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El Catoblepas, número 58, diciembre 2006
  El Catoblepasnúmero 58 • diciembre 2006 • página 16
Artículos

Migración mexicana transnacional

Bernardo Méndez Lugo

Una nueva identidad mexicana, entre asimilación
y resistencia cultural en Estados Unidos

Introducción

Este ensayo, que se ha dividido en tres partes para su publicación en la revista El Catoblepas, es producto de mi experiencia de trabajo en la Secretaría de Relaciones Exteriores, tanto en el Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero durante tres años (1993-a mayo de 1996) y mi tarea como Cónsul de prensa en el Consulado de México en Atlanta (Junio de 1996 a Julio de 2001) y en San Francisco, California, desde agosto de 2001 hasta Agosto de 2006. En San Francisco me inicie como Cónsul de Prensa y Comercio el Primero de agosto de 2001 y desde Julio de 2004 hasta el 20 de octubre de 2006 tuve la responsabilidad del área de Comercio y Promoción de Negocios. Desde el pasado 23 de octubre inicie mis labores como Cónsul Alterno de México en Tucson, Arizona.

Se trata de un esfuerzo de recopilación, análisis y seguimiento de información sobre las tendencias de las migraciones de connacionales hacia los Estados Unidos y la conformación de un nuevo actor binacional –transnacionalizado– que incide en la economía, política y sociedad de México y los EU. Partes de este ensayo contienen breves ensayos de expertos y especialistas que considero relevante difundirlos debido a sus análisis que enriquecen el conocimiento y visibilidad de algunas comunidades mexicanas en Estados Unidos. Este trabajo esta inspirado en las investigaciones y paradigmas de análisis de académicos, periodistas y/o activistas comunitarios como Jorge Durand, Rodolfo García Zamora, James Wilkie, Wayne Cornelius, José Ángel Pescador, Sandra Nichols, Pedro Lewin, Estela Guzmán, Garance Burke, Naomi Adelson, Raúl Hernández Coss, Rodolfo Tuirán, Jonathan Fox, Mario López Espinosa, David Barkin, Jorge Bustamante, Scott Robinson, Carlos Baradello, Raúl Ross Pineda, Florencio Zaragoza, Roberto Suro y Jeffrey Passel entre otros. Por supuesto que ninguno de ellos tiene responsabilidad en las opiniones y criterios que desarrollo a lo largo de este ensayo.

El trabajador migrante indocumentado hoy por hoy tiende a quedarse en territorio estadounidense y prefiere no viajar a México por las dificultades de volver a entrar a EU. El trabajador mexicano que ha logrado la residencia permanente o permiso de trabajo en EU viaja con relativa frecuencia a México, realizando muchas veces actividades laborales o de pequeño empresario en los dos países. En la práctica las nuevas leyes migratorias están frenando la movilidad laboral binacional pero se percibe un movimiento interno de la fuerza laboral mexicana al interior de los EU, movilidad que fluctúa en relación la demanda laboral regional estadounidense y la forma y aplicación estatal de las nuevas leyes migratorias.

Este entorno hace cada vez más urgente explorar cambios e innovaciones en el contenido del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en varios rubros pero en especial la inclusión del tema laboral y el trabajo de los migrantes mexicanos en EU y Canadá. Otro rubro que necesita repensarse es el ritmo de la apertura agropecuaria mexicana y la necesidad de establecer proyectos de desarrollo especiales en las regiones de México afectadas por la liberación comercial. Treinta millones de mexicanos viven en regiones rurales de México y deben generarse alternativas de desarrollo sustentable que permitan el arraigo y conservación de sistemas de producción autosuficientes con manejos agro ecológicos como los que sugiere David Barkin{1}.

Con el objeto de estudiar a los migrantes como actores locales y globales en ambos países, este ensayo avanza la elaboración preliminar de hipótesis sobre algunas tendencias recientes del fenómeno migratorio y sus significados económicos, sociales, culturales y políticos que tiene tanto a nivel local y regional de México así como sus repercusiones e impactos regionales en Estados Unidos. Un aspecto adicional es el análisis del movimiento migratorio y su inserción laboral como elemento clave en la competitividad global de los Estados Unidos.

Se puede afirmar que muchos sectores de la economía estadounidense pueden sobrevivir y en muchos casos competir a nivel internacional gracias al trabajo de millones de nuevos inmigrantes y un número no despreciable de trabajadores indocumentados que laboran en casi todos los rubros y su desempeño es vital para la economía de muchas regiones estadounidenses. Es pertinente hablar de la familia transnacional ya que en México una de cada 10 familias esta ligada directamente a la migración, en tanto que un numero cuatro veces mayor lo estaría de manera indirecta, lo que ha creado un nuevo tipo de estructura y desarrollo familiar{2}.

Las implicaciones de los inmigrantes no sólo son económicas sino involucran cambios y transformaciones múltiples en el terreno cultural, social y político que modifican la «anglosajonidad» y en general, los modelos de aculturización europeos que fueron dominantes en el pasado reciente de la amalgama estadounidense. Por ejemplo, la demografía de la región de San Francisco es mayoritariamente asiática y latina, ya que más de la mitad de la población del Condado es una combinación de asiáticos (chinos, filipinos e inmigrantes de la India) y latinoamericanos, principalmente mexicanos y centroamericanos. No obstante, el poder económico, político y cultural incluyendo los medios, muestra todavía la hegemonía del paradigma anglosajón (En San Francisco con importante presencia Italo-irlandesa) que integra a las «minorías que son mayorías» en la construcción de su legitimidad y dominio de los poderes reales e ideológicos. La metamorfosis de los cambios tecnológicos y la globalización modifica y erosiona el antiguo poder hegemónico de la cultura y el poder del paradigma de la raza blanca mezcla europea blanca-caucásica. La explosión demográfica latina{3} y el imparable crecimiento y ubicación estratégica en mercados y empresas de la comunidad de origen asiático.

En este ensayo abordamos las diversas facetas de la migración y las implicaciones que tiene en la conformación del migrante mexicano como un nuevo actor social y político en México y Estados Unidos. Tendencias recientes de las migraciones internacionales revelan que a diferencia de épocas anteriores, ahora se tiende a conservar un fuerte vínculo con los lugares de origen gracias a la multiplicidad de medios de comunicación que permiten información interactiva instantánea y abaratamiento del transporte aéreo, casi una presencialidad virtual de todo el ambiente y entorno cultural de los lugares de donde proceden los migrantes, sea Corea, China, India, México, Filipinas, Hong Kong o Taiwán.

Los nuevos procesos de aculturización mexicana en el norte, se conjuntan con una nueva amalgama multicultural donde Los Ángeles, California es el paradigma por excelencia de lo que el periodista polaco Riszard Kapucinski ha llamado la «nueva raza cósmica»{4}.

Tipología de la población mexicana en EU

Para poder definir a los migrantes como actor social es importante distinguir las diferencias entre los distintos segmentos de población con sangre mexicana en los Estados Unidos. La identidad es muy diferente entre el inmigrante reciente, el inmigrante con residencia permanente, el inmigrante que se ha convertido en ciudadano y el que tiene un arraigo de varias generaciones en territorio estadounidense. Aunque todos estos segmentos guardan vínculos culturales y lingüísticos con México, su comportamiento y actitudes hacia México tienen diferencias cualitativas.

Por ejemplo, la investigadora mexicana María Rosa García-Acevedo, de la Universidad Estatal de California en Northridge, usa indistintamente los conceptos «comunidad chicana», «comunidad de origen mexicano» y «chicanos»{5}. El problema se deriva de la propia definición conceptual de chicano, ya que en términos operativos no es intercambiable dicho concepto con otros como «comunidad de origen mexicano». La discusión conceptual es clave para definir el grado de pertenencia y arraigo al entorno estadounidense o la mayor conservación de vínculos con el lugar de origen en México.

Debe reconocerse que existen al menos cuatro segmentos claramente diferenciados de población de origen mexicano en EU: en primer lugar, un conglomerado significativo de ciudadanos estadounidenses de origen mexicano, que generalmente se identifican como «Mexicano-Americanos» y rechazan categóricamente el calificativo de chicano o chicana, su visión se vincula a la idea de ser parte del «melting pot.» estadounidense sin reclamar una militancia étnica o de identidad nacional –como los chicanos– aún cuando existe orgullo por su raíz mexicana.

Para mediados de 2006 se calculaban en 6 millones los mexicanos indocumentados en EU, la mitad de ellos en California, de un total aproximado de 12 millones de indocumentados de todas las nacionalidades en territorio estadounidense, según el Servicio de Inmigración y Naturalización estadounidense.

Estos millones de trabajadores indocumentados son un factor esencial en la competitividad económica de miles de empresas estadounidenses en particular de amplias regiones agrícolas y productos de ese sector. Sin embargo, en los últimos años, el dinámico sector de la construcción inmobiliaria y en general de infraestructura urbana de muchas ciudades estadounidenses se beneficia de la mano de obra mexicana. Otro desarrollo relativamente reciente (2000-2001) en relación al indocumentado mexicano es la política deliberada del sistema bancario estadounidense por hacerlos clientes y participar en el jugoso mercado de la transferencia de remesas a México. Por el lado de las empresas mexicanas, existe un mercado amplio de empresas constructoras mexicanas incluyendo la poderosa empresa cementera CEMEX (constructomex) que ofrecen créditos hipotecarios a los mexicanos que trabajan o residen en Estados Unidos para comprar o construir casas en México. En la administración del presidente Fox (2000-2006) se impulsaron políticas para promover la compra de vivienda, materiales de construcción o terrenos en México por la comunidad migrante y de origen mexicano en Estados unidos y Canadá. En este esfuerzo han participado activamente muchos gobiernos estatales que ofrecen facilidades para invertir en México a sus oriundos.

