David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
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¿Quién predica la palabra de Dios por aquí?

Buena parte de la red radial de la selva peruana está en manos de extranjeros, frecuentemente misioneros, y mucho antes de las incursiones guerrilleras de 1965 los radios, aviones y escuelas del ILV se convirtieron en potenciales recursos paramilitares a disposición del gobierno. Después de 1958, SSAR ayudó al ejército peruano a dar mantenimiento a sus propios Helio-Couriers de corto despegue y aterrizaje, un servicio aún vigente dieciséis años más tarde{31}. Al tiempo que el ejército se preparaba para las guerrillas, en 1964, se introdujo la instrucción pre-militar en el curso de capacitación de maestros en Yarinacocha{32}. El Ministro de Educación aprobó también el primer proyecto de envergadura del ILV en la sierra. Las nuevas escuelas bilingües Quechua estarían próximas a la zona de la vertiente oriental de los Andes donde, un año más tarde, el foco guerrillero Javier Heraud entraría en acción.

Al centro, en la selva, las escuelas bilingües Campa del ILV bordeaban el teatro del foco guerrillero Túpac Amaru. Tres años antes, la revista Life había incluido a los traductores al Campa en su alabanza a los jóvenes americanos de la Nueva Frontera. En uno de los terrenos más inaccesibles de la tierra, Will Kindberg había logrado dominar el idioma y podía viajar en la selva tan hábilmente como cualquier indígena. A veces vestido como un Campa, Kindberg se movía en la región como un predicador itinerante de la vieja frontera norteamericana. Impresionados por sus poderes medicinales y su radio, muchos indígenas lo consideraban un ser sobrehumano{33}. [222]

Decenas de miles de Campa permanecían más allá del alcance del ILV, sin embargo, y al principio muchos dieron la bienvenida a las guerrillas. Los asesores militares de Estados Unidos establecieron una base en la región bajo la cubierta de la Agencia para el Desarrollo Internacional; las fuerzas armadas peruanas bombardearon caseríos Campa y mataron a cientos de indígenas{34}. El lugar del ILV en el asunto es poco claro: según pobladores locales, éste fue forzado a cerrar un puesto cerca de Shaventini en el Gran Pajonal, luego abrió su actual puesto cerca a Shumahuani poco después que las guerrillas fueron destruidas{35}. Además hubo la campaña del gobierno con alto-parlantes aéreos «en lengua nativa»{36}. Aunque los Campa han dicho a visitantes que ésta fue llevada a cabo por las avionetas del ILV, resulta incierto cómo podría distinguirse los Helio Couriers de la filial de los del ejército mantenidos en Yarinacocha. Cuando pregunté a James Wroughton si su filial había jugado algún papel en la contra-insurgencia, contestó: «Se nos solicitó dar un poco de transporte. No podría decir... Yo estaba aquí en Lima. Yo tendría que saber si una de nuestras avionetas estuvo involucrada. Creo que hubo algunos vuelos para el Ejército o la Guardia Civil». Pero él no sabía en qué consistían los vuelos ya que el ejército tenía su propio transporte. No creía que se hubiera proporcionado intérpretes{37}. «No sabemos de ningún vuelo del [ILV] a esa área en ese tiempo», me escribió Eugene Loos varios meses más tarde, «y nadie de nuestro personal lingüístico estaba trabajando en el área en ese tiempo»{38}.

El nuevo programa de Quechua serrano fue dirigido desde Ayacucho, donde Quechua-hablantes educados habían sido reclutados de la Universidad de Huamanga. La embajada de los Estados Unidos consideraba a Huamanga como una máquina comunista: su rector era el antiguo amigo de la filial, Efraín Morote Best. Morote piensa que el ILV trató de evitar a la CIA, pero recuerda que ésta se entrometía en todo y se infiltraba en todas partes. Como rector, por ejemplo, él encontró las más extrañas dificultades para obtener la licencia de operación del trasmisor universitario de radio. Incluso una promesa del Presidente Belaúnde no fue de ayuda: a juicio de [223] la embajada norteamericana, se enteró Morote, la universidad trasmitiría propaganda a los campesinos Quechua{39}{40}.

El director del proyecto del ILV en Ayacucho era Donald Burns, uno de los jóvenes diplomáticos de Townsend, que había servido como secretario administrativo durante los primeros años en el Perú y luego supervisó los primeros pasos de los avances en Guatemala y Ecuador. En 1962 ocupó la primera cátedra de lingüística en Huamanga y, tal como el Cuerpo de Paz, se convirtió en blanco anti-imperialista –no por pertenecer al ILV, lo que no se entendía entonces, sino simplemente por ser un norteamericano conservador con un trasmisor de radio.

