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El Catoblepas, número 150, agosto 2014
  El Catoblepasnúmero 150 • agosto 2014 • página 1
Artículos

Centenario de Julián Marías

Rubén Franco González

Se hace un repaso a las publicaciones aparecidas con motivo del centenario del nacimiento del filósofo Julián Marías (1914-2005).

Placa Julián Marías

A Génesis

En los tres últimos años, por estas fechas, hemos aparecido en las páginas de esta revista con trabajos que tenían que ver con la obra y persona de Julián Marías{1}. Repetimos por cuarto año consecutivo, esta vez más justificado que nunca, ya que lo hacemos con motivo del centenario del nacimiento del filósofo vallisoletano (también madrileño y soriano, y, en suma, español). Veremos en este artículo qué repercusión ha tenido esta efeméride, apuntando los artículos y actos celebrados con tal ocasión.

Marías nació un 17 de junio de 1914, pocos días antes del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria (un 28 de junio). Durante días antes y días después del 17 de junio de 2014 se han realizado conferencias. Por fijar una referencia, que está actualizada y es bastante completa (aunque no exhaustiva), tomemos la lista de actos sobre ese centenario mariasiano de la página web de la revista Cuenta y Razón (fundada en 1981 por el propio Marías y que en este número de junio le dedican un monográfico, presentado el mismo 17 junio). Se han publicado artículos en El País, El Mundo y ABC, amén de en diarios regionales. De las conferencias y mesas redondas (al menos hasta día de hoy) sólo están accesibles al público (esto es, en internet), tres. Las dos celebradas en Oviedo en mayo y junio (en las que tuvimos el honor de participar) y el acto de la Biblioteca Nacional. Se han producido dos congresos sobre Marías hasta el momento en que escribimos estas líneas. Son los de Valencia y Sevilla del mes de abril. En unas semanas, del lunes 4 al viernes 8 agosto 2014 habrá otro en Santander, bajo el título «El pensamiento de Julián Marías» (otras veces figura el de «Julián Marías, inculturizador de la Fe»), y, en los meses de septiembre (del 8 al 11; nada más y nada menos que en Colombia, en Chía, Bogotá y Medellín, con el título de «Julián Marías en el centenario de su nacimiento») y noviembre (12-14: «Propuesta filosófica de Julián Marías»), dos más.

Las reseñas de periódico, como suele ser habitual, suelen decir generalidades y tópicos, sin descubrir o resaltar nada especialmente relevante o chocante sobre el autor o su obra. Ninguna tesis nueva y sí lugares comunes repetidos una y mil veces. Es verdad que el poco espacio disponible y el marco de un centenario (como el de un obituario) es propicio a ello y casi, si se quiere, no deja mucho margen para otro tipo de enfoques. Aún así, no deja de ser interesante leer esos escritos, porque en su conjunto dan una visión objetiva de lo que se puede entender por Julián Marías y qué repercusión (realmente existente) ha tenido y tiene. En ese sentido, el mejor criterio es acercarse a los artículos, reportajes y entrevistas de los días pasados para intentar ver o desentrañar qué idea se tiene del pensador, y que, al fin y al cabo, es la imagen que va calando y se consolida en el acervo común de los españoles (en ciertas capas, las que saben quién fue el autor al que estamos haciendo referencia).

Antes de que se nos olvide, y aquí en el cuerpo del texto (y no en una nota a pie de página), queremos resaltar la labor de Francisco Javier Salgado. Su blog sobre Julián Marías es una auténtica referencia, donde va subiendo, enlazando y ordenando materiales de Marías (de ello hablará en Santander). Está realizando una magnífica labor, y aunque ya habíamos hecho mención a esta página web de él el año pasado por escrito, no lo hicimos en las dos intervenciones públicas en las que participamos para hablar de Marías, cuando era nuestra intención mencionarlo. Por una cosa u por otra se nos pasó a hacerlo, y es de justicia mencionarlo aquí. También queremos hacerlo con dos personas más. Con Rafael Hidalgo, que tiene un blog, y, aunque es su blog personal y aparecen diversos asuntos, dedica entradas a Marías, y, en especial, le estamos agradecidos por ese vídeo de media hora que hizo sobre el congreso de Sevilla del pasado mes de abril (aunque a éste sí hicimos mención en la lección de la Escuela de Oviedo). Si no fuera por eso, no tendríamos absolutamente ningún registro audiovisual{2}. El otro agradecimiento es con nuestro amigo Luis, de Zaragoza (fiel lector de El Catoblepas y seguidor de los cursos y vídeos de filosofía materialista), por habernos regalado varias obras de Marías. Que ya las tuviésemos o no es lo de menos. Se nos pasó hacerle obligada mención en nuestra conferencia de mayo, y ahora remendamos ese olvido nuestro.

Podíamos realizar una clasificación de estos escritos o documentos de prensa distinguiendo entre los que son favorables y desfavorables de su figura, pero, como hemos dicho, casi todos (por su tono más bien neutro) tienden a ser benevolentes o reivindicativos de la misma (aunque aún no hace ni diez años de su muerte, su recuerdo se va borrando y la gente se olvida rápidamente), por lo que no avanzaríamos o nos serviría de mucho. Tomemos esa lista de artículos de la nueva web (aún no completa) de Cuenta y Razón, como hemos dicho{3}. Es la siguiente:

· Álvaro Marías: "Toda la vida de mi padre fue un modelo de convivencia". Rick's Café.

· Ana Botella descubre una placa del Plan Memoria de Madrid en la casa donde vivió y trabajó Julián Marías. Europa Press.

· Chamberí rinde homenaje a Julián Marías en el centenario de su nacimiento. El distrito.

· Francesco de Nigris: «Las únicas concesiones que ha hecho Julián Marías han sido a la verdad». ABC.

· Javier Marías: "En España olvidan a los muertos y maltratan a los vivos más valiosos". Vozpópuli

· Javier Marías: Julián Marías «fue un oasis en el franquismo». ABC.

· Madrid rinde homenaje a Julián Marías en el centenario de su nacimiento. TeleMadrid.

· Anteayer mismo. Javier Marías.

· Lucidez y humanidad. Álvaro Marías

· A vida dos livros. Guilherme d’Oliveira Martins.

· Apropiación y menosprecio de Julián Marías. César Romero. Diario de Sevilla.

· Centenario de Julián Marías (1914-2014). Nieves Gómez Álvarez. Blogs UNIR.

· Centenario de Julián Marías y la cuestión del aborto. Juanjo Romero. Infocatólica.

· Centenario del nacimiento de Julián Marías. Biblioteca de La Rioja.

· Compromiso intelectual. Javier Zamora Bonilla. El País.

· Con flores a Marías. Ernesto Escapa. Diario de León.

· El pensador que quiso ser pirata. Juan Cruz. El País.

· El viento del olvido, que, cuando sopla, mata. José Manuel Suárez. ARN Digital.

· En el centenario de Julián Marías. Alejandro San Francisco. El Imparcial.

· En el centenario de Julián Marías. Cristina Losada. Heterodoxias.

· En el centenario de Julián Marías. Luis Arias Argüelles-Meres

· Homenaje a Julián Marías. Línea Editorial COPE.

· Imagínate a Julián Marías. Luis Español.

· Julián Marías. Mercedes Petralanda. ABC.

· Julián Marías, centenario. Maite Flórez González. Rick's Café.

· Julián Marías, cien años después. Pedro Crenes Castro.

· Julián Marías, el intelectual en la sombra. Alfonso Basallo. El Mundo

· Julián Marías, el maestro sin cátedra. Juan Ángel Jurista. ARN Digital

· Julián Marías, el pensador irreductible. Fernando Díaz de Quijano. El Cultural.

