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El Catoblepas, número 19, septiembre 2003
  El Catoblepasnúmero 19 • septiembre 2003 • página 13
Artículos

El estado actual de las redes de trueque en Argentina, su desarrollo y sus conflictos

Horacio Drago
Carlos Pérez Lora

Se describe el estado presente de las redes de trueque en Argentina
y se propone el estado deseado que deberían alcanzar en el futuro

«La autogestión es una opción profundamente revolucionaria,
anticapitalista, porque ella exige la integración de cada uno
de los individuos en un colectivo libremente escogido (...)
Estamos construyendo en medio de contradicciones,
en las fallas del capitalismo, un nuevo tipo de sociedad
y de economía. Es difícil, más no imposible.»
Paul Singer. Premio Nóbel de Economía

La primera parte de este documento tratará de describir y definir lo más objetivamente posible, una sucesión descriptiva de nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, es decir, identificaremos e incluiremos aquí todos los síntomas actuales más notorios que presenta el Sistema de Trueque Multirrecíproco de la Red de Trueque Solidario. Este será nuestro punto de partida, el estado presente.

La segunda parte en su inicio se propone redefinir el Objetivo Principal de la Red: La razón que fundamenta su existencia hacia el futuro, y el sentido unificador que nos marcará la dirección general en esta nueva etapa. Este objetivo unificador que nos muestra hacia donde queremos ir constituye el estado deseado.

Debemos tener presente, desde ahora en el comienzo y en todo momento, un criterio de enfoque que se mantendrá a todo lo largo del documento:

Una forma evolucionada de Economía de Escala se vislumbra con relativa claridad en el horizonte del Estado Deseado. Para que estas experiencias de trueque multirrecíproco puedan proyectase como un estructura perdurable de intercambios económicos entre la propia sociedad, nos encontraremos siempre con la necesidad de sustentar el sistema en tres columnas bien definidas y completamente interactivas:

  1. Un proyecto social solidario, compacto y coherente integrado por prosumidores conscientes
  2. Un sistema económico con una política monetaria clara, sólida, confiable y estable
  3. Una intensa gestión de desarrollo productivo que apunte a una paulatina autosuficiencia regional

Conclusión: Así como están las cosas, se hace difícil sustentar una estructura durable, que permita: un proyecto social, un sistema económico y desarrollo productivo.

Pero trabajando en equipo los podemos construir, porque:

Diagnóstico de la situación

Cuando algo no funciona bien habitualmente nos damos cuenta por la presencia de «síntomas». Contrariamente a lo que se supone, los síntomas son una verdadera ayuda, un aviso claro y revelador de la necesidad de encarar cuanto antes los cambios necesarios para restablecer la armonía funcional de un sistema.

Reconocer el contexto y los síntomas presentes nos permiten tomar la dimensión y calibrar el estado presente (EP).

En el otro extremo, en el horizonte de nuestras aspiraciones, debemos ser capaces de definir con la mayor precisión y realismo posibles, el estado deseado (ED).

Veamos un ejemplo aplicado al trueque:

Listado de síntomas (Estado Presente)

Todas estas frases pueden o no corresponder a nuestra realidad en el Trueque. Pero son conceptos y pensamientos ampliamente reiterados y escuchados innumerables veces en el mundo del Trueque del país.

En mayor o menor grado, surgen en todas las experiencias de trueque multirrecíproco que se vienen desarrollando en cualquier parte bajo el modelo Bernalesa, y si bien es una recopilación breve, muestra sin dudas que hay cosas muy importantes que corregir. Son síntomas.

Al producirse síntomas, usualmente protestamos o reaccionamos en contra. Tendemos a cometer el error de tapar, anularlo o esperar que simplemente desaparezcan. Pero son los avisos que nos anticipan la necesidad de un reencuadre.

Por ejemplo la secuencia:

Aumento de precios → Control de precios → Desabastecimiento

Debemos tratar de identificar todas las componentes de nuestra realidad actual: las buenas, las malas, y las que conllevan algún tipo de peligro. Para ello utilizaremos para su identificación el conocido esquema F.O.D.A. Tendríamos así:

Trataremos de incluir en esta primera fase, todos los síntomas actuales observables que presenta el funcionamiento del Sistema de Trueque Multirrecíproco de la Red de Trueque Solidario.

Este será nuestro punto de partida, y conforma el estado presente.

1. Fortalezas

1.1. Desarrollo en red horizontal autogestiva. Nuestra red nacional de Trueque se viene desarrollando bajo una forma asociativo espontánea de gran horizontalidad. No se verifica una alarmante acumulación de poder ni toma de decisiones concentradas en personalismos dirigentes. Hay liderazgos naturales, pero no existen autoridades, jefes ni próceres, evitándose en general la proliferación de individualidades y personalismos concentradores de poder.

Asimismo también se nota una real vocación de servicio compartida por todo el conjunto de impulsores y líderes naturales involucrados con las redes integrantes. Se mantiene una relativa armonía grupal, y una clara intencionalidad para sostener a priori esta horizontalidad fundamental, la cual evita la contaminación y decadencia humana del proyecto.

Se observa también que los pocos personalismos que afloran y las pequeñas luchas de poder que se generan, se pueden neutralizar fácilmente en un sistema horizontal de toma de decisiones, que en lo posible trata de privilegiar el consenso, el respeto por la opinión divergente, y sin abrazar dogmatismos extremadamente rígidos.

Por su parte, también existe una sana tendencia a la rotación en los puestos de coordinación, lo cual favorece la participatividad y dificulta que una misma persona ocupe el rol vitalicio de coordinador o «dueño» del nodo.

1.2. Instrumentos de intercambio propios no controlados por ningún factor de poder externo a cada red horizontal zonal, que es la única responsable de su emisión y control.

Quien controla el respaldo y la emisión del dinero, también controla el flujo del dinero; y quien controla el flujo del dinero, también controla el flujo de los intercambios y transacciones que por su intermedio se realizan dentro del sistema entre todos los actores involucrados.

1.3 Masiva adhesión y apoyo social. Indudablemente la gran cantidad de vecinos que están e ingresan en forma creciente y sostenida al sistema de trueque constituye una base social muy fuerte para continuar sumando voluntades y proponernos el desafío de un cambio global profundo, actuando desde lo local como primer escalón para la reconstrucción del tejido social del país. La gran cantidad de gente involucrada actualmente en esta alternativa, la hace de por sí muy fuerte. Resistiría sin problemas cualquier intento de desarticulación por parte de instituciones u organismos estatales que pretendieran su fiscalización, intervención o clausura.

