Nódulo materialistaSeparata de la revista El Catoblepas • ISSN 1579-3974
publicada por Nódulo Materialista • nodulo.org


 

El Catoblepas, número 45, noviembre 2005
  El Catoblepasnúmero 45 • noviembre 2005 • página 15
Artículos

Las postrimerías de José Antonio Primo de Rivera
a la luz del Dietario de Portela Valladares

Jeroni M. Mas Rigo

Se trata de los comentarios que realizó Manuel Portela Valladares, ex presidente del Gobierno, en relación a los papeles que dejó José Antonio Primo de Rivera en Alicante, así como de la relación de amistad que mantuvieron los dos dirigentes republicanos

Introducción

Manuel Portela Valladares nace en Pontevedra en 1868, cursa la carrera de Derecho y gana las oposiciones al Cuerpo de Registradores de la Propiedad. Desde 1905 a 1923 es diputado en el Congreso por el Partido Liberal. Gran Maestre de la sección catalana del Gran Oriente Español (1923). Diputado por Lugo en las Cortes Constituyentes de la Segunda República. En 1932 publica Unificación y diversificación de las nacionalidades. En las elecciones de noviembre de 1933, pierde el acta de diputado, lo que no impide que Lerroux lo designe Ministro de la Gobernación (1934). El 14 de diciembre de 1935, es nombrado por el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, presidente del Consejo de Ministros. Crea el Partido de Centro que es derrotado en las elecciones de 16 de febrero de 1936. Tres días después, antes de la proclamación de los resultados (20 de febrero) y sin esperar a la segunda vuelta (1 de marzo), entrega el poder al Frente Popular{1}. Este precipitado y sorprendente abandono de las responsabilidades de gobierno ha sido explicado, por algún historiador, como consecuencia de presiones masónicas.{2} En los inicios de la Guerra Civil, se declara partidario de Franco; después, da su apoyo a Juan Negrín, quien le ofrece, en 1938, la cartera de Gobernación, que no llega a ocupar. Ya en el exilio, es elegido presidente del Bloque Republicano Nazonal Galego (1945). Muere en 1952.{3}

La opinión de los dirigentes del centro y de la derecha sobre el político republicano es muy negativa.{4} Para Alejandro Lerroux: «Portela ha sido cómplice de los enemigos de la Patria. Para ello fue necesario que coincidieran dos errores: el mío juzgándole regenerado para volverle a la vida pública, y el de Don Niceto eligiéndole instrumento de su venganza y su rencor contra mí, contra Gil Robles y contra todos los que no se le supeditaban».{5} Para Gil Robles: «el jefe del Gobierno, cuya absoluta carencia de escrúpulos era bien conocida, echó mano de los más desacreditados resortes, haciendo retroceder la política española a los peores tiempos de la coacción, la falsedad y el engaño».{6}

Primo de Rivera, tal vez debido a su carácter generoso, tenía una opinión más favorable: «El señor Portela se ha encontrado la partida ideal para hacer una política de tipo irónico, goethiano, volteriano, maquiavélico. Sus enemigos han acertado al presentarle en sus caricaturas como un vizconde del siglo XVIII. [...] Tercia Portela en la política desde la Presidencia del Consejo con un escepticismo absoluto de castas y partidos, con un desdén usuario y diabólico por las retóricas y gritos en contraste, los plácidos idealismos y las hipocresías de virtud. En seguida se revela como un titiritero de extraña raza, casi tan interesante como Cambó,{7} que es un nigromante. Muchos empiezan a poner el grito en el cielo contra el titiritero. Pero no comprenden que lo primero que hace falta para que un titiritero exista es que haya títeres. Portela ha operado maravillosamente sobre los títeres.»{8} («La situación política. El poder irónico», Arriba, núm. 30, 30 de enero de 1936).

En 1988, José antonio Durán Iglesias editó dos obras inéditas de Portela: Dietario de dos guerras (1936-1950), Ediciós do Castro (A Coruña), y Memorias, Alianza Editorial (Madrid). El Dietario, poco conocido, nos ofrece información valiosa en relación a la condena a muerte de Primo de Rivera: en especial, recoge el nombre de los ministros que se opusieron a que aquélla se ejecutara.