El trabajador indocumentado solo es una parte de la población mexicana en los EU ya que existen al menos otros tres segmentos bien diferenciados: los mexicanos con residencia permanente que no son ciudadanos estadounidenses que rebasan los ocho millones de personas aunque existe una fuerte tendencia a convertirse en ciudadano estadounidense debido a las nuevas leyes migratorias que establecen diferencias significativas en beneficios sociales entre el residente permanente y el ciudadano (casi 2 millones de mexicanos se han naturalizado estadounidenses en los últimos 20 años, la mitad de ellos en el periodo 1999-2005).

El tercer segmento lo conforman los ciudadanos nativos de los EU de origen mexicano que lo integran aproximadamente 15 millones de personas. Desde la perspectiva de identidad y aculturación, en este segmento se pueden distinguir dos formaciones: el mexicano-americano que no mantiene un reclamo fuerte de su identidad y busca integrarse y asimilarse a la sociedad estadounidense aun cuando guarde ciertas tradiciones y costumbres mexicanas y un sector politizado y de fuerte identidad que se autodenomina chicano o chicana. Los chicanos tienen una fuerte identidad cultural y busca una cohesión y perspectiva política de lucha, que se ha desarrollado con particular fuerza en los núcleos de población de origen mexicano en Los Ángeles y sur de California, Chicago y en menor grado en Texas.

Aun cuando en los entornos académicos se habla y se discute mas sobre la «chicanidad» y la lucha por su identidad, esta perspectiva militante es ajena a una buena parte –quizás la mayoría– de la población estadounidense de origen mexicano, que por lo general han buscado la asimilación y ser parte de la identidad estadounidense. El inmigrante mexicano nacido en México que comprende aproximadamente 10 millones de personas entre mexicanos que son residentes legales permanentes, naturalizados e indocumentados mantiene importantes vínculos con México y sus lugares de origen.

En este trabajo destacamos el papel de actor local y transnacional del trabajador migrante mexicano, que es el núcleo conformado por el trabajador sin documentos que permanece en EU o el residente legal que viaja periódicamente entre México y EU que conforma un segmento significativo de trabajadores mexicanos que han conseguido residencia e inclusive ciudadanía estadounidense pero siguen viajando sistemáticamente entre los dos países. Si bien es cierto que la mayor parte de las remesas monetarias a México provienen del trabajador migrante temporal o indocumentado, el aporte de dinero de trabajadores mexicanos con residencia permanente también es un componente importante de las remesas.

Entre los núcleos que se identifican como «Mexicano-Americano» no existe la idea de «una tercera cultura» como efectivamente podría ser el caso de segmentos que se autodefinen como chicanos o chicanas. El concepto chicano o chicana que en sí mismo refleja una clara definición feminista y cuyas reivindicaciones lo ubican como un movimiento que reclama un espacio de identidad cultural y política frente a lo anglosajón y lo mexicano. La «chicanidad» no es el reclamo de la identidad mexicana, es algo más complejo donde confluye la raíz indígena mexicana –Aztlán– con tradiciones culturales mestizas mexicanas y los aportes de la cultura estadounidense contemporánea donde se ha dado la amalgama e hibridación del ciudadano estadounidense de origen mexicano que lucha por una identidad propia y no se conforma -como el Mexicano-Americano- a ser un simple agregado más del «melting pot» estadounidense.

En este sentido, el Chicano y México-Americano son actores locales, con la potencialidad de conformarse en una fuerza política nacional en Estados Unidos pero que ha perdido lazos e intereses en México. Por su parte, los mexicanos con tiempo de residencia reciente en EU o con historial de migración temporal tienen su arraigo en México, envían parte significativa de sus ingresos a México y son protagonistas clave en su región o localidad en territorio mexicano{6}. La búsqueda de la identidad chicana ha sido en la práctica la construcción de una tercera cultura que adquiere consensos a partir de los años sesenta.

En 1973 escribía Julián Nava, –exembajador de EU en México– que el concepto chicano «está reemplazando Mexicano-Americano, como definición, reflejando asimismo un estado mental». El dramaturgo y actor Luis Valdés decía: «Somos chicanos (...) somos bilingües. Somos biculturales. Somos multiculturales. Somos un continente, una cultura, un solo destino» y por su parte el dramaturgo Carlos Morton escribía: «somos un verdadero mestizaje de sangres india, española, gringa, negra. Culturalmente somos una mezcla de chile y McDonald's, la Virgen de Guadalupe y las Computadoras Apple». En síntesis, escribe Pedro G. Castillo en su obra Watsonville que «su propia configuración ha llevado a los chicanos a crear una tercera cultura...no son mexicanos ni gringos, son precisamente eso, chicanos» (Citas de Teodoro Maus. Ex Consul de Mexico en Atlanta en su ponencia sobre cultura mexicana en Estados Unidos).

Las proyecciones de la migración mexicana a EU en los próximos años así como el sensible crecimiento demográfico de las comunidades mexicanas residentes en EU plantean un panorama de crecientes necesidades educativas y de promoción de la salud entre otras tareas del gobierno mexicano. Desde una perspectiva de desarrollo nacional, sería más pertinente que los programas de desarrollo y empleo atendieran a las zonas expulsoras de mano de obra en México tal como lo ha propuesto José Ángel Pescador, ex-Cónsul de México en Los Ángeles.

Sin embargo, la incapacidad financiera del gobierno mexicano y ciertas ataduras de los programas de ajuste estructural de las décadas de los ochenta y noventa del siglo pasado impidieron que se establecieran programas de reactivación económica que fueran congruentes y suficientes a la demanda de empleo de los jóvenes y adultos en las regiones marginadas del campo y la ciudad, lo que implico que siguiera creciendo la emigración hacia Estados Unidos en el periodo 2000-2006, situación que en términos prácticos ha significado el despoblamiento casi masivo de miles de pequeñas y medianas comunidades así como importantes segmentos de jóvenes procedentes de suburbios de las regiones metropolitanas de las grandes ciudades mexicanas .

Se ha generado una fuga constante de mano de obra donde el sustento de las familias locales depende de las remesas de divisas enviadas de Estados Unidos. Si antes esto significó la feminización y avejentamiento de los pueblos ya que se iban todos los jóvenes y hombres en edad productiva, quedándose sólo mujeres, viejos y niños en las regiones empobrecidas de México, ahora se ha detectado un aumento significativo de la migración femenina.

La gravedad del problema en los últimos diez años es el incremento de migrantes mexicanos que proceden de las zonas conurbadas de grandes y medianas ciudades, que en promedio tienen entre 8 y 10 años de educación formal y un porcentaje creciente con educación media superior y universitaria.

Algunas fuentes han señalado que solamente el 5% de los mexicanos indocumentados tienen preparación profesional. Sobre este último punto, pudiera existir una subestimación de la cifra ya que no siempre el migrante con niveles altos de preparación está dispuesto a dar información confiable ya que su vinculación laboral en Estados Unidos es en la escala más baja de los trabajos, ya sea servicios de limpieza, empleados de comercios y comida rápida e inclusive se ubican en trabajos como jornaleros agrícolas.

Tal es el caso de cerca de 20 mil profesores de educación básica que han pedido permisos y licencias, encontrándose la mayoría de ellos trabajando en labores no calificadas en EU de acuerdo a información del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Informaciones diversas indican que en la zona fronteriza crece el éxodo de profesionistas mexicanos desempleados para trabajar en las regiones vecinas estadounidenses como jornaleros agrícolas o empleados de salario mínimo. Otro fenómeno detectado por analistas, es el crecimiento de la emigración calificada de profesionistas que tienen demanda –médicos, dentistas, enfermeras, educadores, &c.– en las grandes aglomeraciones mexicanas como Los Ángeles, Chicago y San Antonio{7}. Esta tendencia se ha fortalecido en el periodo 1998-2005 y cada vez mas profesionistas mexicanos emigran a Estados Unidos y Canadá, en su mayor numero para realizar trabajos menos calificados y sin las visas adecuadas para trabajar. Sin embargo, debe reconocerse que se ha incrementado el uso de las visas del Tratado de Libre Comercio y una gama importante de visas de negocios y actividades empresariales.

Si consideramos que los mexicanos son el componente más importante de la inmigración total y la más reciente en los Estados Unidos, los datos comparativos con otras estadísticas, muestran que el perfil del inmigrante medio en EU coincide con las características del inmigrante mexicano en el grueso de indicadores sobre empleo, educación, pobreza y bienestar social. Quizá la proporción de mexicanos con diplomas superiores sea menor que el promedio de los otros inmigrantes pero con tendencia a aumentar y es posible que los niveles de pobreza de los mexicanos recientemente emigrados sea mayor que la del resto de inmigrantes recientes.