Atención: El factor de ingreso masivo tiene características complejas. Si bien por un lado constituye una gran fortaleza, al mismo tiempo también debilita la base productiva y plantea algunas AMENAZAS para la solidez del sistema (ver más abajo).

2. Debilidades

2.1. Evidente falta de una conciencia de prosumidor, generalizada, real y profunda, es decir de quien sería en realidad el verdadero protagonista de un cambio profundo de los paradigmas económicos vigentes.

Aun no contamos con una masa crítica de prosumidores comprometidos, concienciados y bien informados, quienes en conjunto darían muchísimo mayor capacidad de autogestión y solidez conceptual al sistema. Se observa que los grupos impulsores que lideran este movimiento están formado por alrededor de 20 a 50 personas por red zonal.

En cambio hay una creciente masa de miembros y nuevos ingresantes que participan sólo bajo la forma de simples usuarios, con una postura netamente individualista, un muy escaso compromiso participativo, manifiesta vocación de queja (por ejemplo, «la organización es deficiente», pero pocos se suman para colaborar con la misma), falta de vocación, compromiso e iniciativa para autoinformarse y capacitarse (la capacitación se asume más como un «requisito» que como una necesidad), falta de identificación con el propósito, los principios y las prácticas de intercambio acordadas en red, y ausencia del compromiso para considerarse a sí mismo un guardián activo y soporte vital del sistema.

La resultante de este fenómeno es un aumento masivo, no de prosumidores, sino de consumidores, quienes de hecho aportan muy poco a la base productiva, y por el contrario, la debilitan: Hay una cantidad cada vez mayor de personas que pugnan por obtener una cantidad cada vez menor de productos y servicios disponibles, o sea que bajo este contexto, cuanto más se crece más se debilita la Red en el aspecto productivo autosuficiente.

Esta crucial debilidad constituye en sí misma también una amenaza para el desarrollo y expansión de una Red que se proponga crecer en número y en extensión geográfica sin perder efectividad (ver más abajo).

2.2. Error conceptual básico del modelo de trueque multirrecíproco vigente, el cual instaló desde sus comienzos la idea de un valor referencial del crédito como sustituto del peso. Debido a una escasa base técnica de este modelo teórico de trueque multirrecíproco (modelo Bernalesa), y gracias al marco simplificador que presentaba la fallida ley de convertibilidad, en sus orígenes se pensó quizás de manera simplista, que solamente bastaba buscar un lugar de reunión, decirle a la gente que un crédito valía un peso, repartir los papelitos y comenzar a trocar.

Ese concepto fundacional terriblemente errático se instaló como un verdadero «anclaje mental» en casi todas las personas involucradas en el sistema. Es explicable, pues automáticamente todo el mundo supone que, de una u otra manera, siempre será necesaria la referencia al valor monetario como unidad de cuenta.

Hoy, en un contexto de quiebra nacional y pérdida de toda política monetaria coherente, vemos cómo la realidad de los valores (en el mercado formal y también en los Nodos) se encuentra totalmente distorsionada y peligrosamente confundida. Resulta todo un desafío técnico y de capacitación (pero también resulta absolutamente imprescindible para la viabilidad futura del proyecto), comenzar a trabajar en el concepto del respaldo real independiente del peso, del dólar, o de cualquier otro factor de dominación externo a la Red, para cada crédito emitido y en circulación interna.

En casi todos los grupos de investigación sobre economías alternativas existentes en el país a fines de la década del 80 se asumió siempre la necesidad de buscar un nuevo paradigma para establecer la equitatividad de las transacciones: Activar en la masa prosumidora la idea de una herramienta de intercambio despegada del valor monetario de los productos o servicios, y referenciado al valor de uso de los mismos.

De esta manera, un crédito sería el «vale simbólico» de producto o servicio real. Por ejemplo, un kilogramo de un fruto de la tierra, una hora de trabajo de un peón industrial, o cualquier otro criterio de respaldo que pueda conectar directamente al valor simbólico del instrumento de cambio, con un producto o servicio real que tenga la posibilidad de ser generado totalmente por gestión propia, y dentro de la región en la que actuamos, es decir, sin ninguna dependencia externa, fiscal o privada.

Muy diferente entonces será el criterio de fijarle valores a las cosas, no ya en pesos, sino por ejemplo en «cuántas horas de trabajo de mí tiempo yo entregaría a cambio del producto XII.»

2.3. Sistema de distribución inicial de créditos (50 por cada nuevo ingresante) que profundiza un creciente desequilibrio monetario, con el consecuente riesgo de aumento progresivo en los valores de los productos y servicios ofertados (inflación).

En un sistema estable, la relación entre la base productiva y la masa circulante debería mantenerse siempre dentro de una proporcionalidad previamente pautada, o en su caso, bajo determinadas y específicas normas de incremento controlado (Keynes).

Bajo el esquema actual, cuando ingresan nuevos miembros al sistema no siempre significa que la base productiva aumente proporcionalmente. Inclusive muchos miembros que no pudieron comprender el desafío de convertirse en Prosumidor, suelen abandonar su participación una vez que han gastado dicha entrega inicial de 50 créditos (luego, retiraron productos y dejaron circulante).

2.4. Aceptación paralela de créditos externos como instrumentos de cambio interno de la RTS bajo pautas de paridad ficticia (1:1). Esta práctica hasta ahora habitual, presenta las mismas vulnerabilidades y desestabiliza la relación Base Productiva / Masa circulante de la misma forma que el caso anterior.

Hay algunas opiniones que afirman «la teoría de la auto regulación» para esas masas monetarias mediante un constante y equilibrado flujo de ida y vuelta entre dos regiones de producción complementaria, pero dicho comportamiento ideal nunca se verifica en la práctica. La realidad es que la región con mayores connotaciones productoras, recibirá siempre mayor flujo de circulante inyectado desde la region con supremacía consumidora. Por el contrario, la región consumidora recibirá mayor flujo de productos, en desmedro de la región productora.