Portela y Primo de Rivera se conocieron en el verano de 1935: «Comenzamos riñendo, para ser después sinceros amigos, porque detrás de nuestras ideas, y sin que lo puntualizáramos ni lo discutiéramos, nos sentíamos atraídos por un común ideal que era el poso de nuestras almas. La primera entrevista, comenzó violenta y dura. [...] Calmóse y reparé entonces en él; ahora en quietud el espíritu, semejaba un joven no quemado aún por las pasiones y con bastantes menos años de los que debía tener. No sé por qué evocaba el recuerdo de Lohengrin.»{9} (Anotación de Portela, correspondiente al día 23 de agosto de 1942).

Ximénez de Sandoval, basándose en el testimonio de Eduardo Aunós, afirma que Portela Valladares ofreció a José Antonio la cartera de Agricultura en su Gobierno centrista, pero que éste rechazo la propuesta, después de consultar con camaradas del «Frente visible» y del «Frente invisible».{10} Ese ofrecimiento es negado por Portela: «Ximénez de Sandoval, José Antonio: Libro de enseñanza, y, con sus exageraciones, partidismos y mentiras, estimable porque lleva dentro la chispa encendida de la sangre, que es firmeza, que es contagio, y es vida. Como a José Antonio sublevaron mi pecho las injusticias, el señoritismo, la falsa política parlamentaria, (véanse mis Momentos de Galicia, 1922). Más inconsciente y generoso aquel, fue siempre adelante sin temer las consecuencias y de ahí nació su fuerza. Me atribuye el libro que le ofrecí una cartera; no es exacto; hubiese sido fingimiento o tontería, mejor dicho imposibilidad».{11}

Dietario

24 de agosto de 1939

«–Me es referido un hecho (que me interesa e impresiona) por Dn. Mariano Gómez,{12} ayer catedrático en Valencia y luego el Presidente del Tribunal Supremo con inteligente actuación me dicen. En el testamento{13} de José Antonio Primo de Rivera, estaba Vd. Propuesto para Ministro de la Gobernación, con Prieto{14}, Sánchez Román{15}, Melquíades Álvarez{16} y otras figuras republicanas para ministros, bajo la Presidencia de Martínez Barrios.{17} –¿Es posible lo que usted dice? Ese testamento ¿es en realidad auténtico?, interrogo muy intrigado. «Lo he tenido en mis manos –me contesta– y en Barcelona se ha quedado con otros documentos interesantísimos, en aquel desorden que trajo inesperado rapidísimo avance de Franco». –«No me sorprende –le aclaro– esa propuesta de Primo de Rivera porque lo sabía de generoso y amplio espíritu, que no se confundía ni encerraba en moldes partidistas y volaba con propias alas abarcando los dilatados esplendores de una nueva España. Mi asombro, viene por dos motivos: que haya sido ejecutada la sentencia de muerte en quien mostraba en sus postreros alientos ese fervor republicano (por eso Azaña{18}, sin duda, intervino a favor de su indulto); y la otra causa de mi pasmo es por no haberse hecho público ese testamento, por no haberlo lanzado –costase lo que costase– en millares de foto-copias sobre la retaguardia rebelde, como la más efectiva defensa de la República y de algunos de sus hombres.»

26 de octubre de 1939

«–J. J.{19} me confirma el terrible día que pasó Azaña cuando el asesinato de Melquíades Álvarez: lleno de dolor, pensando en la dimisión y en el suicidio. Luego me refiere como le había llamado para interesarlo por el indulto de José Antonio Primo de Rivera, cinco ministros, Prieto{20}, Giral{21}, Esplá{22}, Ramos{23} y él, votaron contra la muerte; los otros con Largo Caballero{24}, por el cumplimiento de la sentencia. La actuación del Presidente, fue terrible y cerradamente socialista, sin lograr como me decía un afiliado inteligente y sincero, que funcionara colectivizada una mala tienda de comestibles. Su mirada alcanzaba bien toda la valla que hay dentro de la paleta. Desconocía las respectivas y amplitudes que precisaban de la altura.»

[Los otros ministros que formaban parte del Gobierno eran: Estado, Julio Álvarez del Vayo{25} (PSOE); Hacienda, Juan Negrín López{26} (PSOE); Gobernación, Ángel Galarza Gago (PSOE); Justicia, Juan García Oliver{27} (FAI); Industria, Juan Peiró Belis (CNT); Agricultura, Vicente Uribe Galdeano (PCE); Comercio, Juan López Sánchez (CNT); Trabajo y Previsión, Anastasio de Gracia Villarrubia (PSOE); Instrucción Pública, Jesús Hernández Tomás (PCE); Comunicaciones, Beranrdo Giner de los Ríos y García (UR); Sanidad, Federcia Montseny i Mañé{28} (FAI); Propaganda, Carlos Esplá Rizo (IR); ministros sin cartera: José Giral Pereira (IR), Manuel de Irujo y Ollo (PNV), Jaume Aiguarder i Miró (ERC).]