En el caso de los emigrantes mexicanos indocumentados, diversos estudios han constatado que no recurren a la asistencia social en proporciones similares a las ayudas solicitadas por los inmigrantes con residencia legal o con calidad migratoria de refugiados o residentes temporales. En California, la cifra de no nativos se aproxima a 8 millones de personas, siendo la mayor proporción de nacionales mexicanos, lo que significa que cerca del 20% –seis millones– de la población californiana son de inmigrantes mexicanos incluyendo a los indocumentados.

Si se agrega a los ciudadanos de origen mexicano nacidos en EU a los inmigrantes mexicanos nacidos en México, la proporción de población de origen mexicano en California se calcula entre 30 y 35% del total –9 a 10 millones de personas incluyendo los indocumentados. Jorge Bustamante ha escrito que quizá dos tercios de los mexicanos indocumentados en territorio estadounidense se encuentran en California, y a su vez, dos tercios de todos los indocumentados mexicanos en California viven en el área metropolitana de Los Ángeles.

Sin embargo, es perceptible que a partir del clima anti-inmigrante y la Iniciativa 187 en California, cantidades significativas de indocumentados mexicanos que estaban en California han emprendido camino hacia nuevos destinos laborales en el norte, noreste y sureste de los Estados Unidos En todo EU hay mas de 30 millones de inmigrantes de los cuales más de 10 millones son mexicanos y casi la mitad (4,6 millones) de los mexicanos llegaron en la ultima década. Entre 2000 y 2005 llegaron a EU un promedio de 500 mil mexicanos por año, lo que significa alrededor 3 millones de mexicanos que se han establecido en EU en los últimos seis años.

Según apreciaciones de José Ángel Pescador basadas en proyecciones censales, los inmigrantes que ingresaron a EU después de 1970, llegarán a 130 millones en el año 2050, de los cuáles serían de origen mexicano un poco más de 30 millones. De las cifras mencionadas por Pescador en entrevista con el reportero David Aponte, se destaca que vivían 5,5 millones de mexicanos como residentes legales en EU a mediados de los noventa y 1,5 no tenían papeles migratorios. Esta última cifra asciende a casi 6 millones a mediados de 2006.

De los documentados, un millón adquirió su estancia legal entre 1980 y 1988, gracias a los beneficios de la Ley de Amnistía, y 2.7 millones han regularizado su situación a partir de 1988 aunque existe un incremento en las solicitudes de naturalización de más de 100% en los últimos años ya que de 590 mil solicitudes en 1994 –de todos los inmigrantes– aumentó a cerca de un millón en 1995 y los inmigrantes mexicanos también han incrementado sus solicitudes de naturalización en proporciones similares{8}.

Nuevo perfil del migrante mexicano

En los últimos veinticinco años (1980-2005, pero se ha reforzado esta tendencia en el periodo 1996-2005) se consolida un nuevo perfil de indocumentado mexicano que se agrega al tradicional campesino minifundista procedente de regiones depauperadas de Michoacán, Jalisco, Zacatecas y Guanajuato.

Este nuevo inmigrante procede de regiones netamente urbanizadas de grandes ciudades como Nezahualcoyotl, ciudad de más de dos millones de habitantes que se encuentra en la región metropolitana de la capital mexicana y de otros municipios conurbados del estado de México así como de municipios conurbados de Guadalajara, Monterrey, Toluca, Puebla, Morelia, León, Acapulco, Veracruz y otras urbes regionales.

Los informes recientes del Instituto Nacional de Migración indican que el 49% de los migrantes mexicanos hacia la frontera norte son originarios de cinco entidades de la República: Michoacán (15%), Jalisco (12%), Guanajuato (9%), Estado de México (8%) y Zacatecas (5%).

Debe observarse que el ascenso de la migración entre los mexiquenses es un fenómeno relativamente reciente y es significativo que haya desplazado en porcentaje –el doble– a regiones que tradicionalmente habían tenido más migrantes como Guerrero (4,5%), Durango (4%) y Chihuahua (4%). Llama también la atención el crecimiento de migrantes hacia EU procedentes del Distrito Federal (3,6%) que históricamente se comportó como polo de atracción migratorio al igual que Nuevo León, que ahora ocupa el décimo lugar como proveedor de migrantes hacia EU (3,4%).{9}

Las características sociodemográficas de los indocumentados mexicanos indican que son hombres el 91,6% y mujeres el 8,4% de los cuales el 80% son menores de 30 años. En relación al sexo de los migrantes, Lourdes Hernández Alcalá, investigadora de la UAM-Xochimilco duda de las cifras sobre el porcentaje de mujeres, ya que en sus estudios sobre mujeres migrantes de Michoacán ha encontrado un patrón de movilidad migratorio femenino donde las mujeres cubren un ciclo de vida entre EU y México bien establecido a diferencia del hombre migrante que por lo general tiende a radicarse en EU. En su opinión, el hecho de que la mujer permanezca en México largas temporadas durante sus embarazos y crianza de niños pequeños, pudiera subestimar su presencia en estadísticas migratorias y laborales.{10}

Las investigaciones del Colegio de Michoacán demuestran que existe una disminución significativa de la fertilidad de la mujer migrante así como mayor conocimiento de métodos anticonceptivos y nuevos hábitos sexuales –revista Relaciones del Colegio de Michoacán, varios números– si se compara con la mujer no migrante e inclusive con los sectores medios tradicionales del área de Zamora, Michoacán.

Ratifica el planteamiento de Hernández Alcalá, un estudio elaborado por académicos del Instituto de Estudios Económicos y Regionales de la Universidad de Guadalajara cuyos resultados revelan que de aproximadamente 200 mil jaliscienses que anualmente llegan a EU como indocumentados el 18% son mujeres.

De acuerdo con los investigadores de la Universidad de Guadalajara «en los próximos años la migración tenderá a feminizarse» ya que los últimos años se incrementó en forma considerable la emigración femenina, dado que los esposos, hermanos o parientes cercanos deben permanecer por más tiempo en EU, ante el endurecimiento de las autoridades migratorias de ese país o por el riesgo de perder el empleo. Esto significa que las mujeres buscan emigrar para conservar el vínculo con esposos y familiares y así evitar el debilitamiento de la cohesión familiar.{11}

La información de Víctor Manuel Castillo Girón, miembro de la Institución jalisciense citada, indica que «sólo durante 1995 más del 36% de los emigrantes que salieron de Ciudad Guzmán eran mujeres, que anteriormente se hicieron cargo de parcelas y del sostén de la familia».

Por su parte, la Casa del Migrante en Tijuana ha detectado un incremento significativo de mujeres migrantes, el 30% de ellas son madres solteras jóvenes en búsqueda de trabajo, el 16,1% provienen del DF y el 14,9% de Jalisco. El estudio está basado en un universo de 234 mujeres y 201 niños. Más de la mitad son mujeres entre 16 y 30 años, del total de ellas, la mitad encontró trabajo y se quedó en Tijuana y el 20% cruzó sin documentos hacia EU mientras el 16.6% regresó a su lugar de origen. Al menos el 15% de ellas escaparon de sus hogares debido al maltrato de sus cónyuges.{12}

Los municipios expulsores estudiados en Jalisco son Tepatitlán, Lagos de Moreno, Ciudad Guzmán, Acatic y Colotlán, que reciben en forma global un promedio de 100 mil dólares anuales, que son destinados a pequeñas inversiones y para necesidades básicas. La importancia de esta investigación es clave ya que los patrones migratorios son similares en buena parte de la región del Bajío mexicano y es muy probable que el patrón de feminización migratoria también se este dando en algunos municipios expulsores de Michoacán, Guanajuato y Querétaro.

El perfil educativo muestra la dualidad del perfil migratorio: 45% tiene estudios de secundaria (37,6%) o más estudios (7,4%). Se destaca ya el predominio de migrantes cuyo empleo anterior se ubicaba en el medio urbano (55%) y el 34,3% tenía empleo rural y un poco más del 10% se identificaron como desempleados sin especificar su procedencia.

Otro indicador que revela los nuevos destinos laborales del migrante mexicano es que actualmente sólo el 34,5% labora en los campos agrícolas y crece la vinculación con sectores más urbanos como industria de la construcción (27,1%), servicio doméstico (15%), turismo y servicios diversos como hoteles y restaurantes (12,9%), industria de transformación (5,6%) y en sectores no identificados (4,9%).

Estos cambios en la inserción laboral influyen decisivamente en la capacidad organizativa futura de nuestros connacionales ya que los entornos de trabajo en servicios implican en lo general menores niveles de sindicalización y mayor dispersión en los espacios urbanos que dificultan su cohesión y unidad.

La organización de los mexicanos en EU

El gobierno mexicano a través del Programa para las Comunidades Mexicanas en el Extranjero (transformado en el sexenio del Presidente Vicente Fox en Instituto para los Mexicanos en el Exterior, (www.sre.gob.mx/ime) ha propiciado y alentado la formación de clubes y asociaciones de oriundos, contando en la actualidad con una lista de más de 500 clubes en una decena de estados de la Unión americana, fomentando a través de ellos obras sociales en sus pueblos de origen en México.