· Julián Marías, el senador real que luchó por la nación española. A. Moreno. La Gaceta.

· Julián Marías, «escribir para pensar». Miguel Lorenci. La Verdad.

· Julián Marías: España como ilusión. Ricardo García Cárcel. ABC

· Julián Marías, gran defensor de la libertad.EFE / Ana Mendoza. La Vanguardia

· Julián Marías, homenajes al filósofo 'olvidado'. Arancha Moreno. La Gaceta

· Julián Marías, uno de los nuestros. José García Domínguez. Libertad Digital

· Julián Marías o la fuerza de la razón / Julián Marías o la força de la raó. Miguel Escudero. Crónica Global.

· Julián Marías que estás en los cielos. José Francisco Serrano. Religión Confidencial.

· Julián Marías, una clara trayectoria. J.Gómez López. La Región.

· La memoria de la filosofía. Rosana B. Crespo. ABC.

· La razón perdida. Jaime Vierna García. Forum Libertas.

· Los 'pejigueras' y la verdad en Julián Marías. Juan Rubio. Vida Nueva

· Marías. Mónica Fernández-Aceytuno. Diccionario de la Naturaleza

· Marías, el filósofo. J. Vidal Vallcourt. Diario de Mallorca

· «Por mí que no quede». El Mundo

· Presencia de Julián Marías. Carlos Felipe Lima. Las Provincias

· Reivindicación de Julián Marías. Luis Sala. Ababol La Verdad

· Un guiño a Julián Marías. Luis Alberto Henriquez. Blog Ay, por qué no soy como D. Quijote

· Una caravana para Julián Marías. Freddy Castillo Castellanos

· Una filosofía futuriza. Nieves Gómez. Rick's Café.

· Una vida presidida por el amor a la verdad. Ignacio Sánchez Cámara. ABC

· Una visión transcendente de la vida. José de Segovia. Entrelíneas.

En esta lista no se incluyen (entre otros posibles, claro) el de «El ejemplo personal de Julián Marías» de Eduardo Serrano en El Comercio (2 julio 2014), ni el de «Julián Marías da que pensar» de Santiago López Castillo en Cambio 16. Diario Digital (13 julio 2014). El primero nos dice que «ninguna de sus advertencias y temores han sido tenidas presentes» y el segundo aprovecha para citar su libro de 1983 Senado: propósito de enmienda, en la medida en que Marías fue senador real, y define a Marías como «filósofo descomunal» y «exégeta de Ortega y Zubiri». Más abajo hablaremos de otros artículos o reseñas que no aparecen en este listado.

Acabamos de ver ahora mismo que la Fundación Científica de Caja Rural (FCCR) de Soria «realizará un homenaje al profesor Julián Marías con motivo del centenario de su nacimiento, ya que le dedicará la XX edición de Soria Saludable 2014, que se celebrará durante el mes de noviembre», y además se le nombrará «Soriano Saludable del siglo XX». Qué cosas, ¿verdad? Pues sigamos con la noticia, ya que la información que aporta la FCCR es curiosa:

Desde la FCRR se ha recordado que la Soria de Julián Marías era «la de la intelectualidad» donde Ortega, José Tudela, Lafuente Ferrari, Laín Entralgo, Luis Rosales, Rosa Chacel, Carmen Martín Gaite, Miguel Delibes, Grande Covián, Rafael Lapesa y tantos otros fueron «visitantes distinguidos y ponentes de los cursos que Julián Marías promovió en esos tres meses que vivía cada año en Soria».

Además, Introducción a la Filosofía, «la obra de mayor significación» de Marías, fue escrita en gran parte en Soria y muchas páginas «entre el arbolado del Parque de la Dehesa donde cada mañana reunía a sus cuatro hijos: Miguel, Fernando, Javier y Álvaro alrededor de una mesa en el kiosko de Jesús Reglero».

Sus artículos en ABC y El País «promocionaron Soria y ya forman parte de su historia», por lo que para la FCCR fue «el mejor y mayor patronato de turismo a nivel individual».

En los tres tomos de Memorias-Una Vida Presente, «Soria es una constante», con más de 60 artículos publicados desde 1946 a 2003, donde Soria es «la base, el espíritu y la materia en el entorno de su prosa literaria».

Julián Marías llega a Soria buscando fundamentalmente una buena asistencia sanitaria para su hijo Julián (‘Julianín’) posteriormente fallecido y en sus últimos años -2001- dedica a Soria una ‘Tercera de ABC’ (6/ 09/ 2001) que con el título ‘Soria de nuevo’ iniciaba su artículo:

«Este mes de agosto he tenido la suerte de tener un tropiezo de salud en Soria. La suerte se refiere no al tropiezo, sino a haber acontecido en Soria, donde he pasado una semana en el Hospital del Insalud y he recibido una atención perfecta, con médicos competentes y atentísimos, enfermeras diligentes, hábiles y cordialísimas, y una admirable coordinación de todos los servicios.

Había llegado a Soria con la idea de pasar allí el mes de Agosto, de <<vivir>> de nuevo en la ciudad donde he pasado más de treinta veranos, donde he escrito cientos de páginas y dirigido extraños cursos de estudios hispánicos, sin apenas recursos, pero donde conseguí que hablaran y enseñaran innumerables figuras españolas de primer orden. Soria está profundamente ligada a mi vida, y cuando vuelvo los ojos al pasado la encuentro por todas partes.»

En palabras de Emilio Ruiz, Julián Marías fue soriano de «afición y amor». Soria, para Julián Marías resultó además ser una escuela de convivencia –«reino de libertad»-, punto de partida de innumerables proyectos «futurizos», lugar de arraigo a donde siempre volvía para encontrarse consigo mismo.

Por todo ello. y porque de acuerdo con los criterios del estilo de vida saludable de la ‘Dieta Mediterránea’ fue el profesor Marías «fiel cumplidor en alimentación y especialmente en comportamientos vitales, en una España con muchas carencias físicas, sociales e intelectuales: solidaridad, diálogo, transparencia, docencia, dignidad, coherencia, diálogo, optimismo y sostenibilidad medio ambiental» , la FCCR ha considerado que su persona y personalidad debe recordarse como Soriano Saludable del siglo XX y honrar su memoria dedicándole la XX edición del Mes de la Salud.

«Soria existe», podríamos decir. Introducción a la filosofía (su sexto libro, de 1947) es, por lo visto, su obra «de mayor significación» por haberla escrito en parte en Soria, o, lo es por distintos motivos, pero !mira por dónde! es en Soria dónde se pensó y escribió. !Viva Soria!

Hernández de la Fuente hace una reseña en La Razón (9 julio 2014) de la reedición de España inteligible (tal cual, sin ningún añadido ni estudio introductorio, lo que no sabemos si es de lamentar o de agradecer), titulada «Julián Marías, la soledad del filósofo español», y se refiere a Marías como «una voz de excepción que resuena con fuerza aun en el erial de nuestros días{4}, un auténtico intelectual, un pensador que ofreció a sus compatriotas lo mejor de lo que era capaz: la razón». De nuevo, el mito de la Razón, tan extendido, incluso entre materialistas y quienes dicen seguir las enseñanzas del profesor Bueno y del materialismo filosófico. Prosigue de la Fuente:

Puede decirse que Julián Marías encarna como pocas otras figuras la grandeza y miseria de la intelectualidad española. El que es sin lugar a dudas el pensador español más importante de la segunda mitad del siglo XX fue cruelmente ninguneado por la Universidad y la sociedad de su tiempo (…) Su magisterio, sin duda, lo ejerció a través de sus libros. Lástima que no se le lea más.