Aquella condición ideal de auto regulación, solamente podría darse entre dos regiones con una idéntica relación Base Productiva / Masa Circulante, un idéntico criterio de paridad y valuación relativa respecto del respaldo para ambos valores de intercambio, y además una igual cantidad de prosumidores activos que intervengan en los intercambios interregionales. Esto indudablemente implica la existencia de demasiadas casualidades simultáneas.

Debe instrumentarse un mecanismos de mayor base técnica que no desequilibre la relación Masa Circulante / Base Productiva de cada región.

2.5. Base productiva muy endeble. En los nodos de la Red solamente abundan los productos y servicios que componen las Categorías 5 y 6. Los de la Cat. 4 suelen ser insuficientes (con sobredemanda) y muchas veces absorbidos por los prosumidores de otra zona vecina a quienes todavía se les continúa aceptando su valor de intercambio dentro de una paridad ficticia l : l. Los productos de Cat. 3 están en franca vía de desaparición debido a que en su totalidad provienen del sistema económico formal, y su introducción en los Nodos se viene restringiendo por tres motivos fundamentales:

  1. La progresiva escasez del dinero formal circulante entre la población.
  2. La desestructuración mental generalizada que tuvo lugar a partir de la ruptura de la convertibilidad.
  3. Ciertos métodos poco efectivos de «escrache» público hacia quienes introducen con altos precios en los Nodos, productos que compran en el mercado formal.

La Cat. 2 se encuentra aún con muy escaso nivel de desarrollo, y finalmente la oferta de productos o servicios de la Cat. 1 continua siendo prácticamente inexistente dentro de la Red.

Nota: Cuadro de Categorización de Productos y Servicios en el Anexo.

2.6. Falta «aparente» de circulante. Como consecuencia del punto anterior, existe el problema de que los productores de bienes y servicios muy demandados se suelen sobrecargar de circulante con su consiguiente inmovilización (o no saben en qué gastarlo, o lo gastan en cosas innecesarias sólo para seguir sosteniendo solidariamente el sistema).

Este problema se suele interpretar erróneamente como una escasez de circulante, pues lo que falta no es precisamente circulante, sino producción corriente diversificada y de calidad, la cual asegura la circulación.

2.7. Dificultades operativas y gran vulnerabilidad para establecer intercambios entre Regiones, Zonas o Nodos que utilicen diferentes valores de intercambio así como complejidad para resolver y costear los fletes o transportes de media y larga distancia.

Igualmente esta debilidad aparece en último orden de prioridades a resolver, ya que la habilitación de intercambios entre regiones (modelos multicéntricos) sólo podrá intentarse una vez consolidados los esquemas regionales internos, y consolidados algunos nuevos criterios estructurales.

2.8. Dificultades y complicaciones para lograr comunicación efectiva y rápida entre los coordinadores y prosumidores. La información vital para la toma de decisiones genuinas en las Asambleas de Nodos no suele llegar a tiempo, y muchas veces es distorsionada voluntaria o involuntariamente.

El escaso tiempo de permanencia en los roles de Coordinación –un año, dada la rotación– colabora para sostener y reiterar en el tiempo este comportamiento de desinformación constante.

Por otra parte, se verifica en algunas redes zonales también una gran dificultad para programar reuniones de discusión, planificación y trabajo, tanto por cada uno de los equipos humanos que conforman las comisiones, y mucho más aún en el plenario de las mismas.

Una lista de distribución de correo electrónico apuntaría a resolver en parte este problema, pero también ha fallado la intercomunicación en este objetivo, pues ha sido muy

escasa la adhesión de inscriptos a dicha herramienta. Asimismo, no todos los coordinadores y miembros de las Comisiones cuentan con acceso a correo electrónico diariamente, por lo cual su alcance igualmente sería limitado.

2.9. Existen prácticas o decisiones operativas caprichosas que ahuyentan a muchos prosumidores bien intencionados. El funcionamiento restringido únicamente en Nodos no aptos para el intercambio de productos alimenticios, las obligaciones y demás imposiciones de presentismo, la imposición de precios máximos, las comisiones de ética con poder de policía, las prácticas de «escrache», los requisitos operativos de cartelería, identificación, colas de ingreso, acceso, acompañantes, &c. deben ser revisados y rediseñados hacia un nuevo paso evolutivo para este sistema social.

2.10. Inconsistencia en el plano real y concreto de los 12 principios filosóficos como única guía para el surgimiento de nuevas prácticas sociales. Sugerir la simple observancia de estos 12 principios, de espíritu puramente declamativo, no brinda suficiente marco de referencia para estructurar un funcionamiento social autogestivo compacto y coherente. Los comportamientos que de ellos derivan quedan siempre referidos a la libre interpretación de cada individuo, tanto dentro del funcionamiento operativo de los nodos, y también en la conformación estratégica de la Red.

Inclusive asimismo sería conveniente terminar el análisis de la validez, vigencia, redefinición o readaptación de algunos de dichos Principios.

2.11. Metodología poco efectiva para la toma de decisiones. El sistema empleado hasta el momento en algunas redes integrantes para la presentación de propuestas, discusión de alternativas y toma de decisiones no parece ser nada práctico. Si a esto le sumamos la gran cuota de incomunicación entre las Comisiones Zonales, los Coordinadores y las Asambleas de Nodos, la resultante es un gran caos en el que mucho se cuestiona y poco se resuelve.

Es necesario definir, cuanto antes, un marco orgánico y operativo para los distintos niveles de trabajo, elaboración de propuestas y decisiones.

— Estructurales y estratégicas → Plenarios Zonales; Comisiones Zonales.
— Metodológicas y tácticas → Comisiones de Trabajo.
— Informativas y operativas → Asambleas de Nodos.

Por otra parte, las propuestas sólo deberían someterse a votación horizontal una vez bien elaboradas y consensuadas en las respectivas Comisiones de Trabajo, en tanto que las Asambleas de Nodos recién estarían en condiciones de votar si sus miembros se encuentran cabalmente informados y aclaradas todas sus dudas.

Es imprescindible tener siempre presente que los coordinadores no deben votar por su propia opinión, sino que únicamente son los poseedores del mandato de sus respectivas Asambleas de Nodos ante la Red.