En coordinación con las oficinas estatales de atención a oriundos en Estados Unidos (la lista completa de oficinas de Atención a Migrantes se encuentra en: www.paisano.gob.mx) y el gobierno federal, se triplica su donación, ya que por cada dólar enviado, el gobierno estatal respectivo y la Secretaría de Desarrollo Social aportan una cantidad igual a la aportada por cada club.

Informes de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL) a través de su Dirección General de Evaluación y Seguimiento indican que las propuestas de obras tripartitas de 1995 entre clubes de oriundos, gobierno federal y gobierno estatal respectivo tuvo un monto superior a 30 millones de nuevos pesos. En orden de importancia, los clubes de oriundos con más aportaciones eran: zacatecanos (casi 3 millones de nuevos pesos), jaliscienses (1,6 millones), guerrerenses (1,25 millones) y sinaloenses (840 mil nuevos pesos). Datos de abril de 1997 indican que los clubes jaliscienses realizaron donaciones por 4 millones de dólares.

Llama la atención que estados con un gran número de emigrantes en EU aportan cantidades relativamente pequeñas para obras en sus lugares de origen, como Michoacán (250 mil nuevos pesos), Guanajuato (650 mil), Oaxaca (600 mil) y San Luis Potosí (730 mil). Es probable que esto se explique en buena parte por los menores niveles de organización de los clubes y la mayor dispersión de los migrantes en EU así como las características de los migrantes –casos de Oaxaca y Michoacán– procedentes de etnias indígenas que aportan dinero para obras y fiestas de sus pueblos a través del orden consuetudinario del tequio según estudios de Michael Kearney sobre los mixtecos en California.{13} Vale la pena revisar los trabajos de la lingüista mexicana Lourdes de León (CIESAS-México DF) sobre la travesía de mixtecos e indígenas chiapanecos desde los campos de cultivo de tomate en Sinaloa, pasando por los campos agrícolas de Sonora y Baja California para llegar a California y terminar el recorrido en Oregon y el valle de Yakima en el estado de Washington.

Los jaliscienses radicados en Estados Unidos superan el millón de personas y junto con Zacatecas y Guanajuato forma parte de los tres estados con mayor número de oriundos en el vecino país, reconoció el titular de la Dirección para la Atención de Jaliscienses en el Extranjero (DAJE) del Gobierno Jalisciense{14}.

Otra de las oficinas más activas en la atención de sus oriundos en los Estados Unidos, es la del gobierno estatal de Guanajuato, que realiza seguimientos de sus emigrados, edita un boletín informativo (Pa'l Norte y Fronteras) que difunde notas de interés regional y consejos para los guanajuatenses radicados en el extranjero.

En la última década (1996-2006) han sido particularmente activas las Oficinas de Atención a Migrantes de Michoacán, Hidalgo, Yucatán, Puebla y Zacatecas.

Acciones organizativas de partidos y otros actores sociales en México

Es pertinente señalar que otras instancias en México como la Confederación Nacional Campesina (CNC) han expresado su interés por apoyar los esfuerzos de los migrantes mexicanos en el extranjero. De acuerdo con declaraciones de Beatriz Paredes, secretaria general de la CNC en 1995: «se está haciendo un trabajo de contacto con comunidades tradicionalmente expulsoras de fuerza de trabajo y se pretende establecer contacto con zonas receptoras, ya que se estima que debe apoyarse a las comunidades de migrantes en sus esfuerzos de organización frente a los contratantes, sean del interior del país o del extranjero».

En esa misma reunión con académicos del Colegio de la Frontera Norte en Tijuana, Beatriz Paredes reconoció que «los campesinos de México enfrentan la peor crisis de las últimas siete décadas, y por ello los índices de migración se han incrementado substancialmente».

Por su parte, la Secretaría de Relaciones Internacionales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde principios de 1991 instituyó los Comités de Apoyo a Compatriotas.

Dichos Comités son grupos de mexicanos simpatizantes del PRI que residen en EU y que por vocación de servicio y con recursos propios trabajan por y con la comunidad mexicana en las ciudades donde se encuentran asentados. El segundo mecanismo ha estado representado por el acercamiento directo a instituciones conformadas por dirigentes mexicanos cuya labor es la atención de las necesidades y reivindicaciones sociales de los mexicanos emigrados.

De acuerdo con información de Martín Torres, subsecretario de Asuntos Internacionales del PRI en 1994, los comités han venido instrumentando programas de alfabetización, de capacitación, de orientación, de promoción deportiva y cultural e información sobre los acontecimientos nacionales de México. En 1994 el PRI contaba con 14 comités de Apoyo en EU: en Dallas, Houston, Tucson, Phoenix, Reno, Chicago, San Diego, Los Ángeles, Oakland, Oxnard, Ventura, Redwood City y Yuba City. Las acciones de los Comités se extienden en el valle del Norte de Sacramento y en Sunnyside, Washington.

Ese mismo año distribuyeron 25 mil ejemplares de la Cartilla del Paisano, donde se brinda información acerca de sus derechos y de las facilidades con las que cuenta fuera de su país.{15}

También existe una presencia histórica del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que se remonta a los vínculos que desde hace décadas ha mantenido Cuauhtémoc Cárdenas con michoacanos radicados en EU, relaciones que se volvieron más estrechas durante el período de Cárdenas como gobernador de Michoacán entre 1980 y 1986. En ese lapso, Cárdenas efectuó visitas cada año para visitar a comunidades michoacanas en diversos puntos de la Unión Americana en particular California, Oregon, Washington, Chicago y Texas.

Durante el período 1988-1994 fue muy intensa la actividad política de diversos representantes del Frente Democrático Nacional y después del PRD con las comunidades mexicanas en los EU y se pudo apreciar que en muchos de los plantones y mítines frente a las representaciones consulares de México cuando se hacía alguna petición al gobierno mexicano, estuvieron presentes grupos y líderes con afinidad o simpatía por el PRD. El activismo del PRD y de sus simpatizantes en Estados Unidos ha sido muy activo en el periodo 2000-2006 pero la consolidación de nuevas redes de lideres comunitarios mexicanos a través de nuevas organizaciones como el Consejo Consultivo del Instituto para los Mexicanos en el Exterior (IME) de la Cancillería Mexicana y coaliciones de migrantes ha institucionalizado la participación no partidista sin limitar las participaciones partidistas pero acotadas a la nuevas realidades políticas y sociales en los dos países.

Sin contar con información cuantitativa o cualitativa, se puede observar que algunos sectores de la población emigrada mexicana guardan cierto resentimiento ante el gobierno de México por haberse visto obligados a emigrar del país ante la incapacidad de brindarles empleo y bienestar social, son factores que influyen decisivamente en su visión escéptica y crítica del gobierno mexicano y muchas veces, proclive a participar en partidos de oposición como el PRD o el PAN antes de la llegada del PAN al poder con el presidente Fox. En 2006 con los cambios legislativos que permitieron el voto a los mexicanos radicados en Estados Unidos en la elección presidencial del 2 de julio del 2006 se percibió importante activismo a favor del voto. Sin embargo hay restricciones legales para hacer campaña política partidista en el extranjero y en las elecciones para presidente en julio del 2006 solo votaron alrededor de cuarenta mil connacionales radicados en Estados Unidos siguiendo el procedimiento por correo postal, previa solicitud de su boleta electoral de acuerdo a los lineamientos del Instituto Federal Electoral (www.ife.org.mx).

Las acciones de los partidos políticos pueden ser relevantes para los núcleos de connacionales que no radican permanentemente en EU y mantienen lazos estrechos en sus lugares de origen en México. Este segmento de población mexicana es significativo y no se trata sólo del trabajador indocumentado sino de algunos núcleos de nacionales con residencia permanente en EU pero cuya tradición migratoria implica el contacto constante con sus lugares de origen en México.

En una perspectiva más amplia, definitivamente que los núcleos de población de origen mexicano alcanzan ya los 30 millones de personas y para los partidos políticos mexicanos sería clave poder incidir en sus liderazgos no tanto para que algunos de estos núcleos voten en los procesos electorales de México sino más bien para operar como cabilderos de los intereses de México en el proceso de la toma de decisiones de los EU.

En otras palabras, la importancia estratégica de largo plazo de las comunidades mexicanas y de origen mexicano en EU será su incidencia en la política interna e internacional de EU que afecta a México y a los mexicanos.

La legislación migratoria estadounidense está obligando a que los inmigrantes soliciten su ciudadanía ya que el residente permanente será cada vez más vulnerable y discriminado en relación a beneficios sociales si no es ciudadano estadounidense. Por parte de México, la nueva legislación aprobada sobre la no pérdida de nacionalidad mexicana permite a partir de marzo de 1998 –cuando entró en vigor la nueva Ley– a todos los mexicanos radicados en el extranjero tomar otra ciudadanía sin perder la mexicana.

Sin embargo, la legislación mexicana sobre la no pérdida de nacionalidad no modifica los criterios electorales: el mexicano que no tiene credencial de elector y domicilio en México no puede votar y para darse de alta en el padrón para votar en el extranjero debe tener la credencial de elector, haber enviado por correo registrado su solicitud de boleta electoral y haber recibido a vuelta de correo el sobre timbrado del IFE que contenía su boleta electoral y haberla mandado en tiempo oportuno para ser contado en la elección presidencial del 2 de julio del 2006.

