David Stoll, Entre dos fuegos en los pueblos ixiles de Guatemala
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Prefacio a la edición en español

El título mismo de este libro resulta innecesariamente provocativo a algunos lectores. Estamos entre dos fuegos es una expresión que escuché a los campesinos mayas ixiles en los años ochenta. Desafortunadamente, parece que implica una equivalencia moral entre dos grupos armados que tienen reputaciones muy diferentes: el ejército guatemalteco y el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). No es mi deseo eximir al ejército guatemalteco de la responsabilidad por la gran mayoría de las muertes ocurridas. Me gustaría contribuir más bien al debate dentro de la izquierda latinoamericana sobre la necesidad y la sabiduría de la lucha armada. Para describir el problema a breves rasgos, cabe preguntarse si muchos ixiles se unieron a la guerrilla porque vieron en ella un paso necesario en su conflicto con los dueños de las plantaciones y los contratistas laborales, o si fue porque el intento del EGP de organizarlos los puso en escena al ejército, de cuyas represalias se vieron obligados a defenderse.

Está en juego el estatus casi mítico de la guerra de guerrillas dentro de la izquierda universitaria, no sólo en América Latina (de donde provinieron los líderes durante varias décadas de insurgencia) sino también en los Estados Unidos (donde todavía quedan demasiados académicos que piensan que la lucha armada representa la máxima expresión de la voluntad popular). La razón de la contumaz persistencia del mito guerrillero es que se trata de un romance urbano que ofrece a los radicales de orígenes privilegiados el sueño de unirse a las masas. El problema básico de la estrategia guerrillera es que, al oscurecer la distinción entre los combatientes y los no-combatientes, convierte a estos últimos en objetivos militares. Si pudiera titular nuevamente esta obra, la llamaría Quién paga la cuenta.

Desde que la edición en lengua inglesa salió a la luz en 1993, la guerra entre el ejército y la guerrilla ha llegado a su fin. La presión internacional obligó al estado guatemalteco y a la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) a negociar en serio. A finales de 1994 una delegación de la Misión de las Naciones Unidas para Guatemala (MINUGUA) se instaló en la zona ixil, reforzando a los ya existentes delegados de la Procuraduría por los Derechos Humanos y la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) en Chajul. Una vez concluida la actividad militar, las últimas aldeas pudieron dejar de patrullar para el ejército y las organizaciones populares de la izquierda pudieron manifestarse. En abril de 1997, cuatro meses después de la firma del acuerdo de paz, más de seiscientos miembros de la URNG se desmovilizaron en un campamento cerca de Tzalbal, junto con varios centenares de personas de las Comunidades de Población en Resistencia (CPRs) de la Sierra.

También debo mencionar varios conflictos de tierra que han aparecido desde que cumplí este libro. Lo más preocupante enfrentó a las CPRs (mayormente ixiles de Nebaj) en contra de los ixiles de Chajul. Cuando el ejército dejó de presionar a las CPRs y los acompañantes internacionales fueron a vivir con ellos, los ixiles de Chajul creyeron que estas primeras señales de paz anunciaban el final del conflicto. Pensaban que podrían volver al área ocupada por las CPRs y recuperar los terrenos que habían abandonado al comienzo de la violencia. No fue así. Las CPRs insistieron en que tenían derecho a quedarse. Solo salieron en 1998, después de una prolongada mediación por parte de la Diócesis de Quiché. Como estaba previsto por los acuerdos de paz, se efectuó su traslado a otras propiedades en la Costa Sur y la Zona Reina de Uspantán.

Otros dos conflictos en Chajul están lejos de resolverse. Antes de la violencia, se había ubicado en la zona cafetal de Los Cimientos, río abajo de la Finca San Francisco, una población de k'iche's mayas, amparados en un título de tierra otorgado por el registro nacional pero nunca reconocido por los chajules, que siempre han reclamado los terrenos en cuestión como propiedad municipal. A partir de 1994 el conflicto surgió de nuevo, esta vez complicado por los desplazamientos de la violencia, los reasentamientos posteriores, y las nuevas alianzas con las instituciones de derechos humanos, quienes han apoyado a los k'iche's en contra de los chajules.

Otra causa de amargura entre los chajules es la nueva reserva de la biosfera de Visís Cabá, un área protegida de 45.000 hectáreas de bosque húmedo dentro de su municipio. Además de los nuevos reglamentos para controlar la tala de bosques, inclusive en las propiedades particulares, la nueva área protegida ha despertado un rechazo entre los campesinos que no ven la necesidad de tales controles («donde cortamos un palo, brotan diez más»). También hay chajules que apoyan los nuevos reglamentos, pero inclusive ellos señalan la injusticia que se ha cometido al no consultar con la gente sobre el destino de lo que siempre les ha pertenecido.