5 de septiembre de 1942

«[...] Lo mejor de la Falange, lo más acendrado de Falange, José Antonio; y lo mejor de José Antonio, su muerte, aquella muerte serena y ascensional que le rondaba constantemente, y que, en su afirmación de mocedad, ni desdeñaba, ni huía. El Director de Seguridad, me refirió que, con noticia cierta de que iban a atentar contra él, le envió avisó al congreso de que no fuera a su casa a la hora y por el camino de siempre, y como saliera a pesar de todo, lo mandó detener en el camino.
»Recibí en Niza la visita de Eugenio Montes,{29} de José Calviño{30} –este arrepentido e indignado Casarista{31}, pero siempre republicano– y de Feced{32}, que me pidieron telegrafiara a Delbós{33} para interceder por el indulto de la pena de muerte de José Antonio. Puse ese telegrama y además otro a Blum{34}, y otro a Herbette{35}, el Embajador que había sido de Francia en Madrid, y otro a Edén{36}, con todo fervor, sin renegar de la amistad y manteniéndome dentro de mis ideas también. Las respuestas desconsoladoras, fue que habían llegado tarde mis telegramas, en los cuales, a decir verdad, no tenía mucha fe.»

6 de septiembre de 1942

«[...] Fui a las elecciones –y acepté el gobierno– porque no había otra salida para salvar la República y salvar España, evitando la guerra civil. Había visto en la lejana niñez la estela de sangre, de ruinas, de miseria, de atraso ingente que las del siglo pasado nos legaron. Dentro, pues, había no menos fe ni menor entusiasmo que el que pudiera sentir José Antonio Primo de Rivera; por eso hice cuanto pude porque fuese diputado por Cádiz{37}. Si lo hubiese logrado yo no predigo cual sería su actitud en el Parlamento, pero si afirmo que sería distinta de la de Calvo Sotelo{38}, marcando quizá nuevos rumbos en la evolución política del país, y sobre todo, evitando aquellos trances que le valieron la prisión y luego la muerte. Dejó un testamento que, según me dijo Don Mariano Gómez, Presidente del Supremo, allá quedó en Barcelona sin que nadie se cuidara de conservarlo. En él –escrito pocas horas antes de su fusilamiento– propugnaba la Unión de los españoles, con un gobierno de cooperación y concordia, en el cual, los nombres de Prieto y el mío estaban entre los Ministros que proponía. No; seguramente los rumbos de la Falange habrían sido otros con Primo de Rivera. Y los de España también.»

Octubre 1946

«–De México me remiten la lista del gobierno que en su testamento proponía José Antonio Primo de Rivera, «en plena guerra civil", como reza el pie del autógrafo publicado en un diario:
Presidencia: Martínez Barrios.
Estado: Sánchez Román.
Justicia: Álvarez, Don Melquíades
Guerra: (Después de un nombre que aparece tachado) el Presidente.
Marina: (Un Almirante, tachado) Maura, M.{39}
Gobernación: Portela.
Agricultura: Ruiz Funes.{40}
Hacienda: Ventosa.{41}
Instrucción Pública: Ortega Gasset.{42}
Obras Públicas: Prieto.
Industria y Comercio: Viñuales.{43}
Comunicaciones: en blanco.{44}
Trabajo y Sanidad: Marañón.{45}
»El reverso de este recorte porta una interesante foto del fundador de Falange Española: sobre sólido cuello, un rostro que, por lo terso, semeja de intensa juventud; facciones poco acusadas que dan más fuerza a la singular fijeza y profundidad del mirar, donde luce una lejana sobra de tristeza y ensueño, en contraste con la boca sutil, desbordante de energía y desdeñosa audacia. Y así era él, o me lo figuro yo: un enorme poder en quietud, una magnífica confianza en la contenida explosión.
»Según la periodística referencia, fue Prieto quien hizo la publicación de aquella propuesta que, de ser escuchada, habría impreso otro rumbo a la vida española».