2.12. Inexistencia de Estatutos o Reglamentos en algunas redes que permitan racionalizar el gasto de energía y direccionalizar el accionar con pautas claras de funcionamiento. El resultado no es otra cosa que comportamientos anárquicos, contestatarios a lo coyuntural, o bien un mero democratismo paralizante, por ello ineficiente e ineficaz.

3. Oportunidades

3.1. La creciente retracción del dinero formal circulante genera condiciones de gran necesidad para obtener productos y servicios. Esto empuja a la población hacia una carrera imaginativa en la búsqueda de una paulatina autosuficiencia regional, fomentándose una excelente predisposición e impulso hacia el desarrollo productivo de todo lo que hasta el momento sólo podía ser obtenido mediante el dinero de curso legal y los sistemas de comercio formal.

Como consecuencia, se empieza a desarticular la nefasta cultura del supermercado (ir a buscar a las góndolas muchísimas cosas que podríamos producir localmente), volviéndose en forma gradual a la producción regional de todos aquellos bienes para cuya fabricación sólo se necesita tiempo de trabajo humano además de insumos obtenibles también localmente.

3.2. El profundo descrédito del sistema político y económico dominante constituye asimismo una innegable motivación para que cada vez más gente tome en sus propias manos la responsabilidad para intentar timonear su propio destino como sujeto productivo. Se vuelven a restablecer los lazos sociales solidarios quebrados por el sistema formal decadente, y se empieza a recuperar auto confianza para «valerse por sí mismo».

3.3. Plataforma para la reconstrucción del tejido social. Estas economías sin dinero basadas en la circulación de instrumentos de cambio de poco valor nominal, son indicadores que señalan el final de la fracasada gestión macro-económica oficial que tuvo vigencia en Occidente hasta el momento.

Analizando la historia, cada vez que los productores y consumidores (es decir la comunidad), se enfrentan a erráticas políticas de extrema recesión y desempleo, la sociedad recurre automáticamente a formas pragmáticas de humanización del mercado local, apuntando a resolver el bloqueo de los intercambios de productos y servicios básicos, creación de empleos informales y otras diversas formas de aliento del bienestar comunitario, solidaridad y cooperación. Estas sociedades de autogestión local no son solamente un intento de crear redes de seguridad y economías domésticas, sino también el resurgimiento de verdaderos sistemas de parentesco.

Estas experiencias de trueque multirrecíproco, quizás sean así mejor entendidas desde perspectivas antropológicas y culturales que como meros sistemas financieros o monetarios alternativos. Dichas sociedades informales de intercambios siempre son centradas localmente, están basadas en un retorno a las fuentes de las reglas económicas básicas, derivan de los conceptos de reciprocidad, ayuda mutua y autoconfianza, y también responden a intentos de reunificar los lazos y las relaciones comunitarias quebradas por el sistema.

Luego, el trueque y su ida y vuelta de productos o servicios, ya no es el principal objetivo. Simplemente fue la excusa convocante para volver a darse cuenta que cada individuo, y cada conjunto de individuos, en contacto humano diario y directo, podrá siempre ser dueño de su destino sin tener que aceptar con resignación las perjudiciales imposiciones de un Estado que, en nuestra dramática historia de los últimos 60 años, de paternalista asfixiante pasó a ser el enemigo mortal de cada célula productiva regional.

En estos nuevos sistemas de parentesco, quedan estipuladas tácitamente normas de intercambio informales que surgen tan naturalmente como pueden serlo los intercambios de dinero, alimentos o bienes internos dentro de una familia. A nadie en su sano juicio se le puede ocurrir exigir habilitación comercial, libreta sanitaria o números de inspección bromatológica para los alimentos que cocina una madre, o el pago de un impuesto proporcional al valor agregado que introduce al elaborar la comida a partir de la materia prima que obtiene su esposo. Este criterio es extensivo para vínculos efectivos y amistosos en general, como el que tendería a expandirse desde el seno de una estructura social semejante a una agrupación civil o club informal de intercambio de productos, servicios y saberes.

De este criterio se desprende la importancia de mantener por cada nodo, un número limitado de miembros que no arriesgue el mantenimiento de esta «identidad grupal», comparable a la de una gran familia por opción.

3.4. La virtual y creciente inoperancia de los sistemas fiscales en el presente, con pocas posibilidades de oponer trabas para la consolidación y desarrollo de este modelo de economía alternativa solidaria, también puede considerarse como una oportunidad. En el contexto actual, al instalarse y expandirse «de hecho» estas nuevas prácticas sociales, luego será prácticamente imposible su desarticulación, resultando evidente su utilidad y necesidad de permanencia bajo ninguna clase de tutela o control oficial.

4. Amenazas

4.1. Falta de conciencia profunda de ser prosumidor. Este hecho que, como se vio antes, constituye una gran debilidad, además también se vislumbra como una de las más graves amenazas. La masa crítica realmente consciente de la importancia vital y revolucionaria que tiene este sistema económico alternativo, hoy por hoy no es suficiente para neutralizar y asegurar que no proliferen actitudes internas de los propios miembros que, por desinformación o falta de compromiso, derivan luego en factores desestabilizantes.

Hay tres ejemplos de estos comportamientos suicidas que se vienen verificando en todo el país:

  1. Aumentar los valores en créditos como actitud de defensa refleja ante una aparente falta de circulante que se genera a partir del comportamiento inflacionario en el mercado oficial;
  2. Reclamar a los Municipios que se implemente el pago de impuestos con créditos; y
  3. Solicitar la incorporación a la «franquicia» que ofrece la empresa de trueque PAR con sede en Quiles, para resolver de forma rápida y simplista la cuestión de los intercambios interregionales.

4.2. Dirigentes políticos partidarios, punteros barriales y patotas asociadas, quienes ante la escasez de recursos financieros tradicionales, ven ahora al trueque como una excelente herramienta alternativa para continuar con sus nefastas prácticas asistencialistas y electoralistas, y están comenzando a ensayar intentonas de toda clase para poder infiltrarse de una u otra manera.

4.3. Poder formal constituido que intenta controlar a los grupos de trueque. En el pasado, varias experiencias similares han sido erradicadas por los gobiernos por ilegales o por evasoras de impuestos.