Llama la atención la contradicción en la que incurre este autor, ya que si realmente su magisterio lo tuvo a través de sus libros (se vendían bien), quiere ello decir que la sociedad española de su tiempo no le ninguneó, ya que le leía (y sí, ya sabemos que el que se compre un libro no significa que se abran sus páginas para algo más que para airearlo). Veamos un poco más:

España inteligible es el libro imprescindible para dejar de considerar el «problema de España» como tal. Se ha tenido durante mucho tiempo a este país por una anomalía, una irregularidad en la historia, sin darse cuenta de que España admite una narración razonada y que, es más, frente a otros países (y como lo que es, la nación en sentido moderno más antigua de Europa y la Supernación, como la define Marías, trasatlántica), tiene un hilo lógico y argumental propio, un proyecto histórico definido desde antiguo que ha provocado oleadas de incomprensión, desde la leyenda negra a esta parte. Nacido acaso como respuesta a la España invertebrada de su maestro Ortega, este libro fue el inconfesado favorito de su autor.

El jueves 17 julio 2014 se publica en Alfa y Omega un artículo de Enrique González titulado «Marías: una vida llena» donde habla de la creencia de Marías en una vida ultraterrena, y trae a colación conversaciones sobre la vida más allá de la muerte con Menéndez Pidal, Azorín o la mujer de Aranguren. Pero en la primera parte hace mención (lugar muy repetido, pero aprovechemos ahora para decirlo) a la faceta o vena estoica de Marías. Le sobrevinieron varias calamidades, como la denuncia por la que ingresó en prisión o el suspenso de su tesis doctoral y todo lo que ello acarreó, pero nunca habló mal de ello. Nunca hubo palabras de rencor hacia quienes provocaron o ejecutaron esas situaciones. No había resentimiento. Por tanto, decimos nosotros en este punto, cabe calificar a Marías de «filósofo estoico». Podrá recibir también otros calificativos pero el de estoico se ajusta bastante a la realidad. Aceptó los avatares que le iban sucediendo, sin lamentarse por ello, sino mirando hacia delante.

Para no ser excesivamente pesados o prolijos, nos detendremos solamente en algunos de esos artículos, siguiendo la máxima de que «menos es más» (van der Rohe) y de la que «la mejor forma de resultar odioso es decirlo todo» (Voltaire).

Cojamos uno del historiador Luis Español Bouché (biógrafo de Juderías y que ha sido el encargado del estudio introductorio a la reedición de La leyenda negra por su centenario), escrito en «Opiniones publicadas» (una página web del autor) y titulado «Imagínate a Julián Marías» (17 junio 2014). A lo largo del artículo juega con la estructura de la canción Imagine de John Lennon. Así:

Imagínate un español tan objetivo que sirviera lealmente al bando republicano durante la Guerra Civil pero que hiciera todo lo posible para contar la verdad, entonces y después (…) Imagínate a uno que fue víctima del franquismo pero que nunca fue de víctima (…) tan discreto y tan modesto que jamás alardeó de su condición (…) Imagínate al más brillante estudiante de su generación (...) Imagínate la excelencia: una persona que domina las lenguas clásicas y las modernas, lector infatigable y con curiosidad universal, con asombrosa capacidad para asimilar y comprender lo ajeno.

Y copiamos ahora íntegramente el resto de su artículo hasta el final:

Imagínate el valor de un joven que fue a ver a su amigo el anciano Julián Besteiro para que no estuviera solo en el momento en que lo hacían prisionero los nacionales, y fue a verlo convencido de que, a su vez, lo harían prisionero a él también..

Imagínate a alguien tan veraz y tan auténtico, que no se pueda concebir que pudiera mentir en ninguna ocasión ni expresar un sentimiento que no albergaba; un hombre que siempre dijo lo que quería decir y lo que le parecía que debía decir cuando había que decirlo, a pesar de las presiones y de las amenazas.

Imagínate a un hombre honrado, sin cargos públicos, sin canonjías, que vivió toda su vida de su trabajo, de sus libros, de sus conferencias.{5}

Imagínate a un católico abierto a la verdad, instalado en una visión de la fe tan sólida, moderna y personal, que, décadas antes del Concilio, nunca claudicó ante el miedo a la libertad del pensamiento tradicional; un católico discípulo del descreído Ortega, capaz de conjugar el catolicismo de Zubiri y de García Morente con las dudas de Unamuno, capaz de vivir su fe con ejemplar sencillez y veracidad.

Imagínate a un filósofo español que nada debe a la corriente marxista o estructuralista, un amigo de los EE.UU. en una época en que se edificaba la leyenda negra antiamericana, un filósofo completamente ajeno al fanatismo, al odio y a los prejuicios, un hombre de la Escuela de Madrid que siguió su propio camino, capaz de acuñar una Antropología metafísica, capaz de dedicar un espacio específico a la mujer en la visión del ser humano, capaz de centrarse en esa misteriosa realidad que llamamos persona, un hombre que rechazó de plano la visión deplorable que quiere reducir las personas al estado de meros animales o de cosas.

Imagínate a un historiador fascinado por la historia de España, por la forma de ser de los españoles, que se atrevió a dar un argumento de nuestra Historia, una España inteligible, un hombre que no participó de ninguna moda historicista, de ninguna visión negrolegendaria de nuestra realidad.

Imagínate a un escritor y conferenciante capaz de expresar las ideas más complejas del modo más sencillo y claro.

Imagínate a un hombre que vivió su siglo, y que comprendió que el Cine era un vehículo excepcional de miradas y de historias, otra forma de expresar la realidad y de inventarla, un señor miembro de varias Academias que hacía de crítico de cine...

Imagínate a un hombre recto y justo, permanentemente difamado por la ralea falangista y la caterva marxista, envidiado por los mediocres y los cobardes, sobre el que se hicieron circular bulos monstruosos porque siendo irreprochable y limpia su trayectoria, había que desacreditarlo como fuera...

Imagínate a un hombre entusiasmado por la Transición, que siendo designado Senador por el Rey, fue una de las pocas y sensatas voces que se elevaron contra la estupidez de nuestras Autonomías y que defendió la libertad de los centros educativos.

Imagínate a un hombre radicalmente enamorado de su esposa.

Imagínate a un liberal, casado con la libertad, alguien capaz de ser libre cuando nadie lo es y de elegir como divisa por mí que no quede.

Imagínate, el valor, la rectitud, la veracidad, la responsabilidad, la honestidad, la pulcritud, el sentido del humor, el cristianismo y el patriotismo, todo junto en forma de señor educado, con traje y corbata, un par de gafas y una frente despejada.

Te acabas de imaginar a Julián Marías. Nació hoy hace cien años en Valladolid.

Español le reivindica en todas esas facetas que acabamos de ver (y que él estima admirables), pero sobre todo en su aspecto de liberal y católico, señalando la figura de Marías como un referente.

José de Segovia Barrón publica «Una visión trascendente de la vida» (en la revista digital Entre líneas, 4 julio 2014) e incide en su condición de persona cristiana y que creía en la reencarnación de los muertos, y no sólo de Jesús. Barrón (nacido en 1964) es (según nos informa Wikipedia) «pastor de la Iglesia Evangélica del barrio de San Pascual de Madrid y presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española» y colabora en la revista Protestante Digital{6}. Barrón pretende minimizar las diferencias entre el católico Marías y su perspectiva protestante, y lo hace a lo largo del artículo, estableciendo similitudes entre la figura de nuestro filósofo centenario y la suya propia. Aunque rectificándole cuando lo estima oportuno (subrayado suyo):

Como protestante, hay aspectos de Marías que no comparto. En su famosa Historia de la Filosofía –manual universitario de muchas generaciones–, dice que la «consecuencia necesaria del libre examen es la destrucción de la Iglesia». Aunque escribió esto en la España «nacional-católica» de 1941, lo grave es que lo sigue diciendo cuarenta años después, en la edición de 1981 (Revista de Occidente, Madrid, 33ª ed., pág. 265). Yo no creo que el libre examen de la Reforma sea la destrucción de la Iglesia. Todo lo contrario. Bien entendida, la sola Escritura es la base sobre la que se sostiene, o cae, la Iglesia –como dice Lutero–.