Reflexiones

De todo lo trascrito se desprenden una serie de reflexiones:

  1. José Antonio Primo de Rivera gozó –antes, durante y después de la guerra– de la consideración personal, incluso de la estimación, de dirigentes republicanos, nacionalistas, socialistas y anarquistas; sin que eso supusiera, obviamente, que éstos compartiesen su ideario político.
  2. Fueron muchos los que lamentaron su fusilamiento y lo consideraron un error político del gobierno republicano. Algunos han querido disimular, ninguno justificar, su responsabilidad en la denegación del indulto.
  3. Una vez fracasado el golpe de Estado, José Antonio trabajó para poner fin a la guerra. El gobierno de reconciliación nacional que propuso estaba integrado por republicanos y un socialista. Se trataba de un gobierno moderado de centro-izquierda. Es de señalar que algunos de los ministros, empezando por el presidente, eran masones del más alto grado.

Todo ello nos lleva a una reflexión final:

José Antonio Primo de Rivera no fue para muchos de sus adversarios contemporáneos un peligroso fascista, ni mucho menos, un criminal terrorista; sino un hombre digno de aprecio y consideración. Parecería lógico que, transcurridos setenta años de su muerte, tuviese al menos el respeto que merece toda persona que da su vida por un ideal, equivocado o no.

Notas

{1} Raimundo Fernández-Cuesta, secretario general de la Falange, en relación a estos hechos escribe: «José Antonio, por quien el jefe del Gobierno, Portela Valladares, sentía gran simpatía, quiso aprovechar la circunstancia y ver de influir en su ánimo para que, después del resultado de las elecciones, no dimitiera e hiciera frente a la situación defendiendo el orden público. A tal fin, me encargó fuese a visitar a Portela al hotel Palace, donde vivía. Era ya de noche, y al anunciarme me hizo subir a la «suite" donde se alojaba, recibiéndome vestido con un batín, pues se había levantado de la cama, en la que pude ver a su esposa que llevaba el pelo recogido con bigudíes. Le expuse el encargo que traía, y me contestó expresara su gratitud a José Antonio por el consejo, pero que era ya del todo inútil, pues el pueblo, enardecido por el triunfo, estaba en la calle y quería un cambio de Gobierno. Sobre un velador había un cubo con hielo, dentro del cual se enfriaba una botella de 'champagne', de la que me ofreció una copa. La rechacé y abandoné el hotel en el estado de ánimo que es de suponer»; Testimonio, recuerdos y reflexiones, Madrid 1985, págs. 54-55.

{2} Historia de la Guerra de Liberación 1936-1939, Madrid 1945, t. I, págs. 421-422.

{3} Para más detalles, consúltese la «Anotación biográfica» realizada por José Antonio Durán Iglesias, que figura como anexo en las Memorias y en el Dietario de Portela.

{4} Para Manuel Azaña, Portela era «escurridizo, suave, vago, desvariante». Cuadernos de la Pobleta.

{5} A. Lerroux, La pequeña historia de España (1930-1936), Madrid 1985, pág. 335.

{6} J. M. Gil Robles, No fue posible la paz, Barcelona 1968, pág. 432.

{7} Francesc Cambó y Batlle (1876-1947). Financiero catalán y jefe de la Lliga Regionalista, fue Ministro de Comercio y de Hacienda durante la Monarquía. El 12 de noviembre de 1938, después de leer el testamento de Primo de Rivera, Cambó anota en su Dietario: «Ell hauria tingut davant la tragèdia espanyola una sensibilitat que no han tingut ni tenen els dirigents de l'Espanya blanca. Si ell visqués avui ell fóra partidari de la pau».

{8} En relación a este artículo de Primo, Portela escribe: «evidentemente mi política pasaba por encima de los partidos; pensaba en España. Ni creía en la virtud marxista, ni tenía acomodo con quiénes hacían de la religión programa político. Y sabía que esos acantilados nos llevaban a la locura colectiva, que, en efecto, vino. El mejor tratamiento de esa psicosis, la ironía». (Anotación correspondiente al 6 de septiembre de 1942).

