David Stoll, ¿Pescadores de hombres o fundadores de Imperio?, El Instituto Lingüístico de Verano en América Latina
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La revolución espiritual:
dejad que Dios libre nuestras Batallas

Para beneficio de los Maya y de los dueños de plantaciones que respaldaban a Guillermo Townsend, éste esperaba desviar el potencial Maya de solevantamiento social hacia los cielos, de donde regresaría a la tierra en medio de bendiciones materiales para todos. En su reunión con el Presidente Ydígoras, John Beekman llamó a esta transacción «revolución espiritual», de lo cual podemos deducir que el Instituto Lingüístico continuaba persiguiendo la misma meta estabilizadora que su fundador vislumbró en los años treinta. Pero incluso la revolución espiritual puede ser una contribución a la revolución social. Para iniciar los movimientos protestantes, los traductores deben vincular las aspiraciones campesinas a la causa de la salvación. Así como la revolución protestante en Europa chocó con los poderes de este mundo, se debe esperar lo mismo en las modernas comunidades campesinas, cuyo margen de supervivencia –en tierra per cápita, en capacidad de adquisición– está disminuyendo. Los conversos espiritualmente liberados, agobiados aún por las viejas cadenas, pueden fácilmente traspasar los límites de la paciencia y del decoro deseados por sus misioneros.

Considerando la religión evangélica como un estabilizador que puede dar sorpresas, ocupémonos de dos triunfos en las alturas Maya que Wycliffe ha publicitado en Estados Unidos. Uno es el caso de los Maya Aguacatec de Guatemala, que será retomado en la próxima sección. El otro, al que nos referimos ahora, ocurre al otro lado de la frontera en Chiapas, México, donde Jan Rus y Robert Wasserstrom han analizado al ILV como agente de control político.

El Instituto Lingüístico empezó a instalarse en las sierras y bosques de Chiapas alrededor de 1940. La reforma agraria mexicana estaba llegando a su fin y el gobierno volvía a dedicarse a la agricultura capitalista y a la exportación hacia Estados Unidos. Mientras los ganaderos y cafetaleros redoblaban la usurpación de tierras de los campesinos Maya, los traductores demostraban la superioridad de su religión a través de una política de difusión de antibióticos y la Palabra. En los años cincuenta, algunos fueron testigos de milagros que sobrepasaban los del fundador en Guatemala, y para 1960 Wycliffe había producido 25,000 conversos Maya Chol y Tzeltal{135}.

El avance de la Buena Nueva fue más sangriento en Chiapas que en Guatemala occidental, pero los traductores perseveraron en la convicción [89] de que la persecución y el martirio construirían iglesias más fuertes. «Todo el odio de la tradición violada caerá naturalmente en un inicio sobre [los primeros conversos]», afirmó Mario Cowan citando a John Warneck, «y éstos rara vez escaparán al martirio. Pero ello sólo refuerza su propia fe, y acrecienta su poder para atraer a otros tras de sí»{136}. Según Rus y Wasserstrom, los traductores estaban estrellándose con conflictos relacionados con la pérdida de la tierra a manos de ganaderos y cafetaleros. Los traductores aceptaron sin reservas las explicaciones locales de que la brujería era responsable de la crónica quema de casas y de los homicidios; eso confirmaba su imagen de la cultura indígena. Encontraron su mejor predio en la facción más débil, y cuya afirmación del protestantismo podía llevar a una nueva ronda de muerte.

Los prósperos protestantes Tzeltal de Oxchuc, quienes estaban libres de las deudas, se convirtieron en un caso propagandizado por el ILV. A pesar del asesinato de varios líderes protestantes sospechosos de brujería –a raíz de su prosperidad– alrededor de la mitad de los habitantes del municipio optó por el protestantismo y capturó el gobierno local de manos de los ladinos y católicos. Los traductores veían el alcoholismo, el analfabetismo, la enfermedad, las acusaciones de brujería y el homicidio derrumbarse dramáticamente. Pero para fines de los cincuenta, los Tzeltal enfrentaban una hambruna. Y en la medida en que los caciques ladinos amenazaron a los miembros del ILV por estar malogrando sus planes, la base social del conflicto agrario surgió con mayor claridad. Los traductores se volcaron hacia esquemas de desarrollo que planteaban una amenaza mínima a los intereses creados.