Lo que pasa es que como también decían los reformadores, la salvación no está en ser católico o protestante, sino en la fe en Cristo Jesús. Marías no era un teólogo, pero su fe no carece de contenido (...)

Habla de cómo su «fascinación por los Marías viene de los años ochenta», que siempre han vivido cerca de su casa y que frecuenta las mismas librerías que su hijo Javier, por ejemplo. Pues muy bien todo.

J.Vidal Valicourt publica «Marías, el filósofo» (en Diario de Mallorca, 21 junio 2014) y dice cosas como estas:

Aguantó con estoicismo todo el arsenal que fue cayendo sobre él (…) No fue un tibio, pues dijo sin alzar la voz y con toda naturalidad lo que pensaba. Pero el tema no estaba para matices. Los brutos suelen borrarlos de un plumazo (…) Julián Marías no tuvo la brillantez ni hizo gala del ingenio que sí demostró su respetado y admirado maestro, Ortega. Ahora bien, Marías fue sin duda un filósofo de fondo que había que leer con detenimiento para darse cuenta de que en España se puede pensar y escribir con grandes dosis de sentido de la realidad. No fue un malabarista del pensamiento, ni falta que le hizo. No se anduvo por las ramas, y su pensamiento iba siendo redactado con lentitud y calma (…) No fue un filósofo de traca, pero sí que tuvo el valor tranquilo de decir lo que pensaba (…) Marías no cumple „o no cumpliría„ con el requisito de filósofo mediático. Su aspecto de profesor aburrido no quedaría bien en pantalla. Ahora bien, si uno repasa sus artículos de fondo sobre determinados temas, se dará cuenta de que estamos ante un pensador muy valioso, un hombre con una cultura vastísima y variada y que trata por todos los medios de pacificar el gallinero patrio (...) Julián Marías, que ahora cumpliría un siglo de vida, perteneció a una clase de hombres cultos que despreciaba el brillo excesivo (…) Son pensadores necesarios para una sociedad proclive al desvarío y al exceso, a lo atrabiliario y a la grosería, que buscan más el consenso que la discordia (…) Lo que ocurrió es que aquellos españoles disidentes del fascismo y del frentepopulismo, no tenían mucha cabida. Y para ello, para defender esa tercera España, había que tener mucho valor. El mismo Marías solía recordar una frase de Cánovas, que decía: "Con la patria se está con razón o sin razón, como se está con el padre y con la madre." Cincuenta años después, Julián Marías la modificaría del siguiente modo: "Se está con ella, pero no dándole la razón si no la tiene, sino procurando hacerla entrar en razón, aun a riesgo de la vida, de la propia, no de la ajena". Un filósofo valeroso y virtuoso, Julián Marías.

Juan Rubio en su artículo «Los pejigueras y la verdad en Julián Marías» (en la revista Vida nueva, 26 junio 2014) destaca «su honestidad intelectual por la que se le negó el pan y la sal en aquella España, hecha un erial con abrojos de pensamiento único y cultura subvencionada». Aparece de nuevo el erial, esta vez sí, referido, como es tópico, al franquismo. Otro artículo que destacamos es el de J.Gómez López, titulado «Julián Marías, una clara trayectoria» (La Región, 18 junio 2014){7}. Escribe:

Llegado el fin de la guerra y el largo periodo franquista, Marías tiene el estigma de no ser «hombre del régimen». Esto le cierra algunas puertas, como la de la universidad, pero le permite escribir y ejercer su magisterio en España y fuera con cierta holgura.

Cuando llega la democracia, mientras muchos intelectuales presentan credenciales de antifranquismo y pedigrí democrático de toda la vida, Marías sigue su trabajo limpio y coherente sin alharacas, defendiendo sus ideas de siempre: la idea de España, de su unidad y diversidad, de su magnífica cultura; las ideas éticas de concordia, verdad, libertad y autenticidad; las creencias de un hombre de profundas raíces cristianas. Marías ha sido siempre un intelectual in partibus infidelium, es decir siempre puesto en entredicho y cuestionado.

Hombre de convicciones firmes pero templadas, en un país en donde todo se agrava y se extrema, donde todo se tiñe de partidismo y enfrentamiento, constituye todo un ejemplo de serenidad y altura intelectual y social en donde fijar la atención los intelectuales y políticos del momento.

José Francisco Serrano Oceja nos explica («Julián Marías que estás en los cielos ...», Religión Confidencial, 18 junio 2014) que echa en falta en las publicaciones y actos por el centenario de Marías que se resalte convenientemente su faceta cristiana, ya que ni en el acto del Casino de Madrid lo hicieron Blecua, Carpintero o Salvador.

José García Domínguez, desde las páginas de Libertad Digital («Julián Marías, uno de los nuestros», 17 junio 2014) le ensalza por su independencia, su liberalidad y su defensa de España (negrita suya):

(…) El que un hombre de la talla intelectual de Marías tuviese vetado el acceso a la docencia universitaria de por vida indica por sí solo la condición abyecta de aquella dictadura.

Aunque la democracia no resultó mucho más generosa. Marías molestaba porque su insobornable dignidad personal, el no haberse rebajado nunca a adular al régimen en procura de alguna migaja del festín, suponía un agravio permanente para tantos espíritus lacayos como los que, desde siempre, pueblan la cultura oficial española. Julián Marías era independiente, de verdad, no de boquilla. Y eso en España no se perdona nunca. Su moderación, su sensatez, su repudio del espíritu rifeño y guerracivilista tan caro siempre a la feligresía patria, su apuesta por la razón y el matiz frente al cojonudismo casticista, su voz pausada en medio del griterío de verduleras ibérico, su proceder todo hizo de su paso por esta tierra ingrata una novedad extravagante.

Es sabido, por lo demás, que en España no resulta de buen tono pensar sobre España. Esa palabra, España, se ha berreado mucho, siempre con cierto timbre cuartelero y algún hedor a ajo, pero poco se ha meditado en torno a ella en nuestro tiempo. España, huelga decirlo, es un asunto de fachas. Y de ahí los Madina y los Iceta, esos alegres aliados de sus sepultureros, que ahora mismo habitan en las portadas de los periódicos. Por eso, resulta más inexcusable que nunca leer a Julián Marías. Rémora última de la leyenda negra, el tópico de la anormalidad hispana, el manido "España es diferente" sobre el que bascula nuestro enfermizo auto-odio como nación; ese transversal desprecio contra nosotros mismos que iguala a nihilistas de derecha e izquierda; esa profunda ignorancia compartida acerca de lo que somos fue lo que le empujo a componer uno de los libros imprescindibles para saber qué es España y qué somos los españoles. Me refiero, el lector lo habrá adivinado, a España inteligible, texto que debiera constituir lectura obligatoria en todas las aulas del país. Siempre fue de los nuestros.

Seguimos con artículos y reportajes de diarios nacionales en papel (y alguno digital), aparecidos el mismo día del centenario o poco antes, y que tuvimos en consideración para nuestra participación en la mesa redonda del 17 junio 2014 en Oviedo.