Últimamente se vienen presentando varios proyectos de leyes nacionales, provinciales y ordenanzas municipales –incluso desde la propia RGT del PAR para pretender controlar un movimiento económico alternativo de base, el cual surge y se expande con mucha velocidad, y se les escapa totalmente de las manos. El canal habitual y la excusa inmediata que suelen utilizar para justificar este paso inicial dentro de los Nodos, es la consabida cuestión de las habilitaciones municipales y los controles bromatológicos de los productos alimenticios.

En varios puntos del país ha dado buenos resultados mantener una firme postura impidiendo todo tipo de control, aferrándose al principio constitucional de que el trueque es un conjunto de «acciones privadas» de los ciudadanos, las cuales ocurren puertas adentro del Nodo, en un ámbito privado y no de libre acceso para todo público como sería un comercio o feria pública.

En tal sentido, el criterio es que la propia Red y el conjunto de sus miembros son quienes asumimos la responsabilidad de nuestros propios controles puertas adentro de los Nodos. Se aceptan sugerencias y recomendaciones bromatológicas, pero no se acepta el poder de policía del Estado dentro del Nodo (pedagogía sí, represión no). Nadie en su sano juicio pretendería realizar controles bromatológicos en un ámbito privado más reducido, por ejemplo, en un asado familiar. («Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados», Constitución de la Nación Argentina).

4.4. Que municipios acepten el pago de impuestos en créditos, constituye una alarmante tendencia suicida de algunos de nuestros propios compañeros, que con toda su inocencia creen que sería ventajoso lograr. De tal manera piensan que sería más fácil convencer a los comerciantes para que acepten vender parte de sus stocks, recibiendo créditos como medio de pago.

Imaginemos luego qué harían los municipios quebrados y administrados hoy por las mafias y los ineptos que todos conocemos, al contar con grandes cantidades de nuestro dinero alternativo que les permitirá entonces cubrir sus acuciantes necesidades asistencialistas, o sus nefastas prácticas clientelistas, mandando a muchísimos nuevos consumidores a extraer la escasa producción existente en los Nodos.

Resultado: Más y más consumidores que desvalijan a una ya debilitada base productiva que cada vez contará con menos oferta interna.

4.5. Vulnerabilidad y riesgo de falsificación de los valores de intercambio. Si bien el impacto de esta vulnerabilidad es muy baja por el momento, igualmente existe un alto riesgo potencial, y se presenta como imprescindible ir pensando en ciertos recaudos a medida que la Red vaya creciendo en número de miembros y en amplitud geográfica.

En idéntica línea de análisis, la ausencia de un sistema de seguridad para la impresión y almacenaje (¿caja fuerte?) de las planchas de valores podría considerarse también una amenaza para la estabilidad del sistema, si por ejemplo fuesen sustraídas del domicilio de Tesorería grandes cantidades de valores impresos aún sin distribuir.

4.6. Política invasora de la Red Global de Trueque –RGT– y su cúpula verticalista. Mediante un hábil y sostenido manejo mediático de la información masiva, estos dirigentes históricos, que han impuesto su modelo a partir de su primer club de trueque en la localidad de Bernal, han venido sosteniendo una imagen de dueños de la propiedad intelectual de la idea.

Difunden la falacia de que su valor de intercambio denominado PAR (conocido como el crédito del arbolito) es el único válido en todo el país para usar en los clubes de trueque, y recurren con bastante éxito a un fuerte marketing que, mediante todo tipo de estrategias, amenazas, difamaciones, &c. les permite la captación de gran cantidad de gente adicta a sus prédicas.

Lograron así imponer en todo el país la circulación de sus valores de intercambio sin respaldo, y como consecuencia de su accionar, no tienen ningún escrúpulo para sobornar coordinadores de Nodos Independientes con buena base productiva, ofreciéndoles sueldos pagados con los mismos créditos PAR que ellos mismos imprimen en cantidades necesarias para sus fines, y terminan por reconvertir Nodos bajo un nuevo esquema de administración centralizada en Quilmes –La Bernalesa– y con coordinadores permanentes, «dueños» de cada nodo periférico que responden a sus directivas.

Cabe destacar que la correspondiente capacitación a sus coordinadores, así como a sus prosumidores, en general, brilla por su ausencia, lo cual constituye el caldo de cultivo ideal para la pérdida de producción y la anarquía en sus ferias. Esto es así pues el negocio invasor y expansionista de la RGT y su empresa PAR, no sólo pasa por servirse de un gran aparato humano pagado con moneda espuria, sino que también se apropian con dicho método delictivo, de enormes cantidades de productos y servicios –propiedades incluso– de gente inocente y bienintencionada que participa de su sistema.

Como si esto fuera poco, los Nodos que aceptan funcionar bajo el esquema de su denominada «franquicia social», deben comprarle únicamente a ellos la impresión de los créditos PAR, en pesos de curso legal, a razón de $3 por cada 50 créditos (según sea la zona del país y los intermediarios que actúan en la reventa, quedando $1 para el coordinador local), lo cual les proporciona además grandes ganancias en dinero oficial por la venta de esta moneda fiat, moneda de la que se desconocen totalmente sus detalles de edición.

La gran cantidad de gente que cree en esta propuesta, constituye también otra seria amenaza para los nodos independientes y redes regionales horizontales, máxime para las no articuladas en la RTS. Muchas de las personas que participan de estas redes y/o coordinadores desinformados (y algunos otros malintencionados que buscan asociarse a dicho esquema mafioso), suelen presionar en forma insistente y sostenida para adoptar el funcionamiento bajo la órbita del PAR y su franquicia, intentando convencer a sus semejantes de que ésta es la única opción mágica para solucionar todos los problemas actuales del trueque.

Por otro lado, lo que originariamente se presentaba como un sistema horizontal, transparente y autogestivo, se convirtió rápidamente en una perversa estructura verticalista, con sus tres fundadores en la cúspide, su círculo inmediato superior de acólitos administradores e inteligentzia propagandística y lobbysta, a los que le siguen sus «coordinadores regionales», constituidos en los virreyes recaudadores, a los que están subordinados los coordinadores rentados de sus «empresas sociales», como eufemísticamente se denominan a sus ferias de intercambio.

