David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
←  Quito 1985 • capítulo 8 • páginas 349-361  →

Id a cada nación

Wycliffe sólo empezó a moverse más allá del recinto cristiano en la década de los sesenta. Habiendo gastado su juventud contra el catolicismo en América Latina, Wycliffe se dirigió al territorio cristiano en el Pacífico; a Vietnam del Sur donde los católicos gobernaban a instancias de los Estados Unidos; y al África negra, que ya alzaba sus manos a Dios. Incluso en África, sin embargo, Wycliffe encontró que su bienvenida podía ser de corta vida; las mismas rivalidades étnicas que exigían la lingüística, la alfabetización y la construcción de la nación invitaban a la desconfianza hacia su labor. En Asia, donde Wycliffe finalmente enfrentó a otras religiones mundiales, el no-sectarismo era un frágil pretexto para contratos con universidades y la rápida expansión. Wycliffe también tuvo que contar con los amargos recuerdos del colonialismo: misioneros cristianos que habían tomado partido por las minorías étnicas más receptivas contra los grupos dominantes, si no jugaron a enfrentar una con la otra. Mientras los reductos latinoamericanos fueron sitiados y Wycliffe fue expulsado de Vietnam, sus iniciativas en el África y en el sur de Asia estaban cerradas o claramente en problemas. Temeroso de que ya fuera demasiado tarde, Wycliffe saltó a países africanos y tocó a la puerta de casi todos los Estados a lo largo del borde sudasiático, desde Malasia hasta Irán.

El fundador asumió el más grande de los desafíos: «profundamente perturbado» en 1966-67 por sucesos no precisados, Townsend y su segunda esposa Elaine Mielke (Elvira murió en 1944) se dirigieron a la Unión [350] Soviética{18}. Fuera cual fuera el problema que lo tenía perturbado, una avanzada hacia la ciudadela del ateísmo mundial hubiera restaurado la autoridad para manejarlo. La asociación con Lázaro Cárdenas le proporcionó una entrada a la embajada soviética en México. A lo largo de la próxima década los Townsend hicieron once viajes, especialmente al Cáucaso, y produjeron un apreciativo libro sobre el bilingüismo soviético. Sus esperanzas eran invocadas frecuentemente por amigos latinoamericanos del ILV, para probar que estaba por encima de la política. Pero en la Academia Soviética de Ciencia más que a un plan, incluido uno que involucraba a la filial colombiana, no llegó a nada. Finalmente los Townsend convencieron a la Academia de traducir una epístola a cinco de los sesenta dialectos armenios. Es ahí donde se encontraba la avanzada soviética cuando, en junio de 1981, Pravda denunció un «nido de espías» para la CIA. Con «Biblia en mano y reproducción topográfica bajo sotana», declaró Pravda, «los miembros del Instituto Lingüístico de Verano no vacilan en entregarse también al tráfico de drogas y piedras preciosas»{19}.

India y Nepal

Si varios anuncios prematuros de penetración definitiva en la Unión Soviética no eran suficientes, la experiencia en otras partes enseñaba que el Instituto Lingüístico no era siempre el vehículo elegido por el Señor. La primera señal de que el Asia era bastante distinta de Latinoamérica fue la India. Debido a un fracaso diplomático allá, la expulsión de Nepal en 1976 casi borró al ILV del mapa en esa parte del mundo. Cuando contratos universitarios lo llevaron a los dos países a mediados de los sesenta, la India estaba supuesta a convertirse en un campo importante. Bajo el dominio británico, las minorías étnicas –las «tribus»– habían mostrado algún interés en el cristianismo. Las misiones habían ofendido a los hindúes, sin embargo, y al tiempo que los equipos del ILV empezaron a trabajar el clima diplomático se deterioró. Hubo una oleada de revueltas étnicas contra el gobierno de Nueva Delhi; la Fundación Asia fue proscrita del país después que su rol ocasional como conducto de la CIA fue publicitado; y –un escándalo sobre el trabajo de campo universitario Financiado por el [351] Pentágono llevó a una prohibición de toda investigación de ciencias sociales financiada por el gobierno estadounidense{20}.

