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El Catoblepas, número 55, septiembre 2006
  El Catoblepasnúmero 55 • septiembre 2006 • página 19
Libros

Otro libro del protestante conspiracionista

Felipe Giménez Pérez

Sobre el libro de César Vidal, La guerra que ganó Franco,
Planeta, Barcelona 2006, 626 páginas

Este título del libro de César Vidal es muy oportuno en los tiempos que corren, pues los progres están empeñados en reescribir la historia diciendo lindezas tales como que Franco era un incompetente, mediocre y que la II República fue vencida por un mediocre. ¡Qué vergüenza! La República vencida por una panda de mediocres. Eso dice entonces mucho sobre la catadura profesional de los historiadores progresistas que hacen loas del Frente Popular. Incluso se ha inventado un videojuego recientemente en el que es precisamente el Frente Popular quien vence en la Guerra Civil Española. Todo sea por consolar a los perdedores. Nietzsche diría que son unos resentidos, que odian el pasado y que son tan impotentes que pretenden cambiar el pasado y negar que existió.

César Vidal, célebre historiador popular protestante español ha escrito y publicado otro libro de historia popular. Ahí está su mérito, en recordar al público los hechos, que son muy tozudos, que Franco ganó y que el Frente Popular perdió. Que los nacionales, en inferioridad militar y de recursos, ganaron, que el Frente Popular, contando con superioridad militar y de medios perdió. Eso es lo que hay que explicar a la opinión pública., intoxicada ideológicamente con las mentiras y falacias de los historiadores progres, que han convertido la historiografía en propaganda, en un campo de batalla de la lucha de clases.

La Guerra Civil Española sólo puede entenderse a través de la dialéctica política entre revolución y contrarrevolución. Debe inscribirse en el conjunto de procesos revolucionarios y contrarrevolucionarios habidos en el siglo XX que comenzaron precisamente con la Revolución Bolchevique en Rusia. Precisamente la Revolución Bolchevique provocó una guerra civil de la que salió triunfante el Partido Bolchevique. Por cierto, el libro de César Vidal contiene algunas imprecisiones en esta primera parte del libro (páginas 21-111). Por ejemplo, en las páginas 23 y 24 se afirma que Kornílov no quiso dar ningún golpe de Estado ni lo dio de hecho ni lo intentó. Sólo se limitó a aconsejar a Kerensky: “Así, el 26 de agosto, depuso al general Kornílov de su cargo de comandante en jefe, en base a sospechas, no del todo fundadas, de que pudiera dar un golpe de Estado. La realidad era que Kornílov se limitaba a alertar sobre una situación de desorden que podía resultar fatal para el gobierno ruso. El fracaso total e incruento de Kornílov –que por añadidura fue arrestado– paradójicamente no fortaleció al Gobierno provisional presidido por Kerensky.” En cambio E. H. Carr dice lo siguiente: “Días después, a finales de agosto, se produjo el único intento durante este período de golpe militar de la derecha: la insurrección de Kornílov. Pese a que el alzamiento fracasó de forma ignominiosa sin que llegara a escucharse un solo disparo, dio lugar a una alarma general entre todos los partidos y grupos de izquierda.”{1} Vamos, que lo de Kornílov fue una insurrección o sublevación. Los casos de Rusia, Finlandia, México y España son casos de revoluciones con sus correspondientes contrarrevoluciones y por lo tanto, con guerras civiles habidas en la primera mitad del siglo XX.

En el caso español César Vidal sostiene una teoría conspiracionista de la Historia. En este caso lo que ocurre en España según César Vidal es el resultado de la acción conspirativa de la masonería. Parece ser que Isabel II cayó por culpa de la masonería. La masonería es el sujeto revolucionario a decir de César Vidal. No creo que la masonería tenga tanta importancia. El papel que le concede César Vidal a la masonería es exagerado y excesivo. Esta influencia histórica de la masonería en la política española se acrecienta sobre todo con la II República. El triunfo de la masonería fue innegable y de hecho esto fue nefasto para la II República Española. La masonería venció a la Iglesia Católica Española. La II República es el resultado de un complot de la masonería. Este planteamiento me recuerda al de Joseph de Maestre, quien afirmaba que la Revolución Francesa era el resultado de una conspiración masónica.