{9} Lohengrin, según la leyenda medieval alemana, era hijo de Parsifal y caballero del Santo Grial. Ese juicio de Portela coincide con el que hizo Claude Bowers, embajador «demócrata» de Estados Unidos en Madrid (1933-1936): «Vivir en peligro y actuar con un abandono temerario que era la desesperación de sus amigos. [...] Era de la casta de los mosqueteros de Dumas. Yo le recordaré siempre tal como lo vi la primera vez: joven, pueril, cortés, riendo y bailando aquella tarde en la quinta de San Sebastián»; Misión en España, Barcelona, 2ª edición, 1977, pág. 29. La escritora inglesa Elizabeth Asquit (1897-1945), casada con el príncipe Antoine Bibesco (embajador de Rumania en Madrid), amiga íntima de José Antonio, escribió una novela, dedicada al jefe de Falange, que tituló significadamente The Romantic (1940); J. A. Martín Otín, El hombre al que Kipling dijo sí, Madrid 2005, pág. 75.

{10} F. Ximénez de Sandoval, José Antonio (Biografía apasionada), Madrid, 8ª edición, 1980, págs. 411-412.

{11} Dietario (anotación correspondiente al día 23 de agosto de 1942).

{12} Mariano Gómez González (1883-1951). Catedrático de Derecho Político de la Universidad de Valencia, el 19 de diciembre de 1936 fue nombrado interinamente presidente del Tribunal Supremo de la República.

{13} Se trata de un error, ya que el testamento no incluye ninguna propuesta de Gobierno. Se refiere a los documentos que elaboró Primo de Rivera, a principios de agosto de 1936, con el objeto de poner fin a la guerra civil. Entre estos documentos figura un proyecto de Gobierno de reconciliación nacional.

{14} Indalecio Prieto y Tuero (1883-1962). Diputado socialista, dirigente del ala «centrista» del PSOE, fue ministro de Hacienda y de Obras Públicas, en el primer bienio de la República, y ministro de Marina y Aire y de Defensa Nacional durante la Guerra Civil. Prieto, en carta dirigida a Mr. Edén, ministro británico, el 3 de septiembre de 1944, decía refiriéndose al joven Primo de Rivera: «¡Cómo quería fundar el Partido Social Español! ¡Cómo me alentaba para que yo recogiese lo más sano de lo que en España se llamó Partido Socialista, y marcháramos juntos! ¡Cómo me hizo dudar y vi que estábamos rebasados! Sin guerra civil –inevitable– todo era imposible. Pero no era la guerra que preveíamos la que ocurrió, sino esa 'civil' no militar»; citado por Alfredo Kindelán (hijo), «Contrastes», en ABC, 15 de mayo de 1976, y reproducido, de donde lo tomo, en Sobre José Antonio, recopilación a cargo de E. de Aguinaga y E. González Navarro (Madrid 1997), pág. 201.

{15} Felipe Sánchez Román (1893-1956). Catedrático de Derecho civil y presidente del Partido Nacional Republicano, ministro sin cartera en el gobierno que no llegó a nacer, 19 de julio de 1936, y que había de presidir Diego Martínez Barrios.

{16} Melquíades Álvarez y González Pivada (1864-1936). Decano del Colegio de Abogados de Madrid, presidente del Partido Liberal Demócrata, fue asesinado en la cárcel (agosto de 1936), junto con otros presos, por milicianos de Madrid.

{17} Diego Martínez Barrios (1883-1962). Principal dirigente de la masonería española, fue ministro por el Partido Radical Republicano, en 1934 se escindiría para fundar la Unión Republicana, era presidente de las Cortes cuando se produjo la sublevación y fue nombrado, por Azaña, para presidir un Gobierno de compromiso, el 19 de julio de 1936, que no llegaría a constituirse. Sería, ya en el exilio, presidente de la República.

{18} Manuel Azaña y Díaz (1880-1940). Presidente y fundador de Izquierda Republicana, fue presidente del Gobierno (1931-1933) y presidente de la República (1936-1939). Sobre las gestiones del líder republicano en favor de Primo de Rivera, véase mi trabajo: «Manuel Azaña y el proceso de José Antonio», El Catoblepas, 41:18. Azaña y José Antonio se conocían por mediación de Elizabeth Asquith; J. A. Martín Otín, El hombre al que..., op. cit.

{19} Se trata, sin duda, de Julio Just Gimeno (?- 1976). Diputado de Izquierda Republicana por Valencia, fue nombrado ministro de Obras Públicas, el 15 de septiembre de 1936. Manuel Azaña, en sus Apuntes de Memorias y Cartas (Valencia: 1990), anota: «Conversación con Just acerca del destino de P.[rimo] de Rivera».