El total de votos en el extranjero recibidos por correo apenas superó cuarenta mil votantes, de los cuales el 50% votaron por Felipe Calderón, candidato presidencial del PAN de acuerdo a la información proporcionada por el Instituto Federal Electoral. La falta de credencializacion electoral aunado al procedimiento de registro que implicó el pago de correo registrado para solicitar la boleta electoral disminuyó la efectividad del llamado a votar a los mexicanos radicados en el extranjero, en particular a los mexicanos indocumentados en Estados Unidos –que forman la inmensa mayoría de votantes potenciales fuera de México– que no pudieron votar por no contar con credencial de elector y sin poder viajar a México no tuvieron credencial para votar.

En el futuro, el IFE deberá generar mecanismos mas accesibles y transparentes para expedir credenciales de elector en el extranjero o un mecanismo para expedirlas en México pero que el interesado pueda solicitarla por correo. El aspecto del voto postal deberá ser optativo generando un mecanismo innovador para que se vote en las sedes consulares o el voto por correo se entregue a personal del IFE en la red de Consulados y embajadas de México.

Es muy poco probable que se logre participación en otras votaciones federales y locales de los no residentes en México ya que se tendría que reformar la legislación electoral que actualmente no permite la votación del ciudadano que reside en México si éste no se encuentra en su distrito electoral y quien no está en su entidad federativa en el momento de votaciones para gobernador tampoco puede ejercer el derecho al voto.

A raíz del levantamiento indígena de Chiapas el 1 de enero de 1994 y la propia entrada en vigor del TLC en esa misma fecha, han provocado un complejo tejido de relaciones entre organizaciones laborales, ambientalistas, de derechos humanos así como lazos más estrechos entre una gama amplia de comunicadores lideres y activistas de ONG's y académicos de los tres países, facilitada por los modernos sistemas de comunicación como correo electrónico y la transmisión instantánea de texto, imágenes y sonido por las redes informáticas internacionales.

Organizaciones no Gubernamentales con sede en San Francisco mantienen grupos de activistas y observadores de asuntos políticos y sociales en México, entre ellas deben mencionarse: Global Exchange (www.globalexchange.org) que por mas de una década ha mandado observadores a los procesos electorales en México y mantiene un monitoreo constante de la defensa de derechos humanos en México, en especial en Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Internacional Forum On Globalization (www.ifg.org) que mando un importante contingente a la Reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio celebrada en Cancún en 2003 y promovió la candidatura del campesino ecologista guerrerense Rodolfo Montiel para obtener el Premio Goldman del Medio Ambiente en 2001 cuando Montiel se encontraba encarcelado en Guerrero por confrontar los poderosos intereses de compañías madereras en ese estado.

En este contexto, existen vínculos más sistemáticos con líderes diversos de las comunidades mexicanas y México-americanas en EU de parte de muchos actores sociales en México como sindicatos, partidos, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y dependencias oficiales entre otros.

Cabe subrayar que con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio se fortalecieron los vínculos entre organizaciones no gubernamentales de México, Estados Unidos y Canadá. Diversos grupos de activistas tienen sus propias páginas de información en el sistema WWW (telaraña informática mundial) ya sea académicos, artistas, sindicalistas, ambientalistas y grupos diversos.

Problemática del niño migrante

En el caso del niño migrante, Margarita Nolasco, investigadora de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) calcula que son por lo menos 400 mil niños los que cada año con sus familias realizan una travesía migratoria desde el sur y centro-occidente de México para llegar al norte haciendo trabajos agrícolas. Nolasco señala que en la región fronteriza viven más de 2 millones de niños y un millón 200 mil proceden del interior del país; se estima que la mitad llegó con sus familias y 15% por su cuenta.

Esto implica que realmente llegan entre 400 y 600 mil niños con sus familias y un poco más de 100 mil arriban solos y socializan en grupos de dos o tres –en algunos casos viven con parientes– o conviven con niños de la calle de las ciudades fronterizas. Una inferencia de los datos proporcionados por Nolasco indicaría conservadoramente, que por lo menos son entre 200 y 300 mil los niños que logran pasar con sus padres a los Estados Unidos, esto significa que entre el 15 y 20% de los indocumentados mexicanos son menores de edad.

Los datos recopilados por Nolasco en una encuesta realizada a niños jornaleros agrícolas en el Valle de San Quintín, Baja California seguramente tienen similitudes con la situación educativa del menor que logró cruzar la frontera: sólo 15% asistía a la escuela, 60% no lo hacía, 13% nunca había acudido y 12% manifestó que «no le importaba nada la escuela».{16}

Es importante señalar que existen diferentes segmentos de niños migrantes indocumentados, por un lado, los menores que acompañan a sus padres en su recorrido laboral anual desde el sur de México, pasando por labores en campos legumbreros en Culiacán, cosecha de cítricos en Sonora y trabajo en viñedos en Baja California para seguir el circuito hasta California, Oregon y Valle de Yakima en el estado de Washington. Por otro lado, están los niños y jóvenes de procedencia urbana en México y cuyas familias indocumentadas trabajan en el medio urbano de los EU.

Al respecto, el director de la casa YMCA (Young Men Catholic Asociation, es una asociación sin fines de lucro orientada al fomento deportivo juvenil y apoya campañas a favor de la integración familiar y prevención de enfermedades o adicciones) del menor Migrante en Tijuana ha señalado que «Nos hemos estado percatando de un cambio drástico en el perfil del menor repatriado ya que ahora se trata de jóvenes que han vivido ya durante 7 ó 9 años en EU, que han estado en el sistema escolarizado, que su principal idioma es el inglés y que ya no cuentan con familia en sus estados de origen». De este perfil son la mayoría de los 60 menores que en promedio son deportados mensualmente de EU a Tijuana.{17}

Es posible que la cobertura educativa del niño migrante indocumentado que viaja con su familia sea mínima y los porcentajes no sean mayores que el niño jornalero de San Quintín, es decir entre un 15 y 20% del total. Sin embargo, debe reconocerse que los presupuestos estatales en los EU destinados a educación bilingüe o de migrantes en general han disminuido drásticamente en los últimos años y el promedio de cobertura no supera el 30% de las necesidades reales.

La situación del niño migrante monolingüe es todavía más compleja ya que generalmente sus padres indígenas llevan rutas migratorias con demasiadas escalas laborales y en condiciones de vida deplorables como lo demuestran infinidad de testimonios de familias mixtecas que trabajan en la cosecha de legumbres en el Valle de Culiacán. En definitiva, California es el estado donde radican más niños mexicanos inmigrantes y en general, más de una tercera parte de los niños en edad escolar en California, hablan una lengua extranjera y no el inglés en el entorno familiar, no se trata sólo de niños mexicanos y latinos sino cifras significativas de niños asiáticos y de otras latitudes cuyos padres se han establecido en California.{18}

Nuevo perfil educativo del migrante adulto

El nuevo inmigrante adulto cuenta generalmente con niveles de 8 a 10 años de escolaridad, es decir secundaria o preparatoria incompleta, aunque debe reconocerse que cerca del 75% de todos los inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos no han terminado la secundaria de acuerdo al Urban Institute de Washington. Cabe señalar que la última Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto del INEGI correspondiente a 1994 indica quede las personas desocupadas el 27,63% tenía la secundaria completa, que es el porcentaje más alto de desocupados y coincide con el perfil de una parte significativa de los migrantes mexicanos de los noventa.

Siguen en orden de importancia como porcentaje de los desocupados: el 22,63% que habían terminado la primaria, 13,94% los de primaria incompleta, 8,86% habían terminado la preparatoria, 8,18% no tenía ninguna instrucción, 6,34% tenía la secundaria incompleta, 5,38% tenía la educación superior incompleta, 4,04% había terminado la educación superior e incluso tenía postgrado y 3,29% tenía la preparatoria incompleta.{19}

Evidentemente, que el mayor número de niños mexicanos en EU viven en el área Angelina y seguramente que de los más de 850 mil estudiantes con conocimientos limitados de inglés en California, más de dos tercios son niños y jóvenes mexicanos y centroamericanos y el 42% del total son atendidos en escuelas del Condado de Los Ángeles pero con tasas de deserción escolar de alrededor de 40% entre los estudiantes latinos inmigrantes. Se calcula que California tiene el 45% del total de la población estudiantil inmigrante en los EU.{20}

También se cuenta con el apoyo del sistema de tele secundaria que llega vía satélite a las regiones fronterizas del lado estadounidense donde radican núcleos importantes de mexicanos. En algunos casos como Florida ya llega la señal de EDUSAT (Sistema de Educación vía Satélite de la Secretaría de Educación Pública). En marzo de 1995 fue inaugurado el programa de tele secundaria en la escuela de Homestead, al sur del Condado de Dade en Florida y está disponible para personas de todas las edades que deseen reforzar sus estudios secundarios.

En el periodo 1996-2005 pero en especial en el sexenio del presidente Fox se han ampliado el número de plazas comunitarias en centenares de lugares atendidos por la red de 46 consulados mexicanos en EU. Las plazas comunitarias son espacios para el apoyo educativo y de salud a través de personas-monitores o tutores en las escuelas o en organizaciones comunitarias que atienden las necesidades de los inmigrantes mexicanos recientes en Estados Unidos{21}.