Alfonso Basallo escribe en «El intelectual en la sombra» (El Mundo, 16 junio 2014 -aunque hay un error en la edición en papel y en la página 39, la portada de ese reportaje de tres páginas figura la fecha del 7 de abril-):

No le importó arrostrar la muerte civil del franquismo por haber sido colaborador de Besterio, ni el ostracismo académico por ser discípulo de Ortega. No pudo enseñar en España, pero fue un fecundo escritor de libros de pensamiento. Republicano, liberal, católico, apostó en la Transición por la Monarquía como fórmula para reconciliar a las dos Españas (…) Besteiro era para Marías la «única figura pública» de la República que le inspiraba "un respeto integral", por su honradez personal e intelectual. Y también por su valentía. Se quedó hasta el final, como máxima autoridad republicana, hasta que las tropas de Franco entraron en Madrid, mientras otros huían (…) Pero el nuevo Régimen le condenó a la muerte civil (…) tuvo que subsistir escribiendo libros, traduciendo otros y dando conferencias (…) Paralelamente, hace traducciones y da clases para mantener a su mujer, Lolita Franco, y los cinco hijos que irían viniendo (…) En esa época mantiene contactos con figuras del pensamiento o la literatura, como los filósofos Heidegger, Etienne Gilson, Gadamer, o Gabriel Marcel. También con el historiador Paul Hazard, el novelista Graham Greene o el escritor norteamericano Thorton Wilder (…) Marías fue pionero al adelantarse a filósofos como Stanley Cavell, Eugenio Trías o Fernando Savater, que analizaron el séptimo arte como punto de partida de reflexión antropológica (…) Marías califica la Transición de "ejemplo de genialidad histórica", pero advierte del peligro de que la política invada la esfera de la vida privada y de que la vía democrática se convierta en una excusa para ocupar los resortes de poder, en alusión al PSOE de Felipe González (...)

En el ABC Cultural del 14 junio 2014 bajo el título de «Julián Marías: España como ilusión», Ricardo García Cárcel se ocupa de la reedición de España inteligible. Escribe:

(…) Su inmensa obra filosófica (…) ha quedado demasiadas veces enterrada bajo la etiqueta de su condición de «discípulo de Ortega». Ciertamente lo fue, como también de García Morente, Zubiri o Gaos (…) Estamos ante un intelectual extrañamente independiente. Ni estuvo adscrito a los turiferarios del franquismo ni formó parte de la progresía del sistema (…)

Dice que su obra España inteligible «refleja bien tres constantes estructurales de la obra de Julián Marías». Esas tres son la claridad expositiva de su discurso, la perspectiva cristiana y su inquietud intelectual y política por España. Asiente a la aseveración de Carpintero de que «siempre fue un defensor de la Tercera España», y a continuación hace un resumen de lo que es el libro, para en el último párrafo concluir:

Visto hoy, el lector pensará que Marías era demasiado optimista (…) Mucho me temo que algunos de los cadáveres que Marías pareció enterrar han emergido de nuevo a la superficie. En cualquier caso, casi treinta años después de la primera edición de este libro, en tiempos de inseguridades y vacilaciones identitarias, constituye un baño de ilusión reconfortante. España no como problema, sino como ilusión de ser y de estar.

El domingo 15 junio 2014, Javier Marías dedicaba su habitual artículo dominical en El País Semanal a recordar a su padre. Comienza reflexionando sobre el hecho de los centenarios y sobre algunos casos (pone los ejemplos de Jünger y Francisco Ayala) en los que los propios personajes viven el centenario de su nacimiento, lo que le provoca extrañeza y desconcierto a Javier Marías. Escribe:

Pasado mañana, día 17, se cumple el del nacimiento de mi padre, Julián Marías, y me parece una incongruencia. Por eso, en parte, no he querido participar en ningún homenaje, simposio, número monográfico de revista, descubrimiento de una placa en la casa en la que vivió, y en la que también viví yo largo tiempo. Murió el 15 de diciembre de 2005, hace ocho años y medio, pero para mí es como si lo hubiera visto anteayer mismo. Tampoco habría tenido sentido que me pusiera a hacer el elogio de su personalidad o de su obra. No me corresponde, al no poder ser objetivo. Él detestaba el empalago, y siempre resulta empalagoso que los hijos hablen bien de los padres o los padres de los hijos, los maridos de las mujeres y éstas de los maridos, y a fe mía que en España, país descarado e impúdico, casi nadie se priva de ensalzar a sus parientes y hacerles la propaganda, tanto da que hayan fallecido o que estén danzando y en pleno medro (…) Una vez concluidas las vidas, las mira uno en perspectiva, dentro de lo que cabe (siempre le faltarán muchos datos). Y en el conjunto de la de mi padre veo a un hombre enormemente trabajador, optimista e ingenuo. Escribió montones de libros y artículos, tradujo, viajó por medio mundo dando cursos y conferencias, y en todo solía poner confianza y entusiasmo, y esto último bien se lo envidio, lo mismo que sus saberes monumentales, que nos llevaron a mis hermanos y a mí, cuando éramos niños o muy jóvenes, a preguntarle sobre cualquier asunto. Él se impacientaba a veces y respondía: «Pero ¿qué os creéis, que soy un diccionario andante?» La verdad es que lo era bastante, y una enciclopedia, y una gramática, y una historia universal, y un diccionario de cinco lenguas, además del castellano. Su capacidad personal aparte, es obvio que la enseñanza de 1914 y décadas posteriores era muy superior a la de estas últimas. Su optimismo le permitió sin duda sobreponerse a varias calamidades y desgracias, a la Guerra en la que fue soldado de la República, a las represalias franquistas que le impidieron enseñar en la Universidad, a la temprana muerte de un hijo, a la de su mujer, a la frialdad y el desdén –también hostilidad– con que fue tratado en su país a menudo, primero por la derecha y después por la izquierda. En ocasiones lo vi dolido por eso, pero nunca desalentado ni resentido: lo salvaba el incorregible optimismo, creía que todo era susceptible de mejora y que él podía contribuir a ella. En cuanto a su ingenuidad, lo hacía algo vulnerable y relativamente fácil de engañar, por quienes lo adulaban con insinceridad y fines espúreos (también él escribía «espúreo») o trataban de utilizarlo. Esto último perdura, y veo con desagrado cómo se lo «apropian» personajes casi calcados de los que lo persiguieron desde 1939 en adelante. Qué se le va a hacer, tampoco él es mío ni de mis hermanos.

Y concluye:

Hace poco estuve en su casa, que permanece casi intacta. No había nadie más ese día, y me senté unos minutos en el sillón en que solía leer, e intenté mirar con sus ojos la gran y bonita biblioteca construida a lo largo de su vida. «Aquí pasó muchísimas horas», pensé, «y esto es lo que veía cuando levantaba la vista de sus relecturas predilectas, Simenon y Conan Doyle y Dumas y Cervantes». Al primero volvía cada pocos años, y en los últimos de su vida anoté los títulos que tenía y cada vez que iba a Francia le buscaba los que le faltaban. Al traérselos se le iluminaba la cara como a un niño. Como era muy aficionado a las policiacas, le regalaba a autores «nuevos», para que probara. Le entusiasmaba Colin Dexter (inadvertido en España), cuyo Inspector Morse otros han copiado sin sonrojo y con peores resultados. Le divertían Patricia Cornwell y Donna Leon y Jean-Françoise Parot, cuyo Comisario Le Floch indaga en el París del XVIII, que mi padre tan bien conocía. Y nunca perdió el gusto por el cine. Físicamente me parecí siempre a mi madre, pero desde que él murió me sucede algo extraño: me sorprendo haciendo gestos que son suyos, como pasarse el nudillo del pulgar por la barbilla, mientras pienso, o apretarme levemente la frente con algún pequeño objeto (un encendedor en mi caso), como si con esa presión tratara de estrujarse mejor el cerebro. Al fin y al cabo se pasó la vida pensando, y pensando más, no quedándose en el primer pensamiento, eso me consta. Creo que esos gestos no eran míos cuando él vivía, quién sabe. Quizá no haga falta decir que otra de las razones por las que no participaré en las conmemoraciones es que toda esta incongruencia me pone muy triste.