En 1969 Nueva Delhi retiró las visas a los miembros que no tuvieran pasaportes de la Comunidad Británica, recortando la ahora difunta filial de veintitrés personas a ocho. Mucha diplomacia por parte de Townsend, Kenneth Pike y otros no logró reabrir el camino. Para 1971, Wycliffe estaba discutiendo la posibilidad de una agencia india de traducción, que pudiera ser independiente del ILV pero buscara asesoría en entrenamiento, selección de candidatos y lingüística. «Un programa de este tipo», sugirió un funcionario de la filial no se vería tan afectado (...) por la oposición oficial»{21}. Incluso aunque la solución nacional era lenta en materializarse, nueve años más tarde traductores indios estaban trabajando en tal vez cuatro idiomas y un curso de capacitación estaba en marcha.

Cuando un país se ha cerrado a los misioneros cristianos por dos siglos, encontrar ciudadanos para traducir la Biblia se hace difícil. En Nepal, que resulta ser la última monarquía hindú del mundo, la conversión al cristianismo es anticonstitucional. Aun así, recientemente el gobierno ha tolerado el trabajo social cristiano y, a menos que se viera obligado a enfrentarlas, ha desviado su mirada de las pequeñas pero crecientes iglesias. Por una década, por lo tanto, el ILV gozó del favor oficial y hasta real. Según el convenio de 1966 con la Universidad de Tribhuvan, el ILV es una «institución educativa privada» vinculada a once universidades públicas alrededor del mundo y dedicada a la lingüística y la alfabetización{22}. Cinco años más tarde, el director de la filial advirtió que las leyes «exigen toda nuestra cautela»{23}. Cuando se canceló el contrato en junio de 1976, los miembros recibieron como plazo hasta fines de agosto para dejar el país; funcionarios nepaleses citaron conversiones religiosas{24}. El embajador estadounidense informó que el programa religioso del ILV había sido un «secreto a voces» y desde algún tiempo objeto de [352] debate, habiendo irritado a los conservadores del palacio real y el gobierno. Nacionalistas como el Ministro de Educación, Harka Gurung, cuestionaban el número de académicos extranjeros y sus prioridades de investigación{25}. Ya que el gobierno estaba promoviendo el nepalí como idioma nacional, el evangelismo cristiano en lenguas vernáculas estaba siendo tomado como una amenaza divisionista. Al año siguiente, Wycliffe reclamó tener creyentes en quince idiomas y florecientes congregaciones en tres{26}. Los traductores también estaban trabajando aún en una docena de idiomas, entrando al país como turistas y atrayendo a los informantes al otro lado de la frontera. Aunque los conversos estaban yendo a la cárcel, Wycliffe reportaba nuevos adeptos. Y a pesar de que un grupo de «turistas» fue obligado a dejar Nepal a la carrera, ello no detuvo su trabajo misional.

África

El reclutamiento de traductores autóctonos y la organización de contrapartes nacionales ha ido más lejos en África que en ningún otro lugar. Dado que el cristianismo continúa floreciendo a pesar de la descolonización, correligionarios ansiosos por traducir la Biblia son hallados en muchos idiomas. Luego también, en África, como en varios campos del Pacífico, los miembros estadounidenses son igualados por miembros de Europa y la Comunidad Británica, algunos de los cuales son capaces de admitir que sí existe algo como el imperialismo occidental{27}. Los principales competidores son islámicos, cuya tasa de expansión puede ser sobrepasada por el cristianismo, y las numerosas tradiciones animistas, que reaparecen en la forma de religiones mundiales.

