, ¿existe una Ciencia que sea capaz de reunir todas esas disciplinas? ¿Esa unidad sería de tipo atributivo o distributivo? Según esto, habría dos perspectivas. Los que hablan de “Ciencias de la Educación” están en la perspectiva distributiva, según la cual entre todas estas disciplinas habría una armonía de fondo. Por otra parte, los que hablan de Pedagogía científica se situarían en una perspectiva atributiva, según la cual habría un imperialismo pedagógico que usurparía las funciones de la Filosofía, del mismo modo a como lo habrían hecho la Teología en la Edad Media o la Sofística en la Grecia de Sócrates y Platón. Según esto, la Sofística, la Teología y la Pedagogía cumplirían funciones soteriológicas análogas. Funcionan como soporte ideológico de la salvación de las almas de los individuos. De esto habló ya Bueno en la Introducción al Protágoras de Platón en 1980. No se puede evitar el surgimiento de nematologías soteriológicas, pero sí al menos hay que intentar mantenerlas a raya.

Pedagogía como ciencia práctico-práctica. Beta dos. Desde la TCC la Enseñanza, o la Didáctica, no podría ser una ciencia alfa, ya que en el campo de la Pedagogía se opera con dos tipos de términos, el docente y el discente, es decir, son sujetos operatorios. De este modo, no podremos salir de las metodologías beta operatorias. Como dice Sánchez Tortosa (cap. 4 de su último libro, El culto pedagógico), la labor del docente se puede comparar con la de una función matemática. La variable independiente sería el discente, y la dependiente la relación de este con el docente. Dicho de otro modo, la labor del docente no es englobable en una metodología única. Dependerá del grupo de alumnos que se tenga, de su nivel de conocimientos, &c. Por eso, Robles afirma con razón que la Pedagogía es una ciencia humana, beta dos. El docente no tiene que aprender una inexistente Ciencia de la Enseñanza (enseñar a aprender; para que los alumnos sepan aprender a aprender, &c.), sino que aprenden una técnica (téchne, ars) que da la experiencia y el dominio adecuado de la materia que imparten. Cuanto mejor se conozcan las Matemáticas y cuanta más experiencia se tenga con los alumnos, mejor se estará capacitado para enseñarlas.

4) Desde la crítica a las ideologías armonistas. En estas corrientes pedagógicas late la Idea de Humanidad como una totalidad atributiva, cuyas partes no son los Estados ni las Religiones (que serían, como mucho, superestructuras transitorias), sino los individuos. Se camina firmemente en la esperanza de una Paz Perpetua, de una armonía posible entre todos los seres humanos. Aquí cabría hacer la crítica al idealismo kantiano. A la Voluntad general, el contrato social y el buen salvaje de Rousseau o al krausismo español, que sigue vigente (ver el libro del año 2006 de Bueno Zapatero y el Pensamiento Alicia).

5) Desde la Psicología, hay que poner en cuestiónsupuestas enfermedades como el TDAH, como ha hecho Marino Pérez Álvarez, y que ha demostrado que carece de entidad clínica (Catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo), Fernando García de Vinuesa (licenciado en Psicología; psicólogo y orientador escolar) y Héctor González Pardo (Doctor en Biología y profesor en Psicofarmacología en la Universidad de Oviedo). El libro se titula: Volviendo a la normalidad. La invención del TDAH y del trastorno bipolar infantil:

«La conclusión de nuestra revisión de la evidencia científica es que el TDAH y del trastorno bipolar infantil carecen de entidad clínica: no suponen diagnósticos con validez, su etiología no se ha identificado por más que se ha buscado y los marcadores biológicos específicos –genéticos y neurobiológicos– brillan por su ausencia.» (página 323.)

También Marino denuncia entre otras cosas los intereses de farmacéuticas. Pero, además, desde la Psicología hay que criticar el cerebrocentrismo; sospechar de todos los conceptos que lleven el prefijo neuro-. Si la conducta se reduce al cerebro, parece que las soluciones vendrán con fármacos.

6) En España, además de que los pedagogos se hayan hecho con el control, tenemos el problema terrible de las Autonomías, y 17 sistemas de Enseñanza distintos. Desde la política habría que abordar este problema. Todos los puntos anteriores deben ser abordados por un conjunto amplio de instituciones y personas. Pero el último impulso, relativo a la fuerza de obligar y a la redacción de las leyes corresponde al Estado. Desde la Filosofía de Bueno es el Estado la totalidad atributiva de radio más amplio que existe; y los temas de instrucción pública deben ser abordados desde el Estado, con leyes que vinculen a todos los ciudadanos; con una lengua, la española, que debe ser común y vehicular; con asignaturas y planes de estudio comunes. Con igualdad de oportunidades para discentes y docentes (sistema de oposiciones, &c.). Hay que pensar qué partidos y grupos –como DENAES– defienden suprimir las Comunidades Autónomas o al menos devolver competencias como las de Educación y darles todo el apoyo posible (teórico; formativo; de votos), si es que todavía consideramos que España es una plataforma donde defender la racionalidad, como decía Bueno, frente a otras plataformas, ya sea de caráctermonista (de los fundamentalismos científicos, democráticos y religiosos) opluralista radical (subjetivismo; posmodernismo).