Respecto a la Guerra Civil, concede César Vidal más importancia a las matanzas de Paracuellos del Jarama en noviembre-diciembre de 1936 que a los fusilamientos efectuados por los alzados en julio y en agosto de 1936. Hay que reconocer que la información suministrada por César Vidal es fiable y que el relato de las acciones militares es correcto. Tras las investigaciones llevadas a cabo en los últimos años se saben muchas cosas con certeza. Uno de tales aspectos de la Guerra Civil es el de los muertos. Los muertos en combate ascienden a 100.000. Hay que señalar que la mayor parte de las muertes de la guerra civil se produjeron en la retaguardia. Esto pone en evidencia el carácter de enfrentamiento entre revolución y contrarrevolución que tuvo la guerra civil.

Creo que la parte más interesante del libro de César Vidal es la final, la conclusiva, en la que César Vidal reflexiona sobre las causas de la victoria de Franco. Las causas son las siguientes a decir de César Vidal: 1. La superación de la inferioridad inicial material. 2. El mejor empleo de la ayuda extranjera. 3. La baza diplomática. 4. El factor religioso y moral y 5. La conservación de la mentalidad militar y de la unidad de mando.

Aparte de esto es necesario conocer con exactitud el número de víctimas mortales de la guerra civil. Esa información la suministra César Vidal, lo que tiene su mérito. En la zona controlada por el Frente Popular, el número de fusilamientos ascendió a 56.576. Sólo en Madrid fueron fusilados cerca de 15.000. En la zona controlada por los nacionales, los fusilamientos durante la guerra ascendieron a 46.823. A ellos hay que sumar los 27.966 realizados durante la posguerra. Es conveniente saber estas cifras para hacernos una idea de las dimensiones e importancia de la guerra civil.

Otro tema muy manido por los historiadores y políticos es el de la presunta incompetencia y mediocridad de Franco que suelen repetir machaconamente los progresistas metidos a historiadores. César Vidal zanja la cuestión de modo tajante: “Se puede objetar –con razón– que Franco no era Napoleón. Sin embargo, fue muy superior a sus adversarios al menos en cuatro aspectos. En primer lugar, porque, desde una situación de enorme inferioridad –que en algunos aspectos como el de los carros de combate duró casi toda la guerra– supo equilibrar materialmente el conflicto y acabar consiguiendo la superioridad; en segundo lugar, porque supo hacer un mejor uso de sus recursos; en tercer lugar, porque supo plantear mucho mejor la baza diplomática y, en cuarto lugar, porque en paralelo, mantuvo la unidad política y militar de sus fuerzas y supo construir un Estado.” (pág. 436).

La derrota del Frente Popular se debió a factores militares y esto fue responsabilidad del Frente Popular. “La derrota final del Frente Popular –una derrota vinculada a factores militares- fue responsabilidad obvia del propio Frente Popular. Se trata de una obviedad, pero es una obviedad negada de manera tópica y machacona por aquellos que se empeñan en retrotraer a acontecimientos del pasado que, por su propia naturaleza, no pueden cambiarse, las luchas políticas del presente.” (págs. 434-435). Así que el mediocre Franco aplastó a los genios incomprendidos del Frente Popular, unos prodigios de la estrategia estos señores que perdieron la guerra.

En suma, estamos ante un nuevo libro de historia popular escrito por César Vidal para engrosar su interminable lista de libros escritos por él de cara al público en tan poco tiempo y a un ritmo tan frenético. Ahora bien, bienvenido sea para ilustrar al vulgo de algunas verdades sobre la guerra civil que suelen ocultar los dirigentes políticos progresistas.

Nota

{1} E. H. Carr, La Revolución Bolchevique 1917-1923. 1. La conquista y organización del poder, Alianza Editorial, Madrid 1977, pág. 109.

 

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