El Instituto Lingüístico comenzó a trabajar en África Occidental a principios de la década del sesenta, a pedido de misiones y líderes de iglesia. Un segundo estallido de expansión, a fines de los sesenta, fue resultado [353] de una diáspora de la guerra civil de Biafra en Nigeria. El tercero, desde principios de los setenta, ha llevado al ILV a ocho países más en ocho años, En conjunto, el grupo ha viajado en forma de arco de África Occidental a lo largo de la frontera musulmana hasta África Oriental, por un total de trece países hasta 1981. Las operaciones son pequeñas pero eficientes, ocupando a pocos técnicos de apoyo: en 1981 el ILV-África mantuvo a 342 miembros en 93 idiomas. El estilo está cambiando: al principio el ILV sacó provecho del interés oficial en la alfabetización vernacular, para construir filiales de 'patrón centro'. Después comenzó a verse afectado por la ansiedad oficial acerca del separatismo tribal: una de las primeras cuatro filiales fue cerrada en 1976, y el ILV está claramente preparándose para la misma eventualidad en las otras tres. Ahora los planes son establecer centros regionales en los países más hospitalarios, empujar a un puñado de lingüistas a cuantos países sea posible, y capacitar traductores africanos desde el comienzo.

El arquitecto de esta política es aparentemente el lingüista británico John Bendor-Samuel, quien arregló los primeros contratos del ILV en 1962 con universidades estatales en Ghana y Nigeria. Cuando la guerra civil de Biafra cortó el trabajo nigeriano cinco años más tarde, varios equipos cruzaron la frontera hacia Camerún, donde Bendor-Samuel firmó un contrato con una universidad estatal en 1968. Buscando aún más diversificación negoció otro convenio más en Costa de Marfil{29}. Para principios de los setenta, el ILV trabajaba en cuarenta y siete idiomas en esta faja de países, casi la mitad en Nigeria, donde estaba siendo superado por dificultades de visa. Dado que Bendor-Samuel creía que sólo sobreviviría en África un ILV «cabalmente internacional e interracial», la filial empezó a capacitar a traductores nigerianos y estableció una contraparte nacional{30}. En marzo de 1976, después de un frustrado golpe de estado por parte de militares originarios de una área donde el ILV operaba, un funcionario del gobierno informó a la filial que los nigerianos podían hacerse cargo de su programa. Según una historia que circulaba en Wycliffe, un diplomático nigeriano había sido ofendido por el relato de un periódico estadounidense acerca de la inauguración de un avión y, a su vuelta, se deshizo de la filial. Aunque los miembros fueron obligados a irse a fines de junio, la Asociación Nigeriana de Traducción Bíblica heredó el centro de [354] estudios en Jos y una cuota de visas para diez consultores extranjeros{31}. Dos años más tarde los traductores –muchos de ellos nigerianos entrenados y asesorados por el ILV– estaban trabajando en sesenta idiomas.

La filial de Ghana se ha puesto a sí misma bajo auspicio del Instituto de Lingüística y Traducción Bíblica de Ghana, que habrá de hacerse cargo plenamente de la labor para 1990. El ILV planea también fomentar una agencia nacional en Camerún. Los traductores en Alto Volta y Mali han estado administrando desde un centro regional de estudios en Abidján, Costa de Marfil; algunos más están trabajando en Togo y Benin. Otro centro regional está siendo establecido en Kenya para el trabajo en Etiopía, Sudán, Zaire y, en el futuro, Tanzania.

El Sudán es la mayor de las nuevas avanzadas hasta la fecha, con once equipos de traducción, tres de alfabetización y, desde 1979, 1.4 millones de dólares de la Agencia para el Desarrollo Internacional (AID) para alfabetización{32}. Aquí el ILV hizo una encuesta de los idiomas del sur para el gobierno en 1974-75, después de una guerra civil entre musulmanes árabes, quienes controlan la maquinaria estatal en Kartúm, y negros, muchos de ellos cristianos, a quienes se les prometió autonomía{33}. Desde entonces, ha sido descubierto petróleo en el sur, las hostilidades con el norte otra vez han ido en escalada, y el gobierno de Reagan ha triplicado su ayuda militar. Con base en Juba, donde los miembros han enfrentado escasez de abastecimiento, desorden social y epidemias, el ILV está ayudando a organizar la Asociación Sudanesa de Traducción Bíblica y Alfabetización.