III. Comentarios a un libro reciente antipedagógico

José Sánchez Tortosa ofrece una “serie de propuestas” urgentes (sin miedo ni esperanza), en su libro El culto pedagógico (página 422):

a) Entender la Enseñanza como Instrucción, no como Educación total, integral. Que nadie entre enla Academia que no sepa Geometría; es decir, que deje de lado sus afectos y subjetividades en orden a entender conocimientos concretos y objetivos.

b) Suprimir cualquier asignatura doctrinal, como Educación para la Ciudadanía o Valores Éticos.

c) Prestigiar lo intelectual, lo racional, el conocimiento claro y distinto, frente al subjetivo-afectivo, que siempre será oscuro y confuso.

d) Sustituir el Ministerio de Educación, por el de Instrucción Pública.

e) Eliminar todas las campañas de índole moral (doctrinas de Género, TDAH, &c.)

f) Examen final al final de la Enseñanza Obligatoria, y que sea idéntico en toda España. Posible ampliación del Bachillerato y disminución de la edad de escolarización obligatoria.

g) Respaldo social y jurídico del profesor, que, además debe ser bien entendido, al modo de una función matemática, donde la variable independiente es el alumno y sus circunstancias precisas y la dependiente es la labor del docente.

h) Antinacionalismo [étnico, añado]. Hay una terrible confusión, muy típica también en los escenarios ideológicos y políticos, que es la de confundir, mediante un lisologismo, todos los nacionalismos. Como deja claro Bueno en España frente a Europa (pág. 140), hay distintos sentidos en el concepto de Nación. La distinción pertinente aquí es la de Nación étnica y Nación Política. Los nacionalismos étnicos en España son fraccionarios; es decir, parten de la Nación política dada (y con reconocimiento internacional), y buscan su fragmentación, su ruptura. Sin embargo, las naciones políticas canónicasproceden de la transformación previa del Estado que se configuran a la escala de la dialéctica de Estados(en el caso de España, contra la Nación Francesa). Además, la Nación política es una refundición de naciones étnicas y de distintas condiciones sociales y religiosas (gallegos, catalanes, murcianos, gitanos, judíos o católicos); y, las naciones fraccionarias buscan la soberanía mediante el triunfo de una etnia (una lengua, una cultura). Por último, los nacionalismos fraccionarios se basan en la metodología del falseamiento histórico (pág. 142), en España es el caso de la Leyenda Negra.

Por otra parte, Tortosa, en el capítulo 23 (págs. 437-ss) usa una imagen sugerente: Si el filósofo es el encargado de volver a la caverna para que los hombres encadenados puedan salir; el pedagogo sería el que “lleva a los efebos al calor del hogar, al interior acogedor y rebañiego de la caverna de las sombras”.

En su capítulo 24, Tortosa explica cómo, desde la Segunda Guerra Mundial, vivimos en una nueva coyuntura política y demográfica, y que parecería que los nuevos sistemas de enseñanza están pensados para construir analfabetos, consumidores que no puedan usar la razón con rigor ni tengan instrumentos para ello; y que esas serían razones suficientes para tener controlado al excedente de población (cf. pág. 447). En definitiva, se estaría ante la producción masiva de la ignorancia (pág. 448). En España, esa cristalización definitiva habría sido la LOGSE, de 1990.

El libro se mueve sobre una clara distinción: Educar o Instruir. El empeño de Educar significa intentar tomar el control total e íntegro, desde el Estado, del súbdito o ciudadano, y lleva al adoctrinamiento (fascismo, comunismo, nazismo, franquismo, pedagogismo posmoderno); y frente a la Educación se situaría el empeño de Instruir, que además este último implica la Filosofía crítica y conocimientos (claros y distintos). Para ello, Tortosa usa un neologismo, filomatia. Por eso, a veces, la dicotomía la presenta Tortosa como Matemáticas o Pedagogía (cf. v. g., pág. 421). En definitiva, el sobrepoblamiento de las sociedades que dependen estratégicamente de USA desde la Guerra Fría ha llevado a una democratización de la ignorancia, pues un Estado se bastaría con una elite financiera y política que controle el Estado (pág. 444). Estaríamos ante un cambio de paradigma geopolítico que no sabemos a donde nos llevará. Lo urgente, desde la Filosofía, y ya para terminar, sería aclarar conceptos, y construir teorías y doctrinas que un grupo con necesidad de ello pudiera usar en un futuro como mapamundi.

Como españoles, habrá que luchar por mantenerse en la existencia, aunque es dudoso que queden fuerzas para ello, o si España terminará de morir por descomposición moral y política. Que cada español sujete la bandera y se resista como pueda.

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