Del análisis de la realidad surge también una obviedad: si la gente asiste sin necesidad de publicidad alguna, a los clubes de trueque, mas se insiste en una profusa campaña mediática, es evidente que la empresa que realiza dicha campaña desea «vender» un producto. En el caso de la Empresa PAR dicho producto es su crédito, el cual es vendido en cantidades ilimitadas, pervirtiendo los principios liminares de «equidad» de la RGT. Además este ingreso indiscriminado de moneda circulante, por la venta de créditos, así como por la utilización de ellos en forma clientelística, ha producido una corrida inflacionaria –y el consecuente desabastecimiento– en sus ferias. Hoy, productos en las ferias del PAR, de encontrárselos, pueden llegar a valer entre 250 y 300 veces más que en ferias de la RTS, lo cual nos da la pauta del grado de devaluación a que ha llegado su moneda.

Toda esta operatoria desvirtuada, también ha generado devastadores efectos en cadena. Como la mayor parte de los socios de la RTS han sido cooptados luego –clientelismo mediante– por la RGT, dichos valores en los productos de esta red afectan a los existentes en aquella.

Simultáneamente, hoy se multiplica en varios puntos del país este nuevo modelo de estafa social, con muchos aprovechadores que, a imagen y semejanza del PAR, imprimen sus propios papelitos sin respaldo e intentan copar y convencer a los prosumidores de los nodos independientes, oficiando como mercaderes de ilusiones y retirándoles los créditos locales genuinos a cambio de mayores cantidades de créditos espurios impresos por ellos mismos, los cuales supuestamente servirán para funcionar en sus nodos y redes controlados.

Incluso esto mismo muchas veces constituye una estrategia de inserción en una zona determinada, a la cual asiste luego el PAR a levantar esos papelitos cuando ellos se caen, y convertirlos en «arbolitos».

La experiencia en otras regiones con esta gente inescrupulosa, que ha encontrado una nueva manera de lucrar con la pobreza, viene demostrando que luego de agotar la capacidad productiva del nodo reconvertido, dejan a miles de prosumidores totalmente descreídos de esta alternativa, y luego suelen abandonar la región sin dejar rastros, salvo miles de papelitos sin valor, convertidos luego en otros papelitos, también sin valor.

Hoy la realidad ha demostrado que esta metodología de la RGT-PAR ha sido la principal determinante de su fracaso y prácticamente su desaparición en todo el país. Lamentablemente los que si han quedado... son los cientos de miles de víctimas, demostrando que el sistema del trueque será solidario... o no será.

§ § §

La Red de Trueque Solidario no debería constituir la cara solidaria del neoliberalismo y complementar su labor destructiva. La creación de proyectos privados o grupales, promoviendo el discurso de la iniciativa privada –autoayuda– al dedicarse a fomentar la microempresa entre los pobres, no debe constituirse en una despolitización de amplios sectores de la población, ignorando el compromiso hacia actividades del sector público, confiando sólo en la realización de proyectos económicos pequeños, de supuesta autosustentabilidad.

Eso constituye una ideología, en cuanto a las actividades privadas y voluntarias, que destruye el sentido de lo público; la idea de que el Estado tiene la obligación de procurar a todos sus ciudadanos lo que les corresponde, una obligación de proporcionarles vida, libertad y felicidad; es decir que la responsabilidad política del Estado es esencial para el bienestar de los ciudadanos. La RTS no se creó para aplicar un apósito en las piernas gangrenadas de un Estado ausente.

Esta ideología que se constituye contra esta noción de responsabilidad pública, sólo contribuye a fomentar la idea neoliberal de una responsabilidad privada hacia los problemas sociales y la importancia de obtención de los recursos para resolver estos problemas.

Una semántica referida a «empoderar al pueblo», «el poder popular», y «contar con el apoyo de las bases como el único que logra legitimidad», puede ser muy interesante mientras no aleje la lucha social de las condiciones que marcan la vida de las personas. Si nos creyéramos que esa sola retórica es suficiente, la Red sólo se convertiría en un vehículo organizado que permite a unos pocos afortunados la movilidad social ascendente.

Además, ese lenguaje progresista disfrazaría el núcleo conservador de las prácticas de la Red. La naturaleza local o regional de la Red tiene siempre que ver con «empoderar», pero nuestros esfuerzos en contadas ocasiones van más allá de una influencia en pequeñas áreas de la vida social, utilizando recursos limitados y siempre dentro de las condiciones permitidas por un Estado neoliberal.

Se hace necesario una educación política sobre la naturaleza del sistema y sobre las bases clasistas del neoliberalismo, en lugar de discutir sobre la solidaridad para con los marginados, los indefensos y la pobreza extrema sin jamás pasar de sus síntomas superficiales para analizar el sistema social que produce estas condiciones. Por lo tanto, es menester subrayar la importancia de nuestros Nodos en los procesos de construcción de ciudadanía como requisito indispensable para que la participación popular tenga viabilidad.

Debemos ir más allá de los síntomas, de lo contrario seguiremos siendo funcionales con el sistema social que produce las agobiantes condiciones sociales imperantes.

Al incorporar a los pobres a la economía neoliberal vigente a través de acciones voluntarias que son exclusivamente de la iniciativa privada o de pequeños grupos pseudo cooperativos, la Red crea una realidad en la que, con la apariencia de solidaridad y acciones sociales sólo logramos ocultar una conformidad –consciente o no– hacia las estructuras del poder.

Si esto no es analizado como corresponde, sólo constituiremos la versión de la sociedad civil, la que viene desde abajo, del neoliberalismo. Luego, apenas propugnaríamos el desarrollo económico compatible con el libre mercado, antes que la organización de base para el cambio social. Esto se agudiza aún más con el mantenimiento de una postura «apolítica» y sólo la preocupación por la autoayuda, que permite que la gente se despolitice y desmovilice. Los Nodos deben ser escuelas de democracia real, pero como trampolín para la búsqueda de una democracia real fuera del sistema.

Un Consumo Social o Solidario, en el que entraría también el Comercio Justo, es decir, el consumo en lo que se refiere a las relaciones sociales y condiciones laborales en las que se ha elaborado un producto o producido un servicio. Se trata de pagar lo justo por el trabajo realizado en nuestro ámbito local; se trata de potenciar alternativas sociales y de integración y de procurar un nuevo orden económico.

En otro orden, conceptos como autogestión, horizontalidad, autonomía de la Red frente a las instituciones, economía del No Dinero, quedan vacíos si no se articulan dentro de la problemática social que vive el país. Lo público implica «de la gente», y constituye lo reclamable, incluso lo exigible por la gente, que ha constituido con sus contribuciones históricamente eso que llamamos «lo público».

