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  El Catoblepasnúmero 6 • agosto 2002 • página 14
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Hasta se podría aprender a tocar el acordeón

Gabriella Vitiello

Pero el piano es, por supuesto, mucho más distinguido: sin miedo, el filósofo español Gustavo Bueno toma bajo su lupa nuestra concepción de la Cultura

¿Cuál es la diferencia entre la eficacia de una aspirina y de una visita a la ópera? No hay ninguna diferencia fundamental, dice el filósofo español Gustavo Bueno Martínez, que hasta 1998 enseñó como catedrático de «Fundamentos de la Filosofía e Historia de los sistemas filosóficos» en la Universidad de Oviedo. Ambas cosas son cosas que cumplen igual de bien su función como remedios tranquilizantes. Una pastilla contra el dolor de cabeza incluso es mucho más barata que la entrada a la ópera y no despierta la ilusión –al contrario de la «acrobacia vocal»– de elevar al consumidor al estado de «una vida espiritualmente superior».

Gustavo Bueno investiga en las pretensiones metafísicas de la Cultura en el estudio sistemático titulado El mito de la cultura - Der Mythos der Kultur, con el que, por primera vez, sale un libro de Bueno en alemán. Hasta ahora, el filósofo de 78 años podría ser, en el mejor de los casos, conocido por el público alemán especializado en filosofía, ya que Bueno redactó unas entradas para la Enciclopedia Europea de Filosofía y Ciencias. En España, Bueno es conocido como fundador de la revista de filosofía El Basilisco, como participante requerido en debates públicos y, sobre todo, como iniciador y creador de un sistema muy sólido y coherente, el «materialismo filosófico». Desde 1998 el catedrático emérito trabaja con este sistema en diferentes áreas de las ciencias o de la filosofía, con alrededor de 30 colaboradores en su academia, la Fundación Gustavo Bueno, que también se denomina «la Escuela de Oviedo». Son característicos para el materialismo filosófico el enfrentamiento crítico, dialéctico y frecuentemente hasta polémico con la realidad, el «material ontológico», y una reinterpretación radical de las Ideas de «Mundo», del «Alma» y de «Dios», que se basan en tres diferentes géneros de Materialidad: la de los fenómenos físicos, la de los psíquicos y sociales y, finalmente, la de los fenómenos lógicos y teológicos.

Las Ideas –dice Bueno–, por lo tanto ni han caído del cielo, no vuelan por el éter; tienen una historia, que hay que estudiar. ¿Cómo funcionan los mitos, las instituciones, las formaciones culturales?, se pregunta Bueno, que se ha impuesto la tarea de investigar el modo de funcionar las ciencias: ¿Qué es la ciencia? ¿Qué es la bioética? ¿Qué es la Antropología? ¿Qué es la Naturaleza? ¿Qué es la Cultura? En eso, Bueno, con su sistema filosófico, además se enfrenta con los enfoques «espiritualistas», como él denomina la Filosofía del Espíritu.

En Der Mythos der Kultur Bueno describe cómo en el siglo XIX, a partir de enfoques de filósofos alemanes –Bueno se refiere sobre todo a Herder, Fichte y Hegel– la Idea de la Cultura surgió, y cómo resulta estructurada. Una independización decisiva de la Idea de la Cultura, «su sustancialización» la encuentra Bueno en la sociedad pequeñoburguesa, cuando el concepto de «Kultur» desbanca conceptos como formación, aprendizaje y adquisición de conocimiento haciéndose entender como una «cultivación» espiritual, en la que se trata, más que la apropiación de capacidades determinadas, de mecanismos de demarcación social. Bueno menciona la «senorita culta» preguntándose ¿por qué tenía que aprender precisamente el piano y el francés, y no el hebreo y el acordeón? La sociedad da los parámetros correspondientes, a través de los cuales se encauza la supuesta «cultivación», que, a su vez, promete la entrada en una determinada capa social o grupo, además de un tipo de elevación espiritual.

Bueno llega a la conclusión de que la Idea de la Cultura se ha establecido como sucesora de la Idea del Reino de la Gracia, corriente en la Edad Media: «El Reino de la Cultura estaba determinado para ejecutar las funciones del reino por él anulado, es decir, las funciones del principio medicinal, elevante y santificante.» Donde antaño hubo un cura, hoy baila un Michael Jackson o canta una diva de la ópera. La Idea de la Cultura entrega un prestigio desmesurado e irracional a actos simples, determina identidades, áreas de actuación políticos y nuevos estados. Es patente que el concepto de la cultura nacional o cultura del Estado no es sólo adormecedor, sino también peligroso.

La traducción de Der Mythos der Kultur está llevada a cabo por Nicole Holzenthal, que pertenece al equipo de la «Escuela de Oviedo» y que ha realizado una Introducción muy válida. Además, se amplió el glosario con unas nuevas entradas importantes para posibilitar al lector de habla alemana una entrada relativamente fácil al pensamiento complejo de Bueno. La lectura de este suplemento literario [de la Frankfurter Rundschau], en el sentido de Bueno, por cierto, sólo es un episodio de la lucha diaria de la vida. Así que no esperen una elevación espiritual por leer este artículo.

Gustavo Bueno: Der Mythos der Kultur. Essay einer materialistischen Kulturphilosophie. Einleitung und Übersetzung von Nicole Holzenthal. Peter Lang Verlag, Bern 2002, 379 Seiten, 49,60€.

Publicado en Frankfurter Rundschau, 1º de junio de 2002
Traducción de Nicole Holzenthal

 

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