Al sur, cinco equipos han empezado a trabajar en Zaire; al oeste en Chad la guerra civil obligó a varios equipos a abandonar el país en 1979; y al este en Etiopía, adonde el primer traductor entró como un investigador universitario el año anterior a la caída del emperador Haile Selassie, varias parejas se han quedado bajo la dictadura militar respaldada por los soviéticos. Se han encuestado idiomas en Niger, Uganda y la República Centroafricana, y el ILV planea hacer lo mismo en Guinea-Bissau y Senegal. [355]

Papúa Nueva Guinea

La más grande filial del Instituto Lingüístico también promete sobresalir en promover la traducción Bíblica local. Se ha concentrado en las barreras lingüísticas porque las de tipo político apenas han existido. Desde la II Guerra Mundial, la mayor parte de los papuanos –según un censo reciente, el noventa y dos por ciento– han profesado el cristianismo. A principios de la década de los setenta había un misionero –3.400 en total– por cada setecientas personas en el territorio{34}. Dado que los misioneros eran indispensables para la administración y la escolarización, tal vez aún más después que Papúa Nueva Guinea se independizó de Australia en 1975, los vínculos oficiales del ILV no lo distinguían de otras misiones. El problema político más serio de la filial puede haber sido la desconfianza administrativa inicial hacia la educación vernacular, por la que ganó un premio de la UNESCO en 1979{35}.

La cantidad de idiomas, si acaso nada más, ha acelerado la capacitación de traductores Bíblicos de Papúa. Aunque la filial ha entrado a 148 idiomas, seiscientos más aguardan sus Escrituras. Según un plan reciente, nuevos equipos del ILV serán asignados a familias de tres a seis idiomas para capacitar a traductores autóctonos en cada uno. Para 1977-80 a los 98.000 dólares de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional le siguieron 624.760 más de la AID, para entrenar a 380 maestros y promotores comunales de desarrollo en treinta idiomas{36}.

Mientras tanto, la filial ha sido un trampolín a las Islas Salomón y Nueva Caledonia. Estas son islas ya cristianizadas donde, como avanzadas programadas a las Nuevas Hébridas y la Polinesia Francesa, el nuevo estilo de la traducción Bíblica podría florecer. Sin embargo, Papúa Nueva Guinea podría probar también ser un campo de evacuación, para una filial que trabaja bajo una dictadura brutal al oeste.

Indonesia

El hito de la historia indonesia reciente es 'el abortivo golpe comunista' de 1965, una intriga militar a la que la CIA, ha revelado un ex [356] funcionario, vinculó falsamente al Partido Comunista en una campaña propagandista{37}. Esto proporcionó una excusa para masacres anticomunistas y la actual dictadura militar, saludada por Wycliffe y otras misiones evangélicas por haber salvado al país. El jefe de seguridad del Estado ha declarado que tal vez medio millón de personas fueron muertas en el progrom derechista; otros estimados van hasta más del doble de esta cifra{38}. En el curso de la matanza, masivos renacimientos pentecostales proporcionaron un refugio para supuestos comunistas{39}. Desde entonces, el cristianismo ha encontrado otra bendición en la promoción oficial de la religión, como seguro contra el marxismo; dado que sólo el islamismo, cristianismo, hinduismo y budismo son reconocidos como religiones, los animistas tribales tradicionales corren el riesgo de ser clasificados como ateos, es decir, comunistas{40}.

Hasta su caída, el régimen de Sukarno impidió que el Instituto Lingüístico entrara al país. El contrato con la Universidad de Indonesia fue firmado sólo algunos años más tarde, en febrero de 1971. Ocho meses antes, el presidente Suharto (en el poder desde 1966) había visitado Washington, un acontecimiento que acabó con el perfil bajo que Estados Unidos había mantenido a continuación de las masacres y que abrió la puerta a los asesores militares. El compañero del triunvirato de Suharto, el ministro de Relaciones Exteriores Adam Malik, dio la bienvenida al ILV después de recibir una carta de presentación de su contraparte filipino Carlos Rómulo{41}. De cuatro áreas posibles –Sulawesi (Celebes), Kalimatán (Borneo), Halmahera y Papúa Nueva Guinea Occidental (Irian Occidental o Irian Jaya)– el ILV eligió tomar el campo al otro lado de la frontera de su vigorosa filial de Papúa. Nueva Guinea (Oriental).