En 1964 el Ministro de Educación, Francisco Miró Quesada, estaba tan impresionado con la graduación de maestros en Yarinacocha que decidió que los Quechua necesitaban un programa similar. A continuación de una entrevista con el ministro, Burns diseñó un proyecto piloto para abrir «líneas de comunicación... acudiendo a los elementos culturales campesinos... [para] permitir una adopción voluntaria y espontánea por el campesino de los patrones y normas que fueran considerados dentro de los intereses nacionales de la República»{41}. Aunque trataba de acogerse al principio apolítico del ILV, en 1966 los niños de Palmapampa, que el año anterior habían estado simplemente aterrados de ir a la escuela, estaban «saludando y llevando comida a los soldados que buscaban a los guerrilleros, llegando a mostrar su habilidad para leer... las cartillas bilingües»{42}.

A los sostenedores norteamericanos, Burns les explicó su misión en los términos usuales de Wycliffe: «No jugamos un papel clerical. Pero podemos testimoniar y estudiar la Biblia con individuos... El tío Cam me convenció de que yo podía hacer mucho más por el Señor manteniendo un perfil bajo». Cuando los Hefley lo visitaron en 1969, preguntaron: «¿son todos los maestros creyentes, verdaderos cristianos?» [224] Burns respondió: «Recuerden que este es un programa oficial y que los maestros no pueden ser juzgados por su religión. Puedo decirles esto: todos aquellos que no eran creyentes cuando entraron, ya han aceptado a Cristo. Unos pocos eran evangélicos cuando comenzaron. Fernando, el supervisor, era y todavía es un ministro laico. Nosotros asistirnos a su iglesia. Otro predicador laico que entró al programa había sido apedreado cuando trató de predicar en cierto poblado. Él regresó a ese mismo lugar como maestro bilingüe y ganó treinta y cinco personas para el Señor. El programa sólo tiene tres años de existencia y ya sabemos de creyentes en más de diez poblados»{43}.

Dos de los maestros recuerdan a Burns como un buen hombre, pero añaden que muchos colegas se entregaban a Cristo con la convicción de corazón de que sus carreras dependían de ello. Como catedrático de Huamanga, dicen ellos, Burns había invitado a estudiantes a su casa para ocasiones sociales que se convertían en sesiones de himnos y lecturas Bíblicos. Simultáneamente, ofreció becas para Yarinacocha y la Universidad de Cornell en Estados Unidos: tres o cuatro Quechua-hablantes fueron salvados de esta manera y ayudaron a comenzar el proyecto piloto. En los pueblos, Burns y sus asistentes invitaron a los líderes comunales al centro de capacitación en Ayacucho. Esta vez la recompensa era una plaza en el curso de capacitación de maestros y, a su tiempo, un salario del Ministerio.

Dado que Burns no podía referirse al evangelismo en sus informes oficiales, omitió una de las razones por las cuales el programa molestaba a la gente. Los padres de familia más católicos resentían que los maestros estuvieran desalentando a sus hijos de hacer la señal de la cruz y de participar en las procesiones religiosas. Si los maestros respetaban los deseos de los padres en este sentido, se arriesgaban a la ira de Nadine, la esposa de Burns, quien no tenía nombramiento oficial pero era llamada la «sub-directora». «Su palabra era la ley», su esposo no podía controlarla, y ella tiranizaba a cada uno de los miembros del cuerpo de maestros, según nuestras dos fuentes. A instigación suya, dicen ellos, «varios» maestros fueron despedidos por «no entregarse íntegramente a Cristo» o no mostrarle el debido respeto.

Cuando la nueva junta militar tomó la International Petroleum Company en octubre de 1968, el júbilo recorrió el país. El administrador general del proyecto, oficialmente segundo en el mando, trajo a la clase un afiche patriótico publicado por Expreso. Verlo en la pared hizo montar en [225] ira a Nadine Burns. Exigiendo saber quién era el responsable, humilló al administrador general delante de todos. La rebelión contra los Burns salió gradualmente a la luz, y según los dos maestros, el 4 de noviembre de 1970 el personal peruano del proyecto envió un memorial a Lima. Solicitaron que la pareja fuera despedida por su comportamiento negativo y por utilizar el Evangelio en contra del interés nacional. Una comisión del Ministerio llegó, y los Burns se fueron a la semana siguiente. La mayor parte de los maestros abandonaron su nueva fe{44}.

