David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
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Nampa

La ruptura del sistema clientelista del ILV sacó a la luz un conflicto entre la santidad y la honestidad. Los relatos del martirio de Playa Palma habían ido cambiando a lo largo de los años en homenaje no declarado al hermano menor de Dayuma, Nampa, quien murió algunas semanas o meses después que los misioneros. Según Ethel Wallis, la noticia de que Nampa ya no estaba vivo produjeron la última rebelión de Dayuma antes de reencontrarse con su agente en 1958. Extrañamente, este importante dato demoró «algunos días» en surgir en la conversación ininterrumpida con las tías Maengamo y Mintaka. Surgió cuando Dayuma reflexionaba acerca de la muerte de Nate Saint. Y Dayuma se volvió a Rachel Saint como si ella fuera culpable: «Nunca regresaré... No te enseñaré más mi idioma»{83}. Más extraño aún, según Elisabeth Elliot, Dayuma ya se había enterado de la muerte de Nampa en el canje de grabaciones{84}.

La probable causa de la rebelión de Dayuma no era el hecho de la muerte de Nampa, sino cómo había muerto, en palabras de la versión [442] Kingsland de 1980: «Las tías describieron con gran afán la herida en su cabeza producida por uno de los rifles de los misioneros...»{85}. Aun así, las tías culpaban a la brujería y a una boa por la muerte de Nampa, llevando a Wallis a concluir que Nampa –había sido cruelmente triturado por una boa mientras estaba cazando en el monte. Amoratado y magullado, agonizó todo un mes. Había sido hechizado por los indígenas de río abajo, dijo Maengamo, y sufrió finalmente una muerte horrible»{86}.

Saint supo de la bala no más tarde que su epílogo de 1960 a Historia Dayuma. Aquí, supuestamente tal como ella se enteró por Gikita en su momento de confesión y fe, leemos que «una bala rozó la cabeza del joven Nampa», quien estaba «escondido detrás de la avioneta» cuando los misioneros dispararon «al aire»{87}. La trayectoria de la bala mágica es corregida en el epílogo de Saint de 1965 a Historia Dayuma, según informó su segunda conversa Dawa. Ahora el accidente ocurre cuando la propia madre de Dayuma, Akawo, cogió un arma de los misioneros y ésta se disparó, rozando a su propio hijo que estaba escondido en el monte al otro lado de la avioneta{88}.

El resultado final de las comunicaciones entre Saint y los Huaorani sobre Playa Palma fue la más noble y decorosa muerte de la que los enemigos de los Huaorani nunca hayan tenido el privilegio de gozar. «Uno a uno los foráneos habían caído. Aunque dispararon tiros al aire, advirtiendo a los Aucas que ellos tenían medios de defensa, ellos eligieron ser muertos por las lanzas Aucas»{89}. En 1959 informantes Huao dijeron a Saint que uno de los misioneros se había trepado a la avioneta, mirado atrás y regresado donde sus compañeros (sugiriendo al hermano Nate){90}. A los años, Minkayi le dijo que la acción había sido demasiado rápida para tal heroísmo: «antes [sus informantes previos] estaban asustados» y esto era «hablando loco» –la expresión Huao para sandeces{91}. [443]

A principios de 1974, en Dayuno, Erwin Patzelt entrevistó a uno de los legendarios 'cinco asesinos' de Saint. A través de Zoila y Pedro Chimbo como intérpretes, oyó de Nimonga acerca de la sexta baja en Playa Palma. En la grabación de Patzelt, con Nimonga al fondo, Chimbo explica que el último misionero en morir disparó a Nampa como si estuviera tratando de salvarse. Más tarde, Patzelt preguntó al hijo de Dayuma qué le había sucedido a su tío Nampa. «Murió después de la matanza de los cinco misioneros», contesta Sam Padilla en la grabación de Patzelt. «¿Por qué?», insiste, Patzelt. «Como enfermedad, creo», responde Sam. En junio, Patzelt presentó sus evidencias a Sam, logrando la afirmación grabada de que «una de las balas salió y pegó [a Nampa] en la cabeza, pero no fue [a] propósito, fue un accidente que sucedió. Después de matar los cinco, Nampa [estaba] un poco mal, se fue a la casa, se [sintió] mal y casi se murió. La bala estuvo todavía en la cabeza de él... Después de algunos meses el murió [por] efecto de la bala».