El trabajo arrancó con un comienzo más bien lento. Las autoridades han insistido en la enseñanza universitaria y en el entrenamiento de campo para indonesios: el primer contrato incluía la extraordinaria estipulación de que el ILV diera una subvención de veinticinco dólares al mes [357] a los estudiantes en sus localidades de campo{42}. Otros impedimentos pudieron ser una burocracia musulmana y la destacada corrupción del gobierno. Las visas han sido un dolor de cabeza casi desde el comienzo: siempre parecen depender de la firma de algún nuevo contrato. Empezar el trabajo de campo en Papúa Occidental requirió largas negociaciones con las autoridades de aviación y la universidad local de Cenderawisih en Jayapura (Hollandia). Luego las visas fueron demoradas tres años hasta la firma, en 1981, de un nuevo convenio por las autoridades centrales de Jakarta.

Papúa Occidental es, como el más conocido Timor Oriental, territorio recientemente conquistado. Adam Malik ha estimado que, en la antigua colonia portuguesa de Timor Oriental, «cincuenta mil o tal vez ochenta mil» personas de una población de seiscientos mil murieron después que Indonesia invadió en 1975 el apenas independizado país{43}. Papúa Occidental había sido arrebatada a los holandeses trece años antes, después de lo cual los indonesios arruinaron la economía y suprimieron los levantamientos papuanos. Grandes cantidades de colonos han sido introducidos al territorio, con planes de traer más con el respaldo de un numeroso ejército de ocupación. Las reservas minerales explotadas por corporaciones transnacionales, mayormente norteamericanas, proporcionan un quinto de las exportaciones petroleras de Indonesia. Sin embargo, el baño de sangre ha sido a una escala menor que en Timor Oriental. En 1978 los nacionalistas melanesios del Movimiento Papúa Libre, que reclama controlar un cuarto del territorio, estimaban que veinte mil personas han sido muertas en bombardeos y ataques paracaidistas indonesios{44}.

Las misiones cristianas son uno de los pocos puntos de contacto con el mundo de afuera, y están en una posición de lo más ambigua. Sujetas a apoyar la ocupación indonesia y siendo indispensables para mantener a las poblaciones tribales bajo control, sus simpatías están sin duda con los papuanos, una mayoría de los cuales probablemente profesa el cristianismo, en vez de con un régimen básicamente islámico, que recientemente expulsó a doscientos misioneros cristianos de Indonesia. Cuando el Valle Baliem del altiplano central «de pronto estalló» en 1977, los papuanos atacaron los puestos del gobierno pero dejaron sin tocar a las [358] misiones{45}. La base del ILV en el Lago Holmes (Danau Bira) queda a medio camino entre el Valle Baliem y la costa norte{46}. La mano de obra es proporcionada por conversos de la tribu Dani, que ha sufrido fuertemente en el Baliem. El ILV también ha comenzado a ocuparse de idiomas en la isla de Sulawesi, bajo contrato con la Universidad de Hasanuddin en Udjung Pandang.

Asia post-Vietnam

En la tierra firme de Asia, las perspectivas del Instituto Lingüístico podrían parecer pobres a la luz de los trastornos sociales y las religiones mundiales rivales, contra las cuales el cristianismo rara vez ha hecho mucho progreso. Las minorías étnicas animistas son otra historia, sin embargo: el ILV planea ayudar a florecientes iglesias a producir sus propias traducciones. El incentivo para nuevas avanzadas ha sido reforzado por los ex-traductores de Vietnam, quienes se reagruparon en las Filipinas como la filial de Tierra Firme del Sudeste Asiático, produjeron cintas de las Escrituras Montagnard para la Compañía Radiodifusora del Lejano Este, e hicieron lo posible por dispersarse con el viento.