Luis Ortiz Monasterio, Cónsul general de México en Miami en 1996 manifestó que la tele secundaria en ningún momento debe considerarse como sustituto de la enseñanza regular para los menores. Más bien, el programa debe considerarse como un suplemento para sus lecciones en el sistema escolar. El problema es lograr cobertura nacional ya que el trabajador migrante se mueve en varios estados, en el caso de Florida, tiene una ruta desde los campos de Homestead hasta Carolina del Norte y Texas.

Los migrantes mexicanos en Homestead se ven forzados a viajar cada año con sus hijos y sólo «un programa a nivel nacional les daría la continuidad que necesitan» reconoció Oscar de la Torre, vocero del Consulado de México en Miami{22}. Esta activo y funcionando la red de Internet y telecomunicaciones propuesto por CONEVyT-INEA-SEP y la Cancillería mexicana que integra una red interactiva entre los 46 consulados mexicanos en EU, lo que significa un efecto multiplicador de la cobertura educativa con posibilidad de videoconferencias procesos de ensenanza-aprendizaje a nivel nacional en Estados Unidos y México.

Fernando Solís Cámara, comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) de México en 1996 describió el perfil del inmigrante mexicano a EU como personas con un nivel escolar medio, primaria terminada pero con tendencia a incrementar su nivel de estudios en los últimos años. Son personas que no están en el nivel más bajo de ingresos o pobreza; son de clase media baja.

Al respecto, datos del Colegio de la Frontera Norte citadas por El Financiero indican que el 40% de los migrantes devueltos tienen estudios superiores al nivel primario mientras un poco más del 50% tienen sólo ese nivel{23}. Esto se explica –señala Solís Cámara– porque viajar a los EU a buscar trabajo implica tener ahorros para poder financiar el transporte, alimentación y otros gastos durante el tiempo que lleva intentar una o dos veces el cruce y cobrar el primer salario. De acuerdo con el funcionario del INM, el migrante mexicano procede de población de estrato medio bajo y no de los estratos más bajos como podría ser una percepción típica, aunque la mayoría se sigue vinculando a trabajos agrícolas, se percibe un aumento en la proporción de personas que se van en busca de actividades en los servicios y la industria. Rodolfo Tuirán, ex secretario general del Consejo Nacional de Población (Conapo) y ex subsecretario de Desarrollo Urbano de Sedesol, advirtió que a pesar de que el país experimenta un aumento de sus niveles de escolaridad, los jóvenes migrantes se siguen ocupando en actividades que no requieren años de educación.

Una de cada 10 personas nacidas en México, y que están en el mercado laboral de EU, tiene nivel de licenciatura o más (alrededor de 700 mil personas) se ocupan en actividades que no corresponden a su escolaridad. Hoy el perfil promedio nacional de educación es de ocho años, pero entre los jóvenes puede ser de hasta 10 años. Es un perfil radicalmente distinto, pero el mercado lo que necesita es una fuerza de trabajo para realizar ciertas tareas, y poco importa si se tiene más o menos escolaridad, explicó el académico Rodolfo Tuirán.

«Para optar por otras ocupaciones, se tiene que tener otro perfil y tener los papeles en regla, porque lo que ocurre ahora es que el 85 por ciento de los que ingresaron entre 2001 y 2005 son indocumentados», detalló el investigador Rodolfo Huirán. Una característica que prevalece entre la población mexicana residente en EU es su bajo nivel de escolaridad{24}.

La Oficina del Censo de EU calcula que más de la mitad tiene secundaria o menos, y que sólo 5,3 por ciento posee un nivel profesional o de postgrado. Ante ello, los migrantes mexicanos se siguen ubicando en los segmentos menos valorados del mercado laboral de EU

Paradojas de la globalización: migrantes, divisas y mercados

Estudios basados en la Encuesta sobre Migración en la Frontera norte (EMIF) detectó que cerca de 800 mil migrantes llegan a las ciudades fronterizas en un lapso de un año entre 1993-1994 con el fin de trabajar en EU, no obstante en la Encuesta de retorno de las ciudades fronterizas al interior del país en el mismo período se encontró que 650 mil migrantes laborales temporales que estuvieron en el país vecino trabajando o intentando trabajar, regresaron a sus hogares de residencia en México y un grupo cercano al medio millón de emigrantes, es decir, mexicanos de nacimiento que viven en EU, viajaron en el mismo lapso a México para visitar a sus familiares.

Debe destacarse que el migrante temporal (entre 40 y 60% de su salario mensual) envía una mayor proporción de su sueldo a México que el emigrante permanente (entre 10 y 15%), calculándose que estos últimos gastaron más de 12 mil millones de dólares en EU producto de sus ingresos salariales mientras los trabajadores temporales gastaron dos mil millones de dólares en EU y remitieron a México casi 1,500 millones de dólares en el período abril 1993-marzo 1994.

Por otra parte, los trabajadores indocumentados dejan a los empleadores de Estados Unidos ganancias cercanas a los 120 mil millones de dólares al año, según un estudio de la Universidad de California en San Diego, siendo los patrones agrícolas californianos los más beneficiados ya que el 90% de la mano de obra agrícola es mexicana, y de ella el 60% es indocumentada{25}.

Aunque la Encuesta indica 600 millones de dólares enviados por los emigrantes, la cifra no coincide con el porcentaje señalado de sus ingresos y gastos, lo cual implicaría un envío mínimo entre mil y 1.500 millones dólares que sumado a los envíos de los trabajadores temporales da una cifra cercana a los 3 mil millones de dólares, que resulta un monto más coherente con las cifras dadas a conocer por el Banco de México en su último informe.

La cifra dada a conocer por el Banco de México ascendió a 3.672 millones de dólares durante 1995, sólo superadas por las exportaciones manufactureras, petróleo y turismo{26}. La cifra total de remesas enviadas por mexicanos de Estados Unidos a México durante 2005 ascendió a casi 20 mil millones de dólares, un record histórico en el envío de remesas a México.

Conservadoramente se calcula que por cada dólar enviado se paga una cantidad similar en impuestos y seguro social, además del consumo que seria equivalente a un mínimo de 100 mil millones de dólares anuales solo de la población mexicana indocumentada. Los 20 mil millones de dólares en impuestos y seguro social no se recupera en servicios ni futuras pensiones ya que un alto porcentaje de los números de seguro social son falsos o inexistentes y se depositan en un apartado que el propio Seguro Social de EU denomina: «net profit» según testimonio del exconsul mexicano Teodoro Maus (Entrevista del autor).

En realidad, la suma entre dinero remitido por canales institucionales como bancos, casas de cambio, giros telegráficos, &c. sumado a los envíos informales no registrados indican que una cifra conservadora del total de dinero remitido fue de cerca de 5 mil millones de dólares durante 1995 aunque se percibe un ligero estancamiento si se compara con los envíos de 1994. Un problema de los envíos es que las empresas intermediarias ya sean bancos o agencias especializada en giros de dinero de EU a México, otorgan por lo general un tipo de cambio del dólar que no corresponde al del mercado, lo que implica que del dinero enviado por lo menos entre un 10 y 15% se queda en manos de las empresas intermediarias, conservadoramente estas empresas ganan entre 200 y 300 millones de dólares al año –sin considerar el cobro del servicio– nada más en los exagerados ajustes a la baja del tipo de cambio.

Sobre las remesas enviadas en los últimos cinco anos (2000-2005) que en 2005 superaron los 20 mil millones de dólares anuales, deben hacerse un par de consideraciones: primero, parte del espectacular incremento se debe en parte a que existe un aumento significativo de envíos por transferencia bancaria o por métodos que pueden cuantificarse mas que en el pasado cuando abundaban los envíos informales y no registrados. Segundo, la competencia de bancos y empresas tradicionales de envío como Western Union y Money Gram ha provocado un abaratamiento de los envíos y en muchas ocasiones los bancos no cobran por las transferencias bancarias de dinero a México con el fin de aumentar su número de cuenta habientes. En otras palabras, pensamos que los números espectaculares de envíos de los últimos anos se deben en parte a la posibilidad creciente de contabilizar estos envíos y la disminución relativa de los envíos informales.{27}

Perfiles cambiantes del migrante mexicano

En el perfil tradicional también se han experimentado cambios ya que se han incorporado como migrantes algunos segmentos de antiguos productores medios que se han depauperado y prestadores de servicios de pequeñas ciudades cuyos negocios quebraron y en todos estos casos se puede percibir que en parte, la existencia de carteras vencidas impagables los obligó a buscar un doble refugio en la travesía migratoria a EU: encontrar un empleo y huir de sus adeudos con bancos y acreedores.{28}

Existen dos elementos que nos permite sostener esta hipótesis: primero, que en los últimos años la emigración de trabajadores mexicanos provenientes de estados con actividades industriales y agroindustriales ha tenido un aumento significativo y segundo, de acuerdo con la Encuesta citada, de los emigrantes que regresaron a México, la gran mayoría (casi nueve de cada diez) participaban en la economía estadounidense en actividades remuneradas; básicamente, como empleados y obreros en la industria y el sector terciario.