En 1973 la filial peruana presentó su Nuevo Testamento en Campa Asháninca. Tales ceremonias son importantes para Wycliffe: desde los Estados Unidos hasta los receptores mismos, pasando por la base del ILV, se ritualiza el progreso de la Palabra de Dios de un centro a todo el mundo. En 1931 Guillermo Townsend y Trinidad Bac presentaron la primera copia del Nuevo Testamento Cakchiquel al Presidente Jorge Ubico. Para los Campa cuarenta años más tarde, el trueque fue invertido: el Coronel José Guabloche, que había firmado el contrato de 1971 a nombre del gobierno, presentó el Nuevo Testamento al predicador Campa Martín Cashanticite.

«Soy Campa, de los Campa Asháninca», dijo Martín a los Campa, los traductores y los funcionarios reunidos en Yarinacocha. Tartamudeó un poco en español y luego se pasó a su propio idioma: «Antes que vinieran los traductores, no vivíamos bien en nuestra tierra. No teníamos identidad con los peruanos; no sabíamos nada sobre sembríos. Cuando alguien en la familia moría, nosotros quemábamos la casa y nos mudábamos porque teníamos miedo del espíritu del finado. Yo no sabía nada del Señor porque nadie me había enseñado. Pero gracias a Dios que él mandó a Will y Lee Kindberg para traducir la palabra de Dios».

«¿Podría olvidar él las palabras del funcionario?», se preguntó Traducción. «Aunque nuestra geografía y nuestra historia personal son diferentes», dijo el Coronel Guabloche a los Campa, «el cristianismo es lo que nos une». «¿Pero qué significaría el Nuevo Testamento para [la] gente? ¿Cómo respondería...?», se preguntó Traducción. «¿Quién predica la Palabra de Dios por aquí?» , preguntó Martín en la ceremonia de Oviri. «Yo no puedo enseñar la Palabra de Dios en todas partes. Ustedes tendrán que estudiarla por sí mismos». Martín tuvo el mismo pensamiento en la segunda ceremonia, en Quempiri. Después que el Servicio Selvático de Aviación y Radio aterrizó con el cargamento de Nuevos Testamentos, los Campa y sus invitados cantaron el himno nacional. «Dios quiere hablarnos [226] en nuestro propio idioma», dijo a los Campa el representante de la Sociedad Bíblica Peruana. El maestro José Flores agitó el libro rojo encima de su cabeza y gritó «¿Ven ustedes, Campa, esto? ¡Es la Palabra de Dios, es bueno! ¡Cuídenlo!»

¿Y cuál fue la respuesta popular? Sobre Oviri no hay una palabra, sobre Quempiri hay una línea: «después de los comentarios extemporáneos de José, algunos de entre la audiencia se adelantaron para comprar ejemplares del libro». A juzgar por la animada recepción en algunas presentaciones del Nuevo Testamento, ésta fue un fracaso. La preocupación de Wycliffe es franca. «La última vez que viajé río abajo, debe haber habido dos mil Campa en las iglesias», explicó Will Kindberg, «pero ellos necesitan aún mucha formación»{45}. Estos eran cristianos de escuela bilingüe, reunidos en treinta y cuatro asentamientos a lo largo del sistema fluvial del Ene y del Tambo.

Como el resto de los Campa, éstos enfrentaban proyectos masivos de colonización vial en marcha desde principios de los sesenta cuando el General García dijo al fundador que los conversos del ILV serían guías espirituales para los colonos. Desde el oeste, norte y sur, empobrecidos colonos respaldados por especuladores están presionando a lo largo de los ríos, desplazando a los Campa al ritmo de su avance. A pesar de linderamientos oficiales de las tierras Campa, los títulos no han sido entregados. Desde 1979, Quempiri ha estado sujeto a repetidas invasiones{46}. Un rico arquitecto denunció las tierras de Oviri{47}. Al sur, en Otari, donde no hubo escuela bilingüe, los Campa habían sostenido una enfurecida asamblea dos años antes.

«Nos tratan de salvajes pero ahora, en esta Comunidad de Otari, les demostraremos que no somos salvajes. Ellos sí son los salvajes porque desde que llegaron aquí nos hacen trabajar sin pagar bien y también engañan a las mujeres, a las que dejan abandonadas con hijo... No voy a hacer como otros jefes Asháninka que venden a sus hermanos... Yo no estoy ni a favor ni en contra del Gobierno Peruano. Solamente buscamos justicia. Queremos escuela secundaria y universidad solamente para los [227] Asháninka... Nosotros estamos luchando por conseguir escuelas, carreteras, maquinaria... Ojalá que el Presidente de los colonos venga personalmente para que compruebe todos los problemas que estamos pasando aquí. No queremos a los ayudantes que envía porque son unos mentirosos. ¡Los funcionarios! tiran para los grandes hacendados... sabiendo que están estafando al Gobierno.