Y para exigir lo que la gente merece, debemos hacerlo frente al Estado, de igual a igual, es decir con determinada «entidad jurídica» que implique un reconocimiento forzado por parte de ese Estado a la importancia que posee la RTS como aglutinante de la gente. Y frente a ese Estado, la RTS debe plantarse además con una concepción clara, netamente política, de lo que pretende. De lo contrario, la RTS permanecerá con el carácter de entelequia, que sólo tiene consistencia en el nivel de lo abstracto.

Además, sólo con una RTS consciente de su propio poder político, se podrá contrarrestar el oportunismo politiquero de los testaferros del poder de turno, o de aquellos que aspiran a él.

Esa misma claridad política servirá como filtro seleccionador a la hora de articular la RTS con otras instituciones no gubernamentales, las cuales no deberían tampoco ser funcionales con el statu quo vigente.

La RTS tiene un potencial excepcional a nivel creatividad, y ella constituye, junto con el potencial a nivel fuerza de trabajo y producción, lo que le da poder a la Red. Y lo que la hace atractiva ante esas otras instituciones. Y ese potencial debe ser administrado con mucho cuidado para evitar exacerbar la actual explotación, haciéndole el juego a los que se benefician de la crisis económica.

Por último, esa entidad jurídica antes mencionada permitirá conformar el sistema inmunológico contra los que intenten penetrar al sistema del trueque con ideas reñidas con nuestra filosofía, así como actuar contra aquellos que, ya dentro de la Red, pretendan desvirtuar dichos principios lucrando económica o políticamente con los elementos integrantes.

§ § §

Lo hecho y por hacer

Proyecto social:

Propósito: Mantener o crear una estrategia compacta y coherente para el desarrollo social.

Objetivo estructural: Lograr que tanto los miembros activos de la red como todos los nuevos postulantes, puedan entender, practicar y defender activamente el concepto cabal y profundo de todo lo que implica ser prosumidor y trabajar en red.

Objetivos específicos y conexos logrados o en proceso:

Economía solidaria:

Propósito: Conformar un sistema monetario más confiable, sólido, estable, y fundamentalmente respaldado en la producción.

Objetivo estructural: Instrumentar y sostener un Sistema Monetario Interno cuyo funcionamiento responda a leyes y criterios sólidos de respaldo, emisión y circulación, y cuya filosofía esté centrada en brindarle a la sociedad la posibilidad de contar con un medio de cambio-unidad de cuenta para trocar sus productos, servicios o saberes, y que no pueda ser jamás utilizado como herramienta de dominación o control externo.

Frente al valor de cambio y el valor de uso, nos dice François Plassard, debemos apreciar el valor de relación. Hoy para sobrevivir, las clases medias por ejemplo, tienen que trabajar casi como esclavos para conseguir dinero y relacionarse sólo con la caja registradora del supermercado.

Plassard nos recuerda que los seres humanos hemos inventado a lo largo de la historia formas colectivas de construcción social: la economía de impuestos y redistribución, la economía de mercado, y, muy importante recordar ahora, «la economía del don y la reciprocidad».

La economía tiene una prehistoria cercana al millón de años. Todavía Aristóteles, hace 2,300 años, conoció de regiones donde predominaba el trueque. En sus reflexiones éticas y filosóficas, hacía distinción entre: la crematística –buscar el dinero por sí mismo, originador de guerras– y la verdadera economía, dañada por aquella –o sea, el arte de crear y adquirir los medios necesarios para el sustento de la familia y el Estado, esto es, el cubrimiento de necesidades–.

Objetivos específicos y conexos logrados o en proceso:

Según E. Bowring, hay dos tendencias entre las organizaciones como los clubes de trueque:

— una enfatiza su «rol económico», priorizando la maximización de los intercambios, lo que implica promover el máximo crecimiento de cada club, atrayendo a él también empresas que se dispongan a vender su producto en moneda comunitaria.
— la otra enfatiza su «rol social» al crear mercados comunitarios en que solo participan productores autónomos locales, en los cuales las prácticas solidarias impiden las tendencias concentradoras y excluyentes inherentes a cualquier mercado «puro».

Así, tendríamos dos modelos:

• En el modelo «económico», aquellos miembros que no venden y acumulan por ello débitos excesivos, son obligados a pagarlos en moneda oficial y terminan siendo excluidos. Tratan apenas de maximizar la ganancia de sus miembros, tienden a asemejarse a empresas capitalistas, pese a que formalmente no apunten a generar ganancia.
• En el modelo »social», los compañeros del club tratan de averiguar porqué determinados miembros no venden lo suficiente y tratan de ayudarlos, enseñándoles nuevas habilidades o asociándolos a la producción de algo por lo cual existe demanda. Se pauta desde la solidaridad, con todos los trabajadores y no sólo a los que pertenecen a sus cuadros sociales, logrando muchas veces combinar competitividad en los mercados, con la creación de creciente número de puestos de trabajo.

Un club de trueque no es en sí mismo una organización de la economía solidaria, como tampoco lo es una feria local o un bazar de beneficencia. Si él permite que su dinámica sea dominada por la competencia entre sus miembros, cada cual tratando de sacar el máximo provecho de sus créditos, como comprador o vendedor, una minoría de ganadores terminará acumulando capital y subordinando a la mayoría de perdedores. En este caso, es posible que genere más empleo adicional que un club que restringe la competición entre los miembros y trata de evitar que se cristalicen ganadores y perdedores definitivos. Pero éste último estará desarrollando nuevas relaciones sociales de producción, con un potencial transformador significativo para la sociedad como un todo.

Desarrollo productivo:

Propósito: Crear una creciente autosuficiencia productiva regional.

Objetivo estructural: Mejorar en forma gradual, cabal y contundente el problema de la integración vertical en la matriz insumo / producto de la base productiva regional.

Objetivos específicos y conexos logrados y en proceso:

De esta liberación forzosa del trabajo, de su desestandarización y de su desmasificación posfordistas, la desestatización y la desburocratización y de esta consecuente ampliación del espacio público debemos aprovechar la oportunidad que se nos aparece. Pensamos que se están dando las circunstancias para el nacimiento de una civilización, de una sociedad y de una economía diferentes, que ponga fin al poder del capital sobre el trabajo y a la preeminencia de los criterios de rentabilidad financiera

Para finalizar, debemos diferenciar entre dos tipos de reformas necesarias para la sociedad, con las que las redes de trueque pueden contribuir:

La tarea de la política sería la de definir objetivos estratégicos intermedios, cuya búsqueda responda a las urgencias del presente, prefigurando la sociedad diferente que exige nacer.

