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El Catoblepas, número 156, febrero 2015
  El Catoblepasnúmero 156 • febrero 2015 • página 12
Ante la República Popular China

Entrevista a Iker Izquierdo

Reproducimos la entrevista recientemente realizada por spanish.china.org.cn a Iker Izquierdo.

Iker IzquierdoEspaña no es un mito en chino

Además de por otros trabajos, los lectores de El Catoblepas recordarán a Iker Izquierdo por su análisis de los problemas filosóficos envueltos en la traducción al chino por parte Antonio Zhang Weijie del libro de Gustavo Bueno, España no es un mito.

En la presente entrevista, el autor español radicado en Taiwán plantea, entre otras cosas, la posibilidad de tratar el lugar de China en el mundo desde el materialismo filosófico. La entrevista la realizó y publicó el portal spanish.china.org.cn, respaldado por el gubernamental Grupo de Publicación Internacional e Internet de China.

16 febrero 2015

Iker Izquierdo, periodista español entre Beijing y Taipéi

16 feb 2015 (spanish.china.org.cn) Iker Izquierdo nació en Baracaldo (Vizcaya) en 1981. Creció en esa ciudad industrial y en el puerto pequero de Castro Urdiales (Cantabria). Estudió Derecho en Oviedo (Asturias) e Historia en la Universidad de Deusto de Bilbao y en la Universidad Nacional de Irlanda en Dublín. En 2007 se mudó a Beijing para estudiar chino, trabajó como profesor de español y escribió varios artículos para algunas revistas españolas. En 2011 se mudó a Taipéi donde sigue viviendo. Actualmente trabaja como traductor y locutor de radio, y colabora con el portal hispano-venezolano de noticias, The Objective, y mantiene a duras penas el blog Taipei 103 Magazine.

Spanish.china.org.cn: ¿Podría hablarnos sobre su experiencia profesional en Asia y principalmente en China, y explicarnos qué supuso este cambio en un principio para usted y en qué aspectos le ha influido este cambio cultural con respecto a su lugar de origen?

Iker Izquierdo: Mi experiencia profesional en Asia comenzó en Beijing, de manera un poco precaria. Cuando llegué a la ciudad mi intención era básicamente aprender chino. Pero pronto necesité complementar mis ingresos con algún trabajo. Para alguien que es licenciado en Historia y aún no sabe chino, encontrar trabajo en este país es más bien difícil y uno acaba en el trabajo por excelencia del expatriado: profesor de idiomas. Di clases de español y de inglés a chinos, e incluso a árabes que estudiaban en Pekín y cuyo inglés no era demasiado bueno. También escribí bastantes artículos sobre China para revistas y publicaciones españolas, aunque prácticamente ninguna era remunerada, con lo cual tampoco me solucionaba el problema principal. Estuve dos años en Beijing y regresé a España. Posteriormente me trasladé a Taipéi después de haber trabajado en la Universidad de Deusto durante año y medio. Al llegar a Taipéi conseguí trabajo en la radio gubernamental y en una empresa de traducción, y aquí sigo.

El cambio cultural ha sido muy importante para mi trayectoria «intelectual», aunque no me gusta utilizar esta palabra. Las diferencias entre la cultura china y la española, pero también las interpretaciones diferentes, contradictorias e insuficientes sobre China, me llevaron a buscar una plataforma filosófica potente desde la que poder interpretar China y navegar por el proceloso mar de la sinología, el periodismo sobre Asia y la política internacional. Esa plataforma es la de Gustavo Bueno y la Escuela de Oviedo, es decir, la del Materialismo Filosófico. Probablemente, sin haber vivido en Pekín, no me habría acercado a esta escuela, pues no lo habría sentido como necesario. Y mi estancia ha sido importante porque este sistema filosófico es el más potente del presente en marcha y permite destruir, entre otras cosas, muchos mitos e ideologías que nos rodean y que rodean a China.

Spanish.china.org.cn: ¿Cómo se ve, desde su posición, el rápido desarrollo que está experimentando China?