Al fin de la década se publicaron los informes del Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y de la Comisión de Esclarecimiento Histórico (CEH). Gracias a estos esfuerzos y al trabajo de investigadores particulares que se mencionan en la bibliografía suplementaria, el conocimiento de lo que ocurrió durante la violencia es más exhaustivo de lo que pude haber escrito hace ocho años. En lugar de actualizar este libro, he creído más conveniente dejarlo como una crónica de cómo apareció «la situación» al comienzo de los años noventa, cuando no se vislumbraba solución alguna. Sin embargo, debo corregir por lo menos un error que me ha sido comunicado. Lo más importante es que la verdadera población de las CPRs de la Sierra era mucho menor de las 17.000 personas que reclamaban sus representantes. Aunque la cifra verdadera todavía no se ha esclarecido, creo que, después de las grandes ofensivas de 1987-1988, cuando el ejército quitó entre 5.000 a 6.000 personas, sólo quedaron unas 6.500 en las CPRs de la zona ixil.

Si tuviera que escribir este libro otra vez, el título del último capítulo ya no sería «¿Dejar que los muertos entierren a los muertos?» Cuando se publicó en 1993, había pocos indicios de que el ejército y la guerrilla pudieran estar presionados para poner fin a la guerra. En las circunstancias de entonces, temía que el intento de la izquierda de reorganizar a los ixiles en contra del estado condujera solo al sacrificio de más vidas. Desde entonces, con los acuerdos de paz, los vivos han empezado a exhumar a los muertos, incluyendo en las aldeas de Acul, Chel, Ilom, Tu Chobuc, Chacalté y Xolcuay, y no hay duda de que lo seguirán haciendo. Aunque este libro no expresa el punto de vista maya, sí incorpora puntos de vista mayas que fueron descartados por no ajustarse a las necesidades propagandísticas de la insurgencia y del ejército. Aún después de que las comisiones de la verdad han rendido sus informes, hay necesidad de que se conozcan más relatos de aquellos que sufrieron en carne propia la violencia.

Por la realización de esta traducción, me gustaría agradecer a Stephen Elliott del Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica, así como a Christopher Lutz y Armando Alonso de la Fundación Plumsock. Quisiera reiterar mis agradecimientos a la gente de Nebaj, Chajul y Cotzal por la paciencia y la amistad que me brindaron y sin las cuales esta obra no habría sido posible. También me gustaría dedicar esta traducción a la memoria del obispo Juan Gerardi, director de la comisión de la verdad REMHI, que fue asesinado hace dos años, justo después de entregar su informe.

A los reconocimientos, quisiera sumar un profundo agradecimiento a José Juncosa, Juan Bottasso y Susana Lombeyda de Editorial Abya-Yala por la realización de la edición de 1999. Sin su intervención el año pasado, éste libro se habría quedado inédito en español. Ya que la edición se preparó en Quito, Ecuador, no hubo oportunidad entonces de corregir varios errores en la realización de las mapas y en el prefacio, ahora puesto al día.

David Stoll
Middlebury, Vermon
12 abril de 2000

Nuevos estudios relevantes

Cabañas, Andrés
1999 Los sueños perseguidos: memoria de las comunidades de población en Resistencia de la Sierra. Tomo 1. Guatemala: Magna Terra Editores.
Carlsen, Robert S.
1997 The War for the Heart and Soul of a Highland Maya Town. Austin: University of Texas Press.
Colom, Yolanda
1998 Mujeres en la alborada: guerrilla y participación femenina en Guatemala. Guatemala: Editorial Artemis & Edinter
Comisión de Esclarecimiento Histórico
1999 Guatemala: Memoria del silencio.
Davis, Shelton Harold
1997 La tierra de nuestros antepasados: estudio de la herencia y tenencia de la tierra en el altiplano de Guatemala. Antigua: Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica.
Diócesis del Quiché
1994 El Quiché: el pueblo y su Iglesia.
Equipo de Antropología Forense de Guatemala
1995 Las masacres en Rabinal: estudio histórico antropológico de las masacres de Plan de Sánchez, Chichupac y Río Negro. Guatemala.
Hoyos de Asig, María del Pilar
1997 Fernando Hoyos, ¿donde estás? Guatemala: Fondo de Cultura Editorial.
Kobrak, Paul
1997 «Village Troubles: The Civil Patrols in Aguacatán, Guatemala.» Ph. D. dissertation. Department of Sociology, University of Michigan.
Le Bot, Yvon
1995 La guerra en tierras mayas: comunidad, violencia y modernidad en Guatemala (1970-1992). México: Fondo de Cultura Económica.
Levenson-Estrada, Deborah
1994 Trade Unionists Against Terror: Guatemala City 1954-1985. Chapel Hill: University of North Carolina Press.
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala
1998 Guatemala: nunca más, vols. 1-4, Informe Proyecto Interdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica.
Stoll, David
1995 «Guatemala: Solidarity Activists Head for Trouble.» Christian Century. 112(1):17-21, 4 de enero.
1996 «To Whom Should We Listen? Human Rights Activism in Two Guatemalan Land Disputes.» In Richard Wilson, ed., Human Rights, Culture and Context: Anthropological Perspectives, págs. 187-215. Londres: Pluto Press.
1998 «Human Rights, Land Conflict, and Memories of the Violence in the Ixil Country of Northern Quiché.» En Rachel Sieder, ed. Guatemala After the Peace Accords. Londres: Institute for Latin American Studies.
1999 Rigoberta Menchú and The Story of All Poor Guatemalans. Boulder, Colorado: Westview Press.
Wilson, Richard
1995 Maya Resurgence in Guatemala: Q'eqchi' Experiences. Norman: University of Oklahoma.

 

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