Anexo

Categorización de productos y servicios

Téngase presente que los productos y servicios clasificados en estas categorías, se refieren principalmente a aquellos que pueden considerarse bienes de cambio o «corrientes», es decir, no deberían considerarse como parte del producto bruto interno local a los bienes o servicios que se intercambian solo ocasionalmente, ni tampoco a los artículos usados (última categoría).

1. Críticos

Productos y/o servicios cuya obtención corriente a cambio de moneda social es extremadamente difícil o virtualmente imposible. Solo en casos excepcionales, y bajo muy particulares circunstancias, se pueden producir o gestionar de manera corriente y continua dentro de una red alternativa.

Ejemplos: Combustibles, lubricantes, gas, electricidad, cal, cemento, hierro y materiales de construcción, petroquímica, plásticos, neumáticos, autopartes, insumos industriales con alto grado de elaboración, polietileno para invernáculos, tuberías, mangueras y sistemas para riego, azúcar, sal, papel, papelería, insumos y partes de computadoras, dispositivos tecnológicos importados en general, telecomunicaciones, transportes de pasajeros, cargas y fletes de media y larga distancia, &c.

2. Regionales exportables

También llamados «productos y servicios de interfase». Son todos aquellos que, además de consumirse localmente, también tienen la particularidad de poder ser demandados desde nodos de otras regiones, e inclusive por el sistema económico formal. Su importancia es tal que, en el primer caso, permiten el trueque directo o a través de un sistema compensador de valores, con nodos de otras regiones geográficas, los cuales a su vez puedan ofrecer productos o servicios de su respectiva Categoría 2 (Categoría 3 para nuestra red). En el segundo caso, al poder ser demandados asimismo por la economía tradicional formal, brindan la posibilidad de acceder a una cierta cantidad de moneda de curso legal, siendo éste el único canal posible por ahora para acceder de manera corriente a los productos y servicios de la vital Categoría 1.

Ejemplos: Servicios turísticos en general, agroturismo, turismo aventura, pesca deportiva, dulces, frutas finas, licores y conservas elaboradas, cerveza casera, artesanías en cuero y madera, hilado artesanal, joyería, diseños de permacultura, espectáculos, música, arte y artesanías regionales en general, cursos de cultivos orgánicos, telar mapuche, sistemas de energía con recursos renovables, &c.

3. De importación

Productos y/o servicios cuya obtención corriente y repetitiva a cambio de moneda social es muy difícil o escasa (con sobredemanda) en la red. Su necesidad dentro es muy alta, pero su producción local o su «importación» desde otros nodos distantes que cuenten con producción propia resulta muy complicada. Intentar ampliar la oferta interna para esta categoría de productos es una tarea fundamental para ir generando

una paulatina consolidación y ampliación de la componente real en el respaldo del circulante.

Según las potencialidades o facilidades productivas de cada región geográfica, la Comisión de Desarrollo Productivo deberá trabajar intensamente para lograr el desarrollo de microemprendimientos de prosumidores con ánimo para encarar el desafío de estas producciones (o importaciones) con demanda asegurada.

Ejemplos: Ladrillos, confecciones de ropa y calzado, granos, alimentos industrializados, harinas, aceites comestibles, azúcar, pastas secas, conservas, derivados procesados de la carne, fiambres, embutidos, chacinados, conservas de pescados y mariscos, conservas de vegetales, bebidas industrializadas en general, lácteos industrializados, quesos, artículos de embalaje, frascos y botellas de vidrio, envases, artículos de limpieza, detergentes, cepillos, escobas, &c.

4. Regionales de consumo

Son todos aquellos bienes, materiales, productos, insumos o servicios de alta necesidad y demanda sostenida dentro de la red, y que a su vez cuentan con posibilidades o facilidades de producción y gestión local. Al igual que en la categoría anterior, es tarea fundamental para la Comisión de Desarrollo Productivo la gestión de microempredimientos de prosumidores para llevar adelante proyectos tendientes a detectar y ampliar esta oferta de productos y servicios de una categoría también con demanda asegurada.

Ejemplos: Productos de huerta, frutas, verduras, hortalizas, productos de granja, huevos, animales de corral vivos o faenados, subproductos de granja, embutidos y fiambres caseros, abono animal y compost, productos forestales, plantines, rollizos, postes de madera nativa o exótica, tablones, machimbre y madera elaborada en general, productos de tambo, leche, manteca, criaderos de truchas, lana, producción local de todo tipo de utensilios, velas, vajilla, muebles, herramientas y enseres varios da fácil fabricación y que actualmente se «importan» o se adquieren en supermercados y comercios intermediarios, servicios médicos, &c.

5. Regionales accesorios

Productos y/o servicios de fácil obtención (con sobreoferta) dentro de la red. Ejemplos: Panificados, comidas rápidas, tartas, repostería, albañilería, carpintería, pintura, plomería, instalaciones, reparaciones, electricidad, herrería, jardinería, mecánica de automotores, fletes de corta distancia, remises, grabaciones de música, videos y CDs, apoyo escolar, clases particulares en general, costura, tejido, lavado y planchado, peluquería, servicios domésticos, masajes, terapias alternativas, computación, diseño gráfico, &c.

6. No corrientes

Si bien los productos de esta categoría pueden resultar de vital importancia para mantener el intercambio en circunstancias de emergencia o de extrema necesidad, se sugiere no usarlos en una evaluación final y cuantificación definitiva del producto bruto interno regional. Son todos aquellos bienes, productos, materiales, insumos y servicios que se intercambian solo de manera ocasional (sin posibilidades repetitivas), tales como: Ropa y calzados usados, heladeras, cocinas y lavarropas usados, terrenos, vehículos, saldos de fábrica o stock, &c.

En esta categoría también deben incluirse los visitantes ocasionales, turistas, y demás personas que sin pertenecer a la región, quieran participar de los intercambios en concepto de visitantes y por un período de tiempo limitado.

 

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