Para conjurar el hambre, un agrónomo del ILV alentó a los Tzeltal de Oxchuc a construir andenes en las laderas de las colinas, según los informes con buenos resultados{137}. Aquí y entre los Maya Chol el ILV optó por remediar el conflicto por la tierra, como muchas otras misiones, alentando a los conversos a irse a otro sitio. En lugar de luchar por la reforma agraria, muchos Maya sacaron provecho de un programa gubernamental para convertirse en productores de café en la Selva Lacandona. Ese es un territorio de suelos pobres que los colonos, empresas madereras y ganaderas pronto podrían convertir en un desierto. A partir de la colonización, los choques sangrientos entre denunciantes de tierras, expresados en términos de credos rivales, fueron en aumento. Animado por su éxito con los Chol, John Beekman fue a Guatemala y dijo al presidente que la Biblia liberaría a los indígenas del vicio y la superstición. [90]

Las implicaciones políticas del programa supuestamente apolítico del ILV han sido notables en el municipio Maya Tzotzil de Chamla. El cabildo está controlado por hombres que hicieron su fortuna como contratistas oficiales de mano de obra. maestros bilingües, contrabandistas de licor, usureros y demás. Invirtiendo una parte de sus ganancias en la jerarquía de cargos, se convirtieron en los guardianes mismos de la ortodoxia religiosa, así como en los caciques políticos de Chamula. Cuando a mediados de los sesenta ya le habían asesinado a cuatro conversos, el ILV recurrió al gobierno federal, el cual amenazó a los ancianos con las tropas a menos que respetaran la libertad religiosa protestante.

En 1968 la congregación del ILV en Chamula era aún pequeña cuando los cosechadores de café, los aparceros y los pequeños comerciantes se rebelaron contra un nuevo impuesto establecido por los tiránicos ancianos del municipio. «Miles de Chamuleños se organizaron rápidamente bajo el liderazgo de unos pocos maestros federales», escribió el traductor. « ...Los caciques no sólo estaban asustados por la fuerza de la muchedumbre en su contra, sino por la posibilidad de que la oposición tomara las armas... Este es sólo el comienzo de un conflicto tribal singular cuyo resultado está aún sin definir... Sentimos que... es parte del plan divino al menos empezar a resquebrajar la tribu para una entrada de Su Palabra»{138}.

Durante los siguientes años de confrontación, los predicadores Chamula del ILV dieron instrucciones a los creyentes de no enfrentar a sus perseguidores. En su lugar, debían rezar para que los caciques abrieran sus corazones a Jesús. «Dejad que Dios libre nuestras batallas», predicaba el pastor y asistente principal de traducción Bíblica. « ...Si alguno de ustedes es asesinado, es responsabilidad de aquellos que quedan enterrar al difunto. Ustedes no deberán vengarse. Dios es Aquel que ha puesto la autoridad de los ancianos encima de nosotros, por lo tanto debemos orar por ellos, Ellos son parte del plan de Dios... Dios tiene el control y El siempre trabaja para nuestro bien... Si somos asesinados por ellos, consideremos que como Dios está por encima de todo, debe ser parte de Su voluntad»{139}.

La estrategia de implantación eclesiástica del ILV fue ampliamente recompensada. Después que el gobierno federal enviara tropas y encarcelara a los líderes rebeldes en 1973-74, el rebaño protestante se multiplicó quizá por diez, a ochocientas familias, muchas de las cuales habían [91] participado en las protestas políticas. Los protestantes se habían convertido en un tercer partido no combatiente, entre los caciques y la oposición activa, concluyen Rus y Wasserstrom. Desde el surgimiento de la protesta política en 1968 hasta su supresión en 1973-74, la religión del ILV atrajo a los intranquilos Chantuleños que no deseaban enfrentar a los caciques directamente. Con la intervención federal el protestantismo atrajo a mucha más gente, para la cual la vía de la protesta política estaba ahora cerrada. El ILV le había hecho un definitivo servicio al gobierno federal: proporcionó un canal alternativo, la religión sectaria, hacia la cual el gobierno podía empujar a los belicosos{140}. A partir de entonces, los ancianos han expulsado a los protestantes de sus hogares y del municipio{141}.

Notas

{135} Beekman y Hefley 1974-23.

{136} Cowan 1962:200.

{137} Tzeltal: Siverts 1969:171-84, Slocum 1956:491-5, y Turner 1979:254.

{138} Rus y Wasserstrom 1981:170.

{139} Steven 1976:147, 156.

{140} Rus y Wasserstrom 1981:166-70.

{141} Mientras algunos estimados del número de refugiados de Chamula alcanzan varios miles (p. 6 Uno Más Uno 2 de julio 1980), según el traductor (pp. 1-3 In Other Words diciembre 1981) están entre los «cientos».

 

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