Congruente con este perfil, las investigaciones del economista zacatecano Rodolfo García Zamora (entrevista mía en Zacatecas, Zac., marzo de 1996) han demostrado que el migrante zacatecano no se origina, en general en las regiones más marginadas de la entidad ni en las más dinámicas, sino en los distritos agrícolas de temporal: pequeños propietarios productores de maíz para quienes la emigraciones «una opción que reporta mayores beneficios económicos –no obstante el alto costo y mayor riesgo– que los ofrecidos por la agricultura en particular y por la economía regional en general» afirma el economista. Según García Zamora «no es que entre quienes emigran a Estados Unidos no se encuentren personas desempleadas o que carecen de un ingreso mínimo; pero son las menos».

El caso de los zacatecanos es ejemplar ya que cuentan con organizaciones muy sólidas y existen federaciones que agrupan hasta 40 clubes zacatecanos como el caso de la Federación de Clubes Zacatecanos del Área de Los Ángeles que han realizado en la última década (1995-2005) donaciones desde medio millón de dólares anuales en 1995 y mas de un millón de dólares anuales en 2005 para obras sociales en sus lugares de origen en Zacatecas.

El Instituto para los Mexicanos en el Exterior (www.sre.gob.mx/ime) mantiene vínculos muy estrechos con esta Federación y sus peticiones y quejas específicas sobre problemas aduanales con donaciones o maltrato de autoridades judiciales cuando visitan México se han canalizado a las autoridades respectivas. Otro grupo que se ha cohesionado fuertemente en Los Ángeles es la Fraternidad Sinaloense, es una confederación de clubes y asociaciones de sinaloenses, alentada por el Cónsul José Ángel Pescador, nativo de Mazatlán, Sinaloa cuando fue Cónsul general en Los Ángeles a finales de los ochenta e inicios de los noventa del siglo pasado.

Debe subrayarse que el componente indígena del millón de mexicanos que trabaja en los campos agrícolas estadounidenses cada año es superior al 10%, esto significa que los circuitos migratorios de mixtecos, zapotecas, purépechas entre otras etnias, se aproxima a más de 100 mil personas cada año, llegando a trabajar desde California al estado de Washington, Hawai y Alaska.{29}

Fuentes del Consulado de México en Seattle calculan una cifra aproximada de 400 mil mexicanos radicados en el estado de Washington, habiendo percibido un incremento del flujo migratorio hacia el Valle de Yakima en ese mismo estado, así como la demanda laboral de mexicanos en Oregon y Alaska, estados que son parte de la circunscripción consular de Seattle.

Por su parte, la antropóloga mexicana Lourdes de León Pasquel (CIESAS-México, DF) ha dado seguimiento a las migraciones mixtecas a esa región así como las tendencias migratorias de algunas étnias chiapanecas después del conflicto en dicha entidad{30}.

Un indicador de la presencia mexicana en el estado de Washington es la existencia de 24 Centros de Desarrollo de Niños promovidos por el Consejo Migrante del estado de Washington, centros que se distribuyen en el centro y suroeste del estado, en la frontera con Oregon, y en el noreste, en la frontera con Canadá, zonas que coinciden con el mayor número de trabajadores agrícolas mexicanos avecindados en la región, escribió el cónsul Martín Torres en 1994, después de un amplio recorrido en diversas comunidades mexicanas en EU.

Por el sureste y este-norte de los Estados Unidos se encuentran nuevos flujos migratorios procedentes de regiones indígenas y campesinas de Puebla (Nueva York y Nueva Jersey), de Veracruz y Yucatán (Texas), Michoacán, Puebla e Hidalgo (Georgia, Pennsylvania y las Carolinas) entre otros estados con crecientes núcleos de trabajadores mexicanos como Florida.

Las investigaciones sobre terreno demuestran que los migrantes que provienen de pueblos y comunidades indígenas como los oaxaqueños, forman colonias en California, Washington y Oregon mucho más endógenas que las de los inmigrantes mestizos: el índice de matrimonios al interior de la comunidad es muy alto. Comparten una lengua común propia y se identifican con una cultura autóctona y por lo tanto no sólo ajena a los demás inmigrantes mexicanos, sino inclusive a los miembros de otros grupos étnicos de su misma región.

Nuevas rutas y destinos migratorios: de Oregon hacia Alaska, de California a Hawai y de Arizona a Maryland

Si bien dos de cada tres inmigrantes trabajan en cuatro estados de la Unión Americana –California, Texas, Florida y Nueva York– se han diversificado los flujos migratorios. Es el caso de los migrantes procedentes de Ameca, Jalisco que ahora se mueven en Atlanta, Salt Lake City, Nevada, Washington y Oregon.

Por su parte, los michoacanos ya incursionan con frecuencia en labores como obreros de industrias empacadoras y enlatadoras de pescado en Alaska. De hecho, promotores de empresas como Alaska Wild Life trasladan a los trabajadores mexicanos desde el Puerto de Ensenada, donde atracan los buques que los llevarán a lugares como Anchorage, Ketchican, Sitka, Kodiak o Juneau hasta por períodos de diez meses.{31}

El Consulado de México en Seattle es el responsable de atender a los casi cincuenta mil mexicanos que radican en Alaska, labor que se realiza a través de los consulados móviles apoyados por la Cónsul Honoraria de México en Alaska. En el caso del archipiélago hawaiano radican alrededor de cuarenta mil connacionales en las tres principales islas de Hawai: en Honolulu la capital, en Maui y la Isla Grande. El Consulado general de México en San Francisco esta a cargo de los servicios a los connacionales en Hawai que suman más de cuarenta mil connacionales en tres de las islas del archipiélago hawaiano. Personal consular mexicano de San Francisco realiza anualmente dos consulados móviles para expedir matriculas, pasaportes y otros servicios consulares a los connacionales en las tres islas hawaianas. Se cuenta con una Cónsul Honoraria de México en Honolulu.

Las aprehensiones de mexicanos indocumentados por la Autoridad Migratoria de EU revelan que existen flujos nuevos hacia regiones lejanas de la frontera México-EU: en febrero de 1996 fueron detenidos 40 inmigrantes procedentes de México en el estado de Maryland, habiendo recorrido 3.500 kilómetros desde Arizona. Trascendió que en una serie de allanamientos en los últimos meses de 1996 en Maryland, fueron detenidos decenas de indocumentados{32}. Las aprehensiones y redadas se dieron de manera frecuente en el periodo 1996-2000 pero después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el ambiente anti-inmigrante ha crecido fuertemente en todo el territorio estadounidense y en agosto de 2006 se tiene información que casi la mitad de los estados de la Unión han legislado localmente para intervenir en asuntos migratorios. Ciudades y gobiernos locales han puesto en vigor infinidad de ordenanzas y reglamentos que castigan a empleadores que contratan mano de obra indocumentada, en otros casos se han aprobado ordenanzas municipales que castigan a propietarios de viviendas que renten a personas indocumentadas o exigen a propietarios que rentan casas o departamentos que pidan prueba de estancia legal a sus potenciales inquilinos.

Por otra parte, desde mediados de los anos noventa fueron detenidos en Omaha, Nebraska decenas de indocumentados mexicanos. Un funcionario del SIN reconoció que ha observado un gran aumento en el «flujo de extranjeros mexicanos». Otros estados que están recibiendo constantes flujos de mexicanos son: Montana, Idaho, Colorado, Kansas, Michigan y Missouri entre otros.

El investigador Jorge Durand explica que los mercados de trabajo entraron en un periodo de reestructuración o en franca expansión en los anos noventa. Grandes ciudades, que tradicionalmente no recibían a mexicanos, como Nueva York, Atlanta, Las Vegas, Salt Lake City, Denver y Miami empezaron a demandar y acoger nuevos trabajadores migrantes.

En Nueva York, en los ochenta, un núcleo inicial de migrantes poblanos encontró un mercado en expansión y se introdujo de manera rápida y sorpresiva en los trabajos peor pagados, menos calificados y más visibles de la ciudad. Hoy en día, la presencia mexicana palpita en las calles de Manhattan, en el metro de la ciudad, en los barrios de Queens, el Bronx y el Harlem hispano. El mexicano trabaja en la calle, como «delivery» rondando en bicicleta por la Tercera o la Quinta Avenida, como vendedor ambulante de flores, como garrotero y cocinero en miles de restaurantes, como ayudante en las múltiples tiendas de abarrotes de esta metrópoli.

De manera menos visible –señala Durand– los mexicanos han empezado a poblar pequeñas comunidades de los estados de Georgia, Colorado, Arkansas, Oklahoma. Se encargan de un trabajo que anteriormente estaba controlado por la mano de obra afro americana. En la mayoría de los casos se trata de la industria avícola y las empacadoras de carne. Unas en franca expansión, dadas las preferencias por la carne blanca, y otra en franca retirada y con necesidad de bajar costos, como la industria de la carne roja. En ambos casos, la industria abandonó sus viejos cuarteles y se mudó a nuevas localizaciones, en su mayoría rurales. Al mismo tiempo se liberó de los sindicatos y antiguos trabajadores. La opción era clara, requerían mano de obra barata: mexicanos y centroamericanos.

Los pueblos y ciudades pequeñas han quedado transformados con la llegada de miles de nuevos pobladores que demandan atención y servicios. En Dalton, Georgia, por ejemplo, donde los migrantes trabajan en la industria de la alfombra, la población latina que demanda educación creció de cien niños y jóvenes, en 1989, a más de tres mil en el año 2000, según datos del Georgia Project.

