David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
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La conversión de Dayuma

En el campo quedaron de un lado los sobrevivientes de Alas de Socorro y los Hermanos Plymouth, y del otro Raquel Saint. Saint hubiera estado en una posición incómoda cualquiera fuera el resultado de la Operación Auca: su propio hermano y amigos habían tratado de robarle su tribu. La cólera hacia su hermano y las viudas rivalizaba con el respeto debido a los mártires. El sacrificio se convirtió en parte del plan del Señor para la reivindicación eventual de ella misma.

Una vez que se vio que Ciudad Terminal estaba encantada con los lanzamientos de regalos reiniciados por Alas de Socorro, Wilfred Tidmarsh optó por un acercamiento más lento, que atraería a los Huaorani en lugar de meter a los misioneros. Al sudeste de Arajuno en una zona limítrofe, donde el río Oglan desemboca en el Curaray, Tidmarsh construyó una choza, dejó regalos y la visitó los fines de semana. Los Huaorani llegaron en su ausencia, luego saquearon el lote de hachas y machetes. Un mes más tarde, en noviembre de 1957, tres mujeres Huao salieron del monte en una aldea Quichua cercana. Una se escapó antes de que Elisabeht Elliot pudiera presentarse a las otras dos, Mintaka y Maengamo. Luego, incursores Huao mataron a un hombre Quichua, después de lo cual Elliot se retiró con sus protegidas a la seguridad de Shandia. Aquí las mujeres Huao se acomodaron en un hogar Quichua. Con la ayuda de datos enviados por Raquel Saint, Elliot se puso al día con el idioma. Maengamo, descubrió ella, quería llevarla con la banda de Ciudad Terminal. El equipo Alas de Socorro-Tidmarsh-Elliot había conseguido una invitación, que ahora éste hizo extensiva al Instituto Lingüístico{19}.

La contribución de Saint fue Dayuma. Probablemente nunca se ha prestado tanta atención a las transacciones entre un misionero y un primer [412] converso clave que en La historia de Dayuma de Ethel Wallis, cuya materia prima es una informante lingüística rebelde. Se hace claro que, después de Palm Beach, Saint condicionó rigurosamente a Dayuma a asumir un programa en que ella temía meterse. Cuando se enfrentó competencia por el tiempo y lealtad de Dayuma, el ILV hábilmente la trasladó a Estados Unidos y la mantuvo allí por casi un año, hasta que ella parecía lista para hacer el trabajo.

A diferencia de sus tías Maengamo y Mintaka, Dayuma no quería reincorporarse a su gente. Habiendo huido de la banda de Ciudad Terminal temiendo por su vida, se había adaptado a la hacienda convirtiéndose en una Quichua del Oriente. Los demás peones Quichua le habían enseñado a despreciar a sus parientes como salvajes, y ella se hubiera quedado como Quichua por el resto de su vida. Ya que las esperanzas del ILV dependían totalmente de Dayuma, ella podía destruirlas, y ciertamente lo intentó, rebelándose una y otra vez contra la lenta y calculada revelación del plan divino por parte de Saint. Cuando ella regresó finalmente fue en los términos de los Quichua y, hasta cierto punto, de Saint, y menos que todo en términos Huao. Dada la experiencia de hacienda de Dayuma, el puente entre la misión cristiana y los Huaorani de la selva fue el enganche.

El patrón en cuestión, Carlos Sevilla, había llegado a tener siete mujeres Huao en el curso de su carrera de cauchero. Pero cuando Saint y su compañera del ILV Catherine Peeke visitaron la hacienda de Sevilla por primera vez, en febrero de 1955, sólo Dayuma pudo recordar fragmentos del idioma Huao. Su llegada databa de la época de la Shell, ocho años antes, cuando luchas fratricidas habían diezmado a su banda. Después de tres intentos de escapar de la hacienda, ella se enteró de que sus enemigos Huao seguían sueltos, abrazó las costumbres Quichua y fue bautizada por uno de los adversarios italianos de Tidmarsh, el Padre César Ricci{20}. Ella tuvo un hijo, quien atribuye su paternidad a un hijo de Carlos Sevilla, luego perdió un marido Quichua de apellido Padilla en una epidemia de sarampión y trató de suicidarse{21}. Ahora los interrogatorios lingüísticos de Saint invocaban el pasado, llevando a Dayuma a rabietas en las que maldecía a un hombre llamado Moipa que había matado a su padre y otros familiares. El asesinato intertribal era un estribillo en sus recitales: los Aucas parecían matarse entre sí más frecuentemente que matar a afuerinos. Para horror de Saint, Dayuma recordó también infanticidios y los habituales entierros de moribundos, a veces con sus hijos pequeños. [413]