«¡Viva! Viva [nuestro] Presidente [Asháninka]!

«Apoyemos a todos nuestros hermanos campesinos y hagamos una Revolución auténtica y verdadera. No imitemos a los colonos que tienen una Revolución aprovechadora... Aquí... tendremos con el tiempo nuestra propia autoridad. Una autoridad neta, de los nativos y a los colonos los miraremos como extranjeros. Nosotros importaremos y exportaremos nuestros productos, porque el Presidente será Asháninka... Esta Comunidad será un pequeño país gobernado por nosotros mismos. ¿Por qué... estamos esperando en estos momentos que el Gobierno nos dé todo.» Nunca lo va a hacer, simplemente porque el Presidente no sabe verdaderamente los problemas que pasamos... Ningún Presidente se ha preocupado verdaderamente de nosotros. Por eso, hermanos, el Presidente que debemos tener es un Asháninka para que nos comprenda bien.

«¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!

«Nosotros debemos conservar nuestra lengua, nuestros antepasados y construir nuestro futuro. Para eso no debemos dejarnos llevar de los colonos de los evangelistas y de otros mentirosos que tratan de destruirnos y esclavizarnos... Los que dicen ser hijos de Dios son los que verdaderamente [pecan]... vienen aquí a hacerse el tonto y quieren hacernos caer en la trampa de que existe Dios. ¿Acaso ellos... practican lo que la Biblia dice? Yo, personalmente, hasta la fecha veo que están haciendo lo contrario.

«¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Son mentirosos!...

«En estos momentos, los de la Guardia Civil nos paran molestando. Están buscando a nuestro Jefe porque ellos saben que se preocupa por el bienestar de nuestra Comunidad...»{48}.

En el lapso de pocos años, los asentamientos Campa representados en este congreso había sido destruidos. Sus miembros fueron forzados a irse río [228] abajo al territorio de las escuelas bilingües, donde el gobierno puso obstáculo a los largamente prometidos títulos, en la medida en que compañías, forestales y cooperativas de colonos establecieron arrolladores denuncios por la fuerza{49}. En 1978, trece años después que los expertos norteamericanos de contrainsurgencia establecieran su campamento cerca a Satipo, los Campa de esta provincia tuvieron su quinto congreso, el primero libre del control de SINAMOS. Los delegados se organizaron en seis comisiones: una ratificó la afiliación a la Confederación Nacional Agraria que el gobierno ahora estaba tratando de desmantelar. Otra aprobó estatutos enfatizando los derechos de los niños, mujeres y ancianos. Otras discutieron las invasiones colonas, las estafas comerciales, la falta de asistencia médica, la no entrega de títulos de tierra por parte del gobierno, y los maestros que educan con desprecio por la tradición. El Congreso también decidió apoyar al primer congreso nacional de comunidades nativas, una idea que no era del agrado oficial{50}.

Notas

{31} SIL-Perú 1975:84.

{32} Larson et al 1979: 136.

{33} pp. 76A-80 Life (New York) 14 de septiembre 1962.

{34} Gall 1967:39.

{35} Soren Hvalkof, comunicación personal.

{36} Ministerio de Guerra 1966:55, 60-4. Resumido en Gott 1973:423-31.

{37} Entrevista del autor, Lima, 23 de febrero 1977.

{38} Lugene Loos, comunicación personal.

{39} Entrevista del autor, Ayacucho, 14 de febrero 1977.

{40} Subsecuentemente, la Universidad de Huamanga se hizo la cuna de Sendero Luminoso, el movimiento maoísta que declaró su lucha armada en 1980.

{41} Burns 1971:2.

{42} pp. 12-13 Peruvian Times 30 de septiembre 1966. Para un análisis de una de las cartillas, ver Escribens 1975.

{43} Hefleys 1972:167, 170.

{44} Entrevistas del autor, Ayacucho, 14 y, 15 de febrero 1977.

{45} p. 10 Translation julio/agosto 1973.

{46} Según se ha informado en 1983 se desintegró Quempiri como comunidad debido a la escalada de tráfico de cocaína y de represión en la zona. Coincidió con la entrega del título de propiedad largamente esperado.

{47} Chirif 1980:16-18.

{48} Alencar y Yancán 1977:143-6.

{49} Santos 1980:9-10.

{50} pp. 24-5 Marka 28 de diciembre 1978.

 

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