Iker Izquierdo: Como periodista, el interés por el desarrollo y ascenso de China es evidente. Creo que no es necesario explicarlo más. Como filósofo, el interés es máximo. Desde el Materialismo Filosófico, cuya filosofía de la historia mantiene que ésta se mueve por la dialéctica de los imperios, China o el Imperio Chino es objeto de un seguimiento constante. Básicamente lo que interesa es el ortograma imperial chino, es decir, sus planes y programas para reorganizar la llamada Humanidad de acuerdo a sus propias coordenadas imperiales. Hasta ahora, lo que parece es que China se está conformando como un centro atractor de recursos y capitales, en torno al cual giran los países proveedores de esos recursos. Este es un ortograma en apariencia parecido al de la China dinástica, pero en realidad, el ortograma de la China Ming y Qing, aunque también se conforma como un centro, este quiere más bien ser una esfera autosuficiente que ocasionalmente irradia su propia cultura y permite a los «bárbaros» comerciar con ellos por condescendencia, pues el Imperio del Centro tiene todo lo que necesita. Esto se quiebra en el s.XIX, pues los nuevos bárbaros no se sinizan, y al contrario, amenazan con acabar con la cultura china. Y aunque no hayan acabado con ella, lo cierto es que la China actual es imposible de entender sin la cultura occidental. No obstante, desde Mao Zedong, China ha conseguido retomar su propio rumbo. La cuestión es pues: cuál es la esencia de este rumbo. Aunque ya hay muchas publicaciones sobre China en español, hacen falta traducciones de textos académicos chinos, sobre todo de sus politólogos, economistas, asesores gubernamentales y de los propios políticos. La iniciativa de publicar un libro del presidente Xi Jinping en varios idiomas me parece estupenda, y espero que no sea una anécdota y se mantenga en el futuro con más publicaciones.

Por otra parte, el desarrollo de China transcurre al paso del declive del imperio universal actual, EEUU, cuyo ortograma consistente en implantar democracias homologadas a la suya en cada país en el que pone su mirada, parece haber encontrado sus límites en China y en Rusia. Está por ver si China sigue apoyando la estabilidad del imperio de Washington o si la competitividad creciente acaba por imponerse. Los próximos años van a ser muy interesantes.

Spanish.china.org.cn: Se aproxima el Año Nuevo Chino. ¿Cómo vive esta celebración? ¿Lo ha pasado alguna vez en la parte continental de China? Si es así, ¿qué diferencias encuentra con las celebraciones en Taiwán? ¿Qué es lo que más le llama la atención de esta celebración?

Iker Izquierdo: El Año Nuevo Chino lo paso con mi familia política. En la parte continental de China pasé dos Años Nuevos, pero básicamente lo hice con amigos extranjeros y chinos. Cocinábamos en el colegio mayor y después salíamos a la calle para ver y escuchar la gigantesca petardada que comienza en la media noche. Mi primera vez en Pekín, cerca del centro, en Wangfujing, me llevé un susto tremendo. El ruido de los petardos era tan ensordecedor que bromeé con un amigo: «Parece que los japoneses atacan otra vez». Una hora después, las calles estaban teñidas de rojo por el envoltorio rojizo de los miles de petardos utilizados. Fue bastante divertido. Lo que no fue tan divertido fue la búsqueda infructuosa de taxis para volver a la residencia de estudiantes. Una auténtica odisea. Finalmente, encontramos un autobús de guardia que milagrosamente pasaba cerca de nuestro campus. El pobre conductor al que le había tocado el servicio mínimo, estaba acompañado por su esposa. Durante un rato nos estuvo contando historias y por lo menos parece que le hicimos reír y sobrellevar su noche.

A pesar de que no pasé un Año Nuevo tradicional en Pekín, me consta que en el continente se pasa de la misma manera que en Taiwán. Aquí en la isla, todo el mundo vuelve a la casa de su familia, se preparan los platos tradicionales, que varían de región a región, e incluso de familia a familia, pero siempre con el mismo número. Se compra lotería; normalmente la compra el miembro de la familia cuyo signo zodiacal coincide con el del Año Nuevo por venir. Durante la cena y después, se suele ver la gala pregrabada en la televisión, con actuaciones musicales de artistas famosos y ya no tan famosos. A las 12, por supuesto, llega la hora de los petardos. Pero en Taipéi no se tiran tantos como aquel año en Pekín. También hay que decir que Taipéi casi se vacía en Año Nuevo. Como en muchas capitales, nadie es de Taipéi. En los días posteriores a la noche del Año Nuevo, las familias siguen reuniéndose, pero también los grupos de amigos, que organizan cenas aprovechando que durante una semana están de vacaciones. En general, es un momento muy agradable del año, siempre que el tiempo acompañe, por supuesto.

¡Viva el Partido Comunista de China! ¡Viva la República Popular China! ¡Viva la sexta generación de la Izquierda!

 

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