{20} Según Manuel de Irujo y Ollo (1891-1981), que era ministro sin cartera y que, según julio Jáuregui, voto a favor del indulto: «El Ministro de la Marina y el diputado por Bilbao, don Indalecio Prieto, opinó que se debía aplicar el indulto y además canjear a Primo de Rivera por alguna personalidad detenida en el otro campo, pues conociendo el carácter antitético de Primo de Rivera y de Franco, la presencia del jefe de la Falange en el campo franquista más sería una fuente de conflictos que un factor de unión y de fuerza. A la hora de votar, Prieto dijo que, dada la importancia del caso y teniendo en cuenta que el jefe del Gobierno había votado por la ejecución de la sentencia, él votaría en el mismo sentido y así lo hizo»; J. Jàuregui, «Irujo y José Antonio» (Diario 16, 27-08-1980), reproducido, y de donde lo tomo, en Sobre José Antonio, op. cit., págs. 130-131.

{21} José Giral Pereira (1879-1962). Diputado de Izquierda Republicana por Cáceres, presidió el Gobierno de la República desde el inicio de la Guerra hasta su dimisión a principios de septiembre de 1936. A la sazón era ministro sin cartera en el Gobierno presidido por Largo Caballero.

{22} Carlos Esplá Rizo (1895-1971). Diputado de Izquierda Republicana por Alicante, fue nombrado ministro de Propaganda, en la remodelación del 4 de noviembre de 1936. Hay dudas sobre su actitud en el Consejo de Ministros. Según el testimonio de J. García Oliver, El eco de los pasos, págs. 342-343:

«Cuando llego a la consideración del Consejo de Ministros la causa de José Antonio Primo de Rivera y la pena de muerte que le impuso el Tribunal Popular de Alicante, como de costumbre, Largo Caballero nos dijo: 'Quedan ustedes enterados. Si hay alguna objeción, háganla ahora'. Se produjo un silencio de plomo.
–Entonces damos el enterado, concluyó Largo.
–Espere un momento, por favor. Yo también estoy de acuerdo en que se envíe el 'enterado' y sea ejecutado ese señor. Sin embargo, quisiera sugerir la conveniencia de demorar la ejecución, en espera de que se pueda surgir la conveniencia de canjearlo por el hijo de Largo Caballero...
–¡Perdone, señor Esplá (ministro de Propaganda), que lo interrumpa! En este momento, el Consejo de Ministros no está considerando lo que pueda ocurrirle a mi hijo. Si alguna vez, ésta es mi opinión, llegamos a establecer el canje de presos, será cuando el gobierno lo considere pertinente, lo acuerde y se aplique a todos. En mi calidad de jefe del gobierno, les pregunto: '¿Alguna objeción a que se envíe el 'enterado' al Tribunal de Alicante?'
Ante el reiterado silencio de todo el gobierno, afirmó:
–Será enviado el 'enterado'»

Por su parte Azaña, en sus Apuntes de Memorias y Cartas, en relación al proceso anota: «Idea errónea de Esplá de lo que es la función del Gob[ier]no. en materia de indulto: cree que es una revisión». Es significativo que Esplá, en sus memorias, no se refiera al proceso; Mi vida hecha cenizas (Diarios 1920-1965) (Sevilla 2004). Cabe en lo posible que, como alicantino que era, temiese que el indulto significase desautorizar a las autoridades de Alicante, que eran partidarias del fusilamiento.

{23} Enrique Ramos Ramos (¿-?). Diputado de Izquierda Republicana por Madrid, fue ministro de Hacienda en el gabinete presidido por José Giral. No pudo votar a favor del indulto porque no formaba parte del Gobierno de Largo Caballero. Just (o quizás Portela) debió sufrió un lapsus. Es posible que quisiera aludir a Juan Negrín, que era el ministro de Hacienda.

{24} Francisco Largo Caballero (1869-1946). Presidente del Partido Socialista Obrero Español, era a la sazón presidente del Gobierno. En su libro Mis recuerdos (México: 1954) escribe: «El fusilamiento de Primo de Rivera fue motivo de profundo disgusto para mí, y creo que para todos los ministros del Gabinete [...] Estábamos en sesión con el expediente sobre la mesa, cuando se recibió un telegrama comunicando haber sido fusilado Primo de Rivera en Alicante. El Consejo no quiso tratar una cosa ya ejecutada y yo me negué a firmar el enterado para no legalizar un hecho realizado a falta de un trámite impuesto por mí, a fin de evitar fusilamientos ejecutados por la pasión política. En Alicante sospechaban que el Consejo conmutaría la pena. Acaso hubiera sido así, pero no hubo lugar. Esta es la estricta verdad respecto a ese episodio, tan lamentable y que tan malas consecuencias ha tenido». Prieto le dijo a Raimundo Fernández-Cuesta que: «la condena de José Antonio, además de un crimen, resultaba una equivocación. Que él se opuso a que se llevara a efecto, pero no consiguió vencer la decisión del 'animal' de Largo Caballero»; Testimonio..., op. cit., pág. 109. No deja de sorprender, después de estar probado testifical y documentalmente que Largo mintió, que los historiadores y biógrafos sigan manteniendo la versión del líder socialista sobre estos hechos.