Luis Arias Argüelles Meres («En el centenario de Julián Marías, 1914-2005», El Comercio, 17 junio 2014) se sorprende «en primera instancia, sólo en primera instancia, que alguien tan conservador como el ensayista que nos ocupa hubiese visto su carrera académica truncada por el régimen de Franco, hasta el extremo de que ni se le aprobó su tesis doctoral en un episodio infame y sectario». Le califica como «muy conservador», seguramente pensando en su defensa de España y quizá en otros asuntos como el aborto. Destacamos algunas de las cosas que dice Argüelles-Meres:

(…) Miserable también la delación de la que fue víctima al final de la Guerra Civil, concretamente el día de San Isidro de 1939, delación que provocó su encarcelamiento, del que saldría gracias, entre otros, a la mediación de Cela, que, en este caso, protagonizó un episodio muy digno de alabanza. Abandonó la prisión el 7 de agosto de ese mismo año. Sobre las delaciones sufridas por Julián Marías se ocuparía su hijo Javier en su novela Tu rostro mañana, en el que puede leerse un conmovedor retrato de la figura de su padre.Por su lado, no deja de ser también paradójico que los libros de Marías, publicados muchos de ellos por la bendita y legendaria Colección Austral, circulasen ampliamente durante el franquismo (…) En el centenario de Julián Marías, lo que procede es el reconocimiento a una trayectoria coherente, marcada por un constante trabajo, acaso no deslumbrante, pero llevado a cabo con honestidad y también sin ruido y sin furia.Habrá quienes, desde el fárrago, arremetan contra él. Habrá quienes pasen como de puntillas sobre su figura con crónicas de urgencia que soslayen determinadas cuestiones que les pueden resultar delicadas. Habrá quienes, desde los topicazos y consignas, lo ninguneen (…) Marías fue, ante todo y sobre todo, un discípulo orteguiano en tiempos difíciles, así como un intelectual que dedicó la mayor parte de su obra a aquella España que vio florecer y ajarse. Hablamos, claro está, de la España de la Edad de Plata, o, si se prefiere, de la segunda edad de oro, tal y como sugirió Juan Marichal.

Ignacio García de Leániz titula «Por mí que no quede» (uno de los lemas quijotescos de Marías) su aportación al centenario (en El Mundo, 17 junio 2014). Señala el «azar simbólico» de que coincida su centenario en el trimestre de la muerte de Adolfo Suárez y la abdicación de Juan Carlos I. Y dedica sus líneas a esos años de la Transición, tan discutida en estos momentos en que nos encontramos, donde mantuvo relación con las dos personas citadas, y cómo «lo que le parecía intolerable a don Julián -que había sido leal a la II República en 1936 a un altísimo precio- era que en todo el texto no aparecía por ningún lado el nombre de nación aplicado a España».

El «responsable» en ABC de dedicarle un artículo al centenario de Marías es Ignacio Sánchez Cámara. Destaca que entre los discípulos de Ortega hay tanto creyentes como agnósticos, diciendo con ello que no es una extravagancia el catolicismo de Marías. Escribe Cámara:

Si no estoy equivocado, su principal contribución filosófica consiste en la elaboración de una metafísica de la persona según la razón vital (…) También es muy fértil su teoría moral centrada no tanto en el deber y la prohibición como en la idea de lo mejor (…) Esta concepción de la mora se encuentra, tal vez, muy vinculada a la filosofía de los valores de Scheler y Hartmann (…) Siempre recuerdo esa afirmación suya de que los dos mayores errores morales del siglo XX habían sido la aceptación social del aborto y la generalización del consumo de drogas.

Y alaba su visión de España y su papel en la Transición:

Quizá su momento de mayor influencia en la sociedad española fue la etapa de la Transición, a la que prestó su apoyo y ayudó a entender con lucidez. No es extraño, pues, en muy alto grado, sufrió a las «dos Españas» opuestas pero coincidentes en el resentimiento y el extremismo. Creo que los dos grandes temas de Marías son la filosofía y España. Sobre España combina el amor con el acierto en su interpretación. Nuestra nación es ininteligible sin, al menos, el cristianismo. No podía ser entonces otra la misión histórica de España que la evangelización de América (…).

En El País también se le hizo mención ese día 17. !Qué menos! Figura un reportaje de Juan Cruz, que habló con sus hijos, y un artículo de Javier Zamora Bonilla. Es interesante constatar cómo fue su hijo Miguel uno de los que después de la muerte de Lolita le exigió a su padre «implicarse en las discusiones políticas de la época, tenía que escribir, salir de aquello ...». Zamora Bonilla finaliza su artículo con estas palabras:

Su catolicismo acendrado y una visión política conservadora, junto a su enfoque clásico de la filosofía, hicieron que buena parte de los miembros de las generaciones nacidas a la vida pública durante el franquismo y la Transición se alejasen de su magisterio al tiempo que llegaban los merecidos reconocimientos institucionales.

Francesco de Nigris (ABC, 17 junio 2014) es entrevistado con motivo del centenario, y la lectura de sus respuestas dan una visión de lo que es una completa hipóstasis de multitud de asuntos. Metafísica pura y dura. Rescatemos para el lector algunos de los fragmentos más positivos o inteligibles:

(…) sus escritos abordan desde la filosofía más profunda con una una raíz profundamente metafísica, a muchas dimensiones de la realidad: el cine, la historia, la historia de España, y, por supuesto, el pensamiento filosófico y la historia de la filosofía. Además, Julián Marías sugiere una virtud que se ha perdido de vista en el horizonte, sobre todo entre los jóvenes, que es el honor. Yo creo que es lo que más caracteriza a la biografía y al pensamiento de Julián Marías (…) Una frase típica de Julián Marías era «tenemos que ser capaces de jugarnos la vida a una carta» (…) Incluso en el régimen democrático no se dejó llevar por los cantos de sirena de ideologías que le hubieran reconocido esa resistencia durante el régimen (…) Todo lo que está ocurriendo en España, la disgregación social, la falta de confianza, la falta de figuras ejemplares como Julián Marías, Ortega o Zubiri, produce que no podamos ponernos al servicio de empresas superiores porque no vlas veamos a través de vidas excelentes que nos las muestren.

Destaca su visión del honor, hasta el punto de considerarlo el máximo exponente del pensamiento mariasiano.

Por último (en esta selección que hemos hecho, como dijimos), señalamos el trabajo de Juanjo Romero (en Infocatólica.org, 16 junio 2014) que se titula «Centenario de Julián Marías y la cuestión del aborto», donde el mismo título nos indica de qué va a tratar. Nosotros remitimos a nuestro trabajo «El aborto, según Julián Marías».