Camboya, donde dos equipos siguieron a la invasión norteamericana en 1971, y Laos –donde los ministros del gabinete consideraron una propuesta del ILV a principios de 1975– estaban definitivamente cerrados. Birmania no había sido bombardeada por los estadounidenses, sin embargo, y entre las minorías existían fuertes movimientos cristianos. Desgraciadamente, bajo el dominio británico los misioneros habían alentado a que sus conversos tribales fueran armados contra los birmanos. Después de la independencia, la dictadura budista provocó revueltas de minorías. Además, la CIA subvencionó a un refugiado ejército chino del Kuomintang, que fue menos exitoso en luchar contra el comunismo que en capturar el tráfico tribal de opio. Finalmente, en 1966, después que tres familias norteamericanas pasaron a la clandestinidad cerca de la frontera china, la mayor parte de sus hermanos misioneros fueron expulsados. Tal vez cuarenta por ciento del área rural estaba fuera de control del gobierno de Rangún, con las fuerzas tribales y comunistas haciendo causa común [359] contra éste. Pero en la medida en que el gobierno siguió perdiendo terreno, a fines de los setenta suavizó las restricciones sobre el contacto con el mundo exterior. Extraoficialmente, varios miembros del ILV empezaron a ayudar a los traductores nativos.

Tailandia y Malasia pertenecen a la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático auspiciada por Estados Unidos, pero incluso aquí la bienvenida oficial al ILV ha sido, por decir lo menos, reticente. En Tailandia, donde la dictadura militar está fuertemente involucrada en el tráfico de opio, las tribus que cultivan la amapola han sufrido a manos suyas y se han incorporado a un floreciente movimiento comunista. Mientras tanto, las olas de misioneros post-China y Vietnam han provocado a los budistas. Aunque un puñado de miembros del ILV encontraron puestos universitarios o se enrolaron en programas de alfabetización, el gobierno de Thanin Kraivichien rechazó una propuesta de 1977. Dos años más tarde, Kenneth Pike y una universidad Thai firmaron un convenio que presuntamente abriría el camino para media docena de equipos.

En el estado malasio de Sabah, en la isla de Borneo, el cristianismo tribal ha prosperado como lo ha hecho en el vecino Sarawak, otra antigua colonia británica donde el ILV quiere trabajar. Pero aunque el gobierno aprecia la alfabetización, los malayos planean hacer del islam la religión estatal. A pesar de las mismas dificultades con visas que han plagado a las misiones más viejas, varias docenas de miembros empezaron a ocuparse de idiomas en 1980 y las iglesias locales organizaron un comité de apoyo. Ahora que los antiguos traductores de Vietnam habían encontrado nuevas tareas, particularmente en Sabah, la filial de Tierra Firme del Sudeste Asiático fue licenciada.

Al oeste, los reveses en la India y Nepal aparentemente han hecho más difícil obtener contratos apelando a la lingüística y la alfabetización. En Pakistán, Townsend se acercó al presidente Ali Bhutto (1971-77), un defensor de los derechos de las minorías, con su libro pro-sistema bilingüe soviético. Minorías étnicas hindúes de baja casta se han convertido al cristianismo en algún número, pero los fundamentalistas musulmanes quieren que su país cumpla con su nombre como una república islámica, y aparentemente el gobierno ha rechazado las propuestas del ILV. Varias parejas han hecho encuestas sobre los idiomas, pero una apertura anticipada en 1979, para equipos con pasaportes británicos, no se realizó. En Bangladesh, una propuesta de 1976 a la Universidad de Dacca y al Ministerio de Educación fracasó. Una segunda, para una encuesta lingüística de un año, fue aceptada por la Universidad de Dacca pero no por el gobierno. Aquí también el pequeño éxito del que han gozado las misiones cristianas se ha [360] dado entre las minorías étnicas animistas, no entre los bengalís musulmanes e hindúes, y las actividades misionales están siendo restringidas.

En Afganistán el ILV hizo un prometedor contacto en 1971, pero antes de la invasión soviética nueve años después, estaba aún tocando a las puertas. Justo antes de la caída del Shah en el vecino Irán, Kenneth Pike estaba programado a continuar una visita anterior de Ethel Wallis. Varias parejas ya estaban trabajando y aparentemente se quedaron después de la Revolución Islámica, solicitando oraciones por la sabiduría para reconocer cuando marcharse{47}.

