David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
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Cerrando los ojos en las Filipinas

La visión celestial tiene la posibilidad de hacerse aún más maravillosa en las Filipinas. Aquí el Instituto Lingüístico ha puesto en el campo a sesenta y cuatro equipos, su filial más grande después de Papúa Nueva Guinea y México. El Reino de Cristo ha gozado del consistente favor del Presidente Ferdinand Marcos (1965-): en 1978 éste alabó al ILV por ayudar «a asegurar el progreso y la prosperidad constantes de las minorías nacionales en todo el archipiélago»{110}{111}. A los misioneros menos cooperadores Marcos los ha encarcelado y deportado: el Servicio Selvático de Aviación y Radio del ILV opera como una dependencia de la Fuerza Aérea Filipina y del Departamento de Defensa Nacional{113}. [144]

La filial estableció su base meridional en la isla de Mindanao. Al continuar con la política norteamericana de colonizar Mindanao, el gobierno esperaba aliviar la presión sobre el monopolio de tierras en el norte y arrebatar la isla a su población mora o musulmana, muchos de los cuales fueron forzados a entrar en la órbita de Manila sólo después de 1900. Los colonos cristianos son ahora la mayoría, pero no se han librado de los latifundistas y usureros. Una de las razones es que Ramón Magsaysay y sus sucesores convirtieron a Mindanao en un patio de recreo para corporaciones agroindustriales y madereras norteamericanas. Según la revista evangélica Transeúntes, por ejemplo, en 1978 la Corporación del Monte estaba echando a cientos de agricultores tribales Bukidnon de sus tierras para producir piñas. Los Bukidnon deben su desgracia a la «reforma agraria» del gobierno. Conforme a la reforma oficial dispuesta desde Magsaysay, un decreto de Manila permitió a los gamonales registrar la tierra de los Bukidnon bajo sus propios nombres y alquilarlas a Del Monte a cambio de sumas nominales{114}.

Los veintinueve equipos del ILV de Mindanao y las cercanas Islas Sulu tienen su sede en Nasuli, en la Provincia de Bukidnon cerca de Malaybalay. El obispo católico local, Francisco Claver, es un líder de la resistencia cristiana a la «Nueva Sociedad» de Ferdinand Marcos. Más aún, el ILV debe tomar en cuenta a unos treinta mil soldados del Frente de Liberación Nacional Moro (FLNM) y del Nuevo Ejército del Pueblo (NEP), a los que se han incorporado cristianos y minorías no-musulmanas. Persiguiendo, bombardeando y matando a los civiles que los apoyan, 'reubicando' a otros, y en general reestrenando el Reino de Cristo en Vietnam, actúa una gran [145] fracción de las fuerzas armadas de Marcos. Después que el FLNM liberara la capital tradicional musulmana de Jolo en 1974, la Fuerza Aérea Filipina la destruyó. Según un estimado de 1979, sesenta mil civiles han sido muertos y un millón convertidos en refugiados{115}.

Otro movimiento que incomoda a la Nueva Sociedad tiene lugar entre los quinientos mil Igorot del norte de Luzó, donde unos veinte equipos del ILV tienen su sede en Bagabag, en la Provincia de Nueva Vizcaya. Aquí las represas de Magsaysay desalojaron a treinta mil Igorot y las represas de Marcos prometen desalojar a noventa mil más. Las corporaciones mineras auríferas norteamericanas necesitan energía hidroeléctrica, las agroindustrias norteamericanas necesitan irrigación, y una milicia Igorot se ha aliado con el Nuevo Ejército del Pueblo{116}.

En Estados Unidos, Wycliffe rara vez ha mencionado la guerra entre el gobierno y mucha de la gente que atiende. El principal problema de los pueblos nativos de las Filipinas es a todas luces la religión pagana, especialmente los demonios. Pero en 1976 la censura empezó a resquebrajarse con ¡Secuestrado!, el relato de la traductora británica Eunice Diment de su secuestro por parte del FLNM el año anterior en las Islas Sulu. Y en La dama de los Tboli de Doris Fell, tenemos la historia de un equipo del ILV entre los cuarenta mil Tboli del sur de Mindanao.

En la década de los cincuenta y sesenta, las misioneras del ILV vieron cómo «los de las tierras bajas» –campesinos y patrones cristianos– expulsaron a los Tboli de sus tierras hacia las montañas. Ellas se dolieron ante la injusticia y la creciente dificultad de llegar al grupo con la Buena Nueva. Sus ayudantes de idioma evangelistas, jóvenes que las misioneras habían criado y ayudado a educar, insistían en buscar un arreglo legal para su pueblo. Sus esfuerzos eran vanos. Entonces, en 1968, la filial solicitó la ayuda del gobierno de Manila. A pesar de las amenazas de los ganaderos y autoridades locales, la Oficina Forestal estableció los linderos de una reserva con la ayuda de los evangelistas del ILV. La reservación propuesta nunca recibió la aprobación presidencial de Ferdinand Marcos, y los Tboli siguieron perdiendo sus tierras. [146]