{25} Según Federica Montseny, Julio Álvarez del Vayo (1891-1975), en el Consejo de Ministros de día 19 de noviembre de 1936, propuso canjear al hijo del presidente del Gobierno, preso de los nacionales, por José Antonio. «El Presidente le interrumpió con un gesto de la mano. 'De esto, ni hablar; que la justicia siga su curso'. Quedamos todos sobrecogidos. Nadie sabía qué decir. Largo Caballero zanjó la cuestión declarando: 'Pasemos a otro asunto. Hay muchos problemas por resolver'»; Mis primeros cuarenta años, Barcelona 1987, pág. 111. Es posible que Montseny, después de tantos años, confunda a Alvarez del Vayo con Carlos Esplá.

{26} Juan Negrín López (1892-1956). Diputado socialista, fue ministro de Hacienda en los dos gobiernos de Largo Caballero (1936-1937) y presidente del Gobierno, desde mayo de 1937 hasta el final de la guerra. Le confesó a Mariano Ansó: «Tengo necesidad de hablarle de algo que me angustia, pero necesito su promesa de silencio absoluto sobre lo que le voy a decir. ¡Han fusilado a José Antonio Primo de Rivera! Hemos discutido la inicua sentencia recaída sobre hechos ocurridos después del encarcelamiento de José Antonio, pero nuestros razonamientos no han servido de nada. Ha predominado un criterio de estúpida dureza, complicada con un sentimiento de miedo a las reacciones del extremismo»; Yo fui ministro de Negrín, Madrid 1976, págs. 167-168. Ese miedo se refiere, sin duda, a contrariar a los dirigentes del Comité Antifascista de Alicante.

{27} Juan García Oliver (1901-1980). Dirigente anarquista, participó en la fundación de la Federación Anarquista Ibérica. Federica Montseny, en sus memorias, escribe: «Antes de seguir adelante, tengo que referirme al Consejo de Ministros del 19 de noviembre de 1936. Este Consejo, convocado por Largo Caballero con cierta urgencia [...] En ese día, García Oliver, ministro de Justicia, llevó al Consejo la condena a muerte de José Antonio Primo de Rivera, decidida por el Tribunal Popular de Alicante. García Oliver vivió siempre con la idea de que la Falange y los adictos al ideario de José Antonio, le hacían responsable de un hecho en el que, en realidad, no tuvo otra intervención que la de ostentar la cartera de Justicia en el Gobierno de Largo Caballero.»; Mis primeros..., op. cit., p. 111. Sobre las responsabilidades de García Oliver, se puede consultar mi artículo «Juan Serna y el proceso de José Antonio en Alicante», Altar Mayor, nº 91 (febrero-abril 2004), págs. 506-551.

{28} Federica Montseny i Mañé (1905-1994). Dirigente anarquista. Según su biógrafa y amiga, Antonina Rodrigo, los ministros anarquistas se habían opuesto a la muerte de José Antonio; Federica Montseny, Barcelona 2003, pág. 118. Esto, por lo que sabemos, no es cierto. Si bien, Abad de Santillán, Durruti, Jacinto Toryho y otros dirigentes anarquistas estaban en contra del fusilamiento.

{29} Eugenio Montes Domínguez (1897-1982). Escritor y amigo de José Antonio, puso a éste en contacto con Portela Valladares.

{30} José Calviño Domínguez (¿-?). Diputado de Izquierda Republicana por La Coruña.

{31} Se refiere a Santiago Casares Quiroga (1884-1950), fundador de la Organización Republicana Gallega Autónoma y que era presidente del Gobierno cuando dio comienzo la Guerra.