Julián Marías

Veamos ahora los programas de los tres congresos sobre Marías (el de Colombia aún no figura). El primero es el de Sevilla (2-4 abril) titulado «Cien años de Meditaciones del Quijote y del nacimiento de Julián Marías»:

Miércoles 2 de Abril.
20:00 Fundación Cruzcampo
(Av. de Andalucía, 1)
Presentación D. Julio Cuesta
(Presidente Fundación Cruzcampo)
D. Manuel Carmona Rodríguez (Organizador)
D. Manuel Ángel Váquez Medel (Univ. de Sevilla)
La relación entre Ortega y Francisco Ayala a través de Revista de Occidente. Ayala y Marías en la Universidad de Puerto Rico

Jueves 3 de Abril.
10:00 Paraninfo de la Universidad de Sevilla
(c/ San Fernando, 4)
10:00 D. Fernando Moreno Bardón (Organizador)
Lo que aportan Ortega y Marías a un ingeniero con alma de humanista
Doña Nieves Gómez (Asoc. Esp. de Personalismo)
La mujer en la obra de Ortega y Gasset y de Julián Marías
11:30 D. Harold Raley (Univ. Baptista de Houston)
1914-2014 nuevas trayectorias u otras decepciones filosóficas
12:30 D. Rafael Hidalgo Navarro (Dr. Filosofía)
La mirada alumbradora de Ortega y Marías
16:00 Doña Victoria Raley
Un viaje que nos cambió la vida
16:15 D. Rubén Muñoz (Dr. Filosofía)
El arte de la pintura en Ortega y Gasset
17:15 D. Eugenio Silverio (Asoc. And. de Filosofía)
Ortega y Henry, razón vital y fenomenología material, dos versiones de la experiencia vital

Viernes 4 de Abril.
10:00 Ateneo de Sevilla
(c/ Orfila, 7)
10:00 D. César Moreno (Univ. de Sevilla)
Una inmensa intimidad. Meditaciones orteguianas
11:00 D. Alberto Máximo Pérez Calero (Ateneo)
Palabras de bienvenida
11:15 Francesco de Nigris (UCM)
El tiempo y la historia según la razón vital
12:15 Enrique González (UCM)
Ortega y Marías ante Heidegger
13:15 D. Manuel Carmona Rodríguez (Organizador)
Retos intergeneracionales en el siglo XXI

El segundo es el de Valencia (10-11 abril), en el X Congreso Internacional de Educación y Cine de la Universidad Católica de Valencia «San Vicente Mártir» (UCV):

Jueves, 10 de abril.
Mañana Cines Lys
09:30 h. Entrega de acreditaciones
10:00 h. Proyección de la película Los viajes de Sullivan (Preston Sturges, 1941). Presentación a cargo de la Dra. Consuelo Tomás, doctora en Ciencias de la Educación y profesora de la Universidad Católica de Valencia. Los viajes de Sullivan: el cine como potencia diversiva.
11:30 h. Pausa-café.
12:00 h. Mesa de expertos: Persona y cine: antropología completa, moderada por el Dr. D. José Luis Sánchez, vicerrector de extensión universitaria y cultural. Participantes: Dr. Enrique González, profesor de Filosofía de la Universidad San Dámaso. Clement Lescat, experto en pensamiento y literatura francesa. Andrea Piersanti, director de cine, Presidente del Instituto Luce y del Ente dello Spettacollo.
Tarde Sede San Carlos
17:00 h. Inauguración oficial del congreso y conferencia: El cine que le gustó a Julián Marías, por Eduardo Torres Dulce, fiscal general del Estado y crítico de cine.
18:30 h. Pausa
19:00 h. Conferencia: Antropología y cine, por Fernando Barahona, escritor y analista cinematográfico español.

Viernes, 11 de abril.
Mañana Cines Lys
10:00 h. Proyección de la película Naufrago (Robert Zemeckis, 2000). Presentación a cargo de
12:30 h. Conferencia: Análisis crítico del cine desde Julián Marías, por el Dr. D. Ildefonso Rodríguez, profesor de la UCV.

Este es uno de los numerosos actos programados por la UCV para este 2014 como homenaje de Marías. Todos ellos son:

10 y 11 de abril.

X Congreso Internacional: Educación y cine en el centenario de Julián Marías.

Ponentes: Fernando Alonso Barahona, Eduardo Torres Dulce e Ildefonso Rodríguez.
Exposición fotográfica con textos de Julián Marías.

Junio.

ENCUENTRO "JULIÁN MARÍAS Y LAS TERCERAS DE ABC"

18/06/2014 a las 19,30 horas

Dirige la mesa: D. José Luis Sánchez, Vicerrector de Extensión Universitaria y Cultural, Capellán Mayor. Director del Departamento de Teología, Doctrina Social de la Iglesia y Deontología o Ética Profesional.

Encuentro «Julián Marías y las Terceras de ABC». Intervienen: D. Enrique González, profesor de Filosofía en San Dámaso, D. Enrique Sanmiguel, Catedrático de Historia del Derecho y las Instituciones en la URJC , D. Fernando Rodríguez Lafuente, Sección de Cultura de ABC, y D. David Martínez, director ABC Valencia.
Lugar: Campus de Valencia-San Carlos.

Julio.

Curso online: La filosofía de Julián Marías.

Agosto.

Curso de verano Santander: El pensamiento de Julián Marías.

25-26 septiembre.

Seminario Internacional de bioética: Persona, no cosa.

12-14 noviembre.

Congreso internacional: propuesta filosófica de Julián Marías.
Ponentes: Helio Carpintero (COMPLUTENSE), Harold Raley (USA), Marcelo Sánchez Sorondo (VATICANO), José Luis Sánchez (UCV), Enrique González Fernández (SAN DÁMASO).
Al finalizar el congreso se celebrará un homenaje a Julián Marías.

Pendiente confirmar fecha.

Julián Marías y las terceras de ABC: Filosofía en los medios de comunicación.

Desde la perspectiva del Marías cristiano lo reivindican y organizan muchos actos. Nos felicitamos de que se produzcan. El programa del congreso de Santander es:

Lunes 4 de agosto.
10 h: Ponencia «Julián Marías y el cristianismo». Excmo. y Rvdmo. D. Carlos Osoro Sierra. Arzobispo de Valencia y Gran Canciller de la Universidad Católica de Valencia.
11,30 h: Pausa-café.
12 h: Ponencia. «Ortega y Marías: una amistad creadora». Dr. D. Fernando Alonso Barahona. Escritor y analista cinematográfico.

Martes 5 de agosto..
10 h: Ponencia «Antropología Metafísica». Dr. D. José Luis Sánchez. Vicerrector de Extensión Universitaria y Cultural de la Universidad Católica de Valencia y Capellán Mayor.
11,30 h: Pausa-café.
12 h: Ponencia «El nuevo punto de inflexión en Julián Marías». Excmo. y Rvdmo. D. Marcelo Sánchez Sorondo. Canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias Sociales.

Miércoles 6 de agosto.
10 h: Ponencia «Julián Marías y el cine». Dr. D. Ildefonso Rodríguez. Profesor de la Universidad Católica de Valencia.
11,30 h: Pausa-café.
12 h: Ponencia «Recopilación de documentos de Julián Marías y su difusión en internet». D. Francisco Javier Salgado. Discípulo de Julián Marías.

Jueves 7 de agosto..
10 h: Ponencia «Derecho, moral y sociedad en Julián Marías». D. Alejandro Abad. Abogado y presidente de la Asociación de Amigos de Julián Marías.
11,30 h: Pausa-café.
12 h: Ponencia «Crecer junto a Julián Marías». D. Alejandro Marías. Músico profesional y nieto de Julián Marías.

Viernes 8 de agosto..
10 h: Ponencia «La revista que fundó Julián Marías: Cuenta y Razón». Dña. Leticia Escardó. Periodista y ex directora de la Revista «Cuenta y Razón».
11,30 h: Pausa-café.
12 h: Ponencia «La España que entendía Julián Marías». Dr. D. Enrique San Miguel. Catedrático de Historia del Derecho y las Instituciones de la Universidad Rey Juan Carlos.

Al poner los programas pretendemos dar una idea de por dónde van los tiros, además de lograr que queden juntos y en un mismo sitio tales cosas, para fácil consulta de quien lo desee.