Latinoamérica y el mundo

Se podría concluir que la sola ambición del Instituto Lingüístico en América Latina era terminar los asuntos actuales y zafarse, pero ese no es el caso. Según Wycliffe, otros 142 traductores son «requeridos ahora» en esta parte del mundo{48}. Doscientos idiomas latinoamericanos más necesitan definitiva o posiblemente traducciones Bíblicas, creen ellos. Más de la mitad están ubicados en México y Brasil, con una cuarta parte en Colombia, Perú y Venezuela{49}. A pesar de declaraciones acerca de que las traducciones del hemisferio occidental estarán mayormente listas para 1990, estos adicionales idiomas son suficientes para mantener ocupada a una nueva generación de miembros hasta el siglo XXI.

Venezuela ha sido una decepción: el ILV parece haberse perdido más de una oportunidad aquí. Los indigenistas venezolanos hacen votos para que no tenga otra, ahora que han descubierto a la Misión Nuevas Tribus jugando un rol similar en su tierra{50}. En medio del furor de los años setenta, sin embargo, los traductores han entrado a otros países. En la Argentina un equipo empezó en el dialecto Quechua de Santiago del Estero. En Chile, después de convenios anteriores con universidades, el ILV firmó un contrato por cuatro años con la Universidad de la Frontera en junio de 1982. Aquí, equipos de la filial peruana han empezado a trabajar entre los Mapuche desde un nuevo centro en Temuco, en la Isla de Pascua y en [361] un dialecto del Aymara. Para Nicaragua un único equipo ha sido mencionado. Debido a la guerra entre el gobierno y disidentes indígenas respaldados por la CIA, los traductores bien podrían trabajar al otro lado de la frontera en Costa Rica u Honduras.

De las promesas de nacionalización que la mayor parte de las filiales habían adoptado para fines de los años setenta, aquellas en Latinoamérica son las menos plausibles. Aquí los métodos de Guillermo Townsend pueden haber destruido la posibilidad de la traducción Bíblica nacional, porque incluso para muchos hermanos evangélicos el trabajo del ILV ha llegado a tener las más desafortunadas connotaciones. En América Latina podría no haber una vuelta atrás: los norteamericanos podrían tener que terminar el trabajo por sí mismos, a pesar de la oposición y a cualquier costo.

En otras partes el ILV puede consolarse por haber ganado al menos un estribo en siete países –Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Nigeria, India, Camerún, Zaire y Sudán– que en su opinión actual son cuna del cincuenta y siete por ciento de los 3.279 idiomas en necesidad definitiva o posible de traducciones Bíblicas. En cada uno de esos países, y en muchos otros, la traducción nacional y nativa promete cierto éxito. Se ha puesto esperanzas también en los evangélicos asiáticos, particularmente japoneses, coreanos y chinos expatriados. Cuatro coreanos se han capacitado en el CIL y en el Campamento Selvático de Papúa Nueva Guinea; están siendo asignados a filiales del ILV-Pacífico; y están supuestos a entrenar a compatriotas, todos bajo los auspicios de la Misión Coreana de Traducción. Estudiantes asiáticos y del Oriente Medio en universidades australianas han de ser reclutados por un nuevo centro cerca a Melbourne.

En 1980, Kenneth Pike estaba dictando en el Instituto de Idiomas Extranjeros de Beijing, República Popular de China. Los chinos, se espera, llevarán la traducción Bíblica a sus dominios como el Tibet. Fue probablemente una visión similar la que guió los viajes aparentemente quijotescos de Townsend a la Unión Soviética: que lingüistas de nacionalidades no-rusas se unieran a líderes de iglesias en un movimiento nativo de traducción Bíblica. Las siempre más solitarias expediciones del Instituto Lingüístico siguen una larga tradición de la misión cristiana a países cerrados. De a uno y de a dos, o en medias docenas, donde fuera necesario viajando como estudiantes, empresarios o turistas, los lingüistas -traductores están presentándose a hablantes nativos exiliados o invitando a informantes lingüísticos a cruzar las fronteras, haciendo contactos eclesiásticos y académicos, alentando a traductores locales y llevando adelante sus encuestas.