Los misioneros a veces compraban peones para liberarlos, pero cuando Saint regresó a la hacienda de Sevilla en marzo de 1956, tres meses después de las muertes de Playa Palma, ella descubrió que el valor de la única hablante Huao se había multiplicado por cien. Sevilla ascendió a Dayuma al servicio doméstico, lo que en opinión de Saint debía haber abierto nuevas perspectivas a su trabajo. Pero incluso después que el SSAR inauguró servicios a la nueva pista de aterrizaje de Sevilla, las obligaciones de trabajo manual de Dayuma eran tantas que Saint no tenía suficiente tiempo para el aprendizaje del idioma y las historias Bíblicas. Peor aún, Dayuma estaba siendo cortejada por una serie de competidores a quienes el patrón daba la bienvenida corno lo había hecho con el ILV. Sólo la reticencia de Dayuma frustró el plan de Sevilla de utilizarla como guía de una nueva expedición{22}.

En los Estados Unidos, ardientes hombres de Dios estaban urgiendo a la filial ecuatoriana a emprender otro contacto. Saint rechazó sus esquemas: ella todavía no dominaba el idioma y Dayuma aún no había sido salvada{23}. Guillermo Townsend estaba «ansioso porque el desafío de las tribus fuera continuado mientras [Playa Palma] estaba todavía fresca en la mente de la mayoría de los norteamericanos». Pero Saint declinó prestarse a reuniones públicas de Wycliffe porque «podríamos estar inmiscuyéndonos en algo que no nos pertenece»{24}. Menos de un año y medio después de Playa Palma, Townsend apareció con un plan mejor, cuyo esbozo arriesgaré como sigue: 1) prometer a Sevilla la fama; 2) con Sevilla de su lado, convencer a Saint de llevar a Dayuma a Estados Unidos; 3) aprovechar allí a Saint y Dayuma para fines de publicidad; 4) mantener a Dayuma en Estados Unidos el tiempo suficiente como para alejarla del poder de Sevilla de una vez por todas.

Después que el fundador hubo canalizado una artimaña inicial a través del patrón de Dayuma, Saint se negó a llevar a Dayuma a Hollywood para aparecer frente a Sevilla en una serie de televisión sobre colonos contra pieles rojas. Ella estaba «horrorizada», «reticente» y lo rechazó hasta que el Señor le aseguró que ella podía compartir su carga de las tribus sin Biblia y que Dayuma no moriría de algún germen{25}. Fue así que, el 5 de [414] junio de 1957, Saint, Dayuma, Playa Palma y, más importante aún, Wycliffe fueron exhibidos ante las cámaras de Esa Es Tu Vida!, un programa donde la víctima (en este caso, Saint) fue reunida de sorpresa con familiares y vicios amigos ante treinta millones de televidentes. A pesar de objeciones similares por parte de sus traductores, el Jefe Tariri también fue importado para la ocasión.

Con esta inolvidable noche Wycliffe empezó a apropiarse de los frutos de la resistencia Huao. Townsend no tenía una buena respuesta a los misioneros que lo acusaban de abusar de los indígenas para publicidad y arrebatar la gloria, pero eso importaba poco. Los beneficios eran a futuro en voz de inmediatas ganancias, con una fama incalculable, acumulándose para Wycliffe entre un público creciente. De ahí en adelante, Wycliffe sería conocida como la misión que llevaba a Cristo a los Aucas, una ecuación que ha pasado por la cabeza de casi todos los reclutas y sostenedores y ha sido un consuelo para más de un traductor en apuros. Pero el triunfo que Townsend había prometido al mundo no tenía sustento: Dayuma ni siquiera había aceptado regresar con su gente. La vindicación estaba en las manos del Señor; todo dependía del éxito de Saint con Dayuma.