El pasado 3 abril 2014 se presentó en El Cairo la traducción de España inteligible al árabe. El video de ese acto puede verse en Youtube y es curioso o significativo que el valor que le dan a esa obra de Marías es el de servir en la «transición egipcia», en el ambiente de las primaveras árabes, y con el modelo de la transición española en mente.

España inteligible

Quien desee ver el acto celebrado en la Biblioteca Nacional de España el miércoles 18 junio 2014 también puede hacerlo a través de Youtube, por lo que declinamos la opción de relatar lo que allí se dijo y remitimos al lector interesado a tal lugar.

Biblioteca Nacional de España

Nos faltaría hablar de la edición especial de Cuenta y Razón dedicada a Marías, pero dado que en Asturias o no existe o es casi inexistente su distribución, y que no es fácil ponerse en contacto con la revista para que lo manden por correo (habría o habrá que hacerlo a través de una librería), pues no podemos ahora hacerlo para este número de julio, ya que no hemos tenido acceso esos artículos que integran ese volumen. Lo dejamos para otra ocasión, acaso como parte de un capítulo de otro trabajo futuro. Pero lo que sí haremos es poner el índice de ese número especial de la revista (el nº30 de la segunda época, primavera 2014){8}. Es el que sigue:

- MENSAJE DE SM EL REY{9}

- CARTA DEL DIRECTOR, p.11

- ENTREVISTA IGNACIO GONZÁLEZ. PRESIDENTE DE LA COMUNIDAD DE MADRID, Pág. 13

- ANA BOTELLA. ALCALDESA DE MADRID, p.15

- INTRODUCCIÓN. RAFAEL ANSON. PRESIDENTE DE FUNDES, p.19

ENSAYOS:

- «Horarios contraproductivos. Ser y tiempo de los españoles según Julián Marías», p.27, Julio Almeida, Catedrático E.U de Sociología de la Universidad de Córdoba.

- «La opinión de la mayoría. La libertad en Julián Marías», p.33, Francisco Ansón, Doctor en comunicación.

- «Marías, crítico de cine personalista», p.37, Alfonso Basallo, Periodista y escritor.

- «Las conferencias de Julián Marías en el Instituto de España», p.41, José Manuel Blecua, Director de la Real Academia Española.

- «La biblioteca y la mesa de trabajo de Julián Marías», p.43, Antonio Bonet Correa, Director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

- «Literatura y precisión (a propósito de reflexiones de Julián Marías)», p.45, Helio Carpintero, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

- «La Ilusión de la vida personal», p.53, Jesús Conill Sancho, Universidad de Valencia.

- «Naturaleza y cultura: El valor educativo de la narración», p.59, Adela Cortina, Universidad de Valencia, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

- «Julián Marías: Un hombre de esperanza», p.65, Fernando Fernández Álvarez, Abogado.

- «Marías: España como preocupación», p.69, Juan Pablo Fusi Aizpurua, Universidad Complutense de Madrid.

- «El hombre que nunca mintió», p. 75, José Luis Garci, Director de Cine.

- «Julián Marías: dos decenios clave en La Vanguardia», p.81, Javier Godó, Conde de Godó, Presidente editor del Grupo Godó.

- «Julián Marías, Cristianismo y Teología», p.83, Olegario González de Cardenal, Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

- «Julián Marías y los derechos civiles», p.89, Santiago Grisolía, Bioquímico.

- «Julián Marías: un liberal», p.93, Juan E.Iranzo, Decano-Presidente del Colegio de Economistas de Madrid

- «El Julián Marías que yo recuerdo», p.95, Antonio Lago Carballo, Escritor.

- «Homenaje a Julián Marías», p.97, Antonio Lanilla, Doctor Arquitecto y Académico.

- «Julián Marías cumple 100 años. Notas en recuerdo de J.M. 1914-2005», p.101, Miguel Martínez Cuadrado, Catedrático de Derecho Constitucional y Europeo de la Universidad Complutense de Madrid.

- «Julián Marías y la geografía», p.107, Eduardo Martínez de Pisón, Catedrático Emérito de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid.

- «Julián Marías, la palabra», p.113, Federico Mayor Zaragoza, Presidente de Fundación Cultura de Paz.

- «Mi postrero homenaje a un español cabal», p.117, Agustín Muñoz-Grandes Galilea, Teniente General del Ejército de Tierra, De la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.

- «El machadiano Julián Marías. Machado y la experiencia de la vida», p.121, Manuel Nuñez Encabo, Catedrático de Filosofía del Derecho Moral y Política, Presidente de la Fundación Antonio Machado.

- «Trayectorias y ultimidades de la persona en el pensamiento de Julián Marías», p.125, Harold Raley, Universidad de Houston.

- «Itinerarios del concepto de "persona"», p.133, Ángel Sánchez de la Torre, Catedrático Emérito de Filosofía del Derecho de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

- «La persona en Julián Marías», p.147, Juana Sánchez-Gey Venegas, Universidad Autónoma de Madrid.

- «Tres encuentros con Julián Marías», p.155, Salvador Sánchez Terán, Ex Ministro de la Transición.

- «Julián Marías: La Historia de la filosofía como continuidad de una cultura», p.163, Pedro Schwartz, Catedrático «Rafael del Pino» en la Universidad San Pablo CEU.

- «La libertad que uno se toma (en el centenario de Julián Marías)», p.171, Javier Zamora Bonilla, Profesor de Historia del Pensamiento Político, Universidad Complutense de Madrid, Director del Centro de Estudios Orteguianos, Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón.

Sirvan estas líneas como recordatorio por nuestra parte de la figura de Marías y como repaso de algunas de las cosas que se han dicho y escrito ante su centenario. Dejamos a este autor por el momento. Quizá hasta que se cumpla en año y medio los diez de su muerte ...

Pola de Siero, lunes 21 julio 2014

Notas

{1} En julio 2011 con «Actualidad de Julián Marías», reseñando dos libros; en junio 2012 con «España y Julián Marías», haciendo lo propio con otros dos volúmenes; y en junio 2013, hace un año, con «El aborto, según Julián Marías», trayendo a colación sus escritos sobre la eufemística «interrupción voluntaria del embarazo», a propósito del proyecto de ley que iba a elaborar el Partido Popular, representado en la figura de Gallardón.

{2} Una verdadera lástima, por no decir una torpeza, que, a día de hoy, no se habiliten los medios necesarios para grabar las sesiones (hasta con un teléfono móvil se podría hacer).

{3} En su cuenta de Twitter están muy activos, dedicándose a poner citas de Marías diariamente.

{4} En este caso, el erial no es el franquismo sino el régimen del 78 y la democracia de Felipe VI.

{5} Esto, por supuesto, es rigurosamente cierto. Las investigaciones llevadas a cabo en los últimos tiempos por Iván Vélez y Gustavo Bueno Sánchez muestras que cobró de la CIA … por sus conferencias y artículos (en el contexto de los Congresos por la Libertad de la Cultura y las publicaciones a ellos asociada). Habrá quien considerará esto deshonroso y a Marías un mercenario, pero no hizo otra cosa que ser fiel a sus ideas y cobrar por exponerlas públicamente. Y, naturalmente, en su caso, no eran ideas favorables ni a la URSS ni al comunismo.

{6} En su día, hace tres años, Atilana Guerrero analizó esa revista en su artículo «Protestantismo y democracia», El Catoblepas, nº112, junio 2011.

{7} Hace casi dos años, el 13 noviembre 2012, publica en el mismo diario un artículo glosando España inteligible de Marías.

{8} Y lo hacemos gracias a que figura en uno de los libreros de Todocolección (que está de vacaciones hasta el 9 de agosto -y, por tanto, no se puede comprar-).

{9} Ya el ex rey Juan Carlos I.

 

El Catoblepas
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