Por otra parte, se abrió un nuevo mercado de trabajo en la agricultura de la costa este. Desde hace más de veinte años los mexicanos empezaron a penetrar en Florida, especialmente los michoacanos. Pero en la actualidad, los trabajadores caribeños que antes realizaban estas labores se han movido al aire acondicionado de los hoteles y han dejado este nicho, mal pagado, a los nuevos migrantes mexicanos y guatemaltecos. Se trata de trabajadores agrícolas temporaleros que se mueven hacia el norte en verano y llegan hasta Nueva Jersey y luego bajan en el invierno a refugiarse y seguir trabajando en la Florida. Otros tantos se van a trabajar a Carolina del Norte y Virginia en los campos de tabaco, con visas temporales, conocidas como H2A.

En otras regiones sucede lo contrario. Fueron los mexicanos los que abandonan la agricultura y se dirigen a los hoteles y restaurantes. La industria de los casinos en Las Vegas, Reno y Lake Tahoe le ha apostado a la mano de obra mexicana; de igual modo la industria hotelera de invierno, como en Jackson Hole, Wyoming, y las instalaciones de invierno de Colorado: Aspen, Vail y Breckeridge.

En sus nuevos destinos, los migrantes no sólo encuentran nuevos paisajes. También se enfrentan a nuevos retos, ganan mejores salarios, tienen mejores escuelas. Al mismo tiempo, se enfrentan a un nuevo nativismo que se asombra y reacciona de manera airada o desconcertada ante su presencia. Lo que antes era un fenómeno regional, la migración concentrada en los estados fronterizos y en la ciudad de Chicago, hoy es un fenómeno nacional, de carácter irreversible. (Tomado del artículo de Jorge Durand, «Nuevos patrones de la migración mexicana», suplemento Masiosare de La Jornada, 22 de diciembre de 2002).

En los últimos años, México abrió nuevos consulados en Raleigh, Carolina del Norte, Omaha, Nebraska y en Kansas City, Missouri. Se reabrió el Consulado en Saint Paul Minnesota en 2005 que se había cerrado en 1994. También se cerraron los consulados en Nueva Orleáns y San Luis Missouri.

Notas

{1} Ver su ensayo «Estrategias de los campesinos mexicanos: alternativas frente a la globalización», Pontificia Universidad Javeriana, Seminario Internacional, Bogotá, Agosto 2000,
http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/rjave/paneles/barkin.pdf

{2} Véase: Máximo Cerdio, «La emigración de los trabajadores mexicanos, un problema sin fronteras», Revista Comercio Exterior, octubre de 2004, págs. 929-938.

{3} Como muestra sobresale el caso de California en el libro La Nueva California, Latinos in The Golden State, de David E Hayes-Bautista, University of California Press, 2004, 263 págs.

{4} Este concepto lo desarrolla el periodista polaco Rizsard Kapuscinski en «La raza cósmica en Estados Unidos», en Fin de siglo. Grandes pensadores hacen reflexiones sobre nuestro tiempo, MacGraw-Hill, México 1996, pág. 150. Ver también entrevista reproducida en la revista Nexos, México DF, diciembre de 1996.

{5} Véase su ensayo: «Return to Aztlan: Mexican Policy Design Toward Chicanos», en el libro editado por David Maciel e Isidro Ortiz: Chicanas/Chicanos at the Crossroads, Social, Economic, and Political Change, University of Arizona, Tucson 1996.

{6} Estudios orientados específicamente a clubes de mexicanos o migrantes mexicanos en EU son los de Carlos González Gutiérrez (SRE/IME), Robert Smith (City University, New York), Michael Kearney (UC-Riverside) y Laurent Faret (CEMCA, Ciudad de México-Universidad de Toulouse-Francia).

{7} Véase por ejemplo: «Creció la fuga de profesionistas mexicanos hacia EU con la crisis», información de The Wall Street Journal reproducida por La Jornada, México DF, 5 de marzo de 1996, pág. 23.

{8} Entrevista a José Ángel Pescador por David Aponte en La Jornada, 15 de mayo de 1996, primera plana y página 12.

{9} Datos del Instituto Nacional de Migración publicados en Reforma, México DF, sección nacional, 11 de abril de 1996, pág. 2-A.

{10} Entrevista de Bernardo Mendez Lugo con Lourdes Hernández Alcalá, México, D.F. UAM-Xochimilco, varias fechas, mayo de 1996

{11} Véase: La Jornada, 19 de abril de 1996, pág. 6.

{12} Véase: J. Alberto Cornejo, «Se incrementó la migración de mexicanas hacia EU», en La Jornada, 26 de noviembre de 1995, pág. 6.

{13} Los estudios de Michael Kearney (UC-Riverside) demuestran que la costumbre jurídica indígena pervive y se reproduce entre las comunidades mixtecas en toda la costa oeste de los Estados Unidos. Mi idea de «comunidad transnacional» se inspira en el ensayo de Kearney Anthropological perspectives on transnational communities in rural California (Working paper), publicado por el California Institute of Rural Studies, Enero de 1989.

{14} Nota de Eduardo Chimely, Excélsior, México DF, sección Estados, 10 de marzo de 1996, pág. 28-A.

{15} Un informe detallado de las acciones del PRI en EU se puede consultar en Martín Torres, «Con los mexicanos de allá», revista Examen, publicación mensual del PRI, México DF, año 5, número 56, enero de 1994, págs. 8-11.

{16} Reportaje de Angélica Enciso, «Viven en la frontera norte 2 millones de niños», La Jornada, 12 de abril de 1996, pág. 5.

{17} El Sol de México, México DF, sección Estados, 19 de marzo de 1996, pág. 6

{18} El libro colectivo California's Immigrant Children: theory, research and implications for educational policy (1996) editado por Wayne Cornelius y Rubén Rumbaut clarifica y desmitifica el entendimiento de ese complejo mosaico de inmigrantes californianos y aporta visiones innovadoras sobre la integración y asimilación cultural del inmigrante y sus implicaciones educativas.

{19} Reportaje de María de Jesús Espinosa, Excélsior, sección financiera, 8 de abril de 1996, pp. 1-2 F)

{20} Vease: Wayne Cornelius, «Educating immigrant children: what’s the problem?», en revista Enfoque, Otoño 1995, Center for U.S-Mexican Studies, University of California at San Diego, págs. 2 y 12-13.

{21} Mas detalles sobre la Plaza Comunitaria e-México en los Documentos Plaza Comunitaria, instalación, Operación y Seguimiento» y «Carpeta Básica Internacional, (Edición bilingüe), Educación para Jóvenes y Adultos, Colaboración en el Exterior» Consejo Nacional de Educación para la Vida y el Trabajo (CONEVYT) e Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Dirección de Asuntos Internacionales, 2005.

{22} Véase: «TV lleva enseñanza a obreros en Homestead» en Nuevo Heraldo, Miami, Florida, 22 de marzo de 1995, pág. 3, sección A.

{23} Citado por El Financiero, México, DF., Informe Especial sobre Indocumentados, 6 de noviembre de 1994, pp. 51-58. Análisis recientes del Consulado de México en Atlanta revelan que si bien existe una creciente proporción de jóvenes migrantes con educación secundaria y preparatoria, es notorio que su nivel educativo real se ha deteriorado y comparado con los adultos que sólo estudiaron primaria en los setentas, es mejor el nivel educativo de estos últimos.

{24} Entrevista a Dr. Rodolfo Tuiran: »Exporta» México a EU su fuerza laboral, nota de Agencia Reforma, 2 de agosto de 2006.

{25} De acuerdo con información recabada por Mónica Martín en Excélsior, México DF, 26 de enero de 1996, pág. 4.

{26} Véase: columna Análisis Económico de Gustavo Sauri en El Financiero, 22 de marzo de 1996, pág. 5-A.

{27} Mas detalles en el libro de Raúl Hernández Coss, «Lecciones sobre el cambio de sistemas de transferencias informales a formales en el corredor de remesas Estados Unidos-México», Washington, DC, Banco Mundial, 2004, 113 p.

{28} De acuerdo a informes del Consulado de México en Atlanta entre 1995 y 1996 casi se duplicó la solicitud de poderes notariales por connacionales que trabajan en la región de Georgia, la mayor parte de ellos eran poderes para que familiares cubran adeudos pendientes en México.

{29} El largo recorrido de los mixtecos desde Oaxaca hasta Oregon lo revisa Lourdes de León en su ensayo «The Mixtecs, Annual 3,000 Mile Journey» in E. Gamboa & C.M. Buan, Nosotros: The Hispanic People of Oregon, Portland, The Oregon Council for the Humanities, 1995, págs. 119-125.

{30} Mas sobre estas migraciones en Costumbres, leyes y movimiento indio en Oaxaca y Chiapas / Lourdes de León Pasquel [coordinadora]. CIESAS y Miguel Ángel Porrua Grupo Editorial, México 2001.

{31} El Sol de México, 14 de febrero de 1996, pp. Primera plana, sección Estados.

{32} Véase: «Cruel travesía de 40 indocumentados mexicanos», El Universal, sección de Aviso oportuno, 10 de febrero de 1996, pág. 1.

 

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