Afortunadamente, la filial logró presentar a los Tboli al Asistente Presidencial para las Minorías Nacionales (PANAMIN), Manuel Elizalde. Algunos años después, la dependencia de Elizalde se caracterizaba por acorralar a los aborígenes en pequeñas reservas y administrarlas como campos de concentración. Pronto, las misioneras del ILV tendrían dificultades no anticipadas a manos de la misma filantropía: aunque Elizalde apreciaba su labor alfabetizadora y médica, desaprobada la traducción Bíblica. Peor aún, PANAMIN reclutó a la mayor parte de sus evangelistas Tboli para organizar un asentamiento modelo en Kemotu, donde éstos perdieron su interés en el evangelismo y adquirieron esposas múltiples.

Para principios de los setenta, las sacrificadas misioneras del ILV estaban cargando con otro peso más, la «creciente intranquilidad» en Mindanao. «Camisas negras» musulmanes se habían alzado contra el gobierno. Aunque las traductoras dudaban de que los camisas negras tuvieran algún rencor contra los Tboli, a juzgar por los relatos Wycliffe todo lo que hacían era saquear, quemar y matar. No se menciona la posibilidad de crímenes por parte del gobierno, o que algunos Tboli puedan considerar a los musulmanes como aliados. En septiembre de 1974, el combate se acercó y SSAR evacuó a las misioneras.

Medio año más tarde, las traductoras encontraron a cientos de Tboli organizados en milicias del gobierno, algunos dirigidos por sus antiguos evangelistas. Los hombres traían sus armas al culto. Cuando los miembros del ILV de Vietnam fueron evacuados hacia las Filipinas, sus agobiadas caras magnificaron la urgencia de completar el Nuevo Testamento Tboli. El ex asistente Mai Tuan, ahora un jefe político de PANAMIN con cuatro esposas, tenía un pleito con su protector Elizalde. Aunque no se lo menciona en el relato Wycliffe, Elizalde, entre otras cosas, había deshonrado a una de las esposas de Mai Tuan, un caso de ninguna manera ajeno al estilo del encargado del Presidente Marcos en los asuntos tribales. «Cada vez que vengo a Manila presento los problemas de mi pueblo», escribió Mai Tuan al dictador en enero de 1977. «... Pero descubrí... [que PANAMIN es] la minoría que debe ser ayudada, gozando de casi todos los privilegios tales como vehículos, financiación, &c., mientras nosotros las tribus de las montañas... estamos esperando y confiando, como pajarillos por su madre, por comida para satisfacer nuestra hambre»{117}.

Mientras tanto, según Wycliffe, el cristianismo evangélico se estaba extendiendo por las montañas. Al promover el alfabetismo y la solidaridad [147] más allá de la familia, estaba dando a los Tboli «nuevo coraje para defender sus derechos frente a los colonos. Un creyente se negó a firmar una petición exigiendo que las misioneras del ILV se marcharan. Golpeado en una cárcel de Manda, su antiguo protegido Mai Tuan regresó al Señor. Otros ayudaron a terminar el Nuevo Testamento, al que un millar de personas dio la bienvenida en 1979.

El equipo de Tboli del ILV se planteaba preguntas. ¿Es que Dios había «permitido el PANAMIN?» ¿Por qué «el resplandor del éxito» sedujo a tantos de sus jóvenes? Por ahora los traductores han encontrado su respuesta en la joven iglesia Tboli, «porque la naturaleza de Dios es soportar». Ojalá que eso no haga que la filial filipina deje de hacer preguntas{118}. Para 1981, la guerra estaba obligando a los equipos a dejar el campo tanto en el norte de Luzón como en Mindanao.

Notas

{110} p. 6 In Other Words verano 1978.

{111} Otros honores incluyen las Medallas de Mérito Presidenciales de 1973-74 a Kenneth Pike y John Kyle; el bautizo de la oficina matriz del ILV en Manila en 1977 a cargo de la madre del presidente; la nominación de la filial en 1979 por parte del presidente; la nominación de la filial en 1979 por parte del gobierno para un premio UNESCO; y un premio en 1980 del Departamento de Educación, uno de los pocos entregados a una dependencia no-gubernamental, por ayudar a construir la Nueva Sociedad{112}.

{112} Ibid agosto 1975 (p. 5): diciembre 1978 (p. 6); octubre 1977 (p. 4); diciembre 1979 (p. 6); y septiembre 1980 (p. 6).

{113} Philippines Herald de mayo 1972.

{114} pp. 16-18 Sojourners (Washington, D.C.) octubre 1978.

{115} Chomsky y Herman 1979: 241.

{116} Razon y Hensman 1976.

{117} Rocamora 1979: 14-20.

{118} Fell 1979: 170, 183, 201.

 

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