{32} Ramón Feced Gresa (¿-?). Miembro del Partido Nacional Republicano, ministro de Agricultura en el Gobierno nonato de Martínez Barrios. Durante la Guerra, ayudó a Ramón Serrano Suñer a escapar de las milicias antifascistas.

{33} Yvon Delbós (1885-1956). Radicalsocialista, fue ministro de Asuntos Exteriores de Francia de junio de 1936 a marzo de 1938. El conde de Romanones, que también le pidió que intercediera ante el Gobierno republicano para evitar el fusilamiento del líder falangista, recibió esta respuesta: «En el acto de recibir su telegrama, en unión del Presidente del Gobierno, me dirigí al Gobierno de Madrid pidiéndole con aprecio que la sentencia contra Primo de Rivera no se ejecutara. Se me contesta que, por desgracia, llegábamos tarde, pues Primo de Rivera había sido fusilado aquella misma mañana»; F. Ximénez de Sandoval, José Antonio..., op. cit., pág. 548.

{34} Léon Blum (1872-1950). Diputado socialista, fue presidente del Gobierno francés de junio de 1936 a junio de 1937. Ante Blum también intercedió la princesa Bibesco; J. A. Martín Otín: El hombre al que..., op. cit., págs. 58-59.

{35} Jean Herbette (1878-1960). En 1931, fue nombrado embajador de Francia en Madrid.

{36} Robert Anthony Eden (1897-1977). Diputado conservador, al estallar la Guerra Civil era Ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido.

{37} En sus Memorias, Portela acusa a Gil Robles de ser el más intransigente en «cerrar el paso a las candidaturas de Falange», añadiendo que «el que menos importancia daba a su diputación era el propio Primo de Rivera. Mas ¡qué diferente habría sido la política española si se hubiese sentado en el Congreso!» (pág. 165).

{38} José Calvo Sotelo (1893-1936). Empezó su carrera política como maurista, durante la dictadura de Primo de Rivera fue ministro de Hacienda, después de las elecciones de 16 de febrero de 1936 era el líder derechista más importante. Fue detenido por miembros de la Guardia de Asalto y asesinado de dos tiros en la nuca, por un pistolero socialista, en represalia por el asesinato del teniente José del Castillo.

{39} Miguel Maura y Gamazo (1887-1971). Hijo de Antonio Maura, era diputado y presidente del Partido Republicano Conservador. Durante el primer bienio republicano, había sido ministro de la Gobernación. Era amigo personal de José Antonio.

{40} Mariano Ruiz-Funes García (1889-1953). Catedrático de Derecho penal, diputado de Izquierda Republicana por Bilbao, había sido ministro de Justicia en el primer gabinete de Largo Caballero y abandonó el Gobierno, por decisión propia, con motivo de la remodelación del 4 de noviembre de 1936. Ruiz-Funes, siguiendo instrucciones de Azaña, manifestó a Juan Serna, fiscal designado para intervenir en proceso de José Antonio, que convenía ir despacio en la tramitación del sumario, aunque para ello hubiese que infringir la normativa. Lo mismo le comunico Indalecio Prieto a Federico Enjuto Ferrán, juez instructor del sumario. La idea era ganar tiempo para poder canjear a Primo de Rivera con el hijo de Largo Caballero. Según el testimonio de Queipo de Llano, Franco no puso ningún interés en ello. No deja de ser extraño que Mauricio Carlavilla, el policía encargado de gestionar el canje, prolijo escritor de libros antimasónicos y anticomunistas, antes y después de la guerra, no haya contado nunca porqué fracasó el cambio de presos; véase M. Carlavilla, Antiespaña 1959, pág. 45.

{41} Juan Ventosa Calvell (1879-1959). Diputado de la Lliga Regionalista por Barcelona, había sido ministro de Hacienda durante la Monarquía.

{42} José Ortega y Gasset (1883-1955). Catedrático de Filosofía, con Marañón y Pérez de Ayala fundó la Agrupación al Servicio de la República, fue diputado durante el primer bienio. Autor de dos libros que influirían muchísimo en el joven Primo de Rivera: España invertebrada y La rebelión de las masas.

{43} Agustín Viñuales Pardo (¿-?). En 1933 fue ministro de Hacienda, con Azaña de presidente.

{44} No ha faltado quien, sin aportar prueba alguna, ha dado por sentado que José Antonio se reservaba para sí ese Ministerio.

{45} Gregorio Marañón y Posadillo (1887-1960). Prestigioso médico y escritor.

 

El Catoblepas
© 2005 nodulo.org