Cuando El Comercio mencionó la versión de Patzelt sobre Playa Palma en abril de 1974, el ILV protestó pero también pidió a su antropólogo investigar. James Yost descubrió que «se encontró con una boa y murió» era la primera respuesta en Tigüeno a las averiguaciones. Tal vez un mes después de Playa Palma, contaba la historia, el hermano de Dayuma había ido a cazar solo. De regreso a casa, se topó con una boa saliendo de un hueco. La boa le habló. Nampa trató de escaparse, pero la boa le habló otra vez. «Ahora se que voy a morir porque la boa me ha hablado», dijo Nampa a su gente.

Obviamente esta era una boa espíritu, una vinculada a la hechicería, que los animistas pueden considerar como la causa de una muerte aunque sepan que el agente inmediato fue otra cosa. Fuera que la bala se alojó en la cabeza de Nampa o dejó un surco que se infectó, las entrevistas de Yost en Tigüeno lo llevaron a concluir que Nampa no había muerto del ataque de una boa, sino probablemente debido a la herida de bala. Cuando preguntó a Nimonga cómo es que los misioneros le habían disparado accidentalmente a Nampa si estaba escondido, Nimonga soltó una carcajada y dijo que Nampa había venido armado con una lanza para matar. En contra del tema original de 'los cinco asesinos', ahora hasta Saint tiene tres de cuatro mujeres en la partida interviniendo en el ataque y sólo Nampa, con suficiente edad como para cazar solo, a un lado. Según Sam Padilla, todo el mundo participó.

Por diversas razones –el transcurso del tiempo y la definición Huao de tiempo, la problemática identificación fotográfica de a quién habían [444] matado ellos y en qué orden, las facciones entre los Huaorani– es probablemente imposible determinar con precisión quien le disparó a Nampa, cómo fue disparado, y cuán pronto murió. Entre los leales a Saint, informa Yost, la versión 'accidental' de 1965 de que la propia madre de Nampa fue responsable parece sólidamente establecida. Cuando él sugirió que la bala mató a Nampa, Dayuma montó en cólera e insistió en que fue la boa. Desde entonces, su hijo Sam ha utilizado una muerte de dos semanas para golpear al ILV{92}.

En 1976, Raquel Saint se mantenía firme. Si los cinco misioneros habían tratado de disparar a los atacantes, alegó ella, hubieran tenido más éxito que herir a apenas uno. Dado que Nampa estaba fuera de la playa y escondido, además, el disparo tuvo que haber sido accidental. Y ya que Nampa había muerto seis meses después de Playa Palma, insistió Saint, cualquier relación con los disparos era dudosa{93}. Pero ahora que los Huaorani han aprendido la semana de siete días, han mezclado con ella su viejo término para el cielo lunar: seis meses podrían ser seis semanas. Evidentemente Saint también influenció a sus conversos para decir lo que ella quería oír. El martirio es básico para su comprensión del cristianismo Huao porque, sin él, la deuda de sangre entre ella y los Huaorani se hace mutua. Mientras la gente de Dayuma mató a su hermano Nate, Nate y los suyos mataron al hermano de Dayuma.

Con la imposición de las versiones de Saint en Los Aucas Río Abajo: la historia de Dayuma hoy aún una memoria fresca, y ahora Nampa, varios miembros de la filial pidieron al Presidente del ILV Kenneth Pike poner fin a la publicidad engañosa. Se les dijo que la nueva publicidad reflejaría mejor la situación, pero no se entraría en errores del pasado y se respondería a todas las preguntas con la verdad. En respuesta, Saint envió sus noticias a Estados Unidos sin revisión de la filial, una infracción que condujo a una tercera ronda de protesta por parte de sus colegas.

Notas

{83} Wallis 1971: 141

{84} Elliot 1961: 63.

{85} Kingsland 1980: 107.

{86} Wallis 1971: 141, 199, 212.

{87} Saint 1971: 221.

{88} Saint 1965: 290.

{89} Wallis 1973: 44.

{90} Saint 1971: 221.

{91} Saint 1965: 290.

{92} Kingsland 1980: 130.

{93} Entrevista del autor, Quito, 10 de noviembre 1976.

 

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