Notas

{18} Townsend y Pittman 1975: 102

{19} Los viajes: Christianity Today 9 de mayo 1969 (p. 41), 13 de octubre 1972 (p. 57), y 11 de enero 1980 (p. 46, 48). p. 13 Translation julio-septiembre 1969. Hefleys 1974: 251-62, y p. 2 Wycliffe Associates Newsletter marzo 1979. Townsend 1972. Pravda, citado en p. 19 Día (México, D. F.) 7 de junio 1981.

{20} pp. 505-8 Nation (New York) 10 de noviembre 1969.

{21} SIL/WBT 1971: 77-9

{22} Incluido en aerograma de once páginas, Embajada de los EE.UU. –Kathmandu al Departamento de Estado, 14 de mayo 1969, «limited official use», entregado al autor bajo el Freedom of information Act (FOIA).

{23} SIL/WBT 1971: 80

{24} United Press International 14 de agosto 1976 y p. 6 In Other Words agosto 1976.

{25} Cable, Embajada - Kathmandu al Departamento de Estado, 8 de junio 1976, «limited official use», firmado Maytag, FOIA.

{26} p. 2 In Other Words marzo 1977.

{27} Sólo cuarenta y cinco por ciento de los 266 miembros del ILV-África en 1978 provenía de Estados Unidos. En cuanto a los 1.060 miembros del ILV-Pacífico, sólo el cincuenta y ocho por ciento era de Estados Unidos. Aquí la paridad entre los miembros estadounidenses y no– en Papúa Nueva Guinea era sobrepasada en las Filipinas (75% E.U.), indonesia (65% E.U.), y la ex filial de Vietnam (88% E.U.){28}.

{28} Calculado de WBT 1978.

{29} Para una versión de la labor de Bendor-Samuel y TWB Bretania, ver Thompson 1974.

{30} SIL/WBT 1971: 54

{31} Nigeria Times (lagos) 6 de mayo (pp. 1, 4) y 12 de mayo (p. 13) 1976. In Other Words agosto 1976 p. 6 y marzo 1977 p. 2. pp. 71-2 Christianity Today 10 de septiembre 1976.

{32} Washington Star (Washington, D.C.) 28 de febrero 1981.

{33} La encuesta lingüística es un método para diferenciar idiomas por medio de una lista estándar de palabras.

{34} Hoke 1975: 518-9

{35} p. 6 In Other Words diciembre 1979. Para una versión de un ejemplo privilegiado de la filial, los Sepik Iwam de Hauna, ver Hall 1980.

{36} AID/Asia-G-1250: p. 53 Current Technical Service Contracts and Grants (USAID) octubre 1978-septiembre 1979.

{37} Ralph McGehee, en pp. 423-5 Nation 11 de abril 1981

{38} Chomsky y Herman 1979: 208

{39} Peters 1975: 102-3

{40} Hoke 1975: 280, 283

{41} SIL/WBT 1972: 48

{42} SIL/WBT 1971: 58 y «Indonesia Profile», folleto de TWB, 1975.

{43} Chomsky y Herman 1979: 175-6

{44} p. 18 Guardian (New York) 20 de septiembre 1978

{45} Sharp 1977: 6

{46} p. 5 In Other Words abril 1975. Del Baudi al Indonesio (Suharno y Pike 1976), una publicación financiada por la Asia Foundation, ilustra el intento de la filial de identificarse con el nacionalismo indonesio, en particular con la propagación del «idioma nacional». También sugiere el abismo social dentro del cual el ILV se ha metido, como si su papel en América Latina estuviera siendo caricaturizado.

{47} Recopilado de referencias de Wycliffe y Hoke 1975.

{48} «401 Translators Needed Now», circular de TWB 1980.

{49} Grimes 1978: vii, x

{50} Para una versión de la controversia venezolana respecto a Nuevas Tribus, ver Marquina 1981.

 

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