La noche después de la aparición de Dayuma en televisión, ella estaba en cama ardiendo en fiebre. Cuando el médico que la atendía dio su testimonio y preguntó si ella también conocía al Señor, «¡sí!» fue la respuesta. «¡Pienso en Él día y noche!»{26}. Esa fue la primera declaración de fe de Dayuma. La fe del patrón Sevilla parece haber sido duramente probada. Él sólo había prestado a su sirvienta por un mes y, para asegurar que fuera devuelta, conservó al hijo en el Ecuador. Eventualmente Larry Montgomery entregó al niño, después de conducir el Helio-Courier «El Espíritu de Kansas City» a Quito para ceremonias con el Ministro de Educación{27}.

A pesar de su nostalgia, Dayuma aprendió a gustar de dar vueltas por los Estados Unidos. A principios de 1958, la filial ecuatoriana informó que ella y Saint estaban recaudando fondos para comprar un Helio-Courier{28}. El verano anterior, Kenneth Pike había realizado un taller de gramática en torno a Dayuma en la Universidad de Oklahoma. Luego la primera cristiana Auca dio su testimonio en la cruzada de Billy Graham en Nueva York. [415] Poco después, ella empezó a hablar de los tigres que vivían dentro de su abuelo. Para manejar los deslices de Dayuma, Saint rezó por sabiduría y guía, buscó en las Escrituras por verdades apropiadas, y las aplicó para promover el progreso espiritual, específicamente «para sembrar la semilla del deseo de regresar a su propia tierra en la cabeza de Dayuma. Tal vez Jesús le pidiera algún día a ella volver a casa con [su] familia y amigos y contarles acerca de Su poder. Rachel dijo que ella iría gustosa donde los Aucas –¿iría Dayuma también?»

Después que Dayuma casi murió de gripe asiática, la Palabra «empezó a penetrar su pensamiento profundamente». Pero cuando sus tías Maengamo y Mintaka salieron del monte en noviembre de 1957, Dayuma no compartía el entusiasmo de Saint por retornar al Ecuador. Dándose cuenta de que «la muchacha no estaba lista para ir», Saint empezó una serie de intercambios de grabaciones que resultaron tan traumáticas que Dayuma parece haber sufrido un colapso nervioso. Por sus tías se enteró de quienes habían sido lanceados durante la última década. Tras oír que Moipa su enemigo número uno había sido muerto, Dayuma grité de alegría. Enterándose de que un hermano había sido muerto, supuestamente su hermano mayor Wawae, ella gimió... «¡Nunca volveré!». A pesar de todo «con voz firme Rachel empezó a frenar la creciente ira que amenazaba con deshacer el progreso espiritual de semanas recientes. 'Tú eres la única de tu pueblo que conoce a Dios', le dijo Saint. «... Tú podría ser la única que pueda contarles acerca de Jesús».

Como Saint no podía entender las cintas sin la ayuda de Dayuma y no podía controlarla hasta saber qué decían las cintas, la única solución era repetir los mensajes día tras día para obligar a Dayuma a traducirlos, lo que la mantenía en un estado de desorden mental. Pero a través de la tormenta y la furia había un rayo de luz. En palabras de Saint, la muchacha está casi loca esperando a saber si su madre vive todavía»{29}.

Notas

{19} World Radio Missionanry Fellowship 1976 y Elliot 1961: 18-63.

{20} Patzelt 1976: 1.

{21} Kingsland 1980: 67-8.

{22} Wallis 1971: 74-80.

{23} Ibid pp. 75-6.

{24} Hefleys 1974: 193.

{25} Wallis 1971: 80-1.

{26} Ibid p. 84.

{27} Ibid pp. 117- 118, 120.

{28} p. 41 Boletín Indigenista (México, D.F.) marzo 1958.

{29} Wallis 1971: 91, 95, 